The Wolf of Wall Street (2013)

Lobo afiche principal

La carrera de Martin Scorsese es amplia, diversa e interesante. Tras sus últimos tres filmes muy distintos entre sí, como son The Departed, Shutter Island y Hugo, el hombre de los anteojos anchos retoma la senda de sus películas más callejeras. Leo DiCaprio vuelve a estelarizar un largometraje del pequeño realizador, esta vez  alejado del thriller y el drama criminal, sino que por el contrario, una película eminentemente más ligada a la comedia, cargada al desenfreno, y a los excesos.

Advertencia: La siguiente reseña contiene spoilers.

Jordan Belfort (Leo DiCaprio) nos saluda entre dos nalgas femeninas, una línea de cocaína, y nos cuenta la historia de su vida.

Hay un personaje en The Wolf of Wall Street que aparece los primeros minutos de cinta, y que está presente toda la película, habiendo aparecido ni 10 minutos en pantalla. Es el personaje de Matthew Mcconaughey, Mark Hanna, que mira a un Belfort mal vestido y con ambición, y le entrega la carta de navegación para su vida futura: mentir, inflar acciones, vender, y jalar cocaína para soportar ese ritmo de vida.

Ese decálogo de principios son la doctrina con la que se nutre Belfort, la que lo hará alzarse como un zar de la compra y venta de acciones, como un sujeto autodestructivo, dentro y fuera de la sala de llamados en la que estos animales buscaban sus presas, La historia de Belfort va mutando como sus relaciones personales: lo vemos por primera vez ya casado con Teresa (Cristin Millioti), para luego cambiarla por una trophy girl, Naomi (Margot Robbie), que es descrita con palabras helénicas, tanto ella como su entrepierna. Y durante la relación con ambas, un sinfín de prostitutas que pasaron por las manos del pujante empresario.

Volviendo al tema de las reglas para vivir en Wall Street y no morir en el intento, la película recuerda a la trayectoria callejera de Scorsese, y se siente una película con alma muy lumpen, pero ese lumpen con plata, ese que no tiene códigos absolutos para excesos, donde la cifra para satisfacerse no es otra que “more”, como nos diría un personaje olvidable en la secuela de Wall Street, o en el mundo de los prestamistas en otras cintas. En definitiva, lumpen con plata, que en vez de jalar poco, jala mucho, y las consecuencias están a la vista.

El personaje que interpreta Leonardo DiCaprio es complejo. Más que un hombre en busca de la felicidad, es casi un ser que se alimenta, más que de dinero, de la admiración. Esa adicción la va conociendo en el mismo camino que conoce los más diversos estupefacientes, con lo que la euforia de su vida aumenta como el poder adquisitivo en su bolsillo. Belfort representa las dos caras del sueño americano, por una parte, esa cara desinteresada y utilitarista que mira la cifra por sobre el cómo la lograste. Por otro lado, que toda esa riqueza se consigue con un vacío legal que permite obtener el 50% de la venta de acciones, lo que los motiva a inflarlas y venderlas a precios inverosímiles, ganando cantidades impresionantes de dinero. Esta ambición es la que lo corrompe al punto de contradecirlo, tomando las peores decisiones siempre.

Pero es la intensidad de Belfort, que además de protagonizar, narra la película, a que logra que el todo del filme sea armónico, casi musical. Una intensidad que no se pierde ni en los momentos más calmos de la película, en escenas largas que el protagonista, buscando ser medido, se termina imponiendo la locura. Y es por eso que a pesar de sus 180 minutos de metraje, la película no pierde nunca la atención del espectador.

Eso se logra por dos de los puntos más importantes que hacen a esta una gran película: la cantidad de escenas memorables que vemos. Fácil, 5 grandes escenas que pasarán a la historia como de las mejores que ha filmado Scorsese, un hombre que ha filmado tremendas escenas en su larga trayectoria. La escena de la pelea entre Belfort y Donny, o la de “el oso de peluche”  deben estar entre las mejores que he visto este año, sólo por nombrar un par. De hecho, la actuación de McConaughey debe ser la mejor actuación breve que he visto en años. Impresionante escena principal y un personaje que logra estar presente en toda la película, sin estarlo.

Y lo otro son sus personajes secundarios, todos en un excelente nivel de interpretación, y de aporte real a la trama. Hay que destacar al que se roba la película: Jonah Hill pasa por un tremendo momento. Después de esa maravillosa interpretación  de Peter Brand en Moneyball, el orondo actor nos regala una desequilibrada performance como el sidekick de DiCaprio. Un hombre que es el caos, un comodín a todas las situaciones, un hombre desleal, pero leal a la vez. Un personaje divertido, que es el corazón cómico pero creíble de la película. Un ser enfermo, y un papel desquiciado que lo elevará aún más en su carrera.

Así, The Wolf of Wall Street se siente como una película sin vergüenza, atrevida, intensa, que cuenta una historia de deseo y excesos. Con escenas memorables, la película se siente hermana de las grandiosas películas de los 70’s y 80’s en su moral. Una película callejera, con códigos callejeros. Una película que no deja de ser contingente, a pocos años de que otros Jordan Belfort hicieran estallar la crisis subprime. Porque la cocaína puede pasar de moda, pero el dinero no.

Un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s