Michael Giacchino – Lost (2004-2005)

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Hoy se cumplen 10 años desde el estreno del piloto de LOST en las pantallas de ABC. Quizás la serie más popular de la historia de la televisión, tuvo dentro de sus puntales la música de un por entonces desconocido Michael Giacchino, quien logró grabar en los telespectadores cada uno de los temas que dedicaba a los personajes. Como gran fanático de LOST que soy, la columna de bandas sonoras hace una entrega especial donde hablaremos de la música de la primera temporada de LOST. Recuerden escuchar nuestro doble podcast de cierre de temporada dedicado a este aniversario.

 

LOST jamás habría sido el fenómeno que fue sin la música de Michael Giacchino. Punto. Pero no sólo fue LOST quien ganó cuando se sacan las cuentas finales. Tanto o más que la serie ganó el músico. Casi con la misma seguridad que realizamos la primera afirmación puedo decirles que Michael Giacchino no sería quien es hoy, sin su paso por LOST. No sólo por la vitrina que significó musicalizar 120 episodios de la serie más comercial que se haya visto en televisión, sino también en la evolución de su música y talento, pues en LOST Giacchino se nos entrega con tal libertad que plasma la esencia misma de su música. Cada disco es maravilloso en ese sentido, pues si bien hay continuidad en el trabajo, son absolutamente autosuficientes. El de la primera temporada (simplemente LOST aunque algunos lo han catalogado como LOST Season 1) tiene todo lo necesario para hacer una crítica lógica a su trabajo.

A 10 años de su estreno podemos dimensionar lo que LOST ha significado con el tiempo. Personalmente, creo que la serie de J.J Abrams, Jeffrey Lieber y Damond Lindelof cambio (al menos) dos ideas fundamentales de cómo se hacía televisión hasta entonces. El primero, es la forma en que se nos entregaba la ciencia ficción. La primera temporada muchos quedaron atrapados con el accidente de los pasajeros del vuelo Oceanic 815 en una misteriosa isla. Pero en la medida que evolucionaba la serie y avanzaba la trama, LOST se transformó en una serie donde la ficción y efectos especiales pasaban a segundo plano, cobrando prominencia temas espirituales y filosóficos que sorprendieron a algunos pero que otros detestaron. La otra idea que cambió LOST fue la globalidad. Sólo desde LOST sabemos que una serie puede triunfar en el mundo entero, y con todo público. En Chile, para muchos fue la serie que los introdujo en el mundo de la televisión norteamericana, abriendo además paso con ella al fenómeno de las descargas globales por internet que hoy justifica que la mayoría de las grandes producciones como Game of Thrones tengan el estreno de sus episodios en forma global.

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Musicalmente, LOST también cambia el paradigma de las bandas sonoras y tiene un importante legado. Como es sabido, el piloto de LOST es el episodio piloto de una serie de televisión donde más recursos se han destinado. Si bien cuando fue presentado a ABC Giacchino estaba fuera del panorama (las escenas se acompañaron con composiciones de Zimmer, Morricone, Carpenter y Vangelis, entre otros), claramente podemos inferir que los recursos no iban a ser un problema a la hora de la música. Pero como dijimos, Giacchino no tenía el peso que tiene ahora, por lo que se volvió fundamental el patrocinio de J.J. Abrams, quien luchó con los productores a nombre de Giacchino para que la música de Lost fuera orquestada. Los costos inmediatos (pagarle a los músicos) reportarían utilidades inmensas que el ahorro en calidad no ameritaba. El tiempo sin duda dio la razón, y desde entonces se ha iniciado una tendencia de incluir a lo mejor de lo mejor en televisión, sin límites de recursos, como vimos a propósito de Penny Dreadful y Abel Korzeniowski este año.

Giacchino nos entrega su música desde la perspectiva de un fanático. Nunca participó de la elaboración de la trama del show, ni siquiera del piloto. Por el contrario, recibía el guión y los primeros montajes en sus oficinas, donde primero observaba el episodio como el mejor de telespectadores. Así, sufrió lo mismo que nosotros. Giacchino se tomaba la cabeza tratando de percibir cada cambio en la trama, pues piensen: si era difícil para nosotros entender la serie a momentos, imagínense lo difícil que era para quien la tenía que musicalizar. Esto se volvió un desafío profesional único para Giacchino. No sólo hablamos del millón de emociones que tiene LOST en su trama, que le permitió componer música para momentos de paz, momentos de completa locura, así como momentos de violencia y misterio. Además, hablamos de la posibilidad de musicalizar la evolución increíble de cada uno de sus personajes, pero manteniendo siempre una esencia inalterable hasta el final. Giacchino siempre pone el ejemplo de Sayid, quien en la primera temporada se nos muestra de una forma mientras que en la temporada final lo hace de una forma totalmente distinta e inesperada. Lograr musicalizar a ambos Sayid de manera que no confundiera a los fanáticos, es la gran prueba de la perfección en el trabajo de Giacchino.

