Sebastián Marín – El Vuelo de los Cuervos (2014)

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El 2014 nos deja una de las bandas sonoras nacionales más interesantes de las que tengamos recuerdo. Los invitamos a revisar el trabajo de Sebastián Marín para “El Vuelo de los Cuervos”.

El 26 de noviembre salimos a cubrir una película del Festival Cine//B_7 que estaba fuera de la competencia. Bajo el rótulo “nuevo cine chileno” se anunciaba “El Vuelo de los Cuervos” de Cristián Toledo (pueden leer nuestra crítica a la película en este enlace). Asistiendo con la idea de difundir en máximo el Festival, nos sentamos con ganas de ver algo nuevo pero sin ninguna expectativa en específico. Por lo mismo, la sorpresa al salir fue notable. Nada parecía indicar que abandonaríamos el Teatro iF viendo lo mejor de las 5 jornadas del Festival. No sólo se trataba de una película de un ritmo vertiginoso, muy bien lograda y muy transparente en sus pretensiones. En nuestra cabeza quedó pegada de inmediato una banda sonora que escapaba de toda norma en la industria nacional. Minimalista pero protagonista, nos pareció de inmediato un trabajo que nada tenía que envidiar a lo mejor de Estados Unidos, y por lo mismo, decidimos otorgarle una entrega especial en la sección de bandas sonoras.

Lo bueno hay que reconocerlo, pensamos, y nos intentamos poner en contacto con Sebastián Marín, quien se acreditaba como compositor. De cierta forma, esta entrega de la columna de bandas sonoras viene a ser una bitácora de esta “investigación” o comunicación. Sebastián de inmediato se puso a nuestra disposición, subiendo el playlist que encuentran acá a SoundCloud y respondiendo todas nuestras preguntas. Cristián Toledo también nos facilitó la película para verla nuevamente. Todos ganamos de cierta forma, pues “El vuelo de los cuervos”obtenía merecidamente más figuración en internet, y para nosotros, se transformaba en una nueva posibilidad de escribir sobre compositores nacionales, lo que siempre se agradece. Se trata de un recurso que hemos ocupado poco (Juan Cristóbal Meza en “Dawson, Isla 10”, Adanowsky en “La Danza de la Realidad” y Cristóbal Tapia de Veer en “Utopia”), pero que será tenido muy en presente de cara al 2015, donde esperamos pagar al menos la deuda que tenemos con Miranda y Tobar y con Jorge Arriagada.

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En cuanto a su trabajo, la música de Marín recuerda a muchos grandes exponentes del género. Sin dudas la mayor influencia parece ser Clint Mansell, uno de los favoritos de Revius y de quien toma un sello bastante introspectivo que plasma principalmente en la música de Raúl (Felipe Ríos). Pero también vemos cosas de Mogwai (en especial la distorsión instrumental) y de Angelo Badalamenti (Twin Peaks). Sebastián luego nos reconocería sus grandes maestros en el tema, destacando a la música de Artemiev en Stalker (nosotros ya hablamos de él en Solaris), lo mejor de Zimmer, Kenji Kawai y  James Horner, así como Santaolalla en el espectro latinoamericano, entre otros. De ellos Marín toma algo notable. Entiende que la música está al servicio de la pantalla, y no a la inversa. Al menos así lo entendió desde un comienzo, cuando se incorporó al trabajo de Toledo con la película ya filmada, pero antes de montaje y post-producción. Marín explota este escenario hasta el final, adaptando la música al ritmo que tenía “El vuelo de los cuervos” y que tanto hemos destacado.

