Jurassic World (2015)

jurassic_world_ver2_xlg-720x1067 JURASSIC WORLD

País: USA
Año: 2015
Director: Colin Trevorrow
Género: Acción-Aventura
Duración: 124 minutos
Elenco: Bryce Dallas Howard, Chris Pratt, Ty Simpkins, Vincent D'Onofrio
Música: Michael Giacchino

Bienvenidos una vez más a Isla Nublar. Luego de 22 años, algo ha sobrevivido.

No nos referimos precisamente a los dinosaurios – sino más bien a la persistente y casi inextinguible codicia humana, sumada a esa desagradable costumbre de tropezar más de una vez con la misma piedra.
Corre el año 2015 y en la Isla Nublar, donde alguna vez estuvo el Parque Jurásico que significó el sueño de John Hammond, ahora se erige su sucesor; una versión más moderna, con sensibilidades más contemporáneas, más masiva, más espectacular. Jurassic World es todo lo que su concepción primigenia quiso ser, pero más. Desde una gran laguna con un un evento estilo SeaWorld, a una giroesfera que permite pasear al lado mismo de los dinosaurios con bastante seguridad, Jurassic World es aquél parque de diversiones que más de alguno quisiera visitar – solo para admirarse ante el espectáculo desarrollado ante nuestros ojos.

La película juega mucho con el elemento de la nostalgia: la primera parte del filme intenta alcanzar las mismas notas de júbilo y maravilla que se encontraban presentes en el filme original, utilizando como fondo musical en dichas escenas el hermoso tema compuesto por John Williams. Sin embargo, allí donde en Jurassic Park la maravilla (tanto dentro como fuera del relato) estaba dada por ver, por fin, a dinosaurios en su completa gloria y majestad como nunca antes, en Jurassic World (parque y película) son conscientes de que una revelación así ya no tiene el brillo ni la fuerza de antaño; así, por lo tanto, las notas de maravilla que se encuentran en esa parte de la película pasan por ver, por fin, realizado el sueño que alguna vez tuvo el fallecido John Hammond. Lástima que no pudo estar vivo para disfrutarlo.

Por supuesto, las cosas nunca son tan buenas como se presentan en un principio. Mientras la visión de Hammond en sus inicios estuvo marcada por un idealismo que, a fin de cuentas, terminó siendo la causa de su propia destrucción, bajo la brillante y moderna fachada de Jurassic World se esconde una mirada un tanto menos magnánima: si bien el número de asistentes al parque no es bajo, requieren “romper los límites” de vez en cuando para que dicha asistencia no decaiga. “No one’s impressed with dinosaurs anymore,” exclama Claire Dearing (Bryce Dallas Howard), la administradora del parque – y es una aseveración que sirve tanto como motivación a la trama principal de la película como un meta-comentario dedicado a las (mejor ignoradas) secuelas anteriores y a la industria cinematográfica en general: la búsqueda constante del más, ese insaciable apetito voraz que termina por agrandarlo todo, haciendo que pierda su esencia y estallando en una exagerada vorágine de forma-sobre-substancia. Dentro de la narrativa, esto se traduce en la creación de una nueva especie, la “Indominus Rex”, mezclando el material genético de diversas especies ya existentes. Más letal, más inteligente, más peligrosa – todo aquéllo que el asistente al parque desea ver. Obviamente nada puede salir mal después de una manipulación genética de tal magnitud. Obviamente.
Una de las maravillas de la primera Jurassic Park era, como ya mencionamos, el asombro provocado por la aparición de los dinosaurios en pantalla – sumada a una cuidadosa construcción de su trama, derribando de forma muy oscura la promesa idealista contenida en sus inicios. Tanto The Lost World como Jurassic Park III son lo que resulta una vez que extirpamos la sorpresa y el asombro del relato: un (tal vez) bonito pero vacío espectáculo. Jurassic World intenta devolverle esa mística a la saga, y en cierto sentido a sus pares del “blockbuster de acción”: no siempre más es, efectivamente, más. No siempre apuntar al exceso es algo deseable.

jurassic-world-super-bowl-trailer-1

El problema está en que la crítica bienintencionada de la película termina, lamentablemente, cayendo en las mismas trampas de la mayoría de sus pares. Al parecer la fuerza de la costumbre es más grande de lo pensado.

