Mission Impossible: Rogue Nation (2015)


A graphic promotional film posterMission Impossible: Rogue Nation
País: EE.UU.
Año: 2015.
Director: Cristopher McQuarrie
Género: Acción-Espionaje.
Duración: 131 minutos
Elenco: Tom Cruise, Jeremy Renner, Simon Pegg, Rebecca Ferguson, Ving Rhames, Sean Harris, Alec Baldwin
Musica: Joe Kraemer

Nos acercamos al final de la época de blockbusters de verano boreal, pero Tom Cruise y director Cristopher McQuarrie nos entregan una nueva y exitosa entrega de Mission Impossible, que no sólo demuestra que la franquicia todavía le quedan ideas y entretenimiento que dar, si no que lo hace de una manera que es accesible para los fanáticos más fieles como para los nuevos a la franquicia.

Ehtan Hunt (Tom Ruise), el veterano y legendario espía del Impossible Mission Force (IMF), está detrás de los pasos de un misterioso grupo, el Sindicato, que opera muy similar a la IMF, pero dedicado al caos y desestabilizar el orden mundial, cuando es capturado por dicho grupo. Ethan es providencialmente salvado de tortura y posiblemente la muerte gracias a una agente desafectada del MI6 Ilsa Faust (Rebecca Ferguson), y es obligado a sobrevir como prófugo solitario en Europa cuando paralelamente, Alan Hunley (Alec Baldwin), director de la CIA, logra que la IMF sea absorbida por dicha agencia, efectivamente aislando al Agente Hunt de cualquier recurso que lo pueda ayudar a demostrar la existencia del Sindicato y detenerlos.

Lo primero que llama la atención es el enfoque absolutamente directo de McQuarrie. Si no mencionó las películas anteriores ni mucho contexto de entregas pasadas es porque no hacen falta. La maravillosa y exagerada secuencia de introducción con Ethan colgando de la puerta de un avión que ya despegó, con el soporte desde tierra de sus amigos y equipo Luther (Ving Rhames) y Benji (Simon Pegg), es todo el contexto que necesitamos para entender que es la IMF, quien es Ethan Hunt y la amistad y confianza que tiene con su equipo. Esto es fundamental al exito de la película porque hace que la entrega pueda tener vida propia, estableciendo no sólo la trama por si sola, si no que también la química entre los personajes y las temáticas de manera autocontenida, convirtiendola en accesible tanto para veteranos de la franquicia como novatos.

La fuerza de Rogue Nation es que McQuarrie entiende tan bien la franquicia que logra mezclar los elementos de más adrenalina y acción “over-the-top” de Ghost Protocol y MI:3, con los elementos de espionaje y suspenso tan característicos de la primera entrega cinematográfica y de la serie. En vez de intentar inventar algo nuevo e inflar la película con cambios innecesarios o dañinos, McQuarrie logra crear una entrega que se siente como un “best-of” en el mejor sentido de la frase. Rogue Nation no sólo cuenta con grandes y memorables secuencias de acción, como una pelea en los bastidores de la casa de ópera de Viena, o una adrenalínica persecución en moto, si no que además cuenta con una excelente y original secuencia de infiltración (trademark de la franquicia) a un computador bajo el agua.

Pero este grandioso mix de acción y espionaje no estaría completo sin Tom Cruise, quien no sólo se ha convertido en el “padre” de la franquicia, si no que además es su alma y corazón en el papel de Ethan Hunt. No sólo le da un increíble carisma y un aura de leyenda y mito al personaje, si no que lo impregna de una autenticidad impresionante al hacer todas sus secuencias de acción el mismo, y con efectos prácticos. Sí amigos, ese es Tom Cruise colgado de un avión despegando a 2000 metros sobre la tierra. Sí, ese es Tom Cruise en una cámara inundada sosteniendo el aliento por varios minutos en una secuencia que fue filmada en una toma sin ediciones. Sí, es difícil de creer, pero se agradece ese nivel de compromiso con la fidelidad y autenticidad, y rinde sus frutos. Al Tom Cruise hacer sus propias escenas y utilizar métodos más prácticos para sus efectos especiales, Rogue Nation realmente logra hacer honor al nombre de la franquicia entregando secuencias que parecen imposibles, pero se sienten reales porque de alguna manera lo son.

Si todo lo anterior ya es suficiente para para justificar ir a ver la película, esta además adiciona una gran gama de personajes y una temática, que si bien no es muy profunda, le da más peso a la película. Por un lado, Simon Pegg brilla con luz propia como el comic-relief en forma de Benji Dunn, no sólo por su gran habilidad cómica si no por su carisma y excelente actuación. Por el otro, Rebecca Ferguson se luce en el rol de Ilsa Faust, no sólo por su excelente interpretación de la clásica femme fatale de las películas de espionaje, si no porqué además ella, junto al villano Solomon Lane (Sean Harris), son la columna vertebral temática de la película. La historia de ambos planea las preguntas ¿donde está la raya? ¿en que momento se desconfigura la brújula moral de estos agentes que son constantemente deshumanizados y responsables por la muerte de cientos? Son interesantes interrogantes que si bien la película no termina de desarrollar totalmente, ayudan a mantener a la audiencia cautiva, además de dificultar descifrar las verdaderas intenciones de Ilsa, agregando una interesante capa de suspenso.

Tal vez la única gran crítica que se le puede hacer a la película es que Ving Rhames y Jeremy Renner, como Luther y Brandt respectivamente, son los únicos elementos un tanto superfluos que quiebran un poco la intención de McQuarrie de una película auto sostenida, ya que se sienten incluidos más por nostalgia que por su utilidad a la trama o Rogue Nation, pero incluso así, ambos tienen sus momentos. El otro gran problema es el final, donde no vamos a ahondar para evitar spoilers, pero basta decir que la última jugada de Ethan Hunt es la única que amenaza con romper la suspensión de la incredulidad. Lo último que se puede criticar es que por momentos las partes con más dialogo pueden sentirse como un freno de mano a una cinta de alta velocidad, pero por suerte nunca duran lo suficiente para realmente desestabilizar la película.

A pesar de pequeñas inconveniencias, la verdad es que Mission Impossible: Rogue Nation no sólo es un excelente blockbuster por su adrenalínico e impresionante ofrecimiento de acción, si no que además es una excepcional entrega de la franquicia Mission Impossible que no sólo no requiere conocimiento previo de la franquicia, si no que nos presenta todo lo mejor de esta en un conveniente empaque de 131 minutos.

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