Michael Giacchino – Dawn of the Planet of the Apes (2014)

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Sin dudas uno de los soundtracks más esperado del año era “Dawn of the Planet of the Apes”. Michael Giacchino, su compositor, lo presentó en varias oportunidades (pueden ver una grabación clandestina en este link), y la película venía aclamada por la crítica desde el día uno. La película dirigida por Matt Reeves necesitaba de una potente banda sonora que lograra plasmar la naturaleza animal pero casi humana de los simios, y Giacchino lo logra con creces.

Giacchino ya se ha enfrentado antes a la tarea de realizar la música de los relanzamientos de proyectos históricos. Primero fue Mision Imposible III y luego Star Trek, ambas dirigidas por J. J. Abrams. Musicalmente, Star Trek Into Darkness (2013) es la pieza musical más destacable del grupo, aunque la calidad siempre ha sido una constante. Quizás la clave en su trabajo fue el respeto por las producciones anteriores. Lo mismo hace en “Dawn of the Planet of the Apes”. Giacchino tuvo siempre en vista el proyecto original de Jerry Goldsmith de 1968 (la canción que más lo homenajea es “Monkey to the city”), pero para algunos la música hace todavía más referencia al remake de 2001 de Tim Burton, musicalizado por Danny Elfman. En uno y otro caso, todos podemos coincidir que si hay alguien que pasó a segundo plano es Patrick Doyle (de quien hablamos a propósito de Harry Potter y el Cáliz de Fuego). Doyle hizo un soundtrack bastante interesante para “Rise of the Planet of the Apes” en 2011, y lamentablemente el cambio de director le pasó factura. A la postre, la medida fue muy acertada, pero nuestro reconocimiento al excelente disco que hizo por una franquicia que por entonces estaba casi muerta.

El soundtrack que traemos hoy tiene el sello Giacchino por todas partes, o al menos el sello del “Giacchino Lost”. Porque a riesgo de caer en una caricatura, 2 soundtracks son emblemas de su trabajo, y muy opuestos entre sí: Lost y Up. La música del Planeta de los Simios es más Lost por varios factores, entre los que se destacan los instrumentos (la forma de organiza la orquesta), la organización en base a temas más desarrollados, y el uso creativo de los nombres en las canciones, dejándonos esa hermosa tarea de descubrir su significado.  Este juego de palabras ha sido incluso criticado en algunas páginas, dónde críticos dicen que le resta seriedad. Yo tengo una opinión totalmente contraria. Primero, agradezco que no tenga spoilers de la trama (pregúntenle cómo le fue a Desplat después de su vergonzoso playlist de Godzilla); y segundo, suma misticismo a la música, con la misión de descifrar el contenido. Fíjense que esto no pasa en “Up”, donde los títulos hacen clara referencia a la trama, lo que demuestra que la mano de Pixar (Disney) es mucho más rigurosa en cuanto a las libertades que da a los músicos.

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El piano triste que muestra el desenlace de nuestra sociedad por el virus ALZ-113 sale al principio de la película en “Level Plaguing Field”; al medio de ella cuando el lazo entre humanos y simios parece posible (“Along simian lines); y es la canción que abre los créditos (“Planet of the End Credits”, a la cual volveremos con posterioridad). Esta canción busca provocar en quien la oye la sensación de abandono y muerte que ronda a los humanos. Sin dudas es dedicada a ellos, a la desesperanza y temor que tienen. La versión de entrada de este tema deriva musicalmente en quien es quizás el único simio que puede entender la tristeza de los hombres, César (increíblemente ejecutado por Andy Serkis), y el acecho que hacen a los ciervos en el bosque (“Looks Who’s Stalking”). La canción puede no ser tan interesante como la primera,  pero ese primer plano del líder de los simios hace que nos saquemos el sombrero con la gente de efectos especiales. En esta oportunidad, Giacchino sólo decora.

