The Walking Dead S05E16: “Conquer” (Season finale)

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Más minutos de lo normal, más tramas sin resolver, más tiempo que esperar y -curiosamente- menos bajas que lo habitual, nos dejó el final de la quinta temporada de The Walking Dead.

Hay que decirlo -y pese a que tratamos de no dejarnos llevar-, había expectación por este final de temporada, no sólo por todo lo que se había promocionado como un verdadero “game changer” para la serie, con la incertidumbre de qué pasaría con tantas tramas inconclusas, y con el elemento de los minutos extra de duración, parecía una receta ideal para el hype. Si a eso le sumamos el hecho que Fox había decidido emitir el capítulo para Latinoamérica apenas una hora después de su estreno en la costa este de EE.UU. (medida que de verdad deberían replicar, particularmente considerando que cadenas como HBO pueden estrenar series como Game of Thrones en simultáneo, realmente no hay excusas para no hacerlo), y era fácil tanto comprender la expectación de este final, como contagiarse con ella, cual mordida de zombie.

Llegado entonces el momento de ver el capítulo y analizarlo, ¿cuál es el veredicto? Pues, la verdad es que es uno mixto y bastante divisivo. Esto no quiere decir que el final de temporada fuera malo; con la excepción del horrible final de la tercera temporada -y mientras menos se diga de dicho capítulo, mejor-, The Walking Dead no nos suele regalar malos cierres de ciclo. El problema en general pasó porque de todos los hechos que vimos en el episodio, habría que estirar demasiado la definición de “game changer” para realmente considerarlos como tales, considerando que se hablaba del contexto general de la serie, y no de los arcos específicos. Sí, los actos de Rick hacia el final del episodio, su aparición en el foro público, el cambio de mente de Deanna, y la llegada de Morgan fue una sucesión memorable de escenas per se, pero realmente cuesta considerar a estos cambios como tales, más considerando que tendremos que esperar hasta octubre para ver sus consecuencias.

Si a esto le sumamos escenas que poco aportaron -y restaron minutos- al capítulo -generalmente la trama de Sasha y el padre Gabriel, pero también la de Glenn, completamente innecesaria-, y es difícil no sentirse un tanto decepcionado de un final de temporada que prometía más.

Ahora bien, en el lado positivo, el retorno definitivo de Morgan -así como toda su parada “monje guerrero”- fue una adición más que bienvenida en el episodio, más considerando todo el tiempo en que se ha gestado dicha trama. Sumarlo además a Daryl y Aaron, y la introducción formal de “The Wolves”, seguramente los antagonistas de la próxima temporada (y que se aprecian como una mezcla entre dos grupos antagónicos presentes en los comics: “The Scavengers” y “The Saviors”), y su peculiar forma de actuar, no sólo mediante el marcar a los zombies con la W que hemos venido viendo durante toda la segunda mitad de la temporada, pero además mediante el uso de los no muertos como armas, no sólo en las trampas de los camiones de comida (en la que tan inocentemente cayeron Daryl y Aaron), pero de otras formas como hemos visto, e incluso mediante la formación de hordas artificiales de zombies, como especulara en su momento el hombre de la ballesta.

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En el contexto del capítulo, la introducción formal de estos villanos funciona a la perfección como tejido conductor no sólo para demostrar su peligrosidad, pero para unir a un Morgan que está aún tras el rastro de Rick y que se enfrentó a ellos, venciéndolos “pacíficamente”, y ponerlo en ruta de colisión con Daryl y Aaron, quienes se encontraban rastreando a un sujeto de carmesí poncho, sin tener éxito en su tarea -y como sabríamos, para la mala suerte no sólo de ellos (tras quedar atrapados luego de activar la trampa que los Wolves dejaron ahí), pero además para malestar del sujeto de rojo, quien sería encontrado y asesinado por los mismos sujetos que habían sido derrotados por Morgan, lo que nos demuestra no sólo el hecho que estos nuevos villanos efectivamente trabajan para aumentar el número de los zombies a su disposición, pero que además pone en evidencia las ominosas palabras de Morgan, en torno a cómo todas las cosas se devuelven.

