The Dark Knight (2008)

THE DARK KNIGHT 
País: EE.UU-Inglaterra
Año: 2008
Director: Christopher Nolan
Género: Acción - Superhéroes - Suspenso 
Duración: 152 minutos.
Elenco: Christian Bale, Heath Ledger, Aaron Eckhart, Michael Caine,
Maggie Gyllenhaal, Gary Oldman, Morgan Freeman, Cillian Murphy, 
Nestor Carbonell, Eric Roberts, Anthony Michael Hall
Música: Hans Zimmer, James Newton Howard


 Cuando hablamos de “Batman Begins” hace un par de días, dijimos que uno de los puntos más importantes de aquel filme fue la forma en que junto con devolverle la dignidad perdida a Batman, había logrado reestablecer y refundar el cine de superhéroes y comics, no sólo refrescándolo creativamente luego de un período de estanco, pero además revitalizó lo que se veía como una moda en declive, estableciendo ante los ojos del público y de la crítica un nuevo género fílmico que había llegado para quedarse.

Obviamente no era tarea fácil para Christopher Nolan mejorar lo hecho, pero tras el estreno de la grandiosa “The Prestige”, el cineasta londinense demostraba haber alcanzado la madurez absoluta para entregarnos la que, a la postre, no sólo sería su mejor película hasta la fecha, pero además, el mejor exponente del potencial que yace en las películas de superhéroes.

Es mucho lo que se puede decir en cuanto a la forma en que “The Dark Knight” revolucionó tanto el género como la industria, pero quizás el botón de muestra más importante es el impacto que la película generó respecto a los Oscar, debido a la percepción general de “robo” al no haber sido nominada (más considerando que las candidatas a mejor película eran todos filmes inferiores, muchos de los cuales se desvanecieron del imaginario colectivo tan pronto culminó la entrega). Tan duro fue el golpe, que la situación llevó a un aumento de películas nominadas a partir del año siguiente, como una medida para reconocer mayormente a filmes que dejan su huella en la cultura pop.

La discusión en torno a la validez de las ceremonias de premios, o a lo populista o no de la medida adoptada puede quedar abierta para otra ocasión; pero lo que vale la pena rescatar es el hecho en sí mismo que provocó la confluencia de opiniones -generales y especializadas- en torno a la maestría de la película, así como al hecho que por primera vez, una adaptación de un comic de superhéroes se estaba tomando en serio a tal punto de generar discusión de todo tipo en diversos ambientes. No sólo estábamos ante una victoria del género y sus cineastas y entusiastas ante un público “cinéfilo” (mala expresión) que estaba por fin reconociendo de forma manifiesta el valor y repercusión de dicho filme, sino además se estaba sometiendo bajo escrutinio, incluso académico, a lo que esencialmente era un blockbuster.

“The Dark Knight”, en compañía de “Iron Man”, consolidarían al año 2008 como aquel en que los comics y sus adaptaciones finalmente pasarían de ser algo considerado por algunos como nicho, y otros como entretenimiento vacío, catapultando al medio y sus adaptaciones a la vanguardia de la cultura pop, y generando una aceptación masiva desde prácticamente todo punto de vista. Y esto es realmente encomiable, considerando no sólo el paupérrimo estado de la franquicia menos de 10 años atrás del estreno del filme que comentamos hoy, sino además la evolución sostenida del cine de comics y superhéroes.

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 Volvamos momentáneamente a la última escena de “Begins”, aquella donde Gordon le comunica a Batman que su aparición en Gotham había generado algo. De pronto la “buena gente” estaba perdiendo el miedo al estado de corrupción y decadencia moral que se había apoderado de la ciudad (en gran medida, recordemos, debido a la acción progresiva de la Liga de las Sombras). Batman era, mal que mal, un agente de cambio, y nuevos vientos se acercaban a la ciudad.

Sin embargo, las palabras de Gordon no sólo van cargadas de la esperanza que el cruzado enmascarado le ha otorgado a su idealismo. Hay un dejo de preocupación, debido al otro efecto que la aparición de Batman tiene en la ciudad, esto producto de la aparición de una nueva clase de criminal. De alguna forma Ra’s al Ghul y el Espantapájaros habían sido el aperitivo a lo que se aproximaba, y una particular carta del mazo de naipes ingleses ya nos anunciaba que pronto nos reencontraríamos con el villano más icónico y popular que nos ha dado la narrativa gráfica: The Joker.

De más está decir el impacto que causó en una internet con redes sociales aún en pañales el momento en que se anunció el casting del actor australiano Heath Ledger. Muchos obviamente no perdonaron el hecho que un actor que se caracterizaba por sus papeles en comedias fuera a “calzarse los zapatos” de Jack Nicholson en el rol (obviamente no aprendiendo de la historia, recordando que antes de la primera Batman de Tim Burton, ocurrió una situación similar con Michael Keaton).

