Unforgiven (1992)

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Muchas veces cuando leemos sobre el octogenario genio del cine norteamericano, nos dicen que ésta es la obra maestra de su carrera. La pregunta de esta reseña será, ¿Por qué Unforgiven es la gran película de la filmografía de Clint Eastwood?

Primero, de qué trata. Unforgiven en su estructura es un western. Pero no sigue la tradicional forma en que los western se cuentan, o se contaban. Lo primero que hace es aterrizar a “la estrella”, que en la mayoría de este tipo de filmes es lo más cercano a un superhéroe.

Will Munny (Eastwood) está retirado de la vida criminal, vive con sus hijos criando animales para venderlos. Actualmente sufre con “la fiebre” de los animales y el trabajo que requiere su cuidado es arduo. “Schofield Kid” llega a reclutarlo, recomendado por su tío, quien le cuenta las más atroces historias de crímenes que había llevado a cabo Munny años antes, para cobrar la recompensa que un grupo de prostitutas habían ofrecido por la cabeza de dos sujetos, pues uno de ellos le había cortado la cara a una de ellas. Un punto a destacar, era que no, es la importancia de la mujer en esta época: equiparadas a los caballos. De hecho, en palabras de una prostituta, “somos como los caballos, a ambos nos montan”.

Munny había dejado la vida del crimen por su mujer, y con ello, también había dejado el alcohol. Al ver que la vida honesta no le aseguraba un buen pasar para sus hijos, y quizás querer rememorar glorias pasadas, Munny acepta ir a la caza de los hombres. Nos queda claro el tiempo de retiro de Will, porque no puede subirse al caballo, incluso. Recluta a su colega de toda la vida, Ned (Morgan Freeman), para esta empresa. Con lo que los tres no contaban es que en el pequeño pueblo de Big Whisky el Sheriff era “Little Bill” Daggett (Gene Hackman), un sujeto tan despiadado como irascible.

Desde esta historia, Eastwood cuenta desde las voces de testigos, los atroces actos pasados de Munny. Y lo hace con la expresión que estos muestran al recordar lo que se dice de él, pasando de la admiración casi de colegas forajidos, al miedo. Will Munny está acabado, pero da miedo. Aquí me gustaría interpretar lo que los 3 personajes representan a lo largo de la película: Munny es la deconstrucción del mito del “cowboy” intocable por bala rival, Ned es aquel wing-man que está para que nosotros veamos a través de sus ojos las hazañas del héroe-anti-héroe, y Kid es aquel que aspira a ocupar ese lugar dejado por los viejos pistoleros, sin saber que quizás esas figuras están ya obsoletas. Al final Kid termina desilusionándose de un mundo onírico que contaban sus amigos, para decidir no vivir con aquellas culpas. Quizás sea la forma en la que Eastwood nos dice que la fantasía del “outlaw” no es más que eso.

Y Will Munny debe cargar con la cruz de haber sido ese pistolero salvaje y legendario. Aquí está un punto clave de la película: las muertes del pasado no son efímeras para él, recuerda y vive las culpas de aquellos violentos asesinatos. En el fondo, esa imagen que el propio Eastwood encarnó en los 60’s y 70’s eliminando desinteresadamente a sus rivales con una bala a cada uno acá es dejada de lado. Munny tiene cicatrices, y una escena en la que conversa con la prostituta violentada nos deja claro que él cree que sus marcas son más profundas que las de la mujer.

Hay dos “objetos” que forman la dicotomía del bien/mal en esta película: el bien está encarnado por la mujer ya fallecida de Eastwood, que también está simbolizada en la música orquestal clásica de la película, y que es la que protagoniza el inicio y el final de la cinta. Esa música suena cada vez que Eastwood recuerda porqué dejó atrás la vida criminal. Y el otro objeto es el whisky, el que también dejó cuando se casó con Claudia, y al que debe acudir cuando, en un punto de la película, necesita volver a vestirse de William Munny, sangriento son of a bitch.

Y acá el párrafo dedicado al contrapunto de Munny: Little Bill Daggett, este violento y cobarde alguacil que basa su régimen de mano dura en tener el monopolio de las armas en el pueblo, siempre actúa con un séquito de patrulleros que hacen el trabajo sucio antes de que él aparezca en escena para actuar revestido de la autoridad que ostenta, siempre abusando de él y tomando decisiones que le benefician en lo inmediato. Hackman se roba la película interpretando a un ser brutal, que actuó durante la película siempre con mezquindad, pero sobre todo, cobardía, siempre velando por su seguridad y no por la de la gente, atacando a los que son más fuertes que él, y amistándose con los débiles para obtener prebendas. Ah, y es un pésimo carpintero.

La recompensa, que es el núcleo del western clásico, pasa a segundo plano: acá lo que importan son las historias personales, y más la de Munny, que termina corrompiéndose para acabar con el corrupto, luego de que él le quitara una de sus pocas posesiones preciadas. Hay que destacar la que debe ser la escena más importante de la película. Los truenos golpeando de fondo, y Will Munny armado con whisky en el cuerpo, un rifle y de su vieja pistola acabando con todo a su paso.  El instinto no se pierde. Y la suerte ayuda. Y al parecer, también el whisky. Eastwood demuestra que esas píldoras de acción son su sello de fábrica, y lo aprendido con Don Siegel y Sergio Leone no fue en vano. De hecho, a ellos les dedicó esta película, Sus dos grandes maestros.

La estética de la película es hermosa, los planos clásicos de aquellos pueblos que parecieran tener solo una gran avenida con toda la vida social ahí, y los momentos que construye nos sumergen en un verdadero drama ambientado en una época que parece haber llegado a su fin. Muchos críticos dicen que Unforgiven es el broche de oro que pone fin a la época del western en el cine.  A primera vista, nadie quiso discutir esa premisa, porque Eastwood debía ser el que cerrara aquel ciclo dorado de la industria. Y la industria le pagó ese favor dándole el Academy Award for Best Picture.

¿Por qué Unforgiven es la gran película que dicen que es? Porque Eastwood retomó un género ya acabado, y lo nutrió con ideas de lo noir para hacerlo contemporáneo, utilizó temas más allá de los clichés del género, y revisó al sub-mundo del oeste en lo que sus acciones significaban “en el mundo real”. Y nos regaló acción útil. Porque El Hombre Sin Nombre, de alguna forma, vive en él.

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