Gotham S01E08: “The Mask”

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Esta semana “Gotham” da un paso adelante y retrocede dos, en comparación con la semana pasada, presentando un capítulo decente pero aún plagado de los problemas recurrentes de la temporada.

Después del gran capítulo de la semana pasada, Gotham nos había dejado con la sensación que las cosas por fin comenzarían a circular por un terreno fértil y dejándonos con un cambio en el status quo de la serie, luego de que Gordon y Bullock desafiaran abiertamente la corrupta estructura de poder representada por el alcalde y la mafia en la figura de Don Carmine Falcone.

Sin embargo, y pese a que James Gordon ya va encaminado a limpiar el departamento de policía de la ciudad, y a generar ciertos cambios en la gente -el mismo Bullock, o la capitana Sarah Essen-, esta semana la serie volvió un poco a lo predecible y formulaico de sus primeros capítulos, con una trama principal que sólo le faltó un tema de The Who para haber sido un capítulo de CSI, nuevamente introduciendo personajes que hasta ahora no han aportado mucho a la trama (los miramos a uds. Selina Kyle y Edward Nygma), y en general, deshaciendo un poco lo bueno que se había hecho la semana pasada; afortunadamente el capítulo fue rescatado de la mediocridad gracias a las tramas secundarias, como son ver los efectos que las acciones de Gordon en el capítulo anterior, la continuación de la lucha de poder en la mafia -particularmente entre el Pingüino y Fish Mooney (a estas alturas, los MVP de la serie sin lugar a dudas)-, y una simpática trama centrada en Bruce y Alfred.

Por lo mismo, centraremos el comentario de esta semana en las ya mencionadas tramas secundarias, ya que lo formulaico, predecible y poco interesante de la trama principal, sumada a un villano pobre y ridículo (hasta para los standards de esta serie), hace que de verdad no valga la pena dedicarle demasiadas palabras.

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Partiendo por la trama principal, para salir pronto al paso, esta comienza con una especie de “club de la pelea” (acabamos de romper la primera regla) entre oficinistas en un edificio abandonado. Además de tomar claras pistas visuales de la obra de David Fincher, esta trama nos introduce al personaje de Richard Sionis (Todd Stashwick), y su alter ego criminal, Black Mask. Sionis es dueño de una firma financiera y su particular forma para contratar su personal se trata de generar peleas a muerte entre los candidatos que deseen un puesto en su empresa. Obviamente las cosas se complicarían cuando el cuerpo de uno de los postulantes rechazados aparece en la rivera de la ciudad, y dentro de su boca, el pulgar arrancado de su victimario. Desde este momento comienza la parte “procedimental” de la trama, con Gordon y Bullock tratando de identificar a la víctimas, visitando a Sionis una vez que lo logran identificar, el clásico duelo de voluntades, posteriormente Gordon se ve involucrado y debe luchar por su vida cuando descubre los planes de Sionis -así como a otros candidatos-, y posteriormente los derrota a todos -Black Mask incluido-, justo en el momento en que la caballería se aparece para rescatarlo. En el fondo, “police procedural 101”.

Y en general ahí reside el mayor problema de Gotham, que independiente de lo buen desarrollo de personajes que ha tenido en sus 8 capítulos y de lo generalmente bien manejadas que han estado sus tramas secundarias, la trama principal que mueve cada capítulo es algo que le quita méritos a la serie. No se trata del hecho de que sea un procedimental policial, sino más bien el hecho que se rige demasiado por las reglas sin innovar demasiado al respecto -lo que puede ser fatal considerando la sobrepoblación de procedimentales policiales disponibles como alternativas-. Y no es sólo el hecho de lo formulaica de la propuesta central, sino que el hecho de que los intentos de “innovar” no han funcionado como se esperaría: por poner el ejemplo más evidente, el caso de Edward Nygma y la forma en que lo fuerzan a estar presente en algunas escenas donde derechamente no funciona. Esta semana fue más evidente que en otras oportunidades por el hecho de que este capítulo también se había promocionado como si estuviera centrado en el futuro Acertijo, pero no sólo el capítulo no funcionó así, sino que la presencia misma de Nygma fue inconsecuente y no aportó nada a la trama, ya que sus extrañas interacciones con Bullock, o la autopsia que realizó sin autorización no llegaron a mucho, salvo el dato de que la tinta en las víctimas era toner de impresora. El hecho que lo dejaran hablando solo tantas veces en el capítulo da cuenta exactamente de esto.

Tampoco fue de mucha ayuda que esta versión de Black Mask (asumimos el padre de Roman Sionis, quien ocupa la máscara negra en los comics) resultara tan caricaturesca, casi como el Jordan Belfort de DiCaprio en “The Wolf of Wall Street”, sólo que entregado a la supervillanía (o aún más, considerando lo censurables de las actuaciones de dicho personaje). Independiente de un buen rediseño de su máscara, lo cierto es que el personaje no funcionó bien.

