Doctor Who S08E04: “Listen”

Bienvenidos todos a la revisión del episodio semanal dedicado al Mejor Lord Time que existe y por supuesto, invitamos a todo Gallifrey a informarse siempre en Revius, siempre cerca de la ciencia ficción.

Sin duda estamos ante la oportunidad de comentar uno de los mejores episodios de la serie desde su revival el 2005, sobretodo en lo que conocemos como la “era Moffat”. El episodio fue precisamente escrito por el actual showrunner y evoca todo su particular estilo al verlo sentimos esa reminiscencia de capítulos como “Blink” y “The empty child”. Porque si algo sabe hacer bien Moffat es erizarnos la piel e intrigarnos con el misterio de lo desconocido, y en este capítulo, que cuenta con uno de sus mejores guiones a la fecha, realmente lo consiguió.

Si había algún ignorante por ahí que aún no estaba convencido del talento de Peter Capaldi para interpretar a nuestro Doctor, por supuesto que fue acallado con este episodio en el cual el actor se luce con su actuación y estilo tan propio. Al menos a mi me parece que tiene  todo lo que espero de un Doctor, y por lo mismo me agrada tanto su carácter ya que añade todo lo “alien”, recordemos que el Doctor no puede ser un simple humano… él es mucho más  especial.

Todo comienza con una sesión de meditación del Doctor -genialmente filmada, y con muchos tonos cobaltos, que han sido una tónica en esta temporada- de la cual surge un monologo estilo corriente de conciencia, donde una pizarra (a estas alturas, ya un sello de la actual encarnación) le ayuda a ordenar sus ideas sobre evolución, habilidades, sobre la soledad, y sobre el significado de hablar en voz alta, todo esto para llegar a un concepto principal: la idea de la existencia de una criatura que ha evolucionado con un ocultamiento tan perfecto que ha logrado sobrevivir sin ser descubierta ante los ojos del resto; así como existen depredadores perfectos, o criaturas especializadas para defenderse, por qué no habría de haber una que perfeccionó el esconderse tan bien, que es imposible detectarla. Y sin embargo sentimos su presencia y sabemos que puede estar por ahí, mal que mal, por algo la gente habla en voz alta cuando está sola.

No solo está muy bien planteada esta idea, sino que además va muy bien con el Doctor, un señor del tiempo que no tiene preocupaciones como la inflación económica, el desempleo,  y que ha viajado por el tiempo y galaxias conociendo y reparando diversas anomalías o circunstancias puede perfectamente llegar a tal cuestionamiento en su sed de experimentar y conocerlo todo (una característica que si bien siempre ha estado presente, parece haber sido amplificada para la versión “minimalista” de Capaldi). Todo se vuelve aún más enigmático cuando la tiza con la cual escribía es movida desde su lugar y luego el Doctor se percata de un mensaje escrito misteriosamente en su pizarra: “listen”.

Luego nos trasladamos con Clara que ha llegado frustrada a su departamento. Cierra los ojos al cerrar la puerta y comienza a repasar mentalmente lo que acaba de acontecer en su cita con Danny Pink (Samuel Anderson), aquel profesor/soldado que conocimos en el segundo capítulo de la temporada. Para muchos las citas pueden ser algo muy normal pero para el resto siempre involucra un poco de terror, ansiedad, incomodidad y, por supuesto, el miedo a fallar. No conocer a una persona involucra que sientas que estás siendo evaluado y juzgado por cada gesto y comentario. Es precisamente lo que sucede en este caso, pues las cosas parecían no estar fluyendo tan bien en un comienzo. Pero sabemos que Clara es audaz e inteligente y así logra hacer que todo se distienda hasta que una frase poco amigable daña severamente los sentimientos de Danny (y posteriormente él hará algo similar). Clara sale del restaurant y Danny queda completamente frustrado.