Instrumentalmente, en LOST mandan los instrumentos de cuerda, en principal el arpa, que resalta en las escenas más oscuras. Los violines también son fundamentales, pero no por ello se vuelven el elemento más identificativo. x3k5zZp.640x360.0Por el contrario, es imposible no recordar los glissandos de trombón con los que terminaban muchos episodios, y por ende, las canciones de Giacchino. En las canciones de mayor acción, son los elementos de percusión los que cobran relevancia, reflejando siempre algo selvático en los bosques. Pero todos estos instrumentos tienen un elemento común. La forma bastante minimalista en que se nos presentan y que fascinaba al elenco (en especial Michael Emerson, cuyo personaje aparecerá en las temporadas venideras) y a los seguidores. La música de Giacchino es elegante, es sutil, sólo excepcionalmente busca robar protagonismo, y está siempre al servicio de la historia.

En cuanto a su estructura, y evocando la ópera, el soundtrack de LOST se articula de tal forma que  cada circunstancia pero principalmente cada personaje tiene un tema o leitmotif. De entrada, tenemos 2 temas musicales que van relacionados con el grupo, aunque luego se hayan concentrado en algunos personajes. El primero de ellos es el tema que podríamos denominar de los sobrevivientes, que ya aparece en el piloto en la calma después del accidente reflejando toda la desolación del escenario. “Credit Where Credit is Due” es su primera manifestación, en alusión al momento en que suena, la escena de los créditos, como muestra la foto que elegimos. Este es el tema donde las cuerdas se muestran de forma más maravillosa, y con el transcurso de los episodios, se vincula en especial al personaje de Sun, siendo “Departing Sun” la canción más potente donde lo escuchamos. El siguiente tema dedicado al grupo se vincula a las muertes y pérdidas de los personajes, y lo representa quizás la canción más icónica de LOST: “Life and Death”. En ella, es el piano el que cobra importancia. De forma suave en pantalla se trata la muerte de Boone, y la reacción de Shannon al comunicarle Jack la noticia. A lo largo de las 6 temporadas, “Life and Death” se mezclara con los temas de otros personajes o se adaptará a nuevos momentos. Sin ir más lejos, “Oceanic 815”, la canción que cierra la banda sonora de la primera temporada, así como “Moving On” lo incorporó en el cierre de la serie, 5 años después.

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Cuando hablamos de los temas de los personajes, debo necesariamente partir con “Locke’d Out Again”, que para mí es por lejos la mejor canción del disco y quizás de la serie (suelo compararla con lo que me produce el tema de Desmond con “The Constant” en la temporada 4). Centrada en la figura de John Locke, musicaliza dos momentos en que John Locke es “bloqueado” por las cosas que más le importan. En el pasado, por su padre que buscó un reencuentro con él para robarle un riñón; y por la isla, que no le deja entrar a la misteriosa escotilla. Antes ya había sido presentada en el capítulo de “Walkabout” donde Locke es excluido del viaje espiritual y descubrimos que era el pasajero que andaba en silla de ruedas, por lo que el mensaje no puede ser más claro. Musicalmente, la progresión muestra el drama interno de LOST, explotando en un final que cada vez que lo escucho me conmueve y deja sin aliento. Otra canción dedicada a Locke es “Crocodrile Locke”, donde se destaca su faceta exploradora.

Otro tema importante en la primera temporada es el de Kate. “Kate’s Motel” musicaliza el lado oscuro de su persona, ese que está acostumbrado a huir y mentir como mecanismo de vida. Recordemos que en los primeros capítulos Kate busca una nueva partida, una tabla rasa (“Tabula rasa”) donde comenzar desde cero.  La pieza de Giacchino y su título hacen referencia a la música de Bernard Herrmann para Psycho. Respecto a los demás temas de los personajes principales, debemos decir que el tema de Jack no se consagrará sino hasta la tercera temporada, lo mismo Sawyer cuando se redime en la quinta con “Follow the Leader”. La inclusión de nuevos personajes a futuro también trae increíble música. Ya les hablé del tema de Desmond, pero la forma en que los “otros” cambian la música es digna de mención. Además, si se dan cuenta, no hablé en ningún momento de las canciones más de acción o terror vinculadas al monstruo de la isla. Por esto, nos comprometemos a volver a hablar de LOST próximamente.

Como en la mayoría de sus trabajos, al momento de analizar las canciones de Giacchino se vuelve clave interpretar los nombres que le asigna. Esto es algo que ya hablamos cuando comentamos la banda sonora de “Dawn of the Planet of the Apes”. Sin caer en spoilers, cada  nombre es un juego de palabras difícil de dilucidar cuando no son expresos, o cómicos cuando sí lo son. Un ejemplo claro es “Run Like, Um… Hell” cuando se enfrentan al oso polar, siendo mucho más claro en cuanto a su sentido “Booneral” (funeral de Boone). Otro de los legados de un compositor que dictó cátedra en cuanto a calidad pero también en cuanto al volumen de su trabajo. Hablamos de 6 temporadas de LOST, una cantidad de horas de pantalla ridículo que no puede compararse con ningún símil en pantalla grande como puede ser Star Wars. Es más, son 6 temporadas de las antiguas (algunas de 24 episodios), plasmadas en 10 discos (uno doble dedicado sólo a los capítulos finales) y 65 temas musicales (otros han contado al menos 120). Giacchino es un grande.

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