Adentro y afuera: Todos bajo la luz de Interstellar

interstellar-2

La semana pasada llegó a los cines Interstellar, la última película del brillante realizador británico Christopher Nolan, que siguiendo la linea que trazó con filmes como The Prestige o Inception, propone un espectáculo cinematográfico de proporciones titánicas, pero con un argumento arraigado en lo más profundo de la condición humana.

Interestellar es una mezcla extraordinaria entre el alicaído y generalmente aburrido cine de ciencia ficción “psicológico” de la familia de “2001”, cuyas fronteras espaciales siempre han sido excusa para hablar de la condición humana, y la nunca bien ponderada Space Opera tipo “Forbidden Planet”, en la que de lleno el tema es nuestro sueño de viajar fuera de las fronteras de la tierra. Se ubica entonces, justo entre Solaris y Guardians of the Galaxy, lo que sin duda podría ser una jugada arriesgada, salvo por el hecho de que, antes que un salto al vacío, esta película representa el desarrollo de un camino que el autor viene trabajando desde antaño, profundizando en los temas que siempre han marcado su trayectoria, en escenarios progresivamente más sofisticados, y tocando fibras cada vez más polémicas: Si The Prestige se trataba de las relaciones interpersonales, e Inception sobre la comunicación con nuestro laberinto interior, Interstellar propone discutir la relación de cada ser humano con la humanidad en su conjunto, y desde ese cuestionamiento trascendental, proponer una forma de entender el lugar que ocupamos en el universo. Ambicioso, como debe ser.

Como toda gran obra en la historia de la ciencia ficción, Interstellar tiene la destreza de dividir en dos a la audiencia y a la crítica, poniendo de manifiesto la relación entre el observador y la obra de arte, entendida esta última como un objeto que da cuenta de la sensibilidad del autor, pero sobre todo, de una lectura del presente, que como señalara PK Dick, delata mediante la especulación sociológica y científica, aquello que el exceso de realismo nos impide ver de nuestro entorno. Blade Runner, por ejemplo, es muestra de cómo una película brillante, basada en una de las mejores novelas de la historia de la ciencia ficción, fue destrozada por una crítica que antes que ver la obra de arte, apenas pudo ver su propio reflejo en el vidrio. Los ochenta reaccionaron contra este anticuerpo que los ponía en evidencia, del mismo modo que el ego reacciona contra esta nueva película que en realidad nos habla más del amor entre los sujetos de la misma especie, que del desplazamiento de los cuerpos en el espacio.

Y entonces debemos preguntarnos, ante el j’acuses que proponen obras de este tipo, en qué medida es posible hablar de algo que no sea de uno mismo. Probablemente siempre estamos siendo autoreferentes, y en ese camino existen niveles de abstracción entre los que podemos movernos, dependiendo de cuan cerca o lejos nos sintamos de “la especie humana” o de los que nos rodean. A mayor perspectiva, mayor capacidad e abstracción, y por lo tanto, más cercanía con el entorno y con los demás. Y ahí es donde se vuelve relevante que estemos hablando de Interstellar justamente, y no de Gravity o Star Wars, que nos cuentan la historia de cómo una persona consigue sobreponerse a tal o cual dificultad. La pregunta de Interstellar es precisamente la pregunta por la relación del individuo con el todo del que forma parte, y de cómo es posible que uno de nosotros se enfrente a los problemas que afectan a todos nosotros. Aún a costa del resto… de nosotros

Suena intrincado, ¿cierto? Porque lo es, y por más que algunos sostengan que Nolan subestima a su público porque sobre-explica con diálogos gran parte del nudo teórico y humano de los guiones, lo cierto es que en este caso, todo lo que se sobre-explica es lo irrelevante de la película, son los elementos que forman parte de la escenografía, y no las motivaciones que mueven a los actores por el escenario. Y en Inception es lo mismo; Nolan sobre-explica el contexto para centrar la atención en las verdaderas temáticas que desarrollan sus películas. La discusión que plantea Interstellar se encuentra en las discusiones respecto a los “sentidos” que distinguen a los humanos como especie, y que están sembradas a lo largo de toda la película. El amor, la supervivencia, la capacidad de improvisación o los límites de la empatía, son la forma en que Nolan trata de comunicarse con aquello que nos hace humanos, para tratar de plantearse qué pasa cuando un hombre se enfrenta al sacrificio y la culpa. Como Cobb y Angier. Estos cuestionamientos son puestos sobre la mesa por este director que ha decidido hacer un filme enorme en todo sentido, pero entretenido y libre de las aburridas convenciones de lo que debe ser una película inteligente. Como antes con The Prestige e Inception, Interstellar es compleja y divertida, y envejecerá dignamente, porque no se abusó ni de los actores, ni del CGI, ni del guión, tomando la sabia decisión de centrarse en lo más humano del buen cine: una gran dirección, una sólida fotografía y un desempeño brillante por parte de los actores. Nos dijo que era una trilogía y en efecto lo es, mucho más allá de Michael Cane.