Lo que sí funcionó a la perfección esta semana fueron las tramas secundarias, que levantaron al capítulo significativamente. Por su relación con la trama principal, bien vale hablar de lo ocurrido dentro de la central del GCPD, en cuanto al trato recibido por Gordon de parte de sus colegas, y la forma en que lo tratan mal o bien lo ignoran, debido a la forma en que no sólo los hizo ver mal la semana pasada al enfrentarse a Zsasz, sino además al ser un recordatorio constante de la cobardía de éstos mismos “defensores de los inocentes”. Finalmente, y con la ayuda tanto de Bullock como de la capitana Essen -quien también resultó inspirada por las acciones recientes del bueno de James-, pronto Gordon recupera un poco del soporte y del respeto que tenía, a la vez que continúa el viaje que lo guiará algún día a ser el Comisionado de Policías de Gotham, tras haber limpiado de corrupción el departamento de policía. El énfasis que se pone a la ayuda recibida por Bullock -sumado a lo cada vez más cómodo en el rol que se le nota a Donal Logue- también es un gran plus en esta trama.

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La trama del joven Bruce también fue algo a destacar, si bien no fue de mucho aporte a la trama general de la temporada, siempre es interesante ver parte del crecimiento del futuro Batman, esta vez al tener que volver a la escuela por primera vez luego de la muerte de sus padres, y tener que enfrentarse al bullying por parte de un tal Tommy Elliot (quién algún día llegará a ser el villano Hush, uno de los más temibles en la galería de Batman). Obviamente a Bruce todavía le queda mucho por aprender en el arte del combate, pero con la ayuda de Alfred (y del reloj de su fallecido padre como improvisada manopla), cobrará su venganza contra los insultos y la paliza recibida por parte de Tommy, a la vez que busca que su fiel mayordomo le de más clases de pelea. Como hemos dicho mucha veces, este Alfred claramente está inspirado en su contraparte de “Batman: Earth One” (escrito por Geoff Johns con dibujos de Gary Frank), y cada vez lo deja más en evidencia.

La última trama importante de esta semana fue la de Oswald y Fish, y los coletazos del capítulo anterior respecto a los planes, tanto de Maroni como de Falcone, por hacerse con el control del crimen organizado en la ciudad. Sin David Zayas y John Doman esta semana, recae en Jada Pinkett-Smith y en Robin Lord Taylor reacomodar las piezas en el tablero luego de la confrontación anterior, y los vemos a ambos realizar arriesgados movimientos para poder ganar cada vez más poder. En el caso de Fish, se trata de apresurar sus planes -Liza mediante- para obtener información valiosa de parte de Falcone que aparentemente “podría destruirlo”, a la vez que le da una importante lección sobre la cuantía del poder y del saber defenderse -todo condimentado con mentiras sobre su pasado y el de su madre, quien dicho sea de paso estaba presente en su local-.

En el caso de Oswald, vimos sus intentos por “reconciliarse” con Fish ofreciéndole un regalo de buena voluntad: un prendedor robado a una acaudalada señora de la ciudad. Obviamente las cosas no resultan del todo bien para el Pingüino, ya que termina con su mano apuñalada por el alfiler del prendedor, mismo que regalaría a su madre posteriormente. Pero Oswald no es de aquellos que dejan las cosas así, mucho menos si fue ofendido o pasado a llevar, por lo cual secuestraría y torturaría a uno de los hombres de Fish (mismo que actualmente ocupaba el cargo que alguna vez fuera suyo) para conseguir algo de información, a saber, el que hay alguien infiltrado en el círculo interno de Falcone que recibe órdenes de Fish (ignorando que se trata de Liza). La intriga en las familias criminales de Gotham aumenta.

Así concluyó esta semana, con un capítulo decente dentro de todo, pero que nuevamente repite errores que pensábamos superados, lo que hace que se sientan más, considerando que veníamos de un muy buen capítulo. Esperemos que sólo haya sido un tropiezo temporal en la serie, a la vez que esperamos el próximo capítulo donde se producirá el debut en la serie de Harvey Dent.

Notas al cierre:

  • Algo que vale mencionar acá, porque para qué dedicarle más tiempo: la trama de Bárbara y James esta semana estuvo realmente mala, especialmente los cambios de ánimo de Bárbara que, independiente de lo sufrido las últimas semanas, ciertamente pareció sobrereaccionar -considerando lo que habían sido otros capítulos de la serie.
  • Otra semana, otra aparición de Selina Kyle que no conduce a nada.
  • El doctor clandestino del capítulo probablemente sea una proto-versión de “Crime Doctor”, otro de los tantos villanos que ha enfrentado Batman a lo largo de los años.
  • Siguiendo la costumbre de “Arrow” y “The Flash” de utilizar nombres de creadores de los comics en las series, esta semana tuvimos la Preparatoria Anders (por Al Anders -aunque haber visto Gotham Academy no habría estado mal-), y la mención a un tal “Mr. Adams” (obviamente por el gran Neal Adams).
  • A propósito de Gotham Academy, bien vale la pena recomendar la lectura de dicho comic, es uno de los mejores del momento, y sólo lleva 2 números por lo que es el momento ideal para subirse al tren.
  • Homenaje a la boca de Makenzie Leigh.
  • Este capítulo parece que nos dejó claro lo que sospechábamos: que en la continuidad de la serie, los Cobblepot no son una de las familias fundadoras y más acaudaladas de la ciudad, sino que más bien una familia de inmigrantes provenientes de Europa del este, como quedó claro al escuchar la historia que Gertrud, la madre de Oswald, le cuenta sobre la vez que había acusado a una compañera que le había causado problemas con la “policía secreta”.

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