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El el cuarto de Clara la espera el Doctor, quien no parece tener mucho interés en su cita, sino que le parece perfecto ya que deja a su acompañante completamente disponible para que lo ayude con su misterio. La idea de ser acompañados por un ser silencioso e imperceptible comienza a involucrar a Clara hasta finalmente ser convencida con la idea de un sueño recurrente que, según la investigación que ha realizado el Doctor, han tenido todas las personas a lo largo del tiempo: el despertarse en el medio de la noche por un ruido, para luego ser tomados por el tobillo por algo que se esconde debajo de la cama. Nuevamente notamos el sello Moffat que durante toda su estadía en la serie como escritor y productor ejecutivo se ha caracterizado por explorar los distintos temores, no sólo del Doctor, sino que en general aquellos que forman parte del imaginario colectivo de la humanidad, particularmente aquellos más reminiscentes de la infancia.

Para ayudar al Doctor, ella deberá conectarse a la TARDIS mediante un enlace psíquico y así poder identificar la primera vez que ella experimentó dicha pesadilla para poder trasladarse a dicho momento, y de una vez por todas resolver el enigma que atormenta esta semana al Doctor. Pero Clara es distraída por la llamada telefónica de Danny y, por lo tanto, sus recuerdos. El Doctor cree que han llegado a la infancia de Clara pero finalmente descubrimos que se trata de la infancia de Danny en un orfanato.

En ese tiempo él no se llamaba de esa forma sino que utilizaba su nombre original, Rupert Pink (uno que detestaba y que cambiaría a posteriori), así se presentará ante Clara quien con instinto de educadora fácilmente conecta con ese niño. Allí descubre su soledad como huérfano y la razón por la cual está despierto a esas horas, el pequeño cree que hay algo bajo su cama. Clara le demuestra que no hay nada, pero resulta que ahora ese “algo” está encima de la cama. El Doctor llega a la habitación y comienza a barajar las posibles explicaciones: un amigo jugándole una broma a Rupert, o bien, aquel ser misterioso que está buscando. Todo se vuelve muy espeluznante pues optan por no mirarlo, pese a que esta criatura se acerca a sus espaldas hasta causar escalofríos en la nuca.  La tentación de voltearse es más fuerte pero el Doctor ofrece a la criatura  poder marcharse sin ser vista. La tensión está muy trabajada y da potencia al episodio. Una vez que la criatura sale de la habitación, Clara hace un nuevo esfuerzo muy maternal por darle tranquilidad al niño para volver a dormir y de paso, una lección muy importante con sus soldaditos de juguete, pues aquel que a simple vista parecía roto (por no tener un arma) era el más poderoso, y no sólo eso, sino que era el líder (y de paso, Clara termina “implantando” en el subconciente de Danny la idea de “Dan, the soldier”, lo que influenciará no sólo su cambio de nombre, sino que su posterior elección de carrera). La referencia al soldado sin arma es algo que sin duda está en la esencia de Doctor Who, pues la no-violencia es parte fundamental en la filosofía de nuestro personaje que solo está armado con un destornillador y en ocasiones una cuchara. El Doctor finalmente desplegando sus habilidades de padre (mal que mal, recordemos que tiene una hija y una nieta), logra hacer dormir al pequeño y revolver sus recuerdos.

Clara pide al Doctor una segunda oportunidad para volver a su cita fallida y darse una nueva oportunidad para saldar errores, dado que ha entendido que aquel pequeño era Danny Pink y que definitivamente es parte de su línea temporal (nuevamente sale a colación la capacidad de Clara para alterar las líneas de tiempo). Al volver logra enmendar sus errores y la cita parece retomar un curso feliz; pero otro garrafal error hará a Clara revelar que sabe el verdadero nombre de Pink (Rupert), lo que molesta profundamente a Danny pues sabe que miente. Mientras Clara trata de explicarse, un hombre con escafandra en medio del restaurant hará señas para que vaya a la TARDIS que se ha estacionado en la cocina. Ella acude enfadada en busca de una explicación pero allí se encuentra con el Coronel Orson Pink, de unos futuros cien años que resulta ser un pionero del viaje en el tiempo. En un comienzo Clara piensa que se trata del mismo Danny con un color de pelo distinto pero tras la explicación y presentación que le hace el Doctor ella entiende que ese sujeto puede ser su bis-nieto.

