Vangelis – Blade Runner (1982)

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Si hay una película que ha definido la ciencia ficción tal y como la conocemos hoy, esa es “Blade Runner”. Su influencia no sólo se ha limitado a lo que Riddley Scott pudo plasmar en pantalla, sino también a lo que la música transmitía y significaba para la película. Este soundtrack se lo debemos a Vangelis, una carta obligada si se aventuran en el mundo de las bandas sonoras. Por eso es lo nuevo en Réquiem para Schiappacasse.

Vangelis tiene que ser uno de los compositores más identificables por el público común. A él le debemos una serie de soundtracks que, me atrevería a decir, son imposibles de no conocer. Me refiero a “Chariots of Fire” (1981) y “1492: Conquest of Paradise” (1992). Sin embargo, quizás su gran legado, visto desde un punto de vista más técnico, sea “Blade Runner”. Grandes compositores como Hans Zimmer y Michael Giachhino, quizás los 2 más importantes exponentes del momento, la catalogan como su soundtrack favorito, uno imposible de “replicar”. Si vieron la película, habrán entendido el mensaje subliminal, pero el punto es claro. Vangelis, entre 1975 y 1987, marcó la pauta en Nemo Studios de lo que a futuro debió entenderse como componer un soundtrack.

Remotamente basada en “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, de Philip K. Dick, Blade Runner cuenta la historia de Rick Deckard (Harrison Ford), un caza recompensas retirado cuya misión es “retirar” (asesinar) a androides (replicantes). Luego de que la última generación de ellos, los Nexus-6, decidieran volver a la tierra en búsqueda de extender su vida (limitada por diseño a 6 años), Deckard será el encargado de retirarlos. La única forma de distinguirlos es aplicarles un test de empatía (llamado Voight-Kampff), pues sus características externas son idénticas a las del ser humano. En su investigación conocerá a Rachael (Sean Young), la asistente de Dr. Tyrell, dueño de la industria que fabricaba a los también conocidos como andys. Su sorpresa es mayúscula cuando descubre que ella es un androide tipo Nexus-6, que los avances tecnológicos han hecho casi imposible identificarlos, y que incluso puedes involucrarte sentimentalmente con ellos. Para un análisis extenso de la trama, el significado de cada escena, y los mensajes ocultos, recomiendo el Podcast que Revius dedicará en su primera temporada a Blade Runner, y del cual sacamos muchos ideas para esta columna.

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Poder escuchar el soundtrack de Blade Runner es fácil. Vamos a spotify, lo descargamos, y los más tradicionales pueden comprarlo (recomiendo la reedición de Audio Fidelity del año pasado). Pero en sus momentos, fue una joya muy preciada. Vangelis acostumbraba a no lanzar comercialmente sus discos, pero el éxito, en especial de “Chariots of Fire”, significó que en algunos casos cediera. Como Blade Runner es una película más de culto que de taquilla, debieron pasar más de 12 años para que el disco pudiese llegar a la casa de los oyentes. Es decir, sólo en 1994, vemos la primera versión oficial, que viene a competir directamente con la serie de bootlegs que ya circulaban hace años. Nosotros hablaremos de esa versión, la original de 1994 con 12 pistas de Audio Fidelity, pero ustedes pueden encontrar otras que se asemejan más al contenido de la película. Esta, en particular, incluye pistas íntimamente ligadas sonoramente, pero que no forman parte del corte definitivo del film. En el fondo, es una edición avalada por Vangelis, de lo que él entendió como el mundo que Riddley Scott quería presentar.

Quizás su clandestinidad ayudó a que el soundtrack de Blade Runner sea tanto hoy como entonces. Esta banda sonora es fundamental en la evolución de la música electrónica, y quizás la consagración del sintetizador en Hollywood (un recurso que siempre estuvo más presente en las producciones independientes, como pudimos ver a propósito de “Assault on Precinct 13” de John Carpenter). Que Vangelis incorporare el sintentizador de esa forma, fue un riesgo acorde al riesgo que era Blade Runner en su totalidad, en especial por el amor casi melancólico a las piezas tocadas por grandes orquestas de los más puristas. Blade Runner rompe con todo eso, privilegiando la atmósfera y la emoción versus la pomposidad y la distracción. Como dicen en el Podcast, capta la esencia visual de la película y la transforma en sonido, sin querer opacar lo que la mayoría quiere ver, las imágenes, abriendo (o consagrando) un nuevo enfoque de los soundtracks en el cine, siendo un verdadero clásico atemporal que rompe las barreras del tiempo y es usado (vigentemente) hasta hoy.

