Rocky (1976)

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Corría el año 1976 y en la radio sonaban Elton John & Kiki Dee  con “Dont Go Breaking My Heart”, en Montreal se llevaban a cabo los juegos olímpicos, dos amigos fundaban Apple, a Chile llegaban las noticias del asesinato de Orlando Letelier en Washington, mientras en la tv se comenzaban a transmitir “Los Bochincheros”. En Estados Unidos, un día 21 de Noviembre se estrenaba ROCKY

Rocky es un fracasado boxeador de Filadelfia que ha terminado trabajando como cobrador de un prestamista de segunda clase. Su vida se diluye entre cuadriláteros de tercera categoría, los sitios donde debe intimidar a los clientes de su jefe y una pequeña y humilde pieza, donde apenas lo rescatan de su soledad  dos tortugas y un pez. Un día es citado a la oficina de un promotor de boxeo, quien le ofrece la oportunidad de disputar el título con el campeón  de los pesos pesados Apollo Creed.

El film sobre el ítalo-americano Rocky Balboa nos narra una conmovedora historia sobre el fracaso y la superación. Un tipo que ya ha alcanzado los 30 y su único sueño, el de ser boxeador profesional, se ha ido extraviando con el paso de los años y ahora no es más que un pasatiempo, que –aparte de dejarle unos pocos dólares- lo rescata momentáneamente de su miseria.

Uno de los grandes méritos de la cinta es la capacidad de retratar el fracaso, tarea que interpreta el propio escritor del guión de la película, Sylvester Stallone, alzándola como una obra de intimidad tremenda -mucho más cercana al drama que a una película de deportes – en que el protagonista transmite de gran manera todos estos sentimientos de fracaso y frustración, que conociendo la filmografía y papeles que ha interpretado Stallone, nos sorprende de grata manera, (el norteamericano no se caracteriza por su capacidad emotiva a la hora de actuar). El motivo de su –a mi parecer- soberbia actuación en el caso de Rocky, reside en que Sly hace de Sly.  Es que hasta su meteórico ascenso a la fama gracias a Rocky (1976), Stallone era prácticamente un NN en Hollywood y el sueño de realizar una carrera en los sets se veía cada día más lejano. Si le sumamos a eso, el hecho de haberse criado en uno de los barrios más duros de NY (conocido como Hell’s Kitchen), y haber trabajado en los puertos, nos damos cuenta de que las similitudes entre Stallone y Balboa son evidentes. Por eso, cuando Sly presentó el guion a diferentes estudios, su única condición fue que le entregaran a él el papel de Rocky Balboa. ¿Había acaso alguien mejor preparado para interpretar ese papel que el mismo?

She’s got gaps, I got gaps, together we fill gaps

Pero no, Rocky no es solo una cinta sobre la frustración y la superación, Rocky es también – a su manera, en sus propios códigos- una película de amor. La relación entre Balboa y Adrian Pennino es de una ternura entrañablemente pura. Ella, también entrando a los 30, trabaja en una tienda de mascotas y es ahí donde conoce a Rocky, quien intenta acercarse infructuosamente a la tímida muchacha que apenas es capaz de responder en monosílabos y gesticular una mínima y oprimida sonrisa.  Adrian tampoco lleva una buena vida, debe soportar al alcohólico de su hermano Paulie, un tipo que carga con la frustración de una vida miserable, de realizar un trabajo que no le gusta, de estar envejeciendo en soledad. Paulie, uno de los pocos amigos de Rocky, representa todo lo negativo en que Balboa se podría transformar potencialmente.
Adrian, es interpretada por una Talia Shire de belleza común e inocente, lo que hace mucho más creíble el vínculo entre ella y Rocky, la relación entre ambos pareciera una defensa de la tesis de que los opuestos se atraen, o que quizás – como creían los antiguos griegos- somos seres incompletos y que en algún lugar se halla la persona con la capacidad de hacernos sentir enteros.

Paulie: What’s the attraction?

Rocky: I dunno… she fills gaps.

Paulie: What’s ‘gaps’?

Rocky: I dunno, she’s got gaps, I got gaps, together we fill gaps.

La incipiente relación entre ambos es uno de los ejes principales de la cinta, y que nos regala entrañables escenas, como la  su primera cita, la cual logra transmitir de manera fiel la incomodidad entre dos personas que recién se vienen conociendo

Rocky: Mi viejo, no era muy listo y me decía “No naciste con un gran cerebro, así que empieza a usar tu cuerpo” y me convertí en boxeador.

Adrian: Mi madre me decía todo lo contrario “No naciste con un cuerpo bonito, así que más vale que uses tu cerebro”.