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El lugar donde fue hallado Orson, es nada más ni menos que en el final de los tiempos, el último planeta y donde se supone que la TARDIS no puede llegar (o como bien aclara el Doctor, no sin hacer un esfuerzo). Orson estuvo varado en dicho lugar como el último hombre debido a un problema en su primer viaje temporal hasta que el Doctor lo encontró. Él solo desea volver a su linea temporal con su familia pero el Doctor busca una excusa con tal de poder pasar la noche en el fin del mundo, ya que su instinto le dice, si dichas criaturas que ha teorizado existen, y estamos en el final de los tiempos, ciertamente deben estar aún ahí fuera esperado algo.  Orson no ve otra opción y se refugia en la TARDIS, no sin antes confesar que la puerta está cerrada pues cree que no está solo y que no es solo un cuadro de miedo a la oscuridad.  Clara lo acompaña y es solo el Doctor quien se quedará la noche haciendo guardia y esperando la revelación y abriendo la puerta.

En la TARDIS, Clara no solo reconforta a Orson (buen momento para destacar la química entre Jenna Coleman y Samuel Anderson, especialmente como pueden vender la relación de flirteo entre Clara y Danny, y al mismo tiempo, cambiarla a una un poco más distante, pero igualmente familiar, cuando se trata de Orson, y la posible relación de descendencia entre ellos) sino que le aconseja mantenerse alejado de viajes en el tiempo. Él le indica que se trata de una legado familiar y también le cuenta la historia de un juguete que es un amuleto de buena suerte entregado por su bisabuelo. Este juguete no es otro que el soldado que Clara entregara a Rupert, y es Orson quien ahora se lo entrega a Clara. Por cierto ¡Que buena calidad de los juguetes de antaño!

En la nave (claramente hecha para hacernos recordar “Utopia”, hace ya 5 temporadas), Clara y el Doctor aguardan , pero éste le pide a ella que lo deje solo y entre a la TARDIS. Al abrir la compuerta, la presión y las corrientes de aire hacen de las suyas y Orson debe acudir en busca del Doctor. Clara al ver que nuestro Lord Time no está en condiciones de ayudarlos decide tomar el control de la TARDIS a fin de salir de allí.

La siguiente parada es un granero, Orson se queda cuidado al Doctor y Clara sale en busca de respuestas. A simple vista hay un niño asustado durmiendo en el granero. Ella no sabe si es Orson o Rupert, pero entran a escena una pareja discutiendo la personalidad llorona del pequeño y su tendencia a huir ante cualquier problema. Clara se esconde bajo la cama y lo que escucha sin duda será de alto impacto, ya que la pareja mencionan que con una personalidad, el niño jamás podrá ser un Señor del Tiempo. De la misma forma que Clara se “distrajo” antes, ahora volvió a ocurrir, pero esta vez se transportó a Gallifrey, particularmente a la infancia del Doctor (y dicho granero, no era más que aquel que habíamos visto en “The Day of the Doctor” en compañía del “War Doctor” de John Hurt).

El niño pone los pies en el suelo del granero para salir de la cama y Clara toma con la mano su tobillo. Así es, la pesadilla hecha realidad y por tanto, sabe que debe enmendar lo sucedido. Le pide que vuelva a dormir pues solo se trata de un sueño.

