Community S06E07: “Advanced Safety Features”

6x7_Main_photoProduct placement hecho “a la Greendale” nos deja uno de los mejores capítulos de la actual temporada, que nos recuerda el lado emocional de Community y por qué amamos tanto esta serie.

¿Qué hace que Community sea Community? ¿Son los personajes, el guión, la mente creativa de Harmon, su elenco, las sensaciones que crea en los fans, son las emociones que vierte en su contenido, las genuinas risas, el cariño hacia sus personajes, las metareferencias, el amor a la cultura pop? ¿Es un solo elemento, más de uno, o todas las anteriores? No cabe duda que es una pregunta capciosa a propósito, así como estamos al tanto que es bastante difícil de responder, mal que mal, la cuarta temporada no estaba a la altura de otras -por la ausencia de Harmon- pero seguía siendo Community; de la misma forma, el que no estén Pierce, Troy, Shirley, Hickey u -ocasionalmente- el profesor Duncan, no quita que el show siga siendo el mismo, nuevas caras han ocupado los asientos en la mesa del otrora Grupo de Estudio, actual comité Salvemos Greendale (y Grupo de Actividades), pero el germen de lo que hace que Community sea Community siempre está ahí, a veces en mayor o menor medida, a veces de forma más desprolija, pero si por algo todavía estamos aquí, es porque en la serie encontramos constantemente razones para quedarnos.

¿Por qué sacar este tema? Porque “Advanced Safety Features” como capítulo encapsula perfectamente todo lo que hemos expuesto previamente, en torno al espíritu de la serie y qué es lo que la hace ser como es, y cómo nos ha logrado cautivar a lo largo de estos años no sólo de tantas risas y momentos emotivos, pero también de rabia y sufrimiento en todos aquellos momentos en que la serie estuvo a riesgo de ser cancelada, o incluso cuando lo fue, sólo para posteriormente renacer. Este capítulo no es el mejor de la serie, ni tampoco el más gracioso, pero está tan enraizado en el espíritu de Greendale que, independiente de todos los cambios por los que ha pasado la serie en sus 6 temporadas, se puede mirar y apreciar como una muestra ideal de qué hace que la serie sea tan querida por sus fans, y que de alguna forma se haya mantenido vigente hasta ahora.

Lo expuesto en el párrafo anterior se ve ayudado por un gran guión escrito por Carol Kolb, el cual logra llevar un poco más allá esa gran tradición que ha cumplido la serie de hacer uso del product placement de forma exagerada, al mismo tiempo ridiculizando a las mismas marcas que prestan sus productos y dinero para financiar la serie a cambio de publicidad. Si en el pasado -y durante múltiples temporadas- fue Subway la marca predilecta que ponía dinero a cambio de ser objeto de algunas, exageradísimas bromas por parte de la serie; es en esta oportunidad reemplazada por Honda, empresa que incluso llegó a hacer un comercial para uno de sus vehículos protagonizado por Abed y el Dean, la que pasa a ser el centro de las burlas y la crítica, a cambio de unos dólares para llevar a cabo la serie.

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Y quién mejor para traer de vuelta a la serie en un capítulo así que el hombre antiguamente conocido como Subway, ahora bajo el nombre -aparentemente real- de Rick (Travis Schuldt), quien trae de vuelta el “guerrilla marketing”, ya no para vender sandwichs, sino que los nuevos modelos de vehículos de Honda a lo largo del campus, situación advertida por Frankie, pero largamente ignorada, era que no, por el susceptible e influenciable Dean, de quien sabemos se trata de una persona “nivel 7” de susceptibilidad, lo que significa que se le puede convencer para comprar prácticamente de todo.

El retorno de Rick obviamente significaría que este capítulo, al menos en su trama central, estaría centrado en Britta -quien claramente ya se delinea como el eje central de la temporada, lo que de paso ha servido para devolverle su alicaída personalidad e importancia, así como su dignidad, al personaje encarnado por Gillian Jacobs-. E independiente que a veces Britta resulte ser un personaje divisivo en cuanto a la fanaticada de la serie, lo cierto es que el approach de este episodio, particularmente en cuanto a la forma en que revive el sórdido romance entre ella y Rick, enmarcado en una lógica de negocios, debido a la habilidad de la barwoman/estudiante de psicología para realizar menciones solapadas para promocionar productos, lo que llama la atención -y re-enciende su relación- no sólo de Rick, pero de su supervisor en Honda (un notable Billy Zane, que realizó actuaciones precisas en su cameo glorificado).

La trama de Britta y Rick además es útil porque pone la cuota de seriedad y emotividad en un episodio que dejó las risas a los demás personajes, no bien una trama tangencial a la principal (aquella sobre Frankie lidiando con la impulsividad y susceptibilidad del Dean) quizás fue la que más risas sacó del capítulo -especialmente el tantrum de Frankie al darse cuenta la cantidad de cosas innecesarias que había comprado el Dean-. Obviamente también sirve para poner evidencia el constante estado del personaje de Jim Rash por intentar buscar conexiones humanas que lo ayuden a sentirse validado, como cree que le ocurría si hacía caso a Rick y compraba todo lo que Honda podía ofrecer; y como finalmente termina descubriendo, luego del condicionamiento que recibe por parte de Frankie, para ayudarla a poner término a la labor de Rick en el campus, y salvar a personas igual de susceptibles que el Dean, como lo fue el pobre Todd.

