San Andreas (2015)

 
San Andreas poster.jpgSan Andreas

Director: Brad Peyton
País: EE.UU
Año: 2015
Género: Acción
Duración: 114 minutos
Elenco: Dwayne Johnson, Carla Gugino, Alexandra Daddario, Ioan Gruffuld, Archie Panjabi, Paul Giamatti
Música: Andrew Lockington

Dwayne Johnson protagoniza una vez más una película cargada de acción, destrucción y poca trama en San Andreas, que nos muestra la visión del Director Brad Peyton de que sucedería si se activase toda la falla de San Andreas simultáneamente desatando el peor terremoto en la historia registrada.

La película empieza con el Dr. Lawrence Hayes (Paul Giamatti) descubriendo una manera de predecir terremotos, seguido inmediatamente de una serie de temblores que desembocan en mega terremotos afectando toda California. En medio de toda esta catástrofe, el Jefe de Rescate de los Bomberos de Los Angeles, Ray Gaines (Dwayne Johnson) se ve forzado a luchar contra la naturaleza para rescatar a su ex esposa Emma Gaines (Carla Gugino), y su hija Blake (Alexandra Daddario) cuando ellas se ven atrapadas en las consecuencias de los múltiples terremotos que se desatan a lo largo de la falla de San Andreas.

El fuerte de la película, en papel, es el ser un festín para los ojos y satisfacer la necesidad de aquellos que quieren ver destrucción en toda escala y los peores escenarios posibles. La gracia de San Andreas no es mostrar el terremoto y sus consecuencias en un plano humano, realista o de alguna otra manera profundo, simplemente busca mostrar de la manera más espectacular, exagerada y gratuita posible edificios derrumbándose, calles explotando, personas siendo aplastadas por pedazos de concreto y la destrucción total de edificios emblemáticos y ciudades completas. Lo más impresionante de la película sin duda es la escala a que lleva todo, mostrando simultáneamente con impresionantes tomar áreas terremotos devastadores que destruyen ciudades enteras. A pesar de ser visualmente impresionante la escala y las consecuencias más imaginativas de la catástrofe, los efectos especiales no siempre están a la altura, sobre todo los efectos prácticos. Siendo que la gran apuesta de la película es el festín visual y de efectos especiales, la película simplemente no impresiona de la manera que debería. Más de alguna vez se siente un tanto flojo el trabajo de los sets post-destrucción, y muchos de los vistazos más cercanos a los edificios destrozados no se ven suficientemente reales.

La verdad es que está película no resiste mucho análisis en cualquier otro plano que no sea el visual. No hay mucha trama, ni drama ni temática profunda que sólo está allí para acarrear lo que es una orgía de destrucción. El enfoque de la película es un sólo y eso hace que todo lo demás sea genérico y de poco interés. La escasa trama que existe, es para poner a los protagonistas en situaciones donde toda la destrucción genere algo de adrenalina, con los distintos personajes expuestos a situaciones de vida y muerte generadas por los constantes terremotos y eventual tsunami. San Andreas tampoco nos ofrece mucho para pensar, todo avanza de manera clara, inorgánica y forzada. Ray es el héroe, Ray es bueno, Ray debe volver con su señora porqué se necesita un final feliz. Daniel (Ioan Gruffudd) es el rico malvado de la película que está saliendo con Emma y debe ser claramente establecido como villano. No basta con que abandona a Blake cuando empiezan los terremotos, si no que la película enfatiza su carácter de villano haciendo que haga cosas que lo pongan fuera de duda como un desgraciado. Todo para que la historia se dirija de manera nítida a un final feliz. Eso básicamente resume la trama en todo sentido, todo es inorgánico, básico, forzado y sacado del manual de los clichés.

La verdad es que uno no tiene muchas expectativas con películas así más allá de la visual, pero con el elenco que cuenta está película, uno piensa que un director un poco más osado podría hacer mucho más. Se puede tener un cinta que se enfoque en destrucción y complacer la vista, aún teniendo una trama o algunos temas un poco más profundos. Eventos como los mostrados en la película son una gran opción para una introspección social, de nuestra reacción individual y grupal ante eventos así, pero lamentablemente Brad Peyton nunca busca o se atreve a hacer algo más profundo. Es una pena ver a actores como Alexandra Daddario o Ioan Gruffudd reducidos a personajes unidimensionales diseñados para ser el trasfondo de una puesta en escena de catástrofes visualmente imaginativas pero últimamente sin sentido.

Es difícil recomendar San Andreas, siendo que su gran enfoque es inyectar adrenalina y mostrar destrucción gratuita, pero no lo hace de gran manera. Más allá de querer ver acción y la destrucción total de la ciudades mostradas, no hay mucho que nos pueda dar San Andreas que no se encuentre en una multitud de películas que han salido antes de esta misma línea. San Andreas se unirá a la larga lista de películas que son un festival sin fin de acción y destrucción sin sentido ni dirección.

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