Kickboxer (1989)

kick poster

Finalizaba la década de los 80s cuando una película de dudosa calidad hacía explotar la taquilla norteamericana. La cinta protagonizada por una naciente estrella del cine de acción, nos relataba la historia de los hermanos Sloane. Eric el mayor, un campeón de Kickboxing que viajaba a las enigmáticas tierras de Tailandia acompañado por su hermano Kurt (Jean Claude Van Damme), quien ejercía como segundo para el talentoso artista marcial. Una vez allá, Eric se enfrenta al campeón de Muay Thai, el afamado Tong Po, quien luego de dar una paliza al norteamericano, lo finaliza con un golpe que deja a Eric paralítico. Kurt, jurará vengarse del cruel tailandés, para lo que deberá entrenar arduamente.

Basta con leer el párrafo anterior para darnos cuenta que “Kickboxer” (1989) conjuga varios clichés, tanto del cine de las artes marciales como del cine norteamericano de las décadas de los 70’s y 80’s. Una venganza, un héroe sencillo, un villano cruel, un maestro anciano y un duro entrenamiento con exóticos métodos. Por otro lado,  las actuaciones de Van Damme y compañía están siempre rozando lo caricaturesco, lo que produce que incluso en los momentos más trágicos se nos pueda escapar alguna risa. Ayuda también  a esto un guion que hace flaco favor al reparto y que en vez de intentar ocultar las debilidades del elenco, parece desnudar sus falencias actorales. No es coincidencia que Tong Po, uno de los personajes más bien logrados de “Kickboxer” sea también uno de los que menos habla.

A pesar de todo esto, “Kickboxer” es una GRAN película para cualquier seguidor del cine de artes marciales, la cinta dirigida por Mark DiSalle y David Worth (prueba de que dos cabezas no necesariamente piensan mejor que una) nos muestra muy bien la fascinación que se vivió en las décadas posteriores a 1970 por las artes de combate oriental, y que hicieron pulular dojos por todo occidente. Tristemente parece ser que el filme llegó demasiado tarde a la “fiebre oriental” y evidencia a través del pobre trabajo tras la cinta la decadencia a la que había llegado el cine de las artes marciales. Sin embargo, “Kickboxer” tiene un mérito pocas veces reconocido, la película nos reveló el mundo del muay thai tal como se vivía en Tailandia, mostrándonos sus míticos gimnasios, los ritos, el impacto social de este método de combate y también, las mafias que surgen tras este tipo de deportes. Es el respeto que muestran hacia la cultura tailandesa uno de los fuertes de la cinta, y que lleva por ejemplo, a que se nos muestre el rito del “Wai Khru Ram Muay”, una mezcla de danza, rezo y ejercicio de precalentamiento que realizan los luchadores de Muay Thai antes de comenzar un combate, y que es la manera de presentar sus respetos al maestro y a los ancestros que ayudaron a la creación de este arte. Otro aspecto positivo, es que a pesar del respeto que se evidencia hacia la cultura de Tailandia, la película es lo suficientemente honesta para mostrarnos que en esa tierra conviven los elementos tradicionales junto a la prostitución, no olvidemos que Tailandia no solo es famoso por su arte marcial, sino también por el turismo sexual que allí se ofrece.

Volviendo a la película, una de las partes más desarrolladas y que toma más minutos en la cinta es el infaltable entrenamiento, comandado por un sabio anciano (pensemos en Mickey Goldmill, Señor Miyagi o Yoda) quien sacará lo mejor de Kurt. Hay que ser justos, y decir que las escenas de entrenamiento son bastante entretenidas y también que el personaje interpretado por Dennis Chan,  Xian Chow es inevitablemente entrañable y cae bien desde su primera escena. En el entrenamiento podemos ver cómo se mezclan elementos propios del Muay Thai con otras artes marciales, muestra de esto es como se mezclan cosas del Tai Chi con el Karate (disciplina en la cual Jean Claude es cinturón negro). Por otra parte, las locaciones del entrenamiento son sin duda uno de los elementos a destacar, filmadas en las ruinas de la ciudad de Ayutthaya le dan un toque especial a la película, y logran transmitir el espíritu tradicional que se les intentó imprimir con estas locaciones.
Pero no, el entrenamiento normal no basta para preparar a Jean Claude, se necesita algo más, algo especial, algo como … UN BAILE. Esta escena ha pasado a la historia gracias a los atrevidos movimientos de cadera Van Damme, sumado a una actitud que ya la quisiera cualquiera.
El entrenamiento se basaba en lo siguiente, emborrachar al joven Kurt Sloane con un licor llamado “El beso de la muerte”, para luego hacerlo bailar Feeling so good today del afroamericano Beau Williams, mientras es atacado por furiosos luchadores tailandeses. Sin duda uno de los mejores momentos de la película y que solo por sí mismo, hace que valga la pena la hora y media de cinta.

Llegamos al fin al momento culminé de la cinta, el enfrentamiento entre Kurt y el malvado Tong Po,  a quien no le bastó con dejar paralítico a Eric, sino que también violó a la amada de Kurt, Mylee, hecho desconocido por el joven norteamericano. El combate es pactado a la vieja usanza, para éste no se utilizarán guantes de boxeo, sino que se usarán sogas en los puños, las cuales serán posteriormente revestidas con VIDRIO MOLIDO, para que así el daño de cada golpe sea aún mayor.
El encuentro es claramente dominado por el peleador tailandés, quien hace gala de su técnica y fuerza, e incluso se da el lujo de mostrar al público con qué parte del cuerpo golpeará al pobre Jean Claude, quien apenas logra conectar algunos puñetazos y patadas a Tong Po.  Todo parecía perdido para el pobre Kurt, sin embargo hay un momento de inflexión en el combate, mientras el tailandés le da una paliza a Van Damme, le dice: “You bleed like Mylee! Mylee… good fuck!”. Esto cambia el rumbo del combate, y hace que el joven Kurt saque fuerzas para combatir aguerridamente contra Tong Po, a quien termina derrotando de gran manera.
La película finaliza con nuestros personajes abrazados al ritmo de “Never Surrender”, una canción que tiene todos los elementos necesarios para ser olvidada de inmediato, y que no hace más seguir con la tónica de los clichés en la cinta.
En conclusión, “Kickboxer” es una entretenidísima  película si usted gusta de las artes marciales o de la cultura oriental, donde vemos a un joven Jean Claude Van Damme en lo que debe ser su mejor forma, y que a pesar de no tener una gran actuación, es sumamente importante para entender el éxito de su carrera.

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