Constantine S01E01: “Non Est Asylum”

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El antihéroe, estafador y experto en artes ocultas favorito de los niños de Vertigo realiza su debut en la televisión, y en Revius comentamos el primer capítulo de “Constantine”.

“My name is John Constantine. I’m the one who steps from the shadows, all trench coat and arrogance, and drive your demons away, kick’ em in the bollocks and spit on them when they’re down, leaving only a nod and a wink and a wisecrack. I walk my path alone, because let’s be honest -who’d be crazy enough to walk it with me?”

El monólogo final del primer capítulo de Constantine, “Non Est Asylum” de cierta forma es una descripción casi ideal del personaje que crearan Alan Moore, Steve Bissette y John Totlebem en las páginas de “Swamp Thing” en los 80’s, y que, debido a su popularidad, fuera la estrella de “Hellblazer” uno de los títulos insignes de Vertigo (el sello de comics más adultos y muchas veces creator-owned de DC Comics), desde 1988 hasta el 2013, y que además forma parte del universo principal de DC desde el reboot del 2011, como miembro de “Justice League Dark” y en su comic propio, aptamente titulado “Constantine”.

La historia del personaje y su descripción justamente hacen preguntarse, más que quién es John Constantine (Matt Ryan), ¿cuál versión del personaje es la que veremos semana a semana? La respuesta que nos entrega el retrabajado piloto de la serie (por eso tiene nombre particular y no simplemente “pilot”) es que la versión del personaje que estará presente en la serie de NBC es algo así como un Constantine “lite” de los comics de Hellblazer. No se trata del blando y “pasado por agua” Constantine “superhéroe” que DC ha publicado el último tiempo, involucrado en crisis con Superman y Batman, lanzando rayos y encantamientos mágicos, y en general, sin parte de la personalidad que lo hizo resaltar entre toda la oferta de comics. Esta versión televisiva de Constantine sigue siendo un desgraciado, un estafador, un exorcista y experto en encantamientos de magia oscura más que un hechicero que lanza rayos, un Constantine que se empapa las manos con bencina para prenderlas en fuego, en lugar de generarlo mágicamente. Es un personaje que sigue siendo un mal hablado, pero que lamentablemente no puede expresar todo su vocabulario producto de las restricciones televisivas en EE.UU., mismas que le impiden al equipo liderado por David Goyer y Daniel Cerone mostrar al personaje expresamente incurrir en uno de sus más conocidos hábitos, el fumar, no bien el personaje fuma en la serie, aunque siempre fuera de cámara -dejándonos sólo con las imágenes de John utilizando el encendedor, o apagando los cigarros en un cenicero-. Un Constantine que, aparentemente, tampoco será bisexual como su contraparte de los comics, ya que en palabras de sus showrunners “no era parte importante de personaje”. Este Constantine nunca va a llegar los niveles de “suciedad” de Hellblazer, pero juega constantemente con un pie en ese mundo, mirándolo casi de reojo.

En el fondo, como dijimos, una versión para “network TV” del personaje (lo que seguramente enfurecerá a los más puristas, pese a que son omisiones más que cambios al espíritu de Constantine), que de todas formas logra funcionar -en gran medida gracias al enorme trabajo de Matt Ryan que nos hace olvidar por fin la nefasta película del 2005 protagonizada por Keanu Reeves- y entregar un primer capítulo entretenido y sólido, no bien cuenta con algunos problemas, aún cuando se realizaron modificaciones al piloto para mejorar aquellos elementos que no estaban funcionando en su trama, como la presencia de Liv (Lucy Griffiths), la parte más débil del capítulo y que originalmente tenía más protagonismo, pero que fue cortada del show y reemplazada por un personaje extraído de los comics, Zed (Angelica Celaya).

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La serie comienza con John recibiendo electroshock e internándose voluntariamente en el asilo Ravenscar, luego de que un exorcismo en Newcastle saliera mal, y Constantine terminara condenando no sólo su alma al infierno, sino que además la de la pequeña Astra Logue, la niña a quién trataban de salvar, y que terminó con su cuerpo destrozado y un boleto sin retorno al averno. En otras palabras, la serie realizó una adaptación del infame “Incidente de Newcastle” presente en Hellblazer #11.

John se interna para tratar de olvidar todo lo ocurrido aquella noche, y dejar atrás su pasado como “Exorcista, Demonólogo, y Maestro de las Artes Oscuras”, sin embargo, ni el cielo ni el infierno quieren dejar a John tranquilo, particularmente estos últimos, ya que un demonio se presenta en Ravenscar y posee a una de las internas, todo para enviarle un mensaje a John, relacionado con una amenaza que se cernía sobre Liv Aberdeen, la hija de Jasper Winters, antiguo colega de Constantine en lo oculto, y no hace mucho fallecido. Todo esto es motivo suficiente para que John emita su primer y característico “bollocks”, decida salir del “retiro” y viaje a EE.UU. para proteger a Liv, esto debido a una promesa que le hiciera a Jasper antes de morir éste.

La importancia de Liv radica en que ella, al igual que su padre, es una “scry”, personas con la habilidad especial para detectar presencias malignas y poder vislumbrar el mundo como realmente es, especialmente la parte espiritual, por lo cual, resulta un blanco invaluable, no sólo para los demonios del infierno que quieren acabar con ella, sino además para las fuerzas del cielo, representadas por el ángel Manny (Harold Perrineau, a quien recordamos por sus gritos enajenados de “WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAALT!!!” en “Lost”), enviado directamente por el de arriba para asistir a Constantine.

