Jingle Bell Rocks! (2013)

Cerramos nuestra cobertura del Festival In-Edit Nescafé hablando de “Jingle Bell Rocks!”, el documental que forma parte de la selección de la organización donde se aborda un vicio muy curioso pero contingente a la época del año en que estamos: la música navideña.

jingle-bell-rocks-posterMontaña de emociones fue la presentación de “Jingle Bell Rocks!”, dirigido y protagonizado por Mitchell Kezin. Este mismo es el que abre el largometraje, mostrándose como una especie de freak comprador compulsivo que visita una de las tiendas más increíbles de música en todo Estados Unidos, Amoeba, pero dirigiéndose a la sección que verdaderamente a nadie le interesa: la música navideña. Rápidamente llena su canasto con discos a un dólar, que seguramente no conoce pero que amplían lo que es una colección que lleva años armando. Ya no le da vergüenza reconocerlo, aunque es objetivo reconocer que se trata de música que en la gran mayoría de los casos carece de calidad y está estrictamente pensada para vender.

Para Kezin y un grupo de personas, la navidad sería nada sin su incomparable música. En Chile, sería como navidad sin pan de pascua y cola de mono. Ojo. No hablamos de los villancicos que llenan nuestras calles y tiendas. Ellos manejan todo un espectro de música navideña, desde blues y jazz, hasta raps más modernos. Todo entra en el mismo saco, en especial pues la música navideña mantiene, en todos sus formatos, ese remembranza al pasado que tanto agrada a los mayores. La edad es un elemento común a todos. No se trata de jóvenes o quinceañeros. Por el contrario, es gente que superó hace tiempo los 40’s, y que iniciaron su vicio gracias a la existencia de música en formato físico. De cierta forma, el mp3 y la música online han matado lo que es una tradición importante. Sentarse a disfrutar de un disco, disfrutar su caratula, y en particular, disfrutar compartiéndolo.

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Dos elementos debemos destacar en específico de “Jingle Bell Rocks!”. Primero, la transparencia con la cual Kezin nos reconoce el hecho que desencadenó su vicio. Se trata de la canción “The Little Boy That Santa Forgot”, una especie de canción navideña triste que hacía mucho sentido en su infancia debido al constante abandono de su padre. Muy ligado a esto está el siguiente elemento notable. Kezin también no se pone máscaras en compartir todo tipo de música navideña, incluyendo aquella que critica el sin sentido materialista que se ha instalado casi legítimamente entre todos. En especial habla de “Blue Christmas”, de Miles Davis, canción casi de denuncia que le permitió salir del closet navideño, y reconocer sin vergüenza su afición por este tipo de música, que en su misma esencia está pensada para vender.

Kezin nos sorprende constantemente con música. Descaricaturizando la navidad, incorpora gente famoso que comparte su gusto, dentro de los cuales destaca John Waters, cineasta, de quien hablamos a propósito del documental “I am Divine”. Todos coinciden en una cosa. La navidad es una época feliz. En ella no todos deben darse regalos. Deben acompañarse, para disfrutar de un momento juntos. Así, la navidad en sí misma es un regalo, una invitación a compartir. En todo caso, desde acá Revius ya está haciendo campaña para hacerle llegar el disco de Luis Jara y los infaltables villancicos de Cecilia Echeñique. Con esto cerramos nuestras críticas del año 2014, aprovechando de dejarlos invitados a revisar toda nuestra cobertura de lo que fue el 11° Festival In-Edit Nescafé.

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