Mad Max: Fury Road (2015)

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Mad Max Fury Road (2015)

País: Australia, Estados Unidos.
Año: 2015.
Director: George Miller.
Género: Persecución, thriller.
Duración: 120 minutos.
Elenco: Tom Hardy, Charlize Theron, Nicholas Hoult, Hugh Keays-Byrne.
Música: Junkie XL.

Pocas franquicias han logrado resucitar tras 30 años fuera de las pantallas. Menos logran hacerlo manteniendo al líder del proyecto, como sucede en la recién estrenada secuela de la franquicia de Mad Max, “Fury Road”, dirigida por el australiano George Miller. Esto era lo hermoso y lo peligroso, a la vez, de traer de vuelta a Max Rockatansky tras tan larga siesta, pues Miller podía convertirse en el director que, entrado en sus 70 años, era incapaz de darse cuenta de lo alejado de las pistas que estaba o, por el contrario, consolidarse como un ícono de las películas post-acopalípticas en el cine mostrando cómo Mad Max (y él de paso) nunca nos había abandonado. El resultado se asemeja mucho más a esta segunda posibilidad. “Mad Max: Fury Road” es una locura, como esperábamos, pero una buena locura. A mi juicio, estamos ante la mejor película en lo que va del 2015, y quién sabe, quizás ante una de las mejores del año cuanto hagamos nuestro recuento en diciembre.

Ya con Mel Gibson fuera, “Mad” Max Rockatansky es interpretado por Tom Hardy. En un escenario desértico, se nos presenta con sus problemas actuales: la necesidad de siempre estar huyendo y luchando para sobrevivir, y un pasado que lo atormenta. Max es aprisionado en una persecución por los War Lord, especie de brazo armado de Immortan Joe, el tenebroso líder de una de las 3 grandes ciudades. Todas ellas han estalecido en esta realidad apocalíptica un interesante intercambio comercial que les permite mantenerse en el poder. Mientras la Ciudadela entrega agua, Gas Town y Bullet Farm le envían combustible y armas respectivamente. Acá nos gustaría detenernos. Primero, porque Immortan Joe es el mejor villano que hemos visto en tiempo, y por amplia distancia. Lo destacable, además de una estética espeluznante, es que el actor tras Inmoran Joe es nadien menos que Hugh Keays-Byrne, quien en la primera película hiciese de Toecutter. Su actuación, básicamente con su mirada, es intimidante como otras que no recuerdo. Segundo, porque un intercambio comercial como cualquier otro terminará siendo la gran trama de la película. Desde acá en adelante spoilers.

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La persona de confianza de Immortan Joe es Imperator Furiosa (Charlize Theron), una también intimidante mujer amputada encargada de, junto a un grupo de War Boys (especie de soldados kamikaze dispuestos a todo por llegar a Valhalla), llevar el agua a Gas Town y Bullet Farm. La salida del grupo, mezclada casi con un evento religioso por la forma en que Immortan Joe maneja los no pocos recursos hídricos de los cuáles posee, no parece advertir lo que viene despúes. A mitad de camino, Furiosa tomará un desvío y se dirigirá, a toda velocidad, hacia el este, en esperar de encontrar el lugar donde nació y fue criada, un lugar donde les espera un mejor futuro. Pero, ¿quiére ella un mejor futuro para quién? La respuesta es fácil. Escondidas en la carga, Furiosa lleva a las 5 mujeres y parteras de Immortan Joe. Mujeres bellísimas representantes de todas las razas (Rosie Huntington-Whiteley, Zoe Kravitz, Riley Keough, Abbey Lee y Courtney Eaton) cuyo único objetivo es complacer sexualmente a Immortan Joe y entregarle un heredero totalmente sano, del cual no se avergüence. De esta forma, a Joe le han quitado lo más valioso. La joya de la cual goza y nadie en este mundo tiene. Mujeres fértiles, güapas, una de ellas embarazada. Un golpe en el ego y en su sentimiento de poder. Él, la autoridad más cercana al salón de los muertos, había sido ultrajado. Una persecución por el desierto comienza entonces, donde cada War Boy buscará sorprender a su líder, aunque le cueste la vida. Uno de ellos es Nux (Nicholas Hoult), un enfermo soldado que se ha aprovechado de la sangra que Mad Max puede aportarle (por eso lo llama “Bolsa de Sangre”), cometiendo el grave error de llevar a la batalla/persecución a quien puede convertirse en el peor enemigo de Immortan Joe y sus seguidores.

