Fehér Isten -White God- (2014)

Afiche

Fehér Isten.

Título en idioma alternativo: White God, La Rebelión de los Perros.
Director: Kornél Mundruczó.
Año: 2014.
País: Hungría.
Elenco: Zsófia Psotta, Sándor Zsótér.

Continuamos con nuestras críticas de los jueves dedicadas a cine independiente, hablando esta vez de la mejor película húngara del 2014, y que fuera presentada en la categoría “Un certain regard” en Cannes del mismo año. Un verdadero “Flautista de Hamelin” moderno, donde la música permite controlar a una serie de animales descontrolados, pero con un sentido totalmente distinto. Esto es “Fehér Isten”, que en nuestro idioma ha sido conocida como “La Rebelión de los Perros” o “Buscando a Hagen”, siendo el primer título mucho más ilustrativo que el segundo.

En Budapest, se ha dictado una nueva normativa que establece un tributo para los perros mestizos. Hagen, precisamente, es uno de estos. Su dueña es Lili (Zsófia Psotta), una chica con los problemas tan recurrentes en el cine. Hija de padres divorciados, su madre debe asistir a una conferencia por 3 meses, debiendo quedarse al cuidado de su padre Dániel (Sándor Zsótér), con quien, por supuesto, no tiene vínculo alguno. Fuera de su lugar de trabajo, un cruel matadero de vacas, Dániel se encuentra con el peor escenario de su vida. Su hija, una trompeta, y un perro, vienen a cambiarle totalmente su estilo de vida.

La relación entre Lili y Dániel es distante, potenciada además por la invasiva presencia de Hagen, el perro. Aparte de los problemas de convivencia, Dániel ha sido denunciado por una vecina respecto de la tenencia de un perro mestizo. Imposibilitada de dejarlo en su casa, Lili cometerá un gran error: ir al ensayo de la orquesta con Hagen. El perro interrumpirá la sesión, y en consecuencia, le significará a Lili ser expulsada de algo que, aunque no lo reconozca, ama. Dániel ve en esta desgracia una gran oportunidad. Discutiendo con su hija, deja a Hagen abandonado a su suerte bajo un puente. Desde acá, la historia toma una atrevida alternativa, siguiendo a Hagen como un personaje principal.

white_god

Hagen puede no ser un perro fino, pero es bastante inteligente. Rápidamente empezará a vivir como callejero y a articular ciertas redes de amistades. Sin embargo, la persecución del personal de control canino hará que su vida gire muy rápido. De perro mendigo, pasará a ser traficado un par de veces, cayendo en las peores manos. Un hombre ve en Hagen un perro con mucho potencial para peleas, cambiando (al igual que sufieran Lili y Dániel), su vida de forma radical. Donde antes hubo amor y cariño, hoy hay sangre. Mérito en esta materia al director, que se entromete en el submundo de las peleas de perros, sin miedo a lo explícito de la violencia. Apuesta arriesgada, pero que en el contexto y evolución de la trama, es totalmente justificada. Hagen rápidamente se las ingenierá para huir de su nuevo amo, ciendo finalmente encerrado en la perrera. Desde allí, en virtud de su actuar violento, logrará organizar una rebelión, que logrará invadir todas las calles de Budapest y declarar la ciudad en toque de queda.

Hagen y Lili son dos personajes incomprendidos. Mientras el primero es maltratado por su nuevo amo, la otra lo fue por su padre. Ambos corren por la ciudad, sin nadie a quien acudir. Por eso es lógico que ambos se rebelen, aún cuando una forma de rebelión sea más consciente con las otras. El contenido contestarairo de ello es innegable. La rebelión de Lili, sin embargo, le servirá para acercarse a su padre. Cuando ella toca más fondo (siendo encontrada en una fiesta con drogas), Dániel recien se da cuenta que los problemas de ella principalmente son consecuencia de errores propios. Fue un mal padre, y debe asumirlo. Coincidentemente, mientras Lili comienza a desprenderse de la memoria y el fantasma de Hagen, es cuando más cerca y sintonía encuentra con su padre.

La violentia rebelión de los perros sólo puede ser aplacada con cariño. Pero a un gran riesgo. Hagen ya no reconoce a su dueña, al menos por su físico o su olor. Pero sí hay algo que los ha unido para siempre: la música. Y es por esto que “White god” se parece tanto al cuento de los hermanos Grimm, “El Flautista de Hamelin”. Admirado por la capacidad y el talento de su hija, Dániel finalmente sentirá admiración por su hija. Todos terminan juntos, al final.

“White god” tiene muchas cosas repetidas (como el drama personal de Lili), pero muchas cosas nuevas. La encontramos en una lista de películas del año en Variety, y la verdad, esperábamos mucho mas. No obstante, tiene un millón de detalles que reconocer. Uno de ellos, dijimos, es la violencia explícita a la cual se acude de forma honesta y elegante. Otras materias técnicas son también notables, como la cámara del director y las decisiones musicales. Sin embargo, debemos sacarnos el sombrero en el montaje, donde se transforma a los perros en verdaderos actores. Todos sabemos lo difícil que es trabajar con animales. Darles un personaje principal, y explotando lo mejor en sus rostros y manifestaciones, debe ser el gran legado de “White god”. A su riesgo, es un título recomendable.

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