Psycho (1960)

Psycho

El clásico del suspenso/terror. Quizás la película más famosa de Hitchcock, pero seguramente la que tiene la escena que pasó a la historia. Una película que es alabada por su realización y efectividad, porque comenzó un género (slashers), y porque es sin dudas una piedra angular de la historia cinematográfica.

La película es la adaptación de la novela del mismo nombre, y relata la historia de una pujante secretaria, Marion Craine (Janet Leigh), que tiene una relación con un hombre que se ha separado de su mujer, y debe pagarle una importante cantidad de dinero a ésta. Por eso, ambos no pueden costear un futuro matrimonio. Tras volver a su oficina de bienes raíces, recibe 40 mil dólares de un comprador, que ella promete depositar en el banco. No lo hace.

Decide escapar, y con aquel dinero, tener un futuro junto a su pareja, Sam. Es perseguida por un funcionario policial, cambia su auto, y es adornada con la música principal de la película.

Marion llega al Bates Motel, y es recibida por un enclenque tendero: Norman (Anthony Perkins). Él le ofrece una cabaña, y comida. Le conversa de la vida, de los pasatiempos, de su madre, de ser consumido por su madre. Finalmente, vemos que Norman es reprendido por la relación minúscula que creó con Marion, y finalmente su madre, con ella en la ducha, decide matarla. Una escena que ha pasado a la historia por sus tomas que hacen sentir al espectador que son ellos quienes están siendo apuñalados, y cuya curiosidad, dice la leyenda, es que la actriz nunca supo que sería asesinada en la escena, y su reacción sería legítima cuando aparece el cuchillo. Maravilloso.

Marion es enterrada en un pantano por el joven Norman, junto a su equipaje, su nuevo auto, y un periódico que dentro de sus páginas esconde los 40 mil dólares. El futuro de Marion yace en la ciénaga.

Pero su pareja Sam, junto a su hermana Lila, después de darse cuenta de que no saben dónde está Marion, se enteran de que es investigada por un detective, a raíz de la pérdida del dinero de la compraventa del predio. Su investigación señala de Marion cambió su vehículo, se hospedó en el Bates Motel, y que de ahí, no se supo más. Le cuenta a Lila de que algo anda mal con la madre de Norman. Acto seguido, sube a la casa de la vetusta madre, y en una escena tan grande e importante como la de la ducha, el Investigador es asesinado, nuevamente en manos de la madre del inocente Norman. Y este, nuevamente, esconde el cuerpo y el vehículo en el pantano.

Esta vez Sam y Lila se hacen pasar por pareja para investigar al joven y su madre. Cuando se dan cuenta de que hay un cálculo financiero, que fue hecho en papel por Marion cuando se arrepintió de escapar con el dinero (lo que hace más trágica su muerte), aseguraron que ella estuvo en aquella cabaña. Para variar, desconfiaron de la madre de Norman, al recordar las palabras del detective.  El joven Norman había escondido a su madre en el sótano, mientras que cuando Sam y Lila habían consultado por aquella mujer, el párroco de la ciudad les dijo que la mujer había muerto, en una tragedia que había involucrado a su amante.

Finalmente, y tras una tensa escena, se dan cuenta de que lo que había en el sótano no era la madre de Norman, era su cadáver, y el asesino era el propio Norman, que vestido de mujer, asesinó a Marion y al detective, en lo que es el plot-twist final de una obra maestra del suspenso.

En un epílogo de la cinta, cuando están juzgando al joven Norman, un doctor hace un trabajo interpretativo de él: el asesino no sería Norman, es su madre. Norman asimiló una doble personalidad, luego de matar a su madre y amante, desarrolló una doble personalidad que lo reprimía, pero lo expiaba del asesinato de ambos. Así, la personalidad de su madre, que en este punto es la que domina la mente de Norman, fue la responsable de la muerte de estas personas, en palabras del doctor. El final es la guinda: la voz de la madre dice que tuvo que entregar a su hijo, porque ella no podría permitir que creyeran que ella era una asesina.

La historia está vagamente basada en asesinatos que ocurrieron en Wisconsin años antes. El personaje de Norman Bates pasó a la historia como uno de los más retorcidos y sorprendentes. La película ha sido analizada por psicoanalistas, y la casa de Norman ha sido pensada como los tres pisos de la mente del ser. Una película universalmente aclamada, y decir más es epíteto. Una obligatoria para todo cinéfilo.

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