El tema de los simios es el más logrado. Presentado en “Close encounters of the furred kind” (¡otra vez el nombre!), es introducido en el momento del encuentro de humanos con simios.  Son 6 notas muy potentes, que reflejan la potencia de los simios, que a diferencia de los humanos, pueden vivir y organizarse sin electricidad, refugio ni fuentes de calor, lo que se refleja en los toques tribales del final. Por eso es vital la impresión que buscan causar en los humanos al adentrarse a San Francisco. “Monkey to the City”, manteniendo el tema principal, es un golpe a la mesa de los simios, que sólo se puede entender con su un tema que refleja tanta seguridad. Sus reapariciones son constantes. Quizás la más simbólica es “Monkey See, monkey coup”, que incluye el piano triste del comienzo, pero que se transforma en una canción de simios cuando Koba intenta un golpe de Estado reflejando lo peor del hombre. La explosión de violines que marca dicha transformación es sin dudas uno de las referencias más potentes de Lost. La secuencia de canciones que continúa con “Gorilla Warfare” aunque no incluya el tema de los simios, puede ser la más potente del disco, con Koba llamando a una guerra que pocos entienden pero en la cual todos deben participar. Indica mucho el animal que elige Giacchino para nombrarla. No habla de chimpancés (como si lo hace en otra canción más dulce) ni orangutanes. Habla de gorilas, que son pura potencia, la cual transmite adrenalínicamente a través de la percusión y coro, aunque le cueste mantenerla en alto durante los 7:36 minutos que dura la canción. El fin del tema de los simios es “Enough Monekying Around”, en un título que no puede ser más ilustrativo.

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Las canciones intercaladas que no forman parte del tema de los simios, son el reflejo de la constante evolución de la trama del grupo liderado por César. Lógicamente, aparte del tema principal, los simios tienen otra serie de canciones menores. Las primeras destacan la armonía del grupo previa al encuentro con los humanos. Ellas evocan la familia, el nacimiento de los nuevos simios, y el establecimiento de una sociedad bien organizada (“The Great Ape Processional”, y el linaje en “Past Their Primates”). Pero luego la sociedad de los simios colapsa con el golpe de Koba, y la música lo refleja.  Recién hablamos cómo “Monkey see, Monkey coup” es la prueba sonora de esta transición, por lo que no conviene ahondar más en ella. Sí debo dejar claro que esta trama musical tiene su desenlace cuando César vuelve al poder. Al hacerlo, conversa con Malcolm (Jason Clarke), su nuevo amigo humano, con quien comparte su tristeza por el temor que no haya vuelta atrás en la lucha con los humanos. Por eso César decide quedarse en San Francisco. No tiene sentido volver al bosque. El ser humano no perdonará esta invasión. Nunca los verán como pares, ellos serán simios por vida, y el enfrentamiento para ver qué especie prevalece se dará más temprano que tarde. “Primates for life”, entonces, es la canción que vuelve al inicio musical de los simios, con el interés de volver a reconstruir su sociedad esta vez en San Francisco. César se lamenta, y la música lo muestra, en  un encuentro de nobleza entre simios y humanos que no se dará transversalmente. Esta es la canción que más identifica al propio Giacchino, para quien “Dawn of the Planet of the Apes” es una película de tolerancia, y deja planteada la pregunta de cómo nos respetamos unos a otros dentro de nuestra sociedad.

DawnPOTASi quieren irse a la segura, la canción de los créditos abarca todos los temas principales del disco. Además, su nombre es llamativo. “Planet of the end credits” la nombró Giacchino. Pero ojo, algo muy interesante viene después, y como siempre trato de traerles una anécdota, este es el momento de ella. Hace poco el director Matt Reeves aseguró que el final original de la película (que alcanzó a ser filmado), incluía una invasión militar a San Francisco. Dichas escenas formaron parte del trailer final que pueden encontrar debajo de esta columna. Hay referencias a este final todavía más explícitas. Si se fijan en el afiche a la izquierda, podemos ver a un simio sobre un caballo, y el Golden Gate de San Francisco explotando. Ninguna de esas escenas pasó el corte final de la película, precisamente, para reservarlas para una siguiente entrega. Pero no pasó lo mismo con la música. Giacchino lo advierte con una canción que va tras los créditos. Se llama “Ain’t that a stinger”, en clara referencia a que en la historia de “Dawn of the Planet of the Apes” queda todavía un “aguijón” que contar.

Todo esto hace que “Dawn of the Planet of the Apes” sea un disco mucho más oscuro que los anteriores.  El guión es increíble, pues muestra cómo simios y humanos, por igual, se destruyeron desde dentro. La premisa “ape not kill ape”, que podríamos extender a “human not kill human”, pierde todo valor. Pocas cosas pueden rescatarse desde entonces. Claro. Una de ellas es la película, y en especial el soundtrack. El resto, es un palo en la cabeza a nuestra forma de entender la vida.

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