Zeit der Kannibalen (2014)

Continúa nuestra cobertura del Festival de Cine de Las Condes. llegó el momento de hablar de “Zeit der Kannibalen” (Tiempo de Caníbales), una verdadera obra de teatro que lleva a pantalla Johannes Naber, y en donde todo gira en torno al capitalismo y el beneficio individual.

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Una de las cartas que teníamos pendientes de SANFIC10 era “Tiempo de caníbales”. Lamentablemente, la decisión de la organización de presentar el largometraje en salas bastante alejadas jugó en contra de los interesados en ver la segunda producción para pantalla grande de Johannes Naber, realizador alemán que estrenó la película de cual hablamos en el Festival de Berlín en febrero pasado.

Casi como una verdadera obra de teatro, en especial por los monólogos y la escenografía, acompañamos a 2 agentes de una poderosa trasnacional alemana, cuyo objetivo es lograr que sus inversores decidan llevar su dinero y su producción hacía países tercermundistas, donde puedan aprovechar todas las ventajas que el sistema capitalista les permite explotar (ojo, de manera legítima). Así, los vemos en lujosos hoteles de India y Nigeria. Mientras tengan sus cócteles de bienvenida en el hotel, con todas las exigencias que acostumbran, además de trato preferencial en las aerolíneas, la verdad nuestros consultores poco saben del país donde se encuentran. Todas las habitaciones de hotel en el mundo son iguales. Por eso Johannes Naber es el encargado de contarnos, a su manera, que fuera de las seguras murallas de sus habitaciones existe un caos social y político del cual hay que estar atento, caos del cual precisamente ellos toman ventaja con cada transacción. Hablamos del modus operandi de Frank Öllers (David Striesow, al centro) y de Kai Niederländer (Sebastian Blomberg, a la izquierda). De personalidades muy parecidas (¡como no para estar orgullosos de una actividad tan amoral!), son perfectamente identificables en base a sus excentricidades. Gozando de las ventajas de estar lejos de casa, uno y otro disfrutan la vida que les ofrece viajar recurrentemente tal como lo hacía George Clooney en “Up in the air”. El uso de la tarjeta de la empresa les permitirá darse uno que otro lujo en sus habitaciones, y bueno, para lo demás que está prohibido, siempre está disponible el dinero en efectivo.

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Sus dinámicas internas comienzan a cambiar con la llegada de Bianca (Katharina Schüttler). No sólo se trata de una mujer, que cuestiona, por ejemplo, las andanzas de Kai con las mucamas del hotel. Se muestra, además, como una muchacha de una generación totalmente diferente, donde las fechorías de las cuales Kai y Frank se enorgullecen pierden un poco de gloria, y cuyos intereses son muy distantes (¡saber algo del país en que se encuentran por ejemplo!). Sin embargo, poco a poco descubriremos la verdadera identidad de Bianca. La empresa para la cual trabajan está a punto de ser vendida a un fondo inversor alemán, y en sus manos está recomendar a cuál de los dos agentes ascienden a nivel de socio. Kai y Frank, conscientes de estar frente a la oportunidad de su vida, mostrarán en todos todo lo bueno y malo de sus verdaderas personalidades. Por si fuera poco, todo ocurre mientras en las calles de Nigeria parece estar sucediendo una verdadera guerra civil, donde la explosión de coches bombas y el uso de metralletas parece ser el menú del día. 

Una fuerte lección deja “Tiempo de caníbales”. Cada día me convenzo mas del hecho que está en la naturaleza misma del hombre abusar en su esfera de poder. En la medida que pueda cometer un abuso y quedar impune, bueno, entonces al menos en ese ámbito lo ejerceré. Esa es la misma sensación que me deja el film de Naber. Todos ejercen un abuso en donde pueden. Lo curioso es que nuestros agentes alemanes son luego “comidos” por aquellos conflictos propios de países tercer mundistas donde la tensión social es inherente, países en los cuales el régimen económico (que es también político) les permitió comerse al más débil por mucho tiempo. Los mismos terroristas abusan a su manera, con los turistas encerrados en hotel y rompiendo puertas con metralletas. Así, todos perdemos. Todos estamos en condiciones de comernos al otro, de cierta manera. Sólo necesitamos encontrar el contexto adecuado. ¿Entretiene “Tiempo de caníbales? Por muchos momentos no. ¿Sorprende? Sí. Y demasiado. ¿Es una buena película? La verdad, no lo sé. Creo que corresponde a ustedes decidirlo. El mensaje es claro, en todo caso. Y muy potente cuando cada día conocemos detalles sobre cómo se manejan las grandes empresas de este país.

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