Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. S02E08: “The Things We Bury”

REED DIAMOND

 

Los misterios sobre Whitehall, la madre de Skye y el conflicto entre los hermanos Ward y una aparición de la Agente Carter en un nuevo capítulo de Agents of S.H.I.E.L.D.

En primer lugar, partir por fin con la solución oficial de un misterio que, no bien habíamos predicho durante la temporada pasada, finalmente cuenta con una explicación de parte de la gente de Marvel, la cual, dicho sea de paso, nos dio la razón respecto a lo especulado y parece ser una señal en torno al futuro de la serie: el alien azul de Coulson efectivamente era un kree.

Y las implicancias sobre la raza del personaje -misma que comparte con Ronan, el acusador, el villano de Guardians of the Galaxy-, es importante porque, como hemos especulado y comentado en varios capítulos anteriores, todo esto parece apuntar a que los inhumans, cuya película forma parte de la fase 3 del universo fílmico de Marvel, serían introducidos mediante la serie, más aún considerando el origen del misterioso obelisco que fuera fuente de conflicto entre S.H.I.E.L.D. y HYDRA durante estos primeros 8 capítulos. Esto es así ya que, como bien sabremos de boca del propio Whitehall y del “Doctor”, el misterioso padre de Skye, el artefacto fue dejado en la Tierra por una raza de antiguos visitantes celestiales -apodados “ángeles azules”-, quienes hicieron acto de presencia en nuestro planeta hace milenios, con intenciones que varían según la traducción de la profecía: bien pudo haber sido para salvar, para conquistar o para destruir a la raza humana (uno se puede sorprender ante la forma en que las 3 alternativas podrían ir de la mano); lo que de todas formas no hace más que acomodarse de una manera ideal con el origen de los “inhumans” en los comics, como un experimento de los Kree en la tierra para crear súper soldados que los ayudaran a combatir en su interminable guerra contra los Skrulls.

Y son justamente estos hechos los que motivaron no sólo la vida completa de Whitehall, o como era conocido antiguamente “Werner Reinhardt”, a realizar investigaciones científicas, sino que a unirse a HYDRA -entonces la división de súper ciencia del tercer Reich-, y a convertirse directamente en un discípulo de Johann Schmidt, mejor conocido como Red Skull, el némesis del Capitán América; y son justamente estos hechos, y el conocimiento “otorgado” por el capturado Bakshi, tras ser interrogado por Mockingbird, lo que genera la duda por parte de May, Simmons y el resto de los agentes que Coulson dejara en la base: ¿De dónde provenía el conocimiento de Whitehall? ¿Qué motivaba la lealtad de Bakshi para con el “Kraken”? ¿Y el por qué se refería a él en pasado, y como si hubiera conocido personalmente a Red Skull?

REED DIAMOND

Cómo bien sabíamos nosotros, todo esto era debido a que Whitehall había combatido en la 2da guerra, siendo uno de los altos oficiales de HYDRA, e incluso siendo capturado por los oficiales de la Reserva Estratégica Científica (el antecesor de S.H.I.E.L.D.). Fueron justamente estos archivos de la S.S.R., ocultos particularmente por la agente Peggy Carter en la actual sede donde funciona la agencia dirigida por Coulson, que le permitió a May, Simmons, Mack, Hunter y Morse conocer el verdadero origen de uno de los líderes actuales de HYDRA -de paso, entregándoles una herramienta útil, no sólo para terminar de romper la voluntad de Baskshi en el interrogatorio, sino para poder enfrentarse posteriormente contra Whitehall-.

Los prominentes flashbacks de este capítulo nos llevaron desde 1945 en adelante, para armar las piezas del puzzle relativo a Whitehall, o Reinhardt en ese entonces: su obsesión con descubrir los misterios del obelisco y la forma en cómo algunas personas reaccionaban de forma distinta a la mayoría en su contacto; el descubrimiento de una mujer proveniente de China (Dichen Lachman, quien actuara en la serie “Dollhouse” -de autoría de Joss Whedon- junto a Reed Diamond, el actor que da vida a Whitehall) que podía activar el artefacto sin sufrir el daño que le causaba a todos (misma mujer que, con el paso del capítulo, descubriremos no era otra que la madre de Skye); la forma en que fue capturado e interrogado por la Agente Carter luego de la caída de Red Skull y la forma en que él y su investigación fueron sepultados en una instalación de S.H.I.E.L.D. por años sin que se supiera de su existencia; el paso del tiempo y el envejecimiento en ese lugar -una prisión apodada “The Rat”- por 44 años, hasta que fuera rescatado por los hombres de HYDRA infiltrados en S.H.I.E.L.D. -y todo bajo las órdenes de Alexander Pierce, el villano de “Captain America: The Winter Soldier”-; y finalmente, el retorno de Whitehall a la actividad “científica”, retomándola en el mismo punto en que la había dejado 44 años antes: en un castillo de HYDRA en Austria, y realizando una -bastante gráfica- vivisección a la madre de Skye, todo para comprender como “funciona” y qué la hace ser tan especial -sin mencionar el hecho que, no había envejecido en todos esos 44 años-.