Como venimos diciendo, y como claramente advierte su título, “Mad Max: Fury Road” es una película de persecución. El factor carretera y caminos ha sido una constante en la franquicia pero ninguna otra película acude tanto a él como la presentada este 2015. Los recursos, económicos y técnicos, son otros, claramente. Lo importante era aprovecharlos bien, y el equipo de  George Miller lo hizo de sobremanera. Por eso, estamos ante una película de un ritmo increíble, que en lo visual (no sólo nos referimos a los efectos especiales), está a otro nivel. En este sentido, mantiene lo mejor de la franquicia. Quizás su efecto no sea tan sorprendente  o creativo como lo fuera en 1979 con la primera entrega y esos increíbles planos a ras de suelo con velocidad acelerada donde se captaban las persecuciones por el desierto, pero sí termina fijando patrones a futuro de qué debe entenderse por un trabajo bien hecho en este aspecto. No hay punto débil en “Mad Max: Fury Road” en este aspecto, y eso que hemos visto mucho como para comparar.

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Quizás lo más al debe sean ciertas actuaciones, y siendo justos, no es culpa de Tom Hardy y compañía. Max Rockatansky es un personaje seductor y potente, pero tampoco con Mel Gibson tuvo diálogos o escenas notables que nos hicieran admirar o recordar particularmente su actuación. Max es “Mad Max” y poco más. Llena la pantalla con eso (en el sentido que no quedas con gusto a poco, ni remotamente), pero sientes que es un desperdicio del talento de Hardy, quien se ha reinventado de forma notable con actuaciones de primer nivel como Locke. La cuota de redención que incorpora Max e Imperator Furiosa viene a ser un salvavidas en este problema, aunque es una línea argumental que se presenta más como un mecanismo de descanso ante tan frenética persecución más que una verdadera intención de desarrollar (¿necesitaban?) el personaje.

Volviendo a hablar del ritmo de la película, imposible es no referirse a la banda sonora de Junkie XL, a.k.a. Tom Holkenborg. Después de una carrera marcada por altibajos (siendo el punto más bajo de sus trabajos conocidos “300: Rise of an Empire”), Junkie XL nos entrega un soundtrack que dará mucho que hablar. La forma, además, que la música se encuentra con las actuaciones, en especial en ese vehículo que lleva a la gente de la Ciudadela a la guerra con tambores y guitarra eléctrica, es casi perfecta. Un soundtrack bastante electrónico pero en cual se distinguen, además, varios instrumentos clásicos. Todos ellos en conjunto dan todavía más prisa al escape de Imperator Furiosa y Max. El trabajo además respeta la labor de Brian May en las 2 primeras entregas de la franquicia, y tiene claras influencias por momentos en la música de “Shutter Island”, o el trabajo de Bernard Hermann, por señalar fuentes distintas fuentes. Pueden leer nuestra crítica en extenso a la banda sonora en este enlace.

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De cierta forma, tras 30 años, “Mad Max: Fury Road” es un doble homenaje. Lógicamente, George Miller se homenajea a sí mismo. Es imposible no identificar el sello tan característico del trabajo del director que desde 1979 nos viene sorprendiendo. Como partimos señalando en esta crítica/reseña, pese a sus 70 años, Miller es tan creativo y arriesgado como lo fue a sus 40. Pero “Mad Max: Fury Road” también homenajea los 30 años de cine en los cuales estuvo alejado de la pantalla. En estética, colores, personajes, e incluso la música, encontramos notables referencias a otras grandes franquicias, como Star Wars, Matrix o Lord of the Rings. De esta manera (y eso la hace tan valiosa), en “Fury Road” se toma lo mejor de Mad Max y lo mejor del cine de su género de los últimos 30 años.

Dudo que pase poco tiempo hasta que puedan ver algo más atrevido e interesante. Por el contrario, quizás deba ser el mismo Miller quien deba sorprendernos de esta forma en unos años más. Pero también es fácil entender que a cierto público “Mad Max: Fury Road” no le guste. Sin ser peyorativos, de cierta forma el público que fue a verlo los primeros días era más de “culto”. Se notaba conocedor de la franquicia, y dispuesto a sorprenderse con cualquiera fuera el producto que Miller pusiera en pantalla. Yo, en particular, no soy docto en el trabajo de Miller. Sí he visto “Mad Max”, pero honestamente reconozco que difícilmente habría visto la película en su primer día si no fuese por tener que reseñarla para Revius. Por eso. el boca a boca (principalmente) hará que el público nacional llene las salas para ver a “Mad Max”. Y le será fácil. Yo la recomendé apenas salí de la sala. Con un poco de miedo, en todo caso. Por momento sientes que debes ser un espectador con harta experiencia para no sorprenderte, quizás negativamente, con la increíble propuesta de Miller. Pero si hay algo claro es que “Mad Max: Fury Road” derrocha buen gusto. Buen gusto con sangre, violencia, maldad, mucho accidente y persecución en auto, pero buen gusto al fin y al cabo.

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