Better Call Saul S01E03: “Nacho”

Llamadas de advertencia, sospechosos secuestros y teorías que pocos creen, hoy, en una nueva reseña de Better Call Saul.

Este nuevo y esperado capítulo comienza con un flashback, donde somos testigos del reencuentro de los hermanos McGill, pero apostamos que esta no es la manera en que ambos pensaban volver a verse después de años sin contacto. Nos encontramos con Chuck, dejando sus pertenencias en un buzón (al igual que en la actualidad Jimmy debe hacerlo por él) para dirigirse a una sala a la que llevaran a un detenido y esposado Jimmy. No sabemos cuantos años hemos viajado en el tiempo para ver esta escena, pero por las cabelleras que adornan las cabezas de cada personaje, creemos que esto sucedió hace más de cinco años.

Vemos un pasado donde es Chuck quien debe hacerse cargo de Jimmy, quien ha requerido su presencia -como hermano, pero sobre todo, como abogado- para poder defenderse de los cargos que se le acusan. Sin embargo, en esta oportunidad se le está acusando por cargos mucho más graves a las andanzas y estafas de Slipping Jimmy, por lo que la ayuda profesional de su hermano es crucial para no arruinar cualquier futuro que quisiera tener. Ante esta situación y ante la seriedad de las palabras de su hermano, Jimmy decide poner su vida en sus manos, rogando por su ayuda a cambio de lo que sea que Chuck le pida. Lo que sea.

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Es de noche y el salón de belleza que alberga la paupérrima oficina de Jimmy está vacío, con el abogado como única presencia. Abrumado por la reciente visita y proposición de Nacho (descubrir la manera de hacerse del más de  millón de dólares que la familia Kettelman robó), Jimmy llama a Kim y es cuando dentro de la conversación el abogado revela que los Kettelman, defendidos de la firma de Kim, podrían estar en peligro, sembrando las dudas de Kim. Acto seguido, e intentado remediar su sospechosa declaración, se dirige a un teléfono público para realizar una llamada anónima a los Kettelman, advirtiéndoles que corren peligro y que “vienen por ellos”. Por esas coincidencias del guion, Nacho se encuentra rondando el vecindario y es visto por la familia.

El día siguiente de McGill no mejorará cuando se entere que la familia Kettelman en su totalidad ha sido secuestrada. Nuevamente, Jimmy recurre a un teléfono público para contactarse con Nacho, sin éxito y notando la presencia sospechosa de dos hombres que terminaran siendo policías encubiertos que lo llevan al cuartel donde Nacho se encuentra detenido y quien ha dicho que Jimmy es su abogado. Una vez en el cuartel, Jimmy debe enfrentar la ira de Nacho, quien afirma no ser el responsable del secuestro y que cualquier rastro de sangre en su vehículo correspondería a la de los gemelos (los pelirrojos skaters de los capítulos anteriores) y no a los Kettelman, además de darle un ultimatum: si no consigue dejarlo libre ese mismo día, sus hombres irán tras él.

Mientras intenta armar los mejores argumentos para la defensa de Nacho, Jimmy es llevado por los policías encubiertos y Kim a la casa, completamente destrozada, de los Kettelman, lugar donde nuestro querido abogado nota la ausencia de la muñeca de la menor de la familia, lo cual usará para elaborar una descabellada mas no imposible teoría: la familia Kettelman, sabiéndose culpables del robo y estafa por más de un millón de dólares optó no por huir y confirmar su culpabilidad, sino que prefirieron “autosecuestrarse” y ser víctimas de la situación.

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Se hace un nuevo día y de vuelta a la corte, Jimmy tiene uno de sus ya comunes discusiones con Mike, el encargado de “peaje” del estacionamiento. Por su comportamiento anterior, hoy Mike no quiere dejarlo entrar ante lo que Jimmy está a punto de responder a los golpes, no sin antes ser interceptado por el señor Ehrmantraut. La situación termina dentro del cuartel policial, con los encubiertos que capturaron a Jimmy y a Nacho, y que han visto una oportunidad para que el abogado confiese que fue Nacho el secuestrador; en un tono condescendiente que no agrada para nada a Mike le piden su ayuda y que presente cargos ante McGill, pero cuando se dirigen a dicha tarea, Mike da un paso atrás, dejando a Jimmy libre de otro gran programa.

Acá sentimos que veremos una de las interacciones más esperadas, pues queremos saber como demonios Jimmy y Mike terminan “asociados”. Mike le dice que cree la historia del autosecuestro y le revela su pasado como ex-policía, además de contarle sobre un caso parecido de un estafador de apuestas que en vez de huir, como todos esperaban, se mantuvo viviendo por seis meses en una casa embargada de su propio vecindario. “Nadie quiere irse de casa”, le dice.

Las palabras de Mike han calado hondo en el abogado, pues decide inspeccionar nuevamente la casa de los Kettelman, descubriendo un amplio llano detrás de los límites del hogar. Horas caminando y la noche ha llegado, solo para confirmar la teoría de Jimmy: los Kettelman se han autosecuestrado y han fingido un “campamento” para sus hijos. Al enfrentarse a la familia, no sin antes haber llamado a Kim, McGill descubre y confirma la culpabilidad del matrimonio, mientras el millón de dólares cae a sus pies en medio de una pelea por el bolso donde se encontraban los billetes.

Captura de pantalla 2015-02-17 17.02.22Observaciones al cierre:

  • Estamos seguros que aún queda mucho por desarrollar en la historia tras el flashback que vimos al inicio. ¿Será convertirse en abogado una de las condiciones de Chuck para salvar a Jimmy de la cárcel? ¿O vemos un pasado en que ya se dedicaba a las leyes?
  • La relación entre Jimmy y Kim es un tanto ambigua, y le podría traer más de algún problema a los abogados, teniendo en cuenta los intereses creados, tanto en clientes como en la firma.
  • Por fin logramos ver un diálogo mucho más allá de los stickers y el estacionamiento entre Jimmy y Mike. Estamos ansiosos a ver como se seguirá desarrollando la relación entre estos personajes.
  • Tanto en Better Call Saul como en Breaking Bad hemos visto a un mismo Mike, un hombre de principios claros, que no se deja atemorizar si cree estar haciendo lo que es correcto. Alegra ver tanta integridad en un personaje a través de los años.
  • El carácter pasivo del señor Kettelman nos da a pensar que quizás es a Betsy a quien debemos temer más que a él.

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