Pixels (2015)

Pixels
País: EE.UU.
Año: 2015.
Director: Chris Columbus
Género: Ciencia Ficción - Comedia.
Duración: 105 minutos
Elenco: Adam Sandler, Kevin James, Michelle Monaghan,
Peter Dinklage, Josh Gad, Brian Cox, Sean Bean
Música: Henry Jackman

Adam Sandler y su productora Happy Madison, nos ofrecen una nueva comedia, insípida y aburrida con una idea supuestamente original (que no lo es realmente), que se ve perdida entre un mar de chistes de mal gustos y estereotipos ofensivos de todo tipo.

La verdad es que hace muchos años que es difícil clasificar a Adam Sandler o las producciones de Happy Madison como chistosas o buenas (si es que alguna vez lo fueron). Sandler tiene un largo historial de tratar a su audiencia con un toque de humillación y desprecio, tal vez más infamemente reflejado en la película “That’s My Boy”. Pero la idea de que juegos ochenteros clásicos tomen vida real a manos de alienígenas para aniquilarnos, sonaba como una idea que podía traducirse en algo un poco más interesante que la típica película de Sandler. La realidad es que “Pixels” es una película aburrida, sin pies ni cabeza que no ofrece ni verdadero humor, ni sátira, y se sustenta en una premisa que no es suficientemente original ni suficientemente bien aprovechada para darle peso a la película.

Sam Brenner (Adam Sandler) en 1982 es un joven entusiastas de los videojuegos, que tiene increíbles habilidades para los árcades, sobre todo aquellos juegos como Pac-Man o Galaga, que se basan en reconocimiento de patrones. Junto a su mejor amigo, Will Cooper (Kevin James), van a un mundial de arcades, donde Sam Brenner termina segundo frente a Eddie Plant (Peter Dinklage). Este evento le cambia la vida a Brenner, quien aspiraba ir a MIT y ser un gran inventor, y termina siendo un instalador de electrónicos y una decepción para si mismo y para su amigo Will quien increíblemente (literalmente) se convierte en presidente de EEUU. Ademas este mundial de Arcades es el momento donde una capsula del tiempo es lanzada al espacio con imágenes de los juegos clásicos, pero este mensaje seria mal interpretado como un reto por parte de los alienígenas. Estos mandan figuras pixeladas de los arcades a retar a los humanos a que el primero en ganar 3 partidas puede aniquilar al otro, y allí es cuando el mundo deberá recurrir a Sam Brenner, Ludlow Lamonsoff (Josh Gadd) y Eddie Plant para salvarlos.

La premisa en sí es interesante, el ver estas criaturas 8-bits como Pac-Man, Donkey Kong y Frogger cobrar vida es un viaje de nostalgia y una suerte de sueño vuelta pesadilla hecha realidad, pero tiene dos grandes problemas. El primero es que no es una idea estrictamente original. La verdad es que está idea se remonta a un segmento de 8 minutos del capítulo de Futurama llamado “Anthology of Interest II” donde Fry debe usar sus habilidades de juego para salvar a la tierra de una invasión de juegos reales (y vale decir que lo hace de manera más chistosa y aprovechando mejor el material original). Además, Pixels compro los derechos del cortometraje francés del mismo nombre dirigida y creada por Patrick Jean, indicando que la idea ya ha sido bastante exprimida antes de este largometraje. Esto de por si no sería un problema, al final la verdadera originalidad no existe, pero esto se ve exacerbado por el segundo problema: esto es lo único que sustenta la película.

No cabe duda que las rendiciones brillantes y pixeladas de todos los clásicos de los 80 producen cierta nostalgia, y no es mentira que es genial imaginarse que pasaría si realmente pudiésemos interactuar con juegos, pero incluso esto la película no lo aprovecha al 100% con escenas de acción y secuencias que no terminan de aprovechar totalmente la licencia de los clásicos. El juego real de Pac Man termina siendo una aburrida carrera de autos, que además me dejo la duda de como experto en arcades se convirtieron en expertos pilotos, y el resto de los escenarios son sólo marginalmente más entretenidos, siendo más una exposición de “¡mira esté personaje de tu infancia por tres segundos!” que realmente situaciones que aprovechan el material original para realizar chistes o secuencias de acción originales o de calidad. Sumado a esto, la película esta plagada de chistes blandos y fáciles basados en estereotipos y en clichés a veces dañinos y ofensivos.

El personaje de Ludlow (Josh Gad) es un antisocial, solitario y triste genio obsesionado con conspiraciones. Sus excentricidades sociales e inhabilidad de socializar normalmente no se sienten tanto chistosas como ofensivas, perpetuando el estereotipo de que los gamers son inadaptados, raros y ofensivos. De esta manera, el personaje se vuelve como una especie de burla del público de la película. De la misma manera Brenner, a pesar de que intenta ser una historia de redención, también termina siendo un personaje plano, monótono y sin real fondo, quien además se dedica a lanzar los típicos chistes Sandlerianos que consisten en burlarse del aspecto o personalidad de todo el que se lo cruce. Como consecuencia, Brenner no ofrece ningún humor ni personalidad original, a tal punto que el desgano de Sandler empapa su personaje y la película de desidia y apatía. El último gran protagonista, Dinklage, en la previa ofrecía una luz de esperanza en cuanto al peso específico que puede aportar, pero rápidamente su calidad de actor es superada por lo horrible del guión y lo increíblemente irritante que resulta su personaje maleante ochentero, cuya rutina de malo se vuelve aburrida casi de inmediato.

Tal vez lo peor de Pixels es que en una época donde cada vez más está más presente en los grandes medios, como los juegos y las películas favorezcan la inclusión, la diversificación y la crítica a abandonar los viejos clichés, la película parece ser exactamente lo opuesto, aferrando se a viejas y ofensivas nociones de quienes son los gamers, y a retratar el resto de sus personajes de manera unidimensional y dañina y perpetuando actitudes machistas y obsoletas. La Colonel van Patten (Michelle Monaghan), quien ayuda al grupo de arcaders a enfrentar a los alienígenas, sirve nada más que para ser el interés romántico de Brenner, y a ceder ante sus avances, a pesar de ser sujeta a repetidas humillaciones e insultos por su parte. Pero la cereza sobre la torta, es Lady Lisa (Ashley Benson), una sensual personaje de arcade de quien Ludlow siempre estuvo enamorado, y al final, cuando los arcaders triunfan (oh, spoiler), Ludlow la gana como un trofeo, así tal cual.

La verdad es que no estoy descubriendo nada nuevo con decir que las películas de Sandler se han vuelto cada vez más perezosas, ofensivas y propensas al chiste fácil. Tampoco es decir nada nuevo, que las producciones Happy Madison no sólo no son chistosas, si no que siempre buscan humillar a su audiencia o reírse gratuitamente de su público. Pixels perpetúa todas estas nociones en un envoltorio brillante pero vacío, que no logra ser más que otra aburrida y no recomendable producción de Sandler.

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