Quizás por eso el “Main Theme” es tan icónico, pues de entrada nos invita a descubrir qué tipo de película y soundtrack vamos a presenciar. Moderno hasta el colmo (incluso puede parecer saturado), es una de las pocas canciones que recomiendo escuchar de una versión bootleg. Esto porque el “Main Theme”, desde 1994, incorpora parte de un diálogo de Deckard que nada tienen que ver con la escena en que suena. Scott nos presenta en pantalla la futurista y destruida Los Ángeles del 2019, pero escuchamos a Deckard manipular una maquina descifrando una fotografía en su investigación por los últimos 4 replicantes.  El mismo “problema” vemos “Blush Response”, pero con un matiz muy distinto. Dicha canción no aparece en el film, lo que se acentúa la idea que dije antes, desde 1994 vemos un disco más de Vangelis que de la película en sí. Pese a ello, es una gran elección. La canción es notable, y en nada desentona.  Su nombre hace referencia a la comunicación-explicación que Deckard hace a Rachael y el Dr. Tyrell del test Voight-Kampff que medía empatía, y en parte, la capacidad de ruborizarse (blush). Ambas canciones nos permiten obtener una conclusión clara. Poner diálogos en otras piezas, o poner piezas que no son del film,m es muestra clara del problema de lanzamiento del disco, en especial por la reticencia de lanzar el disco por parte de Vangelis, las pistas que seleccionó una vez se decidió a hacerlo, lo que el compositor quería transmitir, y las presiones de la producción. El resultado pudo ser más puro, y por eso algunos necesitan un bootleg y una versión original para darse por satisfechos.

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Una de las más notables, y más desapercibida, sin dudas, es “Memories of Green”, que anteriormente formó parte del álbum “See You Later” de Vangelis en 1980. Algunos han señalado que este melancólico piano parece borracho e improvisado. Suena en la escena en que Rachael, luego que Deckard le enrostrara su condición de replicante, acude a su departamento. En el libro este encuentro es muy distinto. Rachael sabe que es una replicante desde un comienzo, y su función es enredarse sentimentalmente con Deckard para que éste se vuelva incapaz de “retirar” a otros afectando a Tyrell Corporation. Esta diferencia es fundamental, pues la crisis interna es mucho más intensa en la versión cinematográfica, desde el comento que Deckard le señala que todos sus recuerdos son implantados de otro a una persona que hasta ese entonces se juraba humana. Una escena con tanto contenido emocional necesitaba una canción como esta, tan así que Deckard se arrepiente y prefiere decirle a Rachael que en definitivas no es un andy. Pero es tarde. Ella ya está convencida de su realidad, se marcha de la casa de Deckard y deja sus fotos, como dándose por vencida. Algunos buscan relacionar el nombre de la canción con la descripción de los recuerdos que Deckard hace (arañas naranjas con pierdas verdes), pero la verdad ya es hilar muy fino. Simplemente la belleza de melodía fue interesante para Scott, y decidieron incorporarla, y la escena es quizás la más potente del film, si no fuera por las 2 siguientes que les voy a mostrar.

