Game of Thrones S05E10: “Mother’s Mercy” (Season Finale)

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El Sabor Amargo del Final

La quinta temporada de Game of Thrones llega a su fin. No ha sido una temporada sencilla, con más gente aparentemente frustrada por el escaso desarrollo de la trama que verdaderamente cautivada con ella y, por otro lado, aquéllos que leyeron los libros constantemente sobreanalizando los cambios respecto al material original, demostrando su desaprobación (y en algunos casos, aprobación) semana a semana. El final de temporada es un reflejo fiel de todo aquéllo que sucedió antes en este ciclo.

Frustrante para quienes solo ven la serie. Frustrante para quienes también han leído los libros. Las razones, por supuesto, van por caminos separados: para los que solo han visto la serie, pasa por una constante, insoportable, ineludible y malvada sensación de oscuridad que lo permea todo. “Abandonad toda esperanza, aquellos que entréis aquí,” reza según Dante la inscripción sobre las Puertas del Infierno – y parece perfectamente aplicable a Game of Thrones. Los personajes de corazón bondadoso mueren de forma brutal, o sus victorias se vuelven completamente amargas al perder todo lo demás, o son constantemente torturados por gente más cruel, más malvada y más poderosa que ellos… o a veces todo al mismo tiempo. “Mother’s Mercy” continúa en esa senda, manteniendo vivo a Ramsay Bolton y sometiendo a Jon Snow a un tratamiento similar al que obtuvo Julio César en el Teatro de Pompeyo.
Para quienes han leído los libros, la frustración deriva de las decisiones de David Benioff y D.B. Weiss (entre otros) al adaptar el material original. Oportunidades perdidas, personajes eliminados, otros cambiados al punto de ser irreconocibles, material de relleno. La labor de adaptar, no solo libros, sino sagas completas a otro medio no es fácil y, en ese sentido, se les puede dar algo de espacio para cometer errores. Eso, sin embargo, no los exime de las críticas.

En honor a la verdad, la opinión de quien escribe esta columna está mucho más cercana al segundo grupo que al primero – algo inevitable considerando el hecho de haber leído los libros. Siempre está la posibilidad de estar en desacuerdo con lo que escribo – y si es así, espero que podamos discutirlo (siempre) con respeto.

En todo caso, empecemos por aquellas cosas que -a nuestro juicio- sí fueron efectivas dentro del capítulo.

En primer lugar, Arya en Braavos. En cuanto a adaptación del material original han hecho un trabajo más que aceptable, ya sea cambiando temporalmente eventos desde el futuro hacia el pasado y viceversa, eliminando personajes superfluos, acelerando la trama. Si bien, como ya mencionamos en nuestra reseña anterior, la historia de Arya se ha sentido algo desconectada de lo principal en esta temporada, uno de los puntos a favor es (como siempre) Maisie Williams, quien logra trabajar bien ya sea con material parco/ligero/escueto o con algo más dramático/potente. En esta ocasión, Arya por fin logra cobrarse venganza del hombre que mató a su otrora maestro Syrio Forel (¿lo recuerdan?) en una escena brutal en distintos sentidos. Arya efectivamente se venga, pero ¿a qué precio? ¿Cuánta felicidad puede derivarse del hecho que una niña pequeña ha sido llevada al punto de torturar y matar sangrientamente a otra persona (por muy despreciable que ésta sea)? Victorias pírricas. Arya le ha quitado la vida a un hombre que no correspondía (“robándole una vida al Dios de Muchos Rostros”) y paga con la pérdida de su visión en otra escena muy creepy. Esta situación es algo que sucede en los libros antes y en un contexto distinto del clímax de su historia, por lo que estaremos atentos al rumbo (hasta ahora) desconocido que tomará en la próxima temporada.

