Better Call Saul S01E10: “Marco” (Season Finale)

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La Vida No Vivida

Resulta curioso cómo dos capítulos de series que poco tienen en común salvo ser transmitidas por el mismo canal y dedicarse más al estudio de personajes que a la demostración de una trama explosiva y dinámica hayan tocado, aunque sea por momentos breves, el mismo tema. En Severance”, el capítulo de inicio de la nueva y última temporada de Mad Men, uno de los personajes parece tomar su despido de una forma bastante particular: “it’s a sign [of] the life not lived”. La oportunidad está a la vista, al alcance de la mano, danzando frente a los ojos de la víctima del destino: ve, agárrala y comienza a vivir la vida que no has vivido hasta ahora. En la búsqueda de la autodeterminación a través del éxito o, particularmente en el caso de Jimmy McGill, la búsqueda de la aceptación por parte de su hermano mayor como una suerte de arrepentimiento por sus crímenes pasados, siempre subsiste (como una semilla, un germen, un virus) la sombra de la duda :¿qué habría sido de mí si hubiera tomado la decisión opuesta? ¿Si hubiera caminado ese otro camino?

A veces la vida da esas segundas oportunidades. A veces todo se da para que, en el punto de inflexión, digas: “esta no es la vida que quiero seguir viviendo”.

Jimmy McGill vivió dos vidas: transitó los callejones oscuros de Cicero, Illinois y bebió en sus tugurios de mala muerte junto a su amigo Marco (Mel Rodriguez), estafando a inocentes más por el placer de hacerlo que por una necesidad realmente imperiosa de ganar dinero. Sus días como criminal terminaron cuando se metió con un tal Chet -un sujeto con redes e influencia- y luego de practicarle un asqueroso “Chicago Sunroof” a su auto (sin saber que se encontraban niños dentro), lo que le valió una condena por -entre otras cosas- exposición indecente.
Gracias a la labor de su hermano Chuck, pudo salir tempranamente de la cárcel. Cansado de ser la oveja negra de su familia y como una forma de devolverle el favor a su hermano, decidió enmendar su rumbo. Un trabajo como repartidor en el estudio de abogados del que su hermano era socio, estudios de derecho por correspondencia, los intentos de aprobar el examen de La Barra (o Colegio) de Abogados para poder ejercer la profesión en su Estado – todo ello pareció rendir frutos iniciales. Primeros pasos. La fundación de su propio estudio (unipersonal, reducido y humilde), los intentos por conseguir clientela, el incidente con los Kettleman, el descubrimiento de un nicho (el “derecho de ancianos”) significaron una difícil pero exitosa expansión. Ruedas en movimiento.

El caso con Sandpiper Crossing llegaría a cambiarlo todo. La posibilidad de tener un caso verdaderamente grande y exitoso, derrumbándose con la revelación de que su propio hermano lo saboteó profesionalmente durante años gracias a una tóxica mezcla de resentimiento, envidia y soberbia. Traicionado por la persona que más debería haberlo apoyado. La daga en la espalda más dolorosa imaginable.

Jimmy McGill vivió dos vidas. Cuando dejó atrás Illinois, dejó de vivir la vida de “Slippin’ Jimmy” pero su espectro nunca lo abandonó. Someterse a las reglas de la sociedad, caminar por el camino recto, intentar ganarse el respeto de Chuck: esa fue la vida que eligió cuando llegó a Albuquerque.

Bingo, B-2, Betrayal, Benedict Arnold, Brother.

Las primeras escenas nos inducían a pensar que, quizás, Jimmy se lo estaba tomando mejor de lo que pensábamos. Una suerte de reconciliación con Howard (quien no es ni tan malo ni tan bueno, un detestable sujeto a primera impresión que soportó cargar con un odio dirigido hacia él que no le correspondía) y una reconciliación de veras con Kim (quien, a pesar de todo, sí apoya verdaderamente a Jimmy) parecen apuntar a una sensación de resignación. Dolorosa resignación, pero la posibilidad de sanar heridas mirando hacia el futuro.

Durante una sesión de bingo en el asilo de ancianos, sin embargo, Jimmy sufre un público y notorio colapso emocional. Un monólogo en igual medida disperso, surrealista y desgarrador, Jimmy McGill pierde los estribos cuando las bolitas siguen saliendo y nadie gana el juego. Todas con B. B del Bombardero B-2. B de “Betrayal” (traición). B de Benedict Arnold (general que se pasó al lado de los británicos durante la Guerra de la Independencia). B de “Brother”. La frustración del recordatorio de la traición de Chuck y también de sus implicancias: que no importa lo que haga, cuánto se esfuerce ante los ojos de la gente, siempre será alguien de segunda categoría. Un jugador “B”. Tan cerca de la “A” sin serlo.

Jimmy no puede más. Vendió su vida para agradarle a su hermano, exiliándose en las arenas del desierto -entre tarántulas, víboras y escorpiones- para intentar reformarse, solo para darse cuenta que su hermano lo consideró siempre como imposible de reformar. No hay premio para él bajo el sol implacable de Albuquerque. No hay consuelo en sus arenas.