Estructuralmente, cada personaje de la película tiene un leitmotif distinto. Pese a ello, todos contienen una clara base común, instrumental principalmente, que le da un sentido global al disco. Esto es muy lógico y va de la mano con el guión. “El vuelo de los cuervos” está protagonizada por personajes cuyo camino es principalmente independiente, pero luego de la traición de Samuel (Miguel Krstulovic), se trazará una línea de tiempo que terminará uniéndolos a todos irremediablemente.  Muy ejemplificador en ello es la musicalización del personaje de Raúl. Su historia comienza con la canción homónima “Raúl”, quizás la que más nos recuerda a Clint Mansell. “Raúl” es un tema que nos da a entender que la enfermedad del personaje de Felipe Ríos lo condena eternamente a ser un niño, y que en definitiva, será la gran víctima de esta historia. Una música que evoca calma, escondiendo muy bien la personalidad agresiva del personaje. A medida que la trama avanza, vemos los verdaderos colores de Raúl. Ya sin pastillas, explota su naturaleza, la que es encausada por el Cuervo (Gastón Salgada), quien empieza a ejercer un rol de tutor sin querer pero queriendo. Rául por primera vez es tratado como un hombre, y todavía más, como un ser humano (“No te juzgo, eres humano”). Es increíble como los dos polos más opuestos en la historia se potencian mutuamente, pues Raúl le entrega al Cuervo lo que más necesitaba: una persona que lo escuche, pero que no tenga capacidad de juzgarlo. Ya al final del disco, cuesta distinguir las melodías del Cuervo y Raúl pues la compenetración es total.

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Una de las cosas que rescatamos del trabajo de Marín es su decisión de musicalizar ambientes, y en especial, la ciudad de Santiago. Este es un recurso que generalmente se evade en el cine, y no solamente por los músicos. Muchos directores tienen miedo de transformar a la ciudad en personaje por la dificultad que implica transmitir mensajes claros a través de ella (la ciudad no es mala ni buena, simplementee es). Marín rompe de entrada con ello en “SCL” (la nomenclatura internacional de Santiago de Chile). Se trata de la pieza más ambiental y minimalista del disco, a mi juicio, y acompaña perfectamente el proceso interno de Samuel cuando éste decide traicionar a Efraín (Edgardo Bruna). Precisamente la música de este último es algo que también merece mencionar. “Don Efraín” es una pieza que permite inmediatamente catalogar a Efraín como un gangster venido a menos aunque con mucho poder todavía. Pareciera que vive de su fama de antes, la fama y reputación que pudo haber construido con el arma en sus manos y antes de la enfermedad de su hijo. Una canción con toques de jazz, funk y mucha guitarra eléctrica que deben escuchar, muy opuesta al tema dedicado al Samuel más íntimo (“Samuel”), el Samuel que por ambición e improvisación dejó morir a su madre. El Samuel de un origen humilde como muestra el piano, a quien las carencias de infancia y su expulsión de Carabineros han afectado. Y así, sin darnos cuenta, hemos comentado los sonidos principales del disco.

Afiche“El vuelo de los cuervos” es una película que habla de soledad, traición y ambición. Todos están solos, todos terminan traicionado a alguien, y todos se dejan seducir por el dinero. Como nos advirtieron en la proyección del Festival Cine B, Toledo nos muestra de una forma clara lo peor del ser humano, sin caer en clichés ni pretensiones que difícilmente pueden satisfacerse. La forma en que se nos presentan, además, no permite que nos identifiquemos claramente con uno de los personajes. Por momentos Samuel es el héroe, pero rápidamente recuerdas que fue él quien inició esta cacería salvaje. Por todo esto, no es casualidad que “El vuelo de los Cuervos”, la canción final del disco, incorpore la música de los 3 personajes principales. Intencionadamente Marín logra que nos quedemos perplejos. Circunstancialmente quien “gana” es el Cuervo (¡qué increíble es “Termino” en este sentido!”), pero en el fondo, todos han sido condenados por los mismo hechos. El Cuervo volverá con los bolsillos llenos de dinero, una bala en el cuerpo que se suma a su colección, pero a los brazos de la mujer que constantemente engaña al hombre más peligroso de Chile.

Creo que la calidad de “El vuelo de los cuervos” vuelve a poner en la palestra la necesidad de crear sellos que lancen comercialmente bandas sonoras en Chile. El mercado es pequeño, cierto, pero muy fiel. Si las compañías discográficas siguen midiendo todo sólo según el número de discos vendidos, estamos condenados. Es necesario abrir espacios para jóvenes talentos nacionales, y el de los soundtracks es uno que en especial se encuentra totalmente cerrado. Afortunadamente Sebastián Marín accedió a publicar su música gratuitamente en internet. En caso contrario, el excelente soundtrack de “El vuelo de los cuervos” habría pasado mucho tiempo dormido. Como Revius no queda más que agradecer esta oportunidad, y dejarlos pendientes al siguiente proyecto de Sebastián.

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