Mirageman (2008)

MM

Mirageman nos narra la historia de Maco Gutierrez (Marko Zaror), un artista marcial que por las noches trabaja como guardia en un afamado club nocturno de la capital. Un día,  se encuentra frente a un grupo de ladrones perpetrando un robo a una casa. Gracias a sus conocimientos en las artes del combate, logra detenerlos y liberar de paso, a los rehenes que se encontraban en el hogar, entre ellos, la periodista Carol Valdivieso (María Elena Swett), quien se encargará de contarle al país sobre este enmascarado. Este hecho desencadenará el nacimiento de un superhéroe llamado a hacer justicia.

La película de Ernesto Díaz Espinoza fue estrenada en el año 2008, y fue sin duda uno de los mejores filmes nacionales de ese año, no tanto por la calidad final de la cinta, la cual coquetea con el cine B, sino por la originalidad de la propuesta: un superhéroe chileno, que a pesar de las obvias influencias extranjeras, logra ser coherente con nuestra realidad como país. Mirageman no tiene más poder que el de su físico, sus armas más sofisticadas son bombas de humo hechas a base de pelotas de ping-pong, y se mueve en micro al igual que la mayoría de los santiaguinos.

Como decía anteriormente, la historia de Maco Gutierrez parece claramente influenciada por la de otros superhéroes, y es que no tardaremos en  recordar la historia de Bruce Wayne, cuando se nos relate por medio de diarios y dibujos, el hecho que marcaría para siempre su vida y la de su hermano, Tito (Ariel Mateluna).  A pesar de que la utilización de este recurso pareciera ser usado hasta el cansancio en el  génesis de los superhéroes, me parece justo destacar al trauma como una de las herramientas más efectivas a la hora de hacer nacer superhéroes, y que también está presente en la historia de nuestro criollo paladín.

Uno de los elementos que me agradaron mucho de la cinta, es que a pesar de tener varios momentos cómicos, pareciera ocultarse entre ellos una vida muy triste y gris. La existencia de Maco, mirada a profundidad es completamente miserable, e incluso, cuando encuentra algo que pareciera llenarlo (el proteger y ayudar a las personas),  es blanco de las burlas y críticas de la mayoría, sin embargo, hay algo que le impide detenerse, y es que el verdadero motivo por el que Mirageman no se rinde, es porque Tito, su hermano, parece levemente aliviado de sus problemas psiquiátricos cada vez que sabe sobre el enmascarado superhéroe. Agrada también la fragilidad que refleja Maco Moreno a pesar de su estatura y físico, y como el director no teme mostrarlo en sus peores momentos y demostrarnos que a pesar de su apariencia, el protagonista de la cinta pareciera estar completamente quebrado en su interior.

Con respecto a los personajes y la interpretación, creo que el guion no ayuda mucho, en especial a Zaror, ya que Maco Gutierrez apenas es capaz de decir algunas líneas, prefiero pensar que el mutismo del protagonista tiene relación con que el único canal que sabe utilizar para comunicarse es su cuerpo.  Por otro lado, Maria Elena Swett interpreta a una especie de “April O’Neil” mala, quien utilizará la imagen del superhéroe como trampolín para saltar a la fama, a pesar de su buena interpretación, nuevamente el guion juega en contra, abusando de clichés y lugares comunes. Quizás es Mauricio Pesutic el más sólido y creíble de todos en su papel del investigador Juan Moli, que será  uno de los pocos que creerá en Mirageman. Una de las cosas que más me causó curiosidad fue la elección del discreto humorista ARTURO RUIZ TAGLE para interpretar al jefe de la red de pedofilia, cuando el papel parecía haber sido escrito para alguien que transmitiera más temor y respeto (pensaba en alguien como Luis Dimas o Zalo Reyes como némesis a la altura de nuestro héroe).
Otro que merece una mención más que especial es el grandioso PSEUDO-ROBIN interpretado de manera magistral por Iván Jara, y que quisiéramos protagonizara a futuro un Spin Off donde nos contara la historia de este entrañable personaje.

Volviendo a la película y como aficionado al cine de artes marciales, no  puedo obviar el muy buen trabajo de Marko Zaror y el Maestro Miguel Ángel De Luca a la hora de coreografiar las peleas que vemos en la cinta, y que tienen un tono mucho más realistas – aunque sin perder la espectacularidad- que las vistas en “Kiltro”. Creo justo y necesario destacar la carrera de Marko Zaror, y que a mi parecer no se ha tomado lo suficientemente en serio, basta con verlo dentro del casting de “Machete Kills”, al lado de grandes de Hollywood, para que nos demos cuenta de la importancia de su trabajo.

Para ir cerrando, me gustaría comentar el gran giro del final de la película, y que a mi parecer, es  lo que termina por darle forma y coherencia a la cinta, ya que en la última media hora de esta, vemos al personaje de Zaror completamente distinto, cambiado, las constantes decepciones han terminado por desesperanzarlo y ahora enfrentará a los miembros de la red de pedofilia, sin piedad alguna. El final, creo que refleja uno de los rasgos distintivos de nuestra sociedad, lo que muchos llaman “El pago de Chile”, y es que este amateur superhéroe fue recién tomado en serio cuando ya era demasiado tarde.

Trailer

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