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La Mejor Semana de Mi Vida

La próxima parada de Jimmy no es sino su ciudad natal. Se reencuentra con su viejo amigo Marco en el bar que solían frecuentar. Luego de un exilio de 10 años, Slippin’ Jimmy ha regresado a las andanzas.

La sección del capítulo dedicada a lo sucedido en Illinois es, sin lugar a dudas, el elemento divisivo del capítulo: una mirada detallada al comportamiento “reñido con la moral” de Jimmy y Marco, en especial a la primera estafa que realizan luego del retorno de Jimmy. Resulta casi hipnótico ver cómo trabajan ambos timadores juntos: Marco llevando a cabo su papel de incrédulo a la perfección, Jimmy como el manifiesto embaucador que inventa una historia demasiado absurda para ser cierta pero con suficientes elementos ambiguos para generar la duda. Es un trabajo de relojería suiza: perfeccionista y eficiente. El éxito en la operación da paso a un extenso montaje de los diversos timos realizados a lo largo de una semana, musicalizados con jazz y con recursos visuales que recuerdan a escenas similares en películas y dibujos animados antiguos.

El capítulo tambalea en esta sección. La dificultad de (re)introducir a Marco y convertirlo en un personaje significativo, no tan solo en cuanto a trama, sino en su relación y conexión emotiva con Jimmy, resulta alta y la solución ofrecida no es del todo limpia. La reaparición tardía de un personaje que tuvo un cameo en un capítulo temprano de la temporada y que ahora aparece en gloria y majestad no es problemático en teoría: el problema es que el ritmo del capítulo parece detenerse en seco una vez que volvemos a Illinois. Se siente más como un desvío forzado e incómodo que una parada necesaria antes de llegar a destino.

Sin embargo, la sección es crucial, más allá de las falencias en cuanto a la comunicación de sus intenciones. Es importante ver a Jimmy volver a su elemento, a sentir esa joie de vivre que tenía en su ciudad natal, incluso realizando actividades ilegales. Durante la temporada, Jimmy McGill había vivido en Albuquerque como un adicto en rehabilitación; la tentación de volver a ser completamente Slippin’ Jimmy siempre estuvo presente pero nunca se apoderó completamente de él. Era necesario ver qué tan peligroso y excitante era para Jimmy volver a ser, sin tapujos, quien fue alguna vez. Es importante porque Marco se convierte en el opuesto (simbólico y literal) de Chuck: allá donde Chuck menosprecia a su hermano y lo cree incapaz de cambiar, Marco acepta a Jimmy tal y como es. Marco es incondicional, lo aprecia a pesar de no haberlo visto hace 10 años, incluso sabiendo que Jimmy volvió a Cicero al funeral de su madre y no fue capaz de contactarlo. Chuck usa la ley como elemento de división entre él y su hermano; Marco usa su desprecio por la legalidad como elemento de unión entre él y Jimmy.
Es importante porque de allí, de la adrenalina y de la liberación, deriva la decisión final de Jimmy McGill.

Un momento de duda (sus clientes ancianos llamando desde Albuquerque) reviven la intención de Jimmy de volver a sus labores. Hay gente honesta esperando que su abogado vuelva a arreglar sus problemas. Confían en él. Lo aprecian. Sin embargo Marco le pide a Jimmy un último timo antes de que vuelva a ABQ. No por dinero, sino porque de verdad lo necesita – para sentirse vivo.

Irónicamente, es el último timo de la vida de Marco. Mientras yace moribundo en uno de los callejones oscuros y húmedos que fueron el escenario de sus estafas durante años, Marco se despide de su amigo: “this was the best week of my life”. Muere feliz, haciendo lo que le gusta, junto a una de las personas que más aprecia. Una victoria para él.


No Me Volverá a Detener

La última tentación de Jimmy McGill es, irónicamente, a la inversa: es la oferta de redención por parte de Kim Wexler, la única persona que le va quedando que parece verdaderamente preocupada de su bienestar. Una llamada telefónica durante el velorio de Marco es una mano abierta: el caso Sandpiper es demasiado grande para HH&M, otro estudio de abogados se asocia y dicho estudio estaría interesado en contratar a Jimmy. Es la oportunidad que quiso y le fue negada: ahora puede trabajar en su caso, en sus términos, lejos de la influencia de su hermano y empezando a ser respetado por sus pares.

La conversación entre Kim y Jimmy está enmarcada de una forma precisa y significativa: Kim ocupa el lado izquierdo de la pantalla; Jimmy el lado derecho. Jimmy, entonces, mira hacia su izquierda – entroncando con la historia apócrifa de la moneda que contó mientras intentaba estafar al sujeto en el bar: mirando hacia la Nueva Frontera, su Futuro.

Hasta ese momento en el que, caminando hacia el juzgado, se detiene. Lleva el anillo de Marco en su dedo. Mira hacia la derecha, su pasado, su vida en Illinois, hacia Slippin’ Jimmy.

La sección en Illinois es crucial porque determina la elección de Jimmy: prefiere morir (metafóricamente) siendo feliz, haciendo aquello que de verdad le apasiona, en vez de vivir sometido a la aprobación de Chuck y otros como él. Cuando estaba en Cicero, vivía libre y se sentía pleno; exiliarse hacia Albuquerque no le trajo sino desgracias. Sus intentos por reformarse fueron inútiles. No hay espacio para él en ese sistema.