De esta forma John se encuentra con Liv, y pasará gran parte del capítulo protegiéndola del demonio Furcifer, y enseñándole como manejar su herencia, con la ayuda de un talismán que pertenecía a su padre. Todo esto para que al final del capítulo, Liv decida ayudarlo con un mapa de zonas de actividad demoníaca, devolverle el talismán y alejarse del peligro mudándose a California. Este breve resumen es justamente uno de los problemas del piloto, ya que es la forma que la producción tuvo para parchar y subsanar uno de los defectos del capítulo que era justamente Liv. En la versión inicial del capítulo, el personaje de Lucy Griffiths tenía mayor injerencia en los asuntos, así como tiempo en pantalla, y obviamente era parte de la concepción del show que ella viajaría a lo largo de EE.UU. junto a John y a su mejor amigo/taxista personal Chas (Charles Halford), combatiendo a las fuerzas ocultas. Sin embargo, la mala reacción y recepción crítica y del público a su personaje llevó, como mencionamos antes, no sólo a la incorporación de Zed (un personaje de presencia más fuerte, más carismático y proveniente de los comics y, en el fondo, una presencia capaz de medirse a la par con John, en vez de estar siempre un escalón debajo, en estado de sorpresa perpetua), sino a derechamente abandonar el concepto de Liv de una forma bastante inconsecuente a lo ocurrido en el capítulo, además de ocasionar cambios en la forma en que Constantine se enfrenta finalmente al demonio (ahora tomando como forma una especie de “Dark Constantine” para mostrarle su posible futuro), y a la forma final en que es el legendario talento para manipular gente de John el que termina alejando a Liv, para su propio bien, pintándolo casi como un personaje con un corazón de oro, debajo de las capas de cinismo.

Constantine - Season Pilot

Independiente de estos cambios, lo cierto es que, al final del día, “Constantine” funciona generalmente bien, y es un piloto bastante redondo para vender la idea de la serie, como dijimos, ayudado en gran medida por la perfección en que Matt Ryan captura la esencia del personaje, siendo el MVP indiscutido de la serie, vendiendo una personificación perfecta de John Constantine, aún dentro de las restricciones de la televisión norteamericana.

En general se trata de un show bien logrado, con buenos valores de producción, y que independiente de tener algunos momentos de terror bastante visceral (aunque nada a los niveles de, digamos “Hannibal”, serie que constantemente se encarga de empujar los límites de lo que se puede mostrar en la “network television” norteamericana -de paso, generando una reflexión en torno al cinismo y la hipocresía de la sociedad estadounidense, la censura y los valores presentados en la televisión, mal que mal, Hannibal puede mostrar escenas de violencia gráfica o cuerpos desollados, pero Constantine no puede mostrar al personaje fumando un cigarro), en general depende más de terror psicológico, con un approach un poco más minimalista en cuanto a mostrar imágenes de demonios, cuerpos poseídos, fantasmas, pero muchas veces utilizando recursos como la aparición súbita, el juego de luces o el sonido para impactar más, una táctica que cada vez se usa menos, lo que es algo más que bienvenido.

En resumen, si bien no fue un piloto perfecto, el primer capítulo de Constantine entrega un producto por sobre la media, en gran medida ayudado por su estrella principal, y que, independiente de límites y restricciones, hace que uno se involucre con el personaje y quiera conocer más de este mundo, cuyas reglas fueron expuestas en esta primera ocasión.

Algunas notas al cierre:

  • No lo mencionamos durante la trama, pero otro ex-alumno de Lost, Jeremy Davies (Daniel Faraday), también está presente en la serie, en el papel de Ritchie Simpson, otro personaje que los fans de los comics reconocerán.
  • En una escena del capítulo, John y Liv van a esconderse a una casa secreta que Winters tenía oculta en el bosque, la cual cuenta con una interesante colección de objetos místicos, la gran mayoría extraídos de la biblioteca de DC Comics, entre los que se encuentran el Yelmo de Nabu -también conocido como el Casco del Destino-, el implemento místico del cual provienen los poderes de Doctor Fate; junto al yelmo está el Ibistick, la fuente de los poderes de Ibis, el invencible, personaje de Fawcett Comics creado en los 40’s, y posteriormente adquirido por DC cuando compró dicha editorial; y la Caja de Pandora, que abriera dicho personaje mítico en la mitología actual de los comics, y creyera liberar todos los males de la humanidad -aunque en realidad su origen resultaría ser menos místico, y más tecnológico, proveniente de un universo paralelo-.
  • El padre de Liv, Jasper Winters, posiblemente se trate del Barón Winters, el líder de “Nightforce”, otra de las fuerzas en el universo de DC que luchan contra lo oculto.
  • La escena final del capítulo nos muestra el debut de Zed, a quien vemos realizando una serie de dibujos, plasmando visiones -muchas de ellas, seguramente proféticas- sobre Constantine. La particularidad de estas visiones, además de introducirnos al nuevo personaje, es que la gran mayoría se trata de célebres portadas de la historia de Hellblazer.
  • La tarjeta de presentación de John Constantine tiene un número de teléfono el cual, si se llama desde EE.UU., conecta con un buzón de mensajes y la voz de Matt Ryan anunciando que se está llamando a Constantine. Marketing viral hecho bien.
  • Gran momento, y que nos muestra la influencia punk de Constantine, es su discusión con un barman al final del capítulo en torno a cuál es la banda más influencial, Ramones o Sex Pistols? Qué opinará la fanaticada Reviusera

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