Hot Fuzz (2007)

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Continuamos el especial de Edgar Wright comentando la segunda película de la “trilogía de los sabores del Cornetto”, la comedia de acción buddy-cop en una tranquila villa inglesa.

En vez de ser el personaje clásico de la tradición norteamericana, que con sus capacidades logra ascensos y reconocimientos, el superpolicía Nicholas Angel (Simon Pegg) es desterrado por hacer ver mal a sus compañeros (y superiores) a un lugar donde, presumen, no sería requerida su permanencia. Este lugar es Sandford, la ganadora de la “villa del año” en múltiples ocasiones, por sus bajos índices de criminalidad, arquitectura, y tranquila vida.

En este lugar de inmediato conoce a su superior, el Coronel Butterman (Jim Broadment) y su hijo, Danny (Nick Frost), quien es un inepto policía que tampoco se ve motivado por el lugar donde ejerce para mejorar. Es Angel quien, de cierta forma, se transforma en su mentor, siendo su compañero, en un cliché de las películas del género buddy-cop.

Un extraño caso de asesinatos amenaza esta villa, lo que hace a Angel sospechar de que Simon Skinner (Timothy Dalton), un extraño sujeto, estaría detrás de los crímenes para hacerse de algunos bienes raíces y ganar dinero con ello. Angel y Butterman descubrirán que dicha sospecha los llevará a lugares donde nunca pensaron, descubriendo una conspiración que permitía a la villa ser electa como la mejor por tantos años.

Hot Fuzz es quizás dos películas en una. Por un lado, se hace cargo de la rica tradición de películas de detectives, en su primera parte, y por otro, se hace cargo de esa deuda que creyó Edgar Wright tenía: una película de acción policial, la cual desde que estalla, entrega escenas excelentes, en que conjuga efectos especiales, prácticos, y humor.

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El guión construye al personaje en los primeros 10 minutos, desde su historia de origen, sus motivaciones, sus fracasos (donde vemos a una Cate Blanchett cubierta por una máscara como antigua pareja de Angel), su falta de pertenencia o asentamiento, el traslado del que es objeto por sus superiores (entre los cuales se encuentra una larga cantidad de célebres actores británicos) hasta la nueva realidad a la que se enfrenta Nicholas Angel: ser demasiado bueno en un lugar en el que parecería no requerirse serlo.

La mentalidad de Angel, y su modo de vida de “la ley antes que todo”, como vemos en algunos pasajes de la película en que no media consideración alguna del policía para encarcelar personas por estar objetivamente rompiendo la ley, trae a colación de inmediato a otro personaje como Harry el Sucio, o como bien agregó Marco en el podcast que dedicamos al director, al Juez Dredd, que hacen cumplr la ley sin importar “su espíritu”.

Todas las interacciones de Angel con el cuerpo policial son crítica a la ineptitud policial y al juicio del que también son objeto en la sociedad británica. Pareciera que la escala completa de la fuerza pública está infectada de corrupción o falta de méritos para detentar aquel poder, y la película lo lleva a los límites del ridículo logrando buenos momentos de humor con ello.

Y es importante sostener que además de todas las cosas que es la película: terror rural, película detectivesca, acción hollywoodense, e incluso pequeños guiños al “comeback” del western; es muy británica, y Wright ha hecho que todas sus películas, inclusive la adaptación del comic Scott Pilgrim, cuenten con esa identidad que en general lo vemos por el lado del humor. Esos guiños clásicos de la tradición británica son constantes en su filmografía, desde Shaun of the Dead hasta The World’s End.

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Ese espíritu de humor, y la idea de la parodia/homenaje al género lo encarna el personaje de Nick Frost deconstruyendo lo que deberíamos esperar de la película “desde adentro”, con sus ilusiones y guiños explícitos a algunos títulos (Point Break / Bad Boys II). Es este personaje el que resume toda la película, satirizando pero a la vez siendo una carta de amor al género. También existen innumerable guiños a otras películas, como el uso de una canción de “Shakespeare in love” en medio de la mala adaptación de Romeo y Julieta que se lleva a cabo en la película, citar un ejemplo.

Pero finalmente es el director el que le otorga frescura, dinamismo y entretención a un tipo de películas que se ha hecho por casi 40 años. La forma de montar los distintos elementos, que ya había realizado en Shaun of the Dead, se repiten para contar mucho en poco tiempo, sin utilizar diálogo ni voces internas. Utilizar las imágenes, e incluso canciones, para situarnos en distintos estados humanos es uno de los sellos de Edgar Wright.

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No puedo dejar de comentar la participación de actores como Bill Bailey, Martin Freeman, Steve Coogan, Bill Nighy, la misma Cate Blanchett al comienzo de la película, y el director Peter Jackson interpretando a Santa Claus, que apuñala en la mano a Nicholas Angel. También si se fijan por ahí, el mismo Edgar Wright tiene un cameo. Y por último, les recomiendo escuchar el comentario de Wright en conjunto a Quentin Tarantino del DVD/Bluray de la película. Entre otras cosas, comentan películas olvidadas, según listados de internet nombran casi 200 películas, pero más que eso, es una conversación sobre dos personas que sin dudas aman ver y hacer películas.

 

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