Uno de los elementos fundamentales, y más conmovedores de la tragedia griega involucra la inevitabilidad. El fin es conocido por nosotros desde el principio y, sin embargo, esperamos desafiar a las circunstancias, al destino, mientras suplicamos por aquella salvación tardía que rompa el ciclo. Somos engañados por nuestras propias expectativas mientras creemos en la salvación del protagonista, incluso cuando aparentemente triunfa ante todo. El espectro de la inevitabilidad está allí, siempre allí, y se manifiesta de forma cruel e implacable.
Para nosotros, el final de la historia (hasta ahora) involucra a James McGill trabajando en un Cinnabon de Nebraska bajo una identidad falsa, luego de haber pasado meses asesorando a Walter White y viéndose forzado a huir para evitar caer junto a él. Su destino en blanco y negro es inevitable.
Y sin embargo, durante la primera temporada de Better Call Saul mantuvimos la esperanza de que quizás, por algún motivo obscuro y más allá de nuestro raciocinio, Jimmy McGill evitara su propia caída. Que no decayera en ese querible pero criminal abogado de dudosas prácticas. Pero ya estaba todo escrito, y mientras Jimmy McGill mira hacia su derecha, se detiene. Se detiene y retrocede.

Con ojos un tanto rojizos, le habla a Mike (quien se desempeña normalmente en su trabajo en el estacionamiento del tribunal) sobre la bolsa con dinero que los Kettleman habían robado en su momento. La tuvieron allí, frente a ellos, y sin embargo no hicieron nada con ella sino dársela al Fiscal del caso. Para Mike, fue un asunto de profesionalismo: se le contrató para realizar un trabajo y lo realizó. Punto final. Mike posee un código y es uno que llevará hasta el final de sus días.

Jimmy solía tener un código. Chuck, su propio hermano, se encargó de destruirlo ante sus ojos cuando afirmó que las personas no cambian. No hay redención para Slippin’ Jimmy. Las palabras de Chuck son una profecía autocumplida: al enrostrarle su pasado, su desconfianza, su soberbia, Chuck se encarga de encauzar a Jimmy hacia aquello que siempre lo tentó pero que intentó dejar atrás. Inevitabilidad. Tragedia. El destino ya está escrito.

I know what stopped me, and you know what? It’s never stopping me again.”

James McGill se retira, libre de cadenas, libre de expectativas, libre de una moralidad impuesta por la sociedad, libre del prejuicio de sus pares. Libre está el camino para que aparezca, en gloria y majestad, Saul Goodman.

Observaciones varias al cierre de la temporada:
La segunda temporada de la serie será esencialmente diferente por lo mismo que acabamos de mencionar. James McGill acaba de liberarse de sus propias cadenas. La tragedia está en que su camino, lleno de felicidad momentánea, no termina (hasta donde sabemos) en un buen lugar.
Las referencias cinematográficas en este episodio: Jimmy y Marco citando a Anthony Quinn en “Lawrence de Arabia. La respuesta de Jimmy hacia una de las chiquillas que pensaba que era Kevin Costner es un parafraseo humoroso y de doble sentido a una de las frases de la película “Field of Dreams” (protagonizada por Costner).
Relacionado con lo anterior, el haber convencido a las mujeres que él era Kevin Costner fue algo mencionado en Breaking Bad. Hermosa referencia.
El “Chicago Sunroof”, mencionado a principios de la temporada, es explicado en su capítulo final: defecar a través del sunroof de un vehículo. Asquito.
Más allá de su traición, es digno de ser mencionado el hecho que Jimmy sigue preocupándose igual por su hermano. Está dolido, pero no lo dejará completa y absolutamente de lado. A pesar de que no se hablen.
El anillo de Marco tiene un elemento simbólico también – Jimmy decide sucumbir ante la tentación de su vida criminal mientras usa el anillo. Al final del capítulo, tararea la melodía de “Smoke on the Water” de Deep Purple, canción que también tarareó Marco durante el episodio. En otras palabras, el espíritu de Marco vive a través de Slippin’ Jimmy/Saul Goodman. El anillo será una constante en su dedo durante Breaking Bad.
Una de las palabras con “B” que Jimmy menciona durante el bingo es Belize. Quien haya visto Breaking Bad entenderá la referencia.
UPDATE: Al momento de escribir la reseña no sé cómo se me pasó, pero hay una pequeña referencia al gran Jorge Luis Borges durante el capítulo: en una de las estafas, Jimmy menciona a la ficticia “Uqbar Orbis Ecuatorial”, clara referencia al relato “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius“.
Es probablemente el capítulo más bajo de la temporada y un final algo anticlimático. Eso no quita que la temporada haya superado muchísimas expectativas y haya sorprendido gratamente en más de una ocasión. Es de esperar que la segunda temporada tenga un tono incluso más definido y pueda separarse con propiedad de la sombra de Breaking Bad. Por nuestra parte, estamos más que satisfechos.

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