Los descubrimientos de Whitehall fueron justamente lo que causó que descubriera una forma de revertir el envejecimiento natural del cuerpo y que, tras todos sus años, aún se viera exactamente igual a cómo lo hacía al terminar la 2da guerra.

Ahora bien, ¿De qué nos sirve, además en cuanto a exposición, conocer la verdadera historia de Whitehall? Nos sirve ya que el gran objetivo de este capítulo, además de servir como una especie de final al “primer acto” de la temporada (no bien aún quedan capítulos para el mid-season finale), fue lograr conectar y agrupar a los villanos del actual ciclo -a saber, Whitehall, el padre de Skye y Ward- y ponerlos en un curso de colisión contra Coulson y su bandita, mal que mal, de alguna forma u otra están todos tras el mismo objetivo, llegar a la ciudad oculta (cada vez más convencidos se trataría de Attilan), vengarse de Coulson y, para el caso de Ward y del “Doctor”, tratar de recuperar a Skye. Porque bien vale tener a los amigos cerca, pero a los enemigos aún más cerca, ya que como descubriremos, el verdadero propósito del padre de Skye no es sólo reunirse con su hija (bien sea en vida, o al otro lado), sino que además el cobrar venganza de Whitehall por los experimentos realizados a su esposa, la madre de Skye, luego de que Pierce lo liberara en 1989, lo que de alguna forma u otra puso en movimiento muchos de los eventos que nos han llevado a donde estamos actualmente. Por lo mismo, la figura del “Doctor” resulta interesante, por lo grises de sus lealtades, el interés en su familia y, particularmente, la actuación de un grande como lo es Kyle MacLahlan, que le da un aire de bestialidad y, al mismo tiempo, de familiaridad casi pedestre a su personaje, y que se posiciona como una de las “armas secretas” de la serie esta temporada, de la misma forma que lo fuera el John Garrett de Bill Paxton durante el ciclo anterior.

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Y a propósito que ya lo mencionamos, ¿Qué pasó con Ward? El otrora especialista del equipo de Coulson iba en curso de colisión con su hermano, a quien encuentra cerca del antiguo hogar familiar y al cual es presto en golpear y apresar, debido a que tenía planes secretos. ¿Cuáles eran estos planes? Tener una última confrontación con su hermano mayor y llevarlo al antiguo pozo donde, años antes, Ward había ahogado a su hermano menor, supuestamente forzado por el actual senador, aún cuando ambos nos habían entregado versiones diametralmente opuestas a lo largo de lo que lleva la serie hasta ahora. ¿Y el resultado? Ward logró lo que esperaba, una confesión por parte de su hermano -misma que pareció ser honesta-, en torno a que, efectivamente, habría sido Christian el causante, al forzar a Grant a torturar al pequeño Tommy en aquel lugar. Ahora bien, lo que ignorábamos eran los motivos, todos los cuales provienen del Señor y la Señora Ward, los “padres del año”, ya que como nos diría Christian, fueron ellos quienes violentaban y torturaban a su hijos, con la excepción del menor, quien contaba con todo el cariño que le había sido negado a los otros dos.

Y fue esa envidia y odio lo que llevó a Christian a desear la muerte de su hermano menor, y a obligar a Grant a llevar a cabo su voluntad. Y la respuesta -y el manto de duda en torno a si fue manipulada sobre la desesperación del senador Ward o no- fueron hábilmente utilizadas por el cada vez más psicopático Grant, quien no sólo terminaría asesinando a su hermano y a sus padres, sino que manipularía la evidencia -la confesión de su hermano- para simular un suicidio y homicidio, quedando él libre de polvo y paja. Y qué mejores credenciales se terminaría forjando, sumadas a la forma en que se encargó de Bakshi la semana pasada, para presentarse ante Whitehall y ganarse un asiento en su mesa (mal que mal, el ex-nazi es un hombre proclive a entregar “segundas oportunidades”). Ward ha mejorado bastante como personaje en el momento en que supimos la clase de villano que era, atrás quedó el imbancable boy scout de la primera temporada, reemplazada por un sujeto que realmente hace temer a Coulson y los suyos. De paso, realmente esperamos que a estas alturas cualquier intento de redimir a Ward quede atrás, no sólo le quitaría peso a su arco en la serie, sino que le restaría importancia al drama que hemos visto a lo largo de estos 8 capítulos.