El tema de las conexiones personales -y emocionales- en Greendale no es algo nuevo, de hecho es uno de los ejes de la serie (cuesta pensar en un capítulo de la serie que no tratara el tema, aunque fuera de forma tangencial), y ciertamente es uno de esos hitos que nos hacen apreciar más la serie, no sólo por ser algo a lo que todos nos hemos visto expuestos más de alguna vez, particularmente en la vida adulta; por lo mismo, no ha de sorprender su capital relevancia en este capítulo, no sólo en las ya mencionadas dinámicas entre Britta y Rick (con bonus por el retorno de los padres de Britta, lo que refuerza el punto), o del Dean y Frankie, pero también está presente al comienzo del episodio, con Frankie siguiendo sus intentos de conexión con el resto del grupo, preguntando qué es lo que hacía de Troy un personaje tan extrañado por sus pares (lo que conlleva una genial respuesta por parte de Jeff, en una broma simpática que no tendrá su punchline sino hasta el final del capítulo); y también está presente en cuanto a la incorporación de Elroy al grupo, en este extraño rol en que se ve al personaje, actuando casi como un “stand-in” tanto para Pierce como para el mismo Troy, lo que se vislumbra no sólo en su proceso de integración con el resto (completamente acelerado en este episodio, para nuestro agrado), pero también en torno a su relación con Jeff, que bajo capas de genialidad, irreverencia y aparente desinterés, está tanto o más necesitado de conexiones humanas y de aprobación como el resto del grupo.

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La necesidad de Jeff se hace aparente luego de que, tras darse cuenta de que todo el grupo menos él se estaban llevando bien con Elroy, llega a la conclusión -en gran parte alimentada por Chang-, de que el problema de Elroy es sólo con él, lo que lo lleva a aprovechar la circunstancia del baile de ex-alumnos de Greendale (porque no podemos pasar una semana sin un baile), para invitar al lugar a la banda favorita de Elroy -y de Britta-, la muchas veces mencionada a lo largo de la temporada, “Natalie is Freezing”. Se siente apropiada la presencia de Lisa Loeb (por su pasado musical en los 90s) para darle la vida a Julie, la vocalista de la banda (y ciertamente ayuda a vender su confusión y enojo en torno a por qué la gente cree que se llama Natalie), de quien pronto descubrimos que, durante los 90’s, tuvo una relación con el mismo Elroy, la que dejaría emocionalmente dañado al personaje de Keith David, explicando no sólo gran parte de sus reacciones, sino también parte de su enojo con Jeff.

Curiosamente sería Britta el catalizador que ayudaría a a Elroy a dejar atrás el pasado con Julie, tras fracasar estrepitosamente en tratar de explicar como la gente construye murallas para su protección, pero a veces también es necesario crear puentes levadizos para no ser consumido por el aislamiento de los muros propios, aun cuando aquello pueda llevar a exponerse públicamente e incluso a resultar herido. De nuevo, es un gran mensaje para entregar en un capítulo como este, y si bien Britta utiliza su consejo sobre realizar concesiones para tratar de hacer funcionar su relación con Rick (la que finalmente fracasa justamente porque éste último no fue capaz de hacer lo mismo), ciertamente es Elroy el más beneficiado, no sólo decidiendo encarar a Julie y decidir superar el trauma romántico, pero además lo lleva a reaccionar de una forma, no bien exagerada, absolutamente adecuada: en lugar de odiar a una persona y resentir por ello al resto, decide comenzar a amar a todo el mundo, no sólo haciendo las pases y forjando una amistad con Jeff, pero además proclamándolo a todo el mundo.

Qué mejor forma para reforzar el punto anterior que ver finalmente el pay-off de la broma iniciada por Winger al comienzo del capítulo, con una Frankie que aprendió a tocar los tambores metálicos, sólo porque le dijeron que ese era el gran bonus que tenía Troy que encantaba al grupo (lo que obviamente era una simpática mentira de Jeff que nos dio una gran escena). Al final del día, hay que ser honesto y estar dispuesto a correr riesgos -e incluso salir lastimado- para poder crear conexiones y disfrutar de la vida, y Community nuevamente nos entrega un mensaje particular, más en un lugar como Greendale, prácticamente fundado en la idea de entregarle segundas oportunidades, particularmente a personas que a primera vista son “damaged goods”, para poder rehacer sus vidas. El “efecto Greendale” le dicen, mismo que permite que la particular audiencia de la serie nos podamos identificar con ella.

Notas al cierre:

  • Chang y su presentación en power point debe ser por lejos una de las mejores escenas de la temporada.
  • No sé si había salido mencionado antes -y si lo hizo, probablemente se nos pasó-, pero el bar donde trabaja Britta se llama “The Vatican”, lo que es una deliciosa ironía.
  • A propósito del bar, por algún motivo hay una figura -aparentemente de papel maché- del Chavo del 8 y su barril, en un rincón del recinto.
  • Annie y Abed siguen probando saludos secretos. A veces la ausencia de Troy todavía pesa.
  • A propósito de los tambores metálicos, por si alguien lo notó, la línea al respecto está agregada por Jeff en post-producción (y se nota sobre el movimiento de los labios). ¿El motivo? Como explicó Harmon en twitter, el capítulo fue escrito hablando sobre “kettle drums”, otro tipo de tambor. Cuando se dieron cuenta que el nombre de los tambores era “steel drums” en inglés, la línea fue cambiada en post-producción para mantener la autenticidad de la referencia.
  • Volvieron las referencias en la pizarra de la sala de estudio (esta vez en la pizarra blanca), con un simpático: “It’s totally blank! Let’s not mess that up unless GC607” (ese último es el código de producción del capítulo)
  • ¿What makes a DJ good, or bad, or different from a phone or laptop?
  • “…That should’ve been a dollar bill, but I’m no magician, I’m just a guy who knows power point”
  • “Why would anyone in the band be Natalie? We’re artists.”

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