Damnation (2014)

El sentimiento sin la acción es la ruina del alma“. Esta famosa cita refleja al 100%  el espíritu de la cinta DamNation, un documental dirigido por Ben Knight y Travis Rummel que ha sido presentado solo en algunos festivales de cine hasta el momento y que en esta ocasión es Santiago Festival Internacional de Cine quien lo trae a las salas nacionales. Pasemos a revisar.

Todo documental está destinado a exhibir una realidad, un problema social, un acontecimiento oculto u olvidado, pero casi siempre su tarea es revelar a la audiencia una situación que desconoce y que probablemente la horrorizará o indignará porque sucede bajo nuestras propias narices. Este documental sin duda se toma lo anterior muy en serio y viene a mostrarnos el mundo de las represas en Estados Unidos.

Cuando vemos documentales sobre los gringos, no podemos más que indignarnos y preguntarnos por qué se creen los dueños del futuro del planeta, y en general  dueños de todo. En cuanto a las autoridades, la corrupción, la ignorancia, la ambición, el odio, la maldad es algo pandémico en dicho lugar. El problema o lo que uno se cuestiona es qué sucede con la desobediencia civil, por qué nadie protesta, por qué todo sigue aconteciendo como si tuvieran las manos atadas. Ahí es donde notamos lo mucho que les falta leer al respecto, pues para ellos todo tipo de desacato es síndrome de comunismo. En este documental veremos plasmado cómo unos pocos sujetos se enfrentan de a poco a la sociedad hasta hacerlos entender el daño al ecosistema que ocasionan las represas.

Todo comienza con un discurso de Rooselvet, un presidente de Estados Unidos, en el cual señala que las represas son una obra de progreso y que los pocos lunáticos que están en contra serán cada vez menos cuando vean lo mucho que contribuyen al país.

El narrador del documental es su propio director que muy didácticamente nos va explicando una breve historia de las represas y cómo han aumentado aceleradamente en  número desde las últimas 5 décadas.

Actualmente muchas de dichas represas están inactivas y lo que produce el resto de las activas es similar a lo que produce un par de molinos de energía eólica.  Los discursos de personas a cargo de la industria de energía hidroeléctrica sin duda dan vergüenza ajena  por su ignorancia, ya que compara la moda de la energía eólica a un oso de peluche. Bien sabido es que durante años las energías limpias (sobre todo la solar y eólica) han sido boicoteadas por los dueños de empresas que generan energía a un costo muy alto en cuanto a precio y daño medioambiental.

Lo que hace el documental luego de explicar donde están ubicadas las represas y cómo su construcción devastó bosques, comunidades y ecosistemas; es ahondar netamente en su estado actual en contraposición a su historia previa. Para esto utiliza varias líneas argumentales como esquemas para graficar los impactos.

Por ejemplo en cuanto al salmón, un tipo de peces, que nada río arriba para desovar. Sin embargo desde la construcción de las represas, los salmones no pueden llegar al lugar donde nacieron y con bastante suerte solo uno de ellos logra hacerlo. Sucedió que al notar la extinción de este animal, comenzaron los proyectos de gobierno por ayudar a la especie; pero en cifras, lo que se gasta en tratar de salvar a un salmón asciende a casi 9 mil dolares. Una suma bastante exorbitante en relación a lo que efectivamente genera una represa. Pero bueno, el número en cuanto a dinero, no es lo más espantoso de este sistema que trata de recomponer la cantidad de población salmonera sino el brutal procedimiento, que no le explicaremos ya que debe verlo con sus propios ojos. Estas escenas no son muy aptas para amantes de peces.

Otra linea argumental que utilizaron fue la historia de unos arqueólogos, que cuando supieron que iban a construir una represa en un sitio importancia vital en dicha rama de estudio, tomaron sus cámaras, bolsos y fueron a recolectar todos los tesoros que pudieron, para poder salvaguardar la historia y pasado por sí mismos. Además de brindarnos un material único en cuanto a arqueología, nos muestra de la voz de sus propios protagonistas el relato de haber acampado en su sitio al cual el paraíso le queda pequeño, y que gracias al material que ellos atesoraron por años, pudimos apreciar. Aquella osada abuela que posó desnuda en un afán de demostrar la libertad y comodidad de aquel lugar, da cuenta de lo absurdo que fue la idea de  inundarlo; todo esto hecho por una tropa de ignorantes que logró construir la represa, señalando que se trataba de un lugar baldío y sin importancia. Una sección increíblemente lograda, las entrevistas muy acertadas y a nivel estético muy llamativo.

El lado emotivo al documental lo brinda una persona enferma de parkinson que ha pasado 13 años ayudando a las truchas arcoiris a poder seguir su rumbo y evitar la extinción por culpa de las represas. Una historia que merece un documental propio, pero que aporta un momento de reflexión que puede llevarlo a las lagrimas, si usted le toma el peso.

El documental también muestra un experimento de la gran mentira que significan las represas, en cuanto a su discurso de turismo. Una aventura en Kayak por aquellas masas de agua inerte y el altercado policial que ocasionan,  fue otro acierto.

Finalmente la cinta nos explica, cómo han mejorado aquellos ecosistemas en que las represas fueron destruidas. También cuenta cómo el mal diseño de una represa, que no fue pensado para contener el sedimento y su acumulación, puede llevar a la destrucción misma de estos gigantes de cemento. El trabajo de los artistas callejeros que se exponen a cárcel si los pillan haciendo su arte en las represas y cómo esto ha servido como una forma de concientizar a la población. Y una ONG ambientalista que compró represas para dinamitarlas.

En definitiva el documental lo tiene todo, pero más allá de ser una buena película, nos deja la tarea de cuál será la acción que tomaremos ante este sentimiento de frustración por lo que han hecho. Cada río es una vena de nuestro planeta, pues de una forma u otra llega al mar. Poner una represa es similar a obstruir una arteria a una persona, y no es necesario ser un genio para entender las consecuencias.

La importancia de este documental producido por Patagonia, no solo debe considerarse por el daño provocado a nivel medioambiental en Estados Unidos; sino que como chilenos este tema nos atinge porque en nuestro país existen represas como Ralco que han ocasionado la destrucción no solo de paisajes, de ecosistemas sino que también de comunidades. Al finalizar la cinta, SANFIC 10 trajo como comentaristas a personas especialistas en el tema que hicieron ver que aquellas zonas donde se han construido represas, tienen los precios de energía eléctrica más altos del país, la mayor tasa de suicidios, y daños que usted debe investigar para que de una vez por todas Chile comience a emplear sus recursos naturales sin pensar en la conveniencia económica de los grandes empresarios.

Chile debe tener más energía solar y eólica. Solo explotando esas dos fuentes podríamos incluso exportar y por qué no decirlo abaratar tantos costos. Si no les gusta la naturaleza entonces tomen las medidas pensando en la gente que día a día ve el lugar donde vivió destruido.

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