Discutamos con Respeto: Gracias totales Colbert.

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Tras 9 años al aire, despedimos “The Colbert Report” comentando todo lo bueno que nos dejó el show y su particular conductor, así como su aporte a la cultura pop y a la renovación de la televisión.

Fue en 1996, hace ya 18 años, que el verdadero Stephen Colbert utilizó por primera vez su alter ego televisivo del mismo nombre – en ese entonces en “The Dana Carvey Show”-, para comenzar lo que, en sus palabras, era una misión prácticamente divina para cambiarle el rostro a la televisión, y “ganarla” como si de una competencia se tratase. Hoy, cuando ya estamos en la postrimerías del 2014, y tras el término la semana pasada de “The Colbert Report”, sentimos que es hora de homenajear, tanto al hombre como a la figura, y destacar lo mucho que el nativo de Carolina del Sur le ha entregado a la cultura pop (y el hecho que, de alguna forma, efectivamente lo de él fue un triunfo).

Hablar de Stephen Colbert a veces se vuelve complejo justamente por la dualidad ya comentada -y muchas veces ignorada por la gente-, de que el “verdadero” Colbert, y la versión de sí mismo que utilizó en variados programas, son dos personalidades distintas. El Colbert “personaje”, como constructo televisivo, es justamente uno de los mejores roles que hemos podido presenciar en la pantalla chica durante los últimos años, nacido de la necesidad del Colbert real por crear una identidad para mofarse de los noticieros y los talk shows de extrema derecha, representantes del ala política más recalcitrante y conservadora de EE.UU., que tiene en la nefasta cadena Fox News su brazo comunicacional.

Justamente es de esta forma que el Colbert personaje encontraría un hogar durante años en “The Daily Show”, el programa del crack Jon Stewart, precursor y longevo show de noticias satíricas y que constantemente se posiciona, no sólo como una fuente divertida de información, sino además como bastión de prensa liberal (que en el fondo es de izquierda, pero que no se menciona debido a la “satanización” del concepto en un país que se opuso a él durante casi todo el siglo XX por la Guerra Fría) o de simple sentido común, que vino a destacar no sólo por la cercanía con las audiencias más jóvenes, pero además desmarcándose de la influencia de sectores políticos en Fox, o del fatalismo decadente de CNN, lo que no es algo menor, considerando en general la reticencia de la prensa “tradicional” a un programa que en general no sólo ataca a los “poderosos”, pero que además utiliza la sátira y el cinismo para demostrar lo venida a menos que se encuentra la sociedad norteamericana y su clase política -y por extensión, el mundo occidental-.

Obviamente un programa así sería terreno fértil para que Colbert posicionara su personaje, que ironiza y satiriza a la prensa de extrema derecha -llegando al punto del absurdo-, y que se convertiría en uno de los puntos fuertes del show durante la primera mitad de los 2000, en pleno gobierno republicano de Bush y su nefasta “guerra contra el terrorismo”. De esta forma, el 2005 se estrenaría “The Colbert Report”, spin-off de “The Daily Show” donde Colbert podría desatar todo su armamento de ironía y humor para apoderarse de los prejuicios y los temores que muchas veces son esgrimidos por los políticos conservadores norteamericanos (que filosóficamente no distan mucho de sus nefastos pares chilenos), llevándolos al extremo y subvertiéndolos, para así demostrar lo absurda de la base sobre la cual supuestamente se sustentan. Todo esto, sumada a la simpatía de Colbert, y al desarrollo de su personaje (incorporando elementos de la personalidad y vida del verdadero Colbert, como su reconocido fanatismo por la obra de Tolkien, Star Wars y los comics), llevaron a un show cuya calidad y lo hilarante de su humor sólo fueron en aumento con el paso de los años.

De esta manera, Colbert y su mentor Stewart, lograron imponer un modelo de híbrido entre noticiero, late y talk show, que tenía el valor agregado de generar conversación y crear verdadera crítica social, lo que sabemos es difícil en un país tan apegado al status quo (aunque ciertamente en esto tuvo un rol importante que jugar el hecho de que Comedy Central, el canal de ambos shows, fuera una señal de cable). Y esto fue relevante, primero, debido a la forma en que las audiencias más jóvenes y contemporáneas se conectaban con el show, de paso destruyendo el paradigma prejuicioso que dictaba que la juventud “no estaba ni ahí” con la política o la tv de contenido; pero además estableciendo un modelo que permitía inyectarle entretenimiento y humor a otro tipo de tv, y generar un producto no sólo acompañado por el rating, pero generando devoción en la audiencia, y reconocimiento de la crítica, como lo pueden atestiguar los premios que tanto “The Daily Show” como “The Colbert Report” han ido acumulando a lo largo de los años.