La primera de ellas es “Love Theme”, que se ha vuelto quizás una de las más reconocidas de Vangelis. El saxofón parece evocar una escena de amor, que se abstrae del oscuro mundo de Blade Runner. Todo lo contrario. La escena es casi una violación, pero la canción “humaniza” este acto reprochable en la medida, precisamente, que Deckard ve rasgos humanos en Rachael. El saxofón da lugar a un piano suave, que recuerda cosas de una caja musical, pero vuelve con todo en el momento más tenso. Deckard obligará a Rachael a pedirle que la bese, a decirle que desea a Deckard, y ella, consciente que Deckard, como caza recompensas, es uno de esos que conviene tener de amigo más que de enemigo, cede. Una relación en total desigualdad. Esta es una de las escenas que hace fundamental leer el libro, en especial porque en la versión de Philip K. Dick, es Rachael quien busca aprovecharse de Deckard, tratando de generarle un sentimiento de afectividad que le impidiese retirar más andys. Lo último respecto de esta canción. Que sea la menos “moderna”, la menos futurista, dice mucho. Nos muestra que la sociedad en Blade Runner es una que urgentemente necesita volver a sus orígenes luego de autodestruirse, y una de esas formas es el contacto social que por entonces, el 2019, está en un vigésimo plano. Este es el legado de Vangelis, principalmente, decirnos que en la modernidad (el resto del disco), hay todavía espacio para lo sentimental (“Love Theme”). Para tener vida, dice el libro, también debes frecuentar vida.

bladerunnerne0La segunda, es la escena de “Tears in The Rain”, que a estas alturas es un clásico. Dentro de los replicantes que Deckard debe cazar está Roy Batty (Rutger Hauer), un andy diseñado con fines militares. Pese a que en su enfrentamiento final vence el “héroe” (Deckard), aún así Vangelis nos invita a llorar por el malo. Es una canción de despedida que se vuelve épica con la muerte de Batty, en un claro sentido que incluso el más violento de los replicantes puede ser humano si así lo decide. O todavía más. Este escena nos muestra que los replicantes pueden mostrar más conductas humanas que los seres que nos consideramos de esa especie, pues pudiendo acabar con Deckard, decide no hacerlo, dejándole de regalo un memorable discurso. En él, le reprocha la injusticia que sufren todos los Nexus-6, pues pese a haber visto más cosas que los propios humanos (haber vivido más), su existencia está condicionado al tiempo, y por ello, todo se perderá. Es entonces cuando le dice que todos los replicantes pasarán tan desapercibidas como lágrimas bajo la lluvia (de ahí el nombre). Lo hermoso de esta reflexión es que fue casi totalmente improvisada por Rutger Hauer, en particular la referencia a las lágrimas en la lluvia. Desde entonces se ha transformado en uno de los soliloquios más trascedentes del cine y un llamado de auxilio que es impropio en principio para un androide, pero que es un llamado de atención en la realidad a toda la humanidad. En la versión de 1994, la canción suena con la voz de Hauer de fondo, y termina transformándose en una despedida de Batty hacia Deckard que impávido muestra que recordará por siempre el gesto y desesperanza de aquellos que en teoría no podía sentir.  Por eso, hasta la última pista, que es esta, parece que Vangelis puede incorporar siempre un sello más desolador que el anterior.

Mención merece la canción de cierre de la película y no del disco, magistral pero que, los futboleros compartirán, fue transformada en casi spam por TyC Sports. Hablamos de “Blade Runner (End Tittles)”. Siendo una de las más distinta del disco, es lamentable que hayan decidido dejarla sólo en los créditos, lo que hace que se pierda un poco y nos quedemos con las ganas de haberla visto en una escena de la ciudad de Los Ángeles. Su notoria diferencia hace que la belleza de este tema sólo puede ser observada de cara a la totalidad del soundtrack. Esta idea también es del podcast. En Blade Runner de Vangelis, si bien hay un hilo conductor, las canciones en sí pueden ser muy distintas. Esto porque el disco mantiene una esencia, una atmósfera (oscura), centrada en el temor que produce una sociedad donde el hombre está cada vez más mecanizado, y las máquinas cada vez más humanizadas. Lo magistral del trabajo fue traspasar a música el oscuro y futurista ambiente del film, algo impensado para entonces, o que al menos era una maniobra demasiado arriesgada. El tiempo demuestra que la aventura de Vangelis ha sido premiada, y nosotros, 22 años después, podemos disfrutarla como si se tratara del primer día. Recuerden mostrar empatía al hacerlo.

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