 

You’re gonna eat lightning and you’re gonna crap thunder

Otro memorable personaje es Mickey Goldmill (Bourguess Meredith), un anciano entrenador de boxeo  de carácter irascible y que someterá a Rocky a un arduo entrenamiento. Más que un simple instructor, Mickey se transforma en el mentor, en el guía, en la brújula que necesitaba Balboa para re direccionar su  vida y que a punta de gritos y consejos, ayudará a Rocky para enfrentar el gran combate de su vida.
Apollo también es otro secundario que está bien trabajado,donde es evidente la inspiración en Mohammed Ali. Creed no teme dar grandilocuentes discursos frente a la prensa y se presenta relajado al combate, sabiendo que al frente tiene a un contendor más cercano a lo amateur que lo profesional.

Gonna Fly Now

El presupuesto de Rocky no superaba el millón de dólares, así que la mayor parte del dinero fue utilizado para financiar actores, los viajes a Filadelfia y los costos en producción. Para la música solo quedaron US$ 25.000. La cifra fue rechazada por varios directores, prácticamente ninguno estaba dispuesto a trabajar por tan poca cantidad de dinero, a excepción de Bill Conti, un hasta entonces desconocido compositor.
Este es sin duda uno de los aspectos más memorables de la película, y si bien el film por completo está musicalizado de gran manera, el “Training Montage” logró pasar a la historia. Y es que escena y música logran fundirse en la que es sin duda, una de las secuencias más inolvidables de la cinta: Rocky subiendo las escaleras del museo de arte de Filadelfia, con los brazos hacia el cielo, y la música diciéndole  que ahora sí, que ya las cosas no son como antes, que ahora sí, puede volar.

En esta memorable escena (el “Training Montage”), el director John G. Avildsen nos muestra a Filadelfia de una manera algo más amable, sus puertos, sus puentes, calles y las escaleras (conocidas por todos como “Rocky steps”) ya no son los lugares donde apenas transcurre la gris vida de Rocky. No, estos son ahora el escenario de su reivindicación.

The Final Bell

“Sabes? Estaba pensando que realmente no importa si pierdo esta pelea.
Tampoco importa si este tipo me abre la cabeza.
Lo único que quiero es aguantar este combate hasta el final.
Nadie ha aguantado un combate entero con Creed.
Y si logro aguantar todo el combate, si suena la campana y sigo en pie,
Sabré por primera vez en mi vida, que no he sido
solo otro vago más del vecindario”

Hasta que llegamos al clímax, al combate final, a la lucha entre el boxeador de los bajos fondos y el exitoso campeón de los pesos pesados, el evento por el cual esperamos toda la película.
Balboa es el táctico, sabe sus limitaciones, tan solo cuenta con una zurda potente y una quijada capaz de soportar la embestida de un camión, por eso su opción será la contra, buscará  el desgaste de su adversario con golpes al cuerpo. En cambio Apollo es el talentoso, el que hace gala de sus capacidades, quien no teme lanzar golpes, ser ofensivo, porque al frente tiene a un don nadie, a un desconocido, a un tipo que no le ha ganado a nadie, y mucho menos a la vida.
Rocky lo espera, frena con la frente los jab de Apollo, y solo golpea cuando debe. Una táctica que parece haber sido copia de Ali, en su mítica pelea contra Foreman realizada en Zaire (Rumble in the Jungle). Y a Rocky, al igual que a Ali, le funciona. Sorprende a todos los que creyeron que eso no sería más que un trámite para Apollo.
Rocky se convierte en el primero en ser capaz de aguantar los 3 primeros rounds  con Apollo, y no solo eso, sino que lo arrastra hasta el final, hasta la decimoquinta ronda, ambos fatigados son apenas capaces de levantar los brazos para cubrirse,  los parpados se han hinchado por los hematomas y algunas costillas rotas evidencian el daño. Los golpes se suceden de manera continua hasta el campanazo final. Los jueces han decidido en una reñida votación a favor de Apollo. Rocky ha sido derrotado.
La película podría terminar ahí, en la triste derrota de nuestro ahora boxeador favorito, pero no.
Cuando vemos a Adrian acercarse al cuadrilátero rápidamente y fundirse en un abrazo con Rocky y decirle mirándole a los ojos que lo ama, nos damos cuenta que al final, y después de todo, Rocky ha triunfado

Trailer:

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3 comentarios

  • Que buena reviú. Esta película es increíble y me sorprendió bastante la primera vez que la vi, al pensar que era una típica película de deportes (weón…lo sé). La carga emocional y la empatía que genera Rocky son elementos que me hacen volver a verla de vez en cuando, realmente inspirador. Lástima que se perdiera eso en cierto grado en las secuelas.
    “Get up you son of a bitch ‘cause Mickey loves you”

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    • Gracias por el comentario!
      Sí, mucha gente se ha quedado con la imagen de las secuelas de Rocky que lamentablemente no es la mejor, uno de los fines de la columna era intentar reivindicarla y motivar a la gente a que le de una oportunidad.

      Saludos!

      Me gusta

  • Pingback: Las películas más esperadas del 2016 | REVIUS

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