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Uno de los puntos altos del capítulo estuvo en King’s Landing. Vale la pena notar cómo dicha locación partió la temporada siendo, como en casi todas las anteriores, un punto neurálgico de convergencia de diversos personajes y terminó reducida a la perspectiva única de Cersei; algo que no es precisamente negativo. La caminata de Cersei estuvo a la atura de la situación: un espectáculo humillante, brutal, horroroso incluso para quienes han cometido atrocidades. La actuación de Lena Headey (su rostro, en verdad, el resto fue de una doble de cuerpo y la magia de los efectos especiales) también estuvo a la altura de las circunstancias, con una mezcla de altanería, rabia, vergüenza, dolor y humillación sin decir palabra alguna. Y si bien tal vez la escena duró un poco más de lo que debería haber durado (especialmente para darle un poco más de tiempo a otras tramas), sirvió el propósito de demostrar lo bajo que ha tenido que caer la Reina Madre, además de lo perversamente oscuro que llega a ser una turba fanática religiosa con poder político. Las cosas terminas con la aparición en escena de un gran pero silencioso sujeto, “nuevo” miembro de la Guardia Real, dispuesto a matar a cualquier enemigo de la Reina. Bienvenido, Zombie Gregor (aka “The Walking Dead”, aka “Ser Robert Strong”).

Una de las cosas que funcionó a medias fue la trama en Meereen y alrededores: Daenerys termina esta temporada en una situación muy cercana a cómo comenzó la serie, a merced de un khalasar. Eso sí, habrá que esperar a ver si los de dicho khalasar saben que Daenerys estuvo casada con Drogo o no, e incluso si les interesa o no. En todo caso, la dinámica va a ser distinta porque Daenerys ya no es la niña temerosa y relativamente frágil que fue en su momento – probablemente sus interacciones con el nuevo Khal sean más de líder a líder que de rehén a secuestrador.

En la ciudad misma de Meereen, Jorah y Daario deciden ir a buscar a Dany mientras Tyrion se queda junto a Missandei y Gusano Gris a gobernar la ciudad y mantener el (precario) orden. Es una lástima que Daenerys y Tyrion hayan solo podido compartir un par de escenas juntos antes de verse separados gracias al destino… perdón, a las necesidades de la trama. Lo bueno es que vuelve, sorpresiva (y convenientemente) nuestro amigo Varys, por lo que la jocosa dupla enano-eunuco se vuelve a juntar, ahora en Meereen. Tanto Daenerys y Tyrion repitiendo (con diferencias) situaciones que previamente vivieron.

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Por otro lado, Dorne es considerado -de forma casi unánime- la parte más débil de la temporada, tanto así que hasta quienes no han leído los libros lamentan la falta de propósito/sentido a dichas escenas. Para quienes sí hemos leído el material original, el insulto es doble (y en cierto sentido, sintomático de la temporada en general): una oportunidad perdida, reemplazando una (honestamente aburrida en un principio) trama de intriga política, complots, una revelación que le otorga todo el sentido a los áridos momentos anteriores y una meditación sobre las alianzas política y la guerra… por “you want a good girl, but you need a bad pussy”. No es que uno sea puritano (o uno de los Gorriones) pero… ¿en serio? ¿A eso llegamos?
Mal Dorne. Sin sentido, sin claridad, como que se dieron cuenta durante la marcha que no tenía ni pies ni cabeza e intentaron arreglarlo como pudieron hasta que se les acabó el tiempo. Jaime y Bronn se van como prácticamente los mismos personajes que llegaron, Doran Martell fue un desperdicio de un actor como Alexander Siddig y las Serpientes de Arena solo sirvieron para entretener la vista. Lo más significativo estuvo a cargo de Ellaria – en particular, su plan de venganza. Lo que partió siendo una bonita y emotiva escena entre Jaime y Myrcella (en la que ella reconoce y acepta la paternidad de Jaime) terminó convirtiéndose en algo horrible: la joven, envenenada, cae aparentemente muerta en los brazos de su padre, mientras Ellaria se limpia los labios que utilizó para envenenarla. Honestamente, se sintió casi igual que una escena de la execrable pero hilarante “Batman & Robin”… y eso que no consideramos el hecho de que si era tan fácil matar a Myrcella con ese veneno, ¿para qué llamar a las Serpientes de Arena a cometer el acto de una manera mucho más notoria/ruidosa/poco eficiente? Mal Dorne. Mal. Ojalá que si volvemos a ver dichos terrenos del sur en la próxima temporada, sea con mayor confianza, una trama que valga la pena y que le saque jugo a los talentos de Siddig e Indira Varma.

Llegamos, por supuesto, a los puntos cruciales del capítulo – ambos, claro está, en el Norte de Westeros.