El elenco hace un buen trabajo con personajes de escasa profundidad. El personaje de Claire es el inverso de John Hammond: más preocupada de la realidad de los “números y cifras” del parque, con problemas para relacionarse con el resto de la gente – especialmente con sus sobrinos, Zach (Nick Robinson) y Gray (Ty Simpkins), a quienes no ve hace años. Por otro lado, está Owen Grady (Chris Pratt), carismático héroe de acción y que resulta ser una suerte de mezcla entre César Millán ”El Encantador de Perros” e Indiana Jones. Nos encontramos también con Simon Masrani (Irrfan Khan), quien es el nuevo dueño de InGen y -por ende- de Jurassic World, con una perspectiva un poco más cercana a la de Hammond que la frialdad de Claire; el Dr. Henry Wu (B.D. Wong), el geneticista que dirigió el equipo que creó a los dinosaurios del Parque Jurásico original (único personaje que regresa de dicha película) y Vic Hoskins (Vincent D’Onofrio), Jefe de Seguridad de InGen, cuyas intenciones son bastante más oscuras que el resto. Los intentos de romance y momentos de humor se sienten algo forzados, pero no son suficientes como para arruinar la película.
La dirección de Colin Trevorrow es hábil y sorprende con su tono Spielberg-esco sin ser un completo plagio, lo que se agradece. Hay claridad en las secuencias de acción y una buena dosis de dejar que las locaciones revelen su encanto. A esto se le suma el gran trabajo de Michael Giacchino en la banda sonora, partiendo de la base de las composiciones originales de John Williams y agregando elementos nuevos; una mezcla precisa entre nostalgia y novedad.

¿En qué falla, entonces? La trama es, probablemente, la parte más débil. Simple pero aún así inconsistente: hay elementos que aparecen y desaparecen sin desarrollo en absoluto. El plan malvado de los villanos es absurdo (en una película en la cual uno ya requiere cierto grado de suspensión de incredulidad). Otra de las cuestiones al debe está en las “setpieces” y, en particular, en las muertes: en Jurassic Park, las muertes de los personajes eran memorables por la tensión imperante en los momentos previos. La torpeza de Dennis Nedry bajo la lluvia torrencial. La astucia de Robert Muldoon en ese juego de gato-y-ratón contra los velociraptors. Cada secuencia cautivaba al espectador, manteniéndolo al borde del asiento, jugando con sus expectativas montadas en un precario balance. En Jurassic World, en cambio, la tensión está casi ausente y las escenas de muerte son -de nuevo- espectáculos vacíos, poblados de gente incógnita respecto de la cual no tenemos cercanía ni sentimos empatía alguna – salvo pequeñas excepciones.
En el apartado visual, la película también es inconsistente: hay tomas, como la del Mosasaurus saliendo del agua para comer a su presa, en la que el trabajo de los efectos especiales brilla. Hay otras en las que la composición de la imagen (entre lo “real” y el efecto por computadora) es demasiado forzada, demasiado notoria, lo que le juega en contra. Además tiene la mala suerte de haberse estrenado poco después que Mad Max Fury Road: una de esas películas de acción que deja la vara tan alta, en cuanto a lo visual se refiere, que otras películas del género palidecen a su lado.

Con todo, Jurassic World es una más que digna secuela a Jurassic Park. Es, sin dudas, la más digna de todas sus secuelas (lo que no dice mucho) pero -por mucho que lo intente- no logra alcanzar las cimas que su predecesora conquistó. Se admira por sus buenas intenciones y entretiene la mayor parte del tiempo (especialmente la secuencia del clímax en los últimos 20 minutos de película), tiene una buena dosis de auto-conciencia y meta-comentario, pero también tiene sendas falencias que disminuyen el producto finalizado. ¿Vale la pena verla? Sí. ¿Es imprescindible? No. Si le gustó la primera Jurassic Park, es probable que sienta ese tirón en el corazón que es la nostalgia y se transporte, por instantes, a ese momento a principios de los 90s en que los dinosaurios dominaron la Tierra.

jw-660x374

Anuncios

3 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s