Raíz (2013)

#ChileTerritorioDeCine no sólo ha llevado lo mejor del cine chileno a todos los rincones del país. Su principal aporte ha sido dar a conocer el trabajo de las nuevas generaciones, directores, productores y técnicos locales, generaciones que han llenado de talento las pantallas nacionales con las 4 películas previas, y que esta semana vistieron de gala el Cine Arte Normandie con “Raíz”  de Matías Rojas. Revius los invita a ver qué hace que Raíz sea uno de los estrenos del año a nivel nacional.

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Un grupo sub 30 se sube al escenario con un aplauso rotundo del público. Entre ellos destaca Matías Rojas, director; Gabriela Larraín, directora de arte y fotografía; y Gonzalo Rodríguez, productor general. Podríamos decir que ellos son los rostros de Raíz. Pero el conjunto es lo que hace al proyecto notable, y el mensaje que deja, es su legado. Se trata de un grupo de 8 u 9 técnicos jóvenes con ideas propias, con mucho que ganar y poco que perder, que se atreven a hacer escuela filmando una película entre todos. Por eso, y este es su mensaje, Raíz es la prueba que desde la Universidad puedes dar un salto al vacío y triunfar con ello. Lo digo porque hablamos de una de las “cartas seguras” de #ChileTerritorioDeCine. Ganadora del Festival de Valdivia el año pasado, ha recorrido el mundo en el Festival de San Sebastián (llenando sus 4 funciones) y el Festival de Palm Springs, entre muchos otros. Su estreno comercial se produce hoy jueves 21 de agosto, y los seguidores de Revius pueden buscarla en las grandes cadenas de cines, salas locales y salas de cine arte en las 15 regiones del país.

Son 2 historias que se unen las que presenta Rojas y su equipo. La primera es la de Amalia (Mercedes Mujica), estudiante universitaria de Puerto Varas pero radicada en Santiago. Amalia despierta un día con un llamado desde el sur. Marina, la nana de toda su vida, había muerto, y tenía que ir al funeral. Es ahí donde vuelve a ver a Cristóbal (Cristóbal Ruiz), el hijo de la nana y reciente huérfano. La escena es grotesca. En una ciudad donde las diferencias raciales (que significan muchas veces sociales) son potentes, vemos cómo Cristóbal, en su condición de hijo de la nana, no puede siquiera vivir el duelo de su madre. La vida para él, como herencia de su madre, es trabajo, y mientras los no-familiares despiden a Marina cerca de una estufa, lo suyo es cortarles la leña fuera del grupo social. Amalia choca de entrada con esta escena. Le recrimina a su madre (Elsa Poblete) que Cristóbal ha trabajado mucho en un día tan difícil, pero la cosa sigue igual. Esta puede ser una escena irrelevante, pero no lo es. Es la primera vez que el guión nos muestra cómo Amalia y su madre comparten pocos códigos a estas alturas. Son dos generaciones que chocan, y lo seguirán haciendo a lo largo de la trama en la medida que los mayores sigan entendiendo que los niños como Cristóbal siguen siendo empleados incluso en el funeral de su madre.

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Esto hace que Raíz perfectamente pueda llamarse des-raíz. Amalia y Cristóbal son 2 personas que no saben a qué mundo pertenecen. Tienen, además, un elemento común que define sus historias. Cristóbal no sólo acaba de quedar huérfano. Su situación es todavía más grave. No tiene padre, o al menos nunca lo ha conocido. Amalia, por su parte, vio partir a su padre hace unos años. Desde su muerte, su vida y la relación con su madre no ha sido la misma. Por eso, al ver que los pocos familiares de Cristóbal no quieren hacerse cargo de él, decide partir en búsqueda del padre del niño con una foto y el dato que el sujeto era del campo como única referencia. Esto toque de road trip es magistral y está lleno de simbolismos. Primero, la camioneta es arreglada por un mecánico de Puerto Varas que trabaja codo a codo con su hijo frente a Cristóbal. Segundo, el viaje en búsqueda del padre lo hacen en la camioneta del ausente padre de Amalia. Y así, las referencias suman. La búsqueda de un padre en una de las zonas más abandonadas por la autoridad (la gente de campo por así decirlo) es otro claro ejemplo, aunque el más notable debe ser el encuentro en el bosque con un perro negro tan entregado a su suerte como Cristóbal.