Tras rescatar a Daryl y Aaron de los zombies, Morgan se une a ellos y retornan a Alexandria justo en el momento más álgido de la noche, tras presenciar como Rick, tras orden de Deanna, despachaba a Pete de un certero balazo en la cabeza, como castigo no sólo por sus crímenes pasados, pero principalmente por causar la muerte de Reg (en una escena que ocurre casi igual a la muerte de Regina en los comics -recordemos que para la serie, se casteó a Deanna como un personaje femenino y a Reg como masculino, invirtiendo los géneros de sus contrapartes que figuran en las viñetas-). ¿Pero cómo fue que llegamos a eso? Recapitulemos lo ocurrido dentro de las paredes de Alexandria -y ocasionalmente, su alrededores-.

Luego de despertar del sendo golpe que le propinara Michonne, Rick se encuentra con la otra alguacil de Alexandria junto a él, a quienes pronto se unirán Glenn, Carol y Abraham para tratar la situación. Como era de esperarse, al resto no le gustaba mucho el que Rick les ocultara información, más aún teniendo que enterarse de esa forma de que él y Carol -que aún mantiene su fachada hacia la comunidad- habían estado tramando desde un comienzo apoderarse de Alexandria si las cosas no funcionaban bien, no sólo porque se sentían en general a gusto en el lugar, pero más que nada por el hecho de que Rick les ocultara información. Como bien le hace ver Michonne en un diálogo de más adelante, ella lo habría apoyado sin importar el resultado, porque su lealtad estaba con él, no con otra gente; pero la forma de realizar lo que fuera que tuviera pensado hacer -o que hubiera tramado junto a Carol y Daryl tras sustraer las armas-, debería haber sido informado a su grupo, no sólo por un tema de transparencia -lo que sirve como un interesante paralelo con Deanna y su énfasis en éste concepto, considerando su pasado de congresista-, pero por una cuestión de confianza. Maggie bien diría durante el foro que todos ellos, sin importar sus orígenes o el momento en que se hubieran conocido, ya conformaban una familia, y aquello fue algo que Rick no tuvo en consideración al momento de actuar.

Así lo entiende también el policía, quien no sólo hace lo más parecido -bajo sus estándares- a tratar de arreglar la situación, bien sea mediante el hablar con muchas personas (entre ellas Jessie, en lo que es una escena hermosamente fotografiada, donde sólo vemos a Rick mediante su reflejo en una ventana), o derechamente decidiendo no sólo presentarse en el foro convocado por Deanna para tratar su situación -o la posible sanción, que en este caso hubiera sido la expulsión de Alexandria, tal como ocurriera en el pasado con 3 personas (que, como suponemos, guardan alguna relación con los Wolves)-, pero además optando por mantener los mismos planes que tuviera desde su llegada a Alexandria, pero esta vez, y tomando en consideración la sugerencia de Michonne (y en otro de tantos paralelos con Deanna), decide sincerarse ante los demás, explicando qué quiso decir con sus palabras durante el incidente con Pete, y reforzando su visión en torno a Alexandria y su gente, cual es, que se trataba de personas débiles (niños, como dice Carol), y que actualmente vivían en un mundo no hecho para los débiles, por lo tanto, Rick se iba a encargar de enseñarles a superar esas debilidades y a convertirlos en personas fuertes y capaces de soportar todo lo que el mundo post-apocalíptico les tire encima, como él lo ha hecho -y como les ha enseñado a todo el grupo bajo su cuidado-.

Ahora bien, siendo súper honestos, hay que decir que el plan de Rick de sincerarse en público y esperar algo de aceptación inmediata por parte de la gente de Alexandria era algo bastante iluso, considerando todo lo que había pasado -por eso, no sorprendía el que él junto a Carol llegaran a ponerse en la situación de amenazar a varias personas con tal de, por lo bajo, salir ilesos de la situación-. De nuevo, esto levantó muchas interrogantes y dilemas morales en torno al verdadero estado mental y emocional de Rick, y la posibilidad con la que ha jugado la serie durante esta mitad de la temporada en torno a si, quizás por primera vez en toda la serie, Rick se estaba convirtiendo en un villano, casi indistinguible en su actuar de lo que podría haber hecho alguien como el Gobernador (los fans de los comics saben que esa versión de Rick ha pasado por mucho más, y ha tomado decisiones aún más cuestionables que la versión televisiva). Pero el problema inherente con estas interrogantes es si acaso la producción de la serie realmente se pondría en el lugar de plantear la posibilidad que el personaje principal durante todo su recorrido de pronto pudiera ser un antagonista, y como claramente no lo iban a hacer, se las arreglaron para encontrar una forma de nuevamente darle la razón a Rick, validando al personaje y, de paso, volviendo estéril cualquier debate en torno a la moralidad de sus acciones o lo correcto de su visión, todo gracias al peso fáctico de las acciones que Rick se ve obligado a tomar, todo con la ayuda inadvertida de un inesperado “aliado” (que ciertamente no pensaba oficiarlas de tal), el padre Gabriel.