interstellar-141022a-618x400

El cine de Nolan crece en aquello en lo que es bueno, y también en aquello en lo que es malo; los que años atrás decidieron encontrar un nicho desde donde golpear a este director, tienen en Interstellar mucho de dónde colgarse. Hay problemas de guión, como la inverosímil situación por la cual Cooper termina liderando la misión. Reaparece la sospechosa relación ideológica con el control y el respeto a las instituciones que ya tiñera en Dark Knight Rises. Y como no, hay problemas anticlimáticos con el final, que sacrifica estructura para poder hacerle un torpe guiño a Arquímedes y con él, a todos los científicos y en particular a Kip Thorne. Pero quizás lo más extraño es este desenlace tardío, en que el entrañable Coop se despide sin mucha pasión de su anciana hija Murphy para ir a conquistar a la dama en peligro, acompañado tan sólo por TARS, reminiscencia del incomparable Marvin de Alan Rickman. Pero me parecen problemas menores comparado con el legado instantáneo que genera. Tratar de forzar el criterio para encontrarla mala es un ejercicio que es mejor reservar para Prometheus, Gravity, Guardians of the Galaxy o a cualquiera de esos otros intentos fallidos por hacer la gran película de ciencia ficción de nuestros tiempos. Interestellar merece más que eso, porque esa es la película que sin planteárselo, viene a jubilar a 2001 como referencia instantánea dentro del género. Cuidado con olvidar a los personajes de Matt Damon, Cassey Affleck y Michael Cane, que representan de manera muy explícita aquello que verdaderamente hace “ambiciosa” a la película: mostrar en imágenes esa necesidad de la especie humana por sobrevivir, aún a pesar de la humanidad misma. Cuidado con descuidar a los personajes femeninos, que tensionan los límites dentro de los cuáles Coop debe moverse para conseguir salvar a la especie. Cuidado con dejar que el agujero esférico del ego nuble nuestra perspectiva frente a este esfuerzo por hablar justo contra el ego mismo y en nombre del amor.

Anuncios

7 comentarios

  • Pingback: Hans Zimmer – Interstellar (2014) | REVIUS

  • Sinceramente estoy bastante en desacuerdo. Se logra entender lo que Nolan quiere transmitir, pero a mi me da la sensación de que no lo plasma a un gran nivel, y tenemos como resultado una buena y entretenida película, salpicada de momentos melodramáticos que nunca logran cuajar, en parte, por culpa de un discreto guión. Pienso que con un mejor guion, y con menos metraje (para qué toda la parte de Matt Damon? para qué cerrar con un final forzadamente abierto?) la cinta podría haber funcionado más.
    Por otro lado, la comparación con Guardians of the Galaxy no me parece, encuentro que Interstellar es años luz mas ambiciosa, o al menos, eso nos daban a entender los trailers de la cinta.

    Me gusta

  • Pingback: How To Lose A Guy In 10 Days (2003) | REVIUS

  • Puede que tengas razón… esta fue mi experiencia. Si puedo describir como me sentí durante la película, sería algo como una angustia angustiante. Durante la película la disfrute mucho porque no cuestionaba lo que pasaba en ella y disfruté mucho la visual. Luego, se encendieron las luces y todo cambio, me puse a pensar en los hoyos que tiene el argumento (como por qué decidió tan rápidamente dejar a su hija -porque el hijo no importaba- en la Tierra, por qué aparece ese personaje “out of the blue” de Matt Damon que fue discordante para el resto de la película, por qué la hija-vieja al ver a su padre regresar lo libera tan fácilmente, por qué la descendencia de True Detective no lo pescan ni en bajada cuando llega a ver a su hija-vieja…) y no me gustó tanto. Con todo, insisto, si uno no la cuestiona mucho la lógica de la película, ésta se disfruta mucho.

    Creo que el rango de esta película se encuentra entre 2001 y Gravedad, en lo personal prefiero una película más cercana a 2001. O tal vez algo similar “en lo emotivo” a Contacto.

    Muy bueno su comentario, siga así.

    Saludos a usted y los suyos.

    Me gusta

  • Puede que tengas razón… esta fue mi experiencia. Si puedo describir como me sentí durante la película, sería algo como una angustia angustiante. Durante la película la disfrute mucho porque no cuestionaba lo que pasaba en ella y disfruté mucho la visual. Luego, se encendieron las luces y todo cambio, me puse a pensar en los hoyos que tiene el argumento (como por qué decidió tan rápidamente dejar a su hija -porque el hijo no importaba- en la Tierra, por qué aparece ese personaje “out of the blue” de Matt Damon que fue discordante para el resto de la película, por qué la hija-vieja al ver a su padre regresar lo libera tan fácilmente, por qué la descendencia de True Detective no lo pescan ni en bajada cuando llega a ver a su hija-vieja…) y no me gustó tanto. Con todo, insisto, si uno no la cuestiona mucho la lógica de la película, ésta se disfruta mucho.

    Creo que el rango de esta película se encuentra entre 2001 y Gravedad, en lo personal prefiero una película más cercana a 2001. O tal vez algo similar “en lo emotivo” a Contacto.

    Muy bueno su comentario, siga así.

    Saludos a usted y los suyos.

    Me gusta

  • Pingback: Ridley Scott: Caín, Abel y la consecuencia | REVIUS

  • Pingback: Hans Zimmer – Interstellar (2014) – BSO magazine

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s