En primer lugar, Winterfell y alrededores. El despreciable acto que marcó el capítulo pasado tuvo sus consecuencias: la nieve ha dejado de caer, y es más, ha empezado a derretirse. Allí es donde acaban las buenas noticias para Stannis: gran parte de su ejército ha desertado (llevándose con ellos los caballos), su esposa Selyse se ha suicidado y Melisandre, al darse cuenta de que su magia sangrienta no dio resultado, se ha ido del campamento. Todo está prácticamente perdido. No nos equivoquemos, la actuación de Stephen Dillane en estas escenas es magnífica: un hombre completamente destruido, resignado a lo oscuro de su situación, con el espectro constante de lo horrible que cometió y de lo inútil de dicho sacrificio. Mirada perdida. Expresión sombría. Un hombre que ya no tiene nada por lo qué vivir, marchando hacia su fin definitivo.
Obviamente no vemos el desarrollo de la batalla (cofcofpresupuestocofcof) pero sí a un Stannis malherido, batallando con lo último que le queda de fuerza después de que la masacre principal ha finalizado. Ya no puede más.
Al mismo tiempo, Brienne se cansó de esperar por la vela encendida en la torre abandonada. Podrick le avisa del avance de las (escasas) tropas de Stannis y debe tomar una decisión: o seguir esperando por Sansa, o ir a vengar a Renly. Decide lo segundo, y en un muy mal momento de forzadas coincidencias desafortunadas, Sansa enciende la vela. Ugh. Así que Brienne pasa toda la temporada esperando por algo que justo ocurre al segundo en el que ella decide retirarse… por favor. Más allá de lo anterior, cuando encuentra a un Stannis en las últimas, decide cumplir con su juramento. Obtiene la confesión de Stannis de haber matado a su hermano, lo sentencia a morir y Stannis se despide de las pantallas con una frase que bien puede caracterizarlo: “go on… do your duty”. Brienne levanta su espada y asesta el golpe final. ¿O no? La escena no lo muestra directamente, dejándolo algo ambiguo… hasta que lo veamos en la próxima temporada, claro está. Y si no reaparece, entonces tendremos que darlo por muerto.
En Winterfell mismo, Sansa escapa de su habitación gracias al sacacorcho que “tomó prestado” sutilmente en un capítulo anterior… hasta que se encuentra con la sádica Myranda y el dominado, cobarde y patético Hediondo. Sansa también está en las últimas y prácticamente le pide a Myranda que le quite la vida “mientras todavía quede algo de ella”, a lo que la amante de Ramsay obviamente se niega, detallando el tipo de torturas que todavía le esperan a la pobre niña Stark.
Hasta que Theon Greyjoy emerge desde las profundidades de Hediondo, y en un pequeño pero crucial instante, decide empujar a Myranda desde las alturas, directamente hacia el gélido abrazo del suelo. No solo eso, sino que además ayuda a Sansa a escapar de Winterfell, lanzándose hacia un montón de nieve (que asumimos que el Señor de la Luz no alcanzó a derretir o simplemente olvidó) fuera de los muros del castillo. Bienvenido de vuelta, Theon.
Todo eso suena bien, hasta que uno comienza a ver que la historia de Sansa en sí tuvo poco sentido más allá de recrear lo que sufrió a manos de Joffrey allá en la segunda temporada (agregándole violaciones constantes que afortunadamente no vimos); la información de que sus hermanos estaban todavía vivos es, tal vez, la única cuestión verdaderamente relevante de toda esa trama. Por otro lado, podríamos enfocar la historia como un arco de redención de Theon – lo que es, hasta cierto punto, cierto (en desmedro, otra vez, de Sansa). Sin embargo, la forma en que dicha redención se alcanzó está lejos de ser óptima y se sintió, como ya es costumbre, apresurada y con una construcción deficiente: habría tenido más sentido el que Theon recapacitara una vez de haber presenciado la monstruosidad de la violación de Ramsay a Sansa en vez de las tonteras de Myranda. Asimismo, escenas maravillosas en el material original (especialmente Theon orando en el Bosque de Dioses) que no aparecieron en la serie para darle cabida a material de discreta calidad (cofcofDornecofcof) hieren a la trama aunque sea resuelta de la misma manera.