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Mucho habíamos comentado antes sobre lo errático del comportamiento de Gabriel Stokes, el no saber exactamente cuál era su propósito, y la extraña forma que tenía de tratar de expiar sus pecados cometidos, mediante el intento de proyección de culpa sobre Rick y cía, y este capítulo nos dio la razón, mediante el uso de escenas inexplicablemente largas, en las cuales vimos los deseos del sacerdote de morir, tratando de buscar el suicidio asistido por zombies, para finalmente no tener el valor de jalar el proverbial gatillo. Cuando lo anterior fracasa, Gabriel prefiere dejar las rejas de Alexandria abiertas, buscando la condenación final no sólo de él mismo, pero de toda la gente de aquel lugar, nuevamente motivado por una proyección de culpa que los hace ver a todos como pecadores e inmerecidos sobrevivientes -lo que no deja de ser curioso, considerando el estado de “infierno en vida” que es el mundo post-apocalíptico-, de paso realizando una subversión del evento que tanto lo atormenta, donde dejara las puertas cerradas de su iglesia condenando a toda la gente afuera, ahora realizando la acción opuesta (abrir la puerta), para producir el mismo efecto.

Claro, en esta oportunidad Gabriel no contaba no sólo con la atormentada Sasha que lo encararía (en una de esas tramas que no sólo acaparó minutos del capítulo que podrían haberse destinado a otra cosa, pero que tampoco tuvo un fin claro, optando por seguir mostrándonos a un personaje atormentado luchando con su culpa y demonios internos, pero del cual conocemos tan poco y hemos interactuado en una cantidad tan baja, que realmente no genera ni impacto ni conexión emocional con la audiencia), pero además con el hecho de que el abrir la puerta para dejar que ingresen zombies a Alexandria, se prestaría para que Rick no sólo pudiera demostrar empíricamente que su misión era proteger a la gente -evidenciando de paso la debilidad de la gente del lugar-, pero además quitándole gran parte del piso a Deanna y sus argumentos, considerando que el testimonio del padre Gabriel que tanto la influenció, fue prestado por el mismo hombre que dejó la reja abierta a propósito para que ingresaran los no vivos a la zona segura. Para coronar todo, Rick no sólo cuenta con la evidencia fáctica que demuestra el punto que sus palabras ensalzan, pero además le dan la razón, más cuando el claramente ebrio Pete se aparece para tratar de asesinar a Rick, matando en su lugar a Reg, y generando el cambio de corazón en Deanna, quien faculta a Rick para asesinar al maltratador esposo de Jessie, de paso catapultándolo a una posición de poder inmejorable, y poniendo cierre al episodio (aunque la llegada de Morgan y su aversión por la violencia, seguramente nos entregarán un simpático conflicto a futuro).

Como bien dijimos, éste era un capítulo sobrecargado (y eso que no hemos mencionado aquellas tramas extra como la de Glenn y Nicholas -que realmente no aportó nada, salvo sustos para la fanaticada del personaje de Steven Yeun-, la de Abraham y Eugene -otorgando algo de cierre a un capítulo que tuvo casi de todo, menos eso-, o la recuperación de una Tara que casi dábamos por muerta), y finalmente esta excesiva cantidad de tramas -y la prolongación, innecesaria en algunos casos, de algunas hacia la próxima temporada-, terminó pasándole a cuenta. Quizás se pueda atribuir a la larga duración del episodio, o al cambio de mentalidad en la producción, optando desde hace 2 temporadas por construir arcos más largos que duren más de un ciclo, en lugar de la fórmula anterior de arcos que duraran una temporada, para luego generar un “borrón y cuenta nueva” hacia el final, matando a mucha gente y cambiando la locación en el intertanto, aunque claro, el fin de la temporada anterior no sólo tuvo una trama que quedó pendiente hacia la actual, pero terminó con el gran cliffhanger de lo ocurrido en Terminus.