Al tratar de salir siente al niño llorar y decide volver a consolarlo. El discurso que le da Clara al Doctor sería una amalgama de las experiencias futuras del Doctor, enunciado por Clara no sólo para hacerle entender el valor del miedo de la misma forma que, varias reencarnaciones más tarde, sería apreciado por sí mismo. Es además una forma de hacerle entender el cómo su coraje para sobreponerse a aquel miedo será aquello que lo motivará y lo llevará realizar cosas fabulosas en el futuro. Trazar los paralelos entre este niño asustado, que seguramente nunca encajará en la sociedad de su planeta, y que al crecer y convertirse en William Hartnell, robará la TARDIS y comenzará sus aventuras, junto con el War Doctor, y con la encarnación actual de Capaldi (curiosamente, las tres versiones más “viejas” del Doctor), no es algo casual. Así como tampoco es casual que el propio discurso de Clara incorpore frases de un discurso que pronunciara Hartnell en “An Unearthly Child” -el primer serial de Doctor Who-, especialmente en relación a como el miedo es un constante compañero, y por lo tanto debe ser aceptado como tal.

Clara vuelve a la TARDIS y le pide al Doctor que nunca vea donde han aterrizado. Mientras suenan las emotivas palabras de Clara, la vemos a ella y al Doctor despidiendo a Orson, vemos al War Doctor volviendo al granero y vemos a Clara reencontrarse con Danny Pink para solucionar la cita catastrófica de esa noche. No hay palabras para terminar de explicar lo bello del final de este episodio que nos hizo entender que el miedo es el acompañante eterno de todas las criaturas, incluso de los Time Lords y que puede volvernos amables.

Impresiones al cierre:

  • Cuando Clara está bajo la cama con Rupert, le menciona que los sueños pueden ser escuchados por quienes son listos. Lo mismo le menciona al Doctor cuando conversa con el pequeño lord time.
  • El Doctor le comenta al pequeño Rupert sobre el miedo como un superpoder. Esa idea él la obtuvo cuando pequeño en aquel granero de Gallifrey cuando Clara le da un bello discurso. Sin embargo, Clara lo escucha del Doctor para luego repetírselo cuando pequeño. Una bella distorsión temporal.
  • Cuando se produce alta tensión en la escena de Rupert y se supone que los personajes no pueden voltearse a mirar, el ser silencioso comienza a quitarse la manta. Y vemos una misteriosa pero borrosa figura. Posteriormente el Doctor en el último planeta tiene una especie de lapsus y comienza a decir que se trata de Sontaran, pervirtiendo el curso de la historia. Al menos a mi sí me calza con la figura borrosa y la estatura, como una posible explicación para aquella situación o bien es solo otro guiño de Moffat a Doctores anteriores.No entendemos porque se lleva la manta, es muy bajo robarle a un huérfano, a menos que definitivamente sea otro amigo de Ruppert jugando una broma pesada.
  • Otra teoría respecto a esta criatura es que se trataría de los “Floofs”, creadas justamente por Moffat para una corta historia escrita protagonizada por el 10mo Doctor.
  • Este capítulo, y en general toda esta temporada, ha servido para reposicionar y fortalecer el rol de Clara como compañera del Doctor, y redefinirla como personaje, ya no dependiente del Doctor en sí -como lo era en su relación con el Doctor de Matt Smith-, sino como un personaje real, con una vida aparte del Doctor (y la clásica dicotomía con la vida cotidiana que hemos visto esta temporada), y además, como una persona que ayudó a forjar, de alguna u otra manera, el destino y la personalidad del Doctor.
  • Aw, the human race. You’re never happy, are you?”
  • What if no one is ever really alone? What if every single living being has a companion, a silent passenger? A shadow. What if the prickle on the back of your neck is the breath of something close behind you?
  • What’s wrong with scared? Scared is a superpower!
  • A soldier so brave he doesn’t need a gun. He can keep the whole world safe.
  • What if there was nothing? What if there was never anything? Nothing under the bed, nothing at the door. What if the big, bad Time Lord doesn’t want to admit he’s just afraid of the dark?

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