Pero quizás el mayor impacto que Colbert ha tenido ha sido justamente aquel que dejó en sus fans y seguidores, la llamada “Colbert Nation”, y la forma en que el mismo hombre ha logrado utilizar su discurso satírico no sólo para sacar a la palestra diversos temas de conversación que se han tomado la agenda de EE.UU., pero además crear impacto en la vida pública. Ejemplos de estos abundan, pero para mencionar los más icónicos, podemos nombrar: las 2 veces que Colbert participó en las elecciones presidenciales de EE.UU. (llegando incluso a tener % considerables de votación en algunos estados, pese a no estar inscrito formalmente en la papeleta de votación), y relacionado con esto, el llamado de atención que realizó en torno a la forma en que los grupos de interés y los particulares pueden financiar campañas políticas e influenciar los temas que se discuten en el congreso -el famoso Colbert Super PAC- (tema que no es ajeno a la realidad nacional); el testimonio que Colbert proporcionó en una comisión legislativa del Congreso de EE.UU. a favor de los inmigrantes para llamar la atención sobre la falta de derechos y garantías constitucionales que muchos de ellos sufren; el episodio del “Rally to Restore Sanity and/or Fear”, donde Colbert y Stewart realizaron una manifestación pública en el National Mall de Washington D.C., ante casi 250 mil personas, en la cual no sólo se burlaron de las congregaciones de gente que se ven en las convenciones de los partidos políticos, pero además aprovecharon la instancia para atacar a los extremos políticos de su país, y para conseguir más de un millón de dólares que fue donado a la caridad, todo en un show acompañados de los Cazadores de Mitos, Ozzy Osbourne, Yusuf Islam aka Cat Stevens, The Roots, Kareem Abdul-Jabbar y R2-D2, entre otros invitados.

La influencia ejercida por Colbert finalmente también tendría impacto en la renovación de la televisión, particularmente en el campo de los late shows, no sólo continuando el camino “alternativo” e irreverente de Conan O’Brien (quien pasaba por su conocida disputa por el Tonight Show a fines de la década pasada), pero además continuando la senda de Jimmy Kimmel y Craig Ferguson, y ayudando a pavimentar el camino para otros grandes de la comedia como Jimmy Fallon y Seth Meyers, el conocido “recambio” de la tv gringa; además de ayudar a potenciar la carrera de John Oliver en el “Daily Show” (lo que nos permite actualmente disfrutar de “Last Week Tonight with Jon Oliver”, uno de los shows revelación del 2014 y que ahonda aún más en la vena política explorada por Stewart y Colbert).

Por lo mismo, y tras el retiro de David Letterman, quizás fueron pocos quienes realmente se sorprendieron por el nombramiento de Colbert como su reemplazante en “The Late Show”, toda una institución televisiva. De nuevo, no es más que reforzar el carácter de súper estrella e ícono de la cultura pop que Colbert alcanzó durante la última década, aún cuando nos dolía el fin de “The Colbert Report” y con él, de “Stephen Colbert” el personaje, que ridiculizó a los “sultanes” de los medios norteamericanos y supo salir adelante y ganarse un espacio con humor inteligente y ácida crítica social.

Para el recuerdo nos dejó innumerables momentos icónicos, como cuando heredó el escudo del Capitán América -tras la muerte de éste en los comics el 2008-; sus entrevistas con personalidades de todo tipo, particularmente del ámbito científico (mismas que esperamos no estén ausentes ahora que se cambia de show); su fanatismo por la obra de Tolkien, canalizada por sus entrevistas con gran parte del elenco de las 2 trilogías filmadas por Peter Jackson (incluyendo un cameo en “The Desolation of Smaug”) o sus duelos de trivia contra James Franco; su cobertura de los JJ.OO. (y la asesoría de su hermano, quien en la vida real es uno de los abogados del COI); su número musical plagado de estrellas interpretando “Get Lucky” luego de que Daft Punk cancelara una aparición en su programa; sus entrevistas con el elenco de Breaking Bad; sus constantes interacciones y su bromance eterno con Jon Stewart; su multitudinaria despedida al ritmo de “We’ll Meet Again” de Vera Lynn, y así tantos otros momentos que quedaron grabados en la memoria colectiva del siglo XXI y de la nación Colbert.

Por lo mismo, no podemos sino agradecerle a Colbert por todo lo que nos ha entregado estos últimos años, por finalmente haber logrado su victoria contra -y sobre- la televisión, y esperar que, ahora como Colbert propiamente tal y no sólo como un personaje, en “The Late Show”, nos siga entregando más de lo mismo que hemos disfrutado los últimos años.

http://thecolbertreport.cc.com/videos/964kg3/stephen—friends—-we-ll-meet-again-

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