Una anécdota increíble va pegada con la trama. Raíz está grabada cronológicamente, esto es, los hechos fueron grabados en la misma secuencia que aparecen en pantalla. Por eso, la naturalidad con la que se construye la relación entre los personajes principales es mágica. Ambos no se conocían antes de empezar las filmaciones, por lo que así como Cristóbal y Amalia se van conociendo en la medida que transcurre el viaje, lo mismo sucedía entre Cristóbal y Mercedes. En una relación bastante horizontal, Amalia unirá su raíz con la de él contándole cosas tan cotidianas como que ella también se hacía pipí en la cama, o cosas tan trascendentes como reconocerle cómo cambio su vida tras la muerte de su padre. Derriba además una serie de barreras en la vida de Cristóbal con la madre de Amalia. Desmitifica un poco su ascendencia alemana (y con ello la implícita idea de superioridad sobre los huilliches) y además compartirá la mesa como quizás nunca lo hizo su madre con él.

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Otra cosa que merece mención es la evolución de Amalia durante la película. Ayudar a Cristóbal debe ser la experiencia más cercana a la responsabilidad que ha tenido en la vida. Por su parte, el encuentro emocionante con la Sra. Chela (que existe de verdad) y su historia, debe ser la conversación más cercana que ha tenido con algo que represente a la figura materna. Este re-encuentro con la Sra. Chela, que a la postre quedará en nada en la escena en que Amalia le enrostra el terno del fallecido padre a su madre rogándole cariño, debe ser lo más potente que hayamos visto en mucho tiempo. En verdad presenciamos un documental, filmado a la luz de las velas y con los ojos llorosos de una mujer que no es actriz, documental que hace referencia al abandono de una mujer de edad y la soledad de la vejez. Esta es la prueba latente de que el guión fue construido con un enfoque personal, juntando elementos de ficción con otros reales, lo que debe sin dudas ser reconocido.

Ese gusto que nos deja Raíz en la boca, debe ser su carta de presentación a latinoamérica. Si hay un lugar en el mundo donde la soledad es difícil compañera es en Chile, donde el esquema de familia es potente como en ninguna otra parte. Yo, siendo de Santiago (la perspectiva que por momentos aporta Amalia), reconozco que la soledad debe ser todavía más difícil compañera en sur. Acá al equipo técnico llega a su peak, logrando con la cámara dar el protagonismo que el paisaje merecía, pero dotándolo de esa velocidad natural que tiene el ritmo de vida en el sur.

Si bien en Raíz hay poca música, esta está muy bien seleccionada. José Pedro “Pollo” Dal Pozzo y Arturo Zegers son muy prudentes al acompañar las escenas con una banda sonora bastante minimalista, que complementa a la perfección, y sin distraer, la notable fotografía del sur chileno que no deja de impresionar. Del mismo modo, la canción “Napas subterráneas” de Protistas (cuyo disco pueden descargar acá) no pudo ser mejor elegida, con una letra que hace clara referencia a la trama de Raíz. Cuando Protistas habla de napas subterráneas en el lago, de un remolino que absorbe a Amalia y no la suelta hasta tocar fondo, demuestran que la canción es simplemente una notable elección que impacta con esa toma mirando el impenetrable verde del bosque chileno. Pueden escuchar el toque de Protistas en el trailer que les dejo a continuación, invitándolos otra vez a ver (buen) cine chileno.

Hace unos momentos dije que Raíz podía llamarse des-raíz. Me desdigo un poco. Amalia nos muestra que las raíces no necesariamente son su pasado. Las raíces también se construyen día a día. La elección de quedarse acompañando a Cristóbal lo demuestra. Nuevos lazos pueden crearse, y ella, tras un último intento con la madre de revivir los vínculos que tenían cuando su padre estaba vivo, termina decidiendo crear sus propias raíces en vez de aferrarse al pasado. Se trata de una nueva generación donde el origen racial, condición social o la edad pasan a un segundísimo plano, generación tan nueva como la que vimos sobre el escenario del Normandie mostrándonos que un proyecto humilde y con cariño puede otorgarte mucho camino en tu carrwra y enlazar con muchos espectadores.

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