De todas formas -y si los comics sirven de indicador-, bien vale la pena familiarizarse con Alexandria, ya que la trama pasará mucho más tiempo en este lugar, aunque ciertamente esperamos que dicho tiempo sea mejor invertido y distribuido de lo que lo estuvo durante el final de temporada. Un capítulo que estuvo excelente en cuanto a construir momentum y a levantar tramas, pero que lamentablemente se quedó -en general, salvo ciertas excepciones- corto en la ejecución, más considerando que tendremos que esperar hasta octubre para recién ver sus consecuencias.

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Cerrando entonces el análisis del final de temporada, llega el momento de sacar conclusiones y balances respecto a esta quinta temporada que nos deja, quizás la más exitosa de la serie en cuanto a rating (destronando muchas veces al fútbol americano del primer lugar de sintonía en EE.UU.), y en general, consolidando el fenómeno que es la serie a nivel mundial -no por nada se encargó un spin-off/precuela, creativamente llamado “Fear the Walking Dead”, asegurando de paso al menos 2 temporadas-.

Sobre la temporada en sí, estuvo marcada por interesantes decisiones creativas y constantes cambios en sus tramas, los cuales muchas veces no tuvieron un final adecuado para la expectación y lo que se había construido en la serie. Saliendo del arco de Terminus -con un gran season premiere, que desde aquel momento demostró por qué Carol sería la MVP de la temporada-, la serie generalmente transitó por una gran racha de capítulos, mientras Rick y cía. debían lidiar con la amenaza de los caníbales de Terminus; Abraham y los suyos emprendían el fallido viaje a Washington que terminaría con la “revelación” de que Eugene era un mentiroso, con todas las consecuencias que ello tendría.

También tuvimos la resolución al misterio de qué había ocurrido con Beth y, en lo que fue uno de los mayores desperdicios por parte de la producción -y que de cierta forma marcó un aire de decepción para lo que sería la segunda mitad, independiente del mérito correspondiente que tuvieran los episodios-, la muerte de Beth, literalmente sacrificada para darle más drama a Daryl y a Maggie (mismo drama que, tras apenas un par de episodios, nunca más volvió a salir a colación, demostrando no sólo lo pésima que fue la decisión, pero además sacando a relucir esa regla que se utiliza -a conveniencia- en la serie, sobre cuándo realmente los personajes pueden permitirse lamentar la muerte de seres queridos).

La segunda mitad de la temporada también trajo varias sorpresas, no sólo por la llegada -un tanto expedita dirán algunos- del grupo a Alexandria, Aaron mediante, pero varios cambios, no sólo en el status quo que significaba tener nuevamente una base estable de operaciones, o el tener que readaptarse a lo más parecido a una vida “normal” que muchos habían experimentado desde al menos la estadía donde Hershel; pero también varios cambios estéticos, ya que desde el retorno de mitad de temporada (con la lamentable, pero esperable muerte de Tyreese), la serie se arriesgó con experimentar utilizando distintos formatos, no sólo en cuanto a la forma en que se relataban los episodios, pero también en cuanto a la fotografía y cinematografía. The Walking Dead siempre ha sido un show que visualmente se ve muy bien -lo que en más de una ocasión ha sido utilizado, junto a las escenas de acción, para cubrir deficiencias tanto en el guión como en las actuaciones-, pero durante la segunda mitad de la quinta temporada, realmente alcanzó un nuevo estándar de calidad audiovisual que esperamos se mantenga pensando en la sexta temporada -y en una primera mitad que seguramente estará mucho más cargada a la acción-.

Por nuestra parte nos despedimos de lo que fue la extensa cobertura a esta temporada (en serio, la producción de verdad debería considerar en reducir considerablemente el parón de fin de año, no sólo por un tema de comodidad, pero también de proximidad para que no se pierda el impacto y momentum de los mid-season finales, dilatando sus efectos entre meses), agradeciendo a todos quienes leyeron, e invitándolos desde ya a lo que será la cobertura de la sexta temporada, en octubre de este año.

Para terminar, los dejemos con el breve teaser de “Fear the Walking Dead”:

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