Hasta que por fin llegamos a lo que ya está dando qué hablar y seguirá dando qué hablar hasta el estreno de la próxima temporada (o el lanzamiento de The Winds of Winter, sea lo que sea que suceda primero): Jon Snow siendo et-tu-bruteado por sus hermanos de la Guardia de la Noche, incluyendo al niño que todos odian (Olly). El momento llega de forma casi shockeante, aún cuando las relaciones se encontraban tensas en el Muro desde la elección misma de Jon como Lord Comandante, magnificadas por la decisión de éste de traer a los salvajes al sur. A riesgo de sonar como el típico “los libros lo hicieron mejor”, debo decir que… de verdad en el libro la escena estuvo mejor lograda. El ataque en el libro pasó por un cúmulo de malas decisiones por parte de Jon (incluyendo ordenar un par de misiones más allá del Muro con escasísima probabilidad de éxito), culminando con la apresurada, arrebatada y casi irreflexiva decisión de Jon de abandonar su puesto, romper su juramento y marchar hacia Winterfell con un grupo de hermanos de la Guardia (motivado, hay que decirlo, por una inquietante carta). Es un momento extraño: sentimientos épicos con la sensación de que hay algo que no anda bien, una situación confusa que luego se vuelve caótica y que es aprovechada por un puñado de hermanos para atacar. Es el caos. Los asesinos claramente repudian lo que están llevando a cabo, pero lo hacen de todas formas… for the Watch.
En la serie, en cambio, la motivación de los conspiradores está más dada por una omnipresente xenofobia hacia los salvajes… y poco más. Incluso cuando hay muchos hermanos de la Guardia que acompañaron a Jon (incluyendo a “Dolorous” Edd) en Hardhome y vieron lo real y absolutamente peligroso del ejército de los Caminantes Blancos., ergo, dándose cuenta de la necesidad de unirse para hacer frente a un ejército que los tiene superados en número. Hasta el momento para llevar a cabo el asesinato no es el mejor: Alliser Thorne perfectamente podría no haber dejado pasar a Jon y los salvajes teniendo a la oportunidad. El resultado es el mismo.
Sea como sea, el impacto no es menor – las redes sociales (y las conversaciones cotidianas) han estallado respecto al hecho en cuestión… particularmente respecto al sadismo que parece permear la historia en general y el ensañamiento contra los Stark.

La temporada termina de forma oscura, con el cuerpo inerte de uno de los protagonistas y favoritos del público sangrando en la nieve, traicionado por sus hermanos, un fin indigno para uno de los pocos sujetos verdaderamente nobles en Westeros. Una temporada difícil, con pocos momentos realmente memorables, con discretas decisiones de adaptación pero con escenas que están a la altura de sus antecesoras. Es difícil que la quinta temporada de Game of Thrones sea vista, en un futuro, con mejores ojos – pero hay que reconocer que, al menos, el trabajo de adaptar un par de libros particularmente complejos y de ritmo lento (A Feast for Crows y A Dance With Dragons) no era para nada fácil… si fueron verdaderamente exitosos o fracasaron en el intento queda, como siempre, en las manos de ustedes. Por mi parte, ha sido un agrado comentar Game of Thrones y ojalá que la próxima temporada sea aún mejor para todos. Valar Morghulis!

Observaciones varias:

  • Kit Harington dio una entrevista en la que asegura que Juanito Nieve está verdaderamente muerto y no volverá para la próxima temporada. Desde esta tribuna decimos: NO LE CREA, NO LE CREA.
  • Margaery, Loras, Tommen, Olenna y Littlefinger brillaron por su ausencia.
  • Un comentario general: resulta particularmente frustrante que, con todos los desvíos (a veces innecesarios) del material original durante la temporada, los eventos finales de la temporada sean los mismos de A Dance with Dragons (salvo excepciones notorias), evitando mostrar eventos que ocurran después del final de dicho libro. Es cauto, pero frustrante.
  • Cuando el maestre Aemon te dijo “kill the boy, Jon Snowse refería a Olly (?)no sabes nada, Juanito Nieve. No sabes nada.
  • Sam decide irse a la Ciudadela de Antigua para convertirse en Maestre. ¿Lo logrará antes de que lleguen los Caminantes Blancos? Lo dudamos.
  • Nos despedimos con esta imagen…

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