Obviamente en un capítulo tan sobrecargado de exposición y tan centrado en los villanos terminaría entregando poco material para nuestros héroes, y efectivamente fue así, con un grupo dividido entre quienes monitoreaban la interrogación de Bakshi y buscaban respuestas sobre Whitehall (los ya mencionados May, Simmons, Morse, Hunter y Mack), y el otro grupo, encabezado por Coulson, Skye, Fitz y Trip, que se encontraban tras el paradero de la misteriosa ciudad oculta, siguiendo un elaborado plan de Coulson que involucraba plantar en Hawaii elementos para activar un pulso electromagnético en una base de la fuerza aérea (y recuperar una corbata que había sido regalo de su chelista), posteriormente volar a una estación de monitoreo remota en Australia para que Fitz instalara un transmisor, lo que le permitiría a Skye y a los científicos de S.H.I.E.L.D. (apodados “geek squad” por el personaje de Chloe Bennet) hacerse con el control de un satélite para encontrar la ciudad.

Y el plan parecía ir a la perfección, hasta el encuentro en Australia con HYDRA y con el Doctor, quien hizo acto de presencia no sólo para chantajear a Coulson -colocando la vida de Trip en riesgo-, pero además para realizar una “primera impresión” ante el ahora director de S.H.I.E.L.D., conocer a su enemigo cara a cara y anunciar que sus intenciones eran recuperar a su hija a la brevedad. El hecho que no hiciera ademán de intentar conseguir la ubicación de la ciudad secreta no hace más que reforzar sus intenciones radicadas en recuperar a su familia y vengarse de Whitehall más que en intentar dar con el secreto del “Diviner”.

Por ahí quizás el capítulo de esta semana se podría haber dividido en dos, para evitar sobrecargarlo de exposición como se hizo, pero en el fondo, fue otro capítulo en la gran seguidilla de episodios que Agents of S.H.I.E.L.D. ha tenido esta temporada, con un pie completamente seguro en una narrativa, no bien aún no termina de definir algunas cosas como cuáles personajes debería privilegiar, o el poder decantarse en un estilo visual particular que le permita facilitar el contar historias más adelante (y que le de un “sabor” distintivo, considerando que, mal que mal, se está moviendo en el universo fílmico de Marvel, donde cada film ha tenido un particular estilo visual y narrativo, todos generalmente elogiados).

Algunas notas al cierre:

  • El montaje donde vemos el paso de los 44 años de Whitehall encerrado en la prisión de S.H.I.E.L.D. es justamente la clase de trucos visuales que la serie debería utilizar más seguido, procurando innovar en dicho apartado y generando un estilo menos genérico.
  • Considerando todo el teasing sobre los inhumans, y la dirección en que parece apuntar la serie, si finalmente resultara ser algo completamente distinto, sería bastante decepcionante, no sólo por la forma en que de a poco nos hemos ido preparando y emocionando con la idea de ver a estos personajes introducidos de alguna forma en la serie -años antes de su debut en la pantalla grande, programado para noviembre del 2018-, sino además porque, de nuevo, le quitaría peso a lo que ha logrado construir la serie hasta ahora (lo que además no sería considerable, teniendo en mente el rating con el que cuenta actualmente).
  • La vivisección de la madre de Skye tiene que ser por lejos la escena más brutal y visceral, no sólo de la serie, sino que probablemente de todo el universo fílmico de Marvel (ayudada por el hecho de que la serie ahora va en un horario más tarde que el año pasado, lo que de paso también pudo haber afectado su rating). Nuevamente, así como hemos visto en “Constantine”, el efecto “Hannibal” ha ayudado a empujar las barreras de lo que se puede mostrar en la “network tv”.
  • A propósito de la forma en que la serie ha presentado contenidos más adultos y viscerales, nos podrían haber mostrado a Ward despachando a sus padres y hermano, en vez de dejarnos con un simple reporte en las noticias. Uno esperaría que un momento tan pivotal para el personaje habría sido tratado directamente, en vez de relegarlo a algo que ocurre fuera de cámara.
  • Nunca nos cansaremos de ver a Hayley Atwell como Peggy Carter, y la forma magistral en que tiene dominado ese rol, y toda la confianza y fortaleza que exuda en dicho papel. De verdad que esperamos grandes cosas de “Agent Carter” cuando sea estrenada en Enero.
  • Nuestra querida Simmons es una fangirl de tomo y lomo de la agente Carter, y ciertamente no la culpamos.
  • Estamos en un punto en que el Agente Trip necesita algo más que hacer. Considerando la gran forma en que terminó la primera temporada tomando el rol de Ward en el equipo, ahora se ha visto relegado a roles secundarios y terciarios, tras Lance Hunter, Mockingbird, Fitz-Simmons e incluso el propio Mack -y su bromance con Fitz-.
  • A propósito de Mack, su paranoia sobre Coulson es un gimmick que de a poco se va acabando, ojalá inventen pronto qué hacer con esa trama, o derechamente agotarla.
  • La relación Morse-Hunter, nuevamente uno de los mejores puntos del capítulo, particularmente la forma en que pasaron de tener una discusión sobre problemas de confianza, a reconciliarse y tener sexo en uno de los autos de S.H.I.E.L.D.
  • Coulson: “What are we talking about? Tesseract-level power?”; The Doctor: “Sure. I don’t know what that is.”

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