Así también está de sobra agregar la forma en que Ledger tapó las bocas de todo el mundo con su actuación que lo hizo merecedor de un Oscar y un Globo de Oro -póstumos-, entre tantos premios. Sí, un porcentaje considerable del hype y conmoción que generó su interpretación va de la mano necesariamente con la prematura muerte del actor, 6 meses antes del estreno del filme, a causa de una sobredosis accidental de drogas. Mucho se discutió en su momento en torno a la forma en que la preparación extrema del australiano para el rol habría causado efectos psicológicos tales que derivaron en su adicción y posterior muerte (privándonos de volver a verlo en el papel, además de su inconmensurable talento).

Pero dejando de lado el morbo, lo cierto es que el talento de Ledger -desconocido hasta entonces para muchos- floreció gracias a su actuación como la versión más caótica y anárquica del villano, calzando a la perfección con el universo creado por Nolan. Sin un origen claro, y tomando prestados elementos que van desde la primera aparición del personaje en 1940, pasando por “The Joker’s Five-Way Revenge”, “The Killing Joke” y “Arkham Asylum: A Serious House on Serious Earth”; Ledger hizo suyo el personaje, no sólo destronando a Jack Nicholson, pero quedando instantáneamente estampado en el imaginario colectivo, gracias a una interpretación sociopática, carente de todo tipo de empatía, y con un perverso sentido del humor.

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Why so serious?

 Parte del mérito también recae en Nolan, no sólo por la elección de casting, sino porque en el guión que co-escribió con su hermano Jonathan y con David Goyer (en lo que es el mejor trabajo de éste último), optaron por situar el foco de la historia tanto en Batman, como en Harvey Dent (un sólido Aaron Eckhart). Ésto les permitió no sólo perpetuar el aura de misterio alrededor del Joker, pero además entregarnos desde su gloriosa introducción en el atraco al banco, un personaje completamente formado, lo que garantizó que Ledger pudiera golpear con todo desde los albores del filme, inmortalizando así su performance.

 Lo anterior también se atribuye a la narrativa continua de la cual hablábamos hace unos párrafos. Las conexiones temáticas de The Dark Knight con su predecesora van más allá de la repetición de personajes, o divertidos cameos como el del Espantapájaros. La dicotomía entre miedo y simbolismo sigue presente, así como la problemática relación entre Bruce y Rachel, personaje éste último que se ve beneficiado por el cambio de actriz, ya que Maggie Gylenhaal, con menos minutos en pantalla, hace mucho más y deja una impresión inmensamente superior a la que estampara Katie Holmes en Begins.

Pero adicionalmente, lo dicho previamente se evidencia en el tema central del filme: el ascenso, la escalada y la evolución de la justicia y el crimen en Gotham luego de la aparición de Batman, así como los dilemas éticos que ello conlleva.

En la eterna interrogante entre qué fue primero, si el héroe o los villanos, The Dark Knight se vuelve parte de la narrativa iniciada por Begins, en torno a dicho debate. Fueron Ra’s al Ghul y su Liga de las Sombras quienes, mediante el ataque económico sistemático en sus intentos por erradicar Gotham, crearon el caldo de cultivo que llevó a la muerte de los Wayne y al nacimiento de Batman. Y fue la presencia de éste último lo que llevó al auge de villanos como el Joker, la “nueva clase de criminal” que, como refracción del zeitgeist, ocuparon el vacío que dejó la mafia de los Falcone y los Maroni.

Y es justamente ésto lo que levanta los dilemas morales y éticos que contiene la película. No se trata sólo de la amenaza constante que lleva al triunvirato Batman-Gordon-Dent a los límites de su capacidad física y mental, sino a la interrogante que atraviesa la película: ¿Quién puede realmente solucionar los problemas de Gotham? ¿Es Batman, como una figura similar al dictador romano que, como dice Dent, se enviste de poder para sacar a la república de los tiempos de crisis? ¿O es justamente el “caballero blanco” de Gotham que, al trabajar dentro de la legalidad y con su rostro descubierto, persigue a los criminales y dota de esperanza a la población?

La película no otorga una respuesta concreta, en parte por lo emocional y ciega que es la apuesta que Bruce Wayne realiza sobre la incorruptibilidad de Dent, sumada a sus deseos de que Batman “muera como un héroe” para poder estar con su amada Rachel. Pero también se debe a la presencia misma del Joker como materialización del caos, lo que obviamente subvierte y altera cualquier planificación y sistema que descanse en el control y el orden para llegar a su conclusión lógica.

El personaje de Ledger rompe con los esquemas y, como bien le comunica a Dent luego de ser factor en su conversión en Two-Face, él surge como respuesta a la gente que hace planes. Caos puro, pero caos organizado, como demuestra la metódica ejecución de los diversos actos del villano a lo largo del filme (contrastando obviamente con el orden de Dent que descansa en la falsa igualdad que provee el azar -y la “suerte” creada por el mismo fiscal de distrito-). Tomando una página de “The Kiling Joke”, el villano está aquí para demostrar que, con un poco de “ayuda”, cualquiera puede terminar como él; y Dent se vuelve presa fácil, especialmente cuando un manipulador experto como el Joker le brinda la ilusión de poder elegir su destino.

Twofaceeckhart

 Es por todo lo comentado anteriormente que la película puede definirse y resumirse magistralmente con la ya eterna frase utilizada por Harvey Dent: “You either die a hero or live long enough to see yourself become the villain”.

La oración encapsula a la perfección el tema central de escalada y evolución contenido en el filme, a la vez que refleja las acciones de Batman, Dent y -si tomamos en cuenta The Dark Knight Rises- Gordon. La implicación es clara: sin importar todo el bien que nuestros héroes puedan hacer, siempre causarán -lo quieran o no- un mal igual o mayor en un plazo a determinar. Ahí la importancia de “morir como un héroe”, al obtener una consagración y ratificación de todo lo bueno que has hecho, sin enfocarse ni dando espacio a lo malo.

Por eso finalmente el conflicto entre Batman y el Joker, la fuerza irresistible y el objeto inamovible, recae en Harvey Dent, como personificación del alma de Gotham. Bruce necesita a su válvula de escape, tanto para su sanidad mental, como para terminar de devolverle completamente la esperanza a una ciudad que hace tiempo la había abandonado. Por su parte, el Joker está dispuesto a probar que el caos que él representa como “nueva clase de criminal” es tal que puede corromper incluso a aquellos que se tienen como incorruptibles. Transformar a Dent en Two-Face es pervertir el espíritu mismo de la ciudad, convirtiendo al fiscal de distrito en el mismo perro rabioso persiguiendo autos que el mismo payaso asesino proclamaba ser.

El Joker es una contradicción andante, que siempre dice lo que quieres escuchar, porque en su lógica retorcida hay un método, si bien quizás él mismo no es capaz de notarlo en toda su complejidad.

THE DARK KNIGHT, Heath Ledger as The Joker, 2008. ©Warner Bros./Courtesy Everett Collection

THE DARK KNIGHT, Heath Ledger as The Joker, 2008. ©Warner Bros./Courtesy Everett Collection

 Al final del día, y pese a que Batman logra detener a su nemesis mientras éste ponía a prueba el “dilema del prisionero” con los ferries, de todas formas el Joker se anota un sendo triunfo mediante la corrupción de Dent, y la racha homicida de Dos Caras. The Dark Knight sigue así la tónica de varias segundas partes, donde se termina el filme con una nota agridulce y una victoria de los “malos”.

Y es así porque, ante los reparos del recién ascendido Gordon -no lo hemos mencionado mucho, pero que gran trabajo es el de Gary Oldman en esta película, opacado por Heath Ledger, pero no por eso menos magistral-, Batman opta por asumir la culpa de las muertes ocasionadas por Dent, así como la del propio “caballero blanco”, con tal de anotarse un triunfo moral que le impida al Joker tener la última risa.

“Morir como héroe”. Blanquear la memoria colectiva y enterrar a Dent como un santo, para no manchar su recuerdo y obra justiciera como fiscal de distrito.

“Vivir lo suficiente para convertirte en el villano”. Bruce opta por echarse encima a la policía y a toda la ciudad, con tal de tener un chivo expiatorio a quien culpar, fortaleciendo así a Gotham como comunidad y salvando a toda su gente, a cambio de darles un enemigo al cual perseguir, pero sin el daño colateral que se habría producido en circunstancias “normales”. También lo hace como una forma de honrar la memoria de la fallecida Rachel, más considerando que Bruce de verdad creía que su amiga de toda la vida podría estar junto a él, si acaso colgaba la capa y la máscara (ayudado por Alfred y su decisión de ocultarle la carta escrita por la abogada).

Por eso Batman se vuelve el héroe que Gotham merece, pero no el que necesita. Ese último es Dent, que con su sacrificio permitiría eventualmente limpiar las calles (y establecer el tablero para el desenlace en “Rises”). El caballero blanco que con un falso sacrificio permite salvar la ciudad, mientras que el caballero oscuro, verdadero héroe de la jornada, se retira hacia las sombras. Porque como bien dice Gordon, él puede soportarlo. Porque como dice Bruce, su función es ser todo lo que la ciudad necesita que sea.

The_Dark_Knight_WPs___Batman___by_GavDude

La historia de “The Dark Knight” es una compleja, llena de detalles y minucias, así como de un trasfondo ético y filosófico que, como acompañado de un fuerte componente emocional, dotó de una profundidad nunca antes vista a una película de comics; todo ayudado por un elenco superlativo, con actores que llevaron todo su “A-Game” al filme.

A lo anterior debemos adicionar las proezas técnicas que ayudaron aún más a Nolan y cía a relatar el filme. La acción de primer nivel desarrollada por el director usando esencialmente efectos prácticos, que tiene sus grandes exponentes en la persecución del camión blindado que lleva a Dent, y en el ataque que Batman realiza en Hong Kong al edificio de Lau, el contador de la Mafia de Gotham.

Si a esto último le sumamos la soberbia fotografía de Wally Pfister (el cinematógrafo de cabecera de Nolan, y que ganaría el Oscar por su trabajo junto al inglés en “Inception”), y la banda sonora de Zimmer y Howard que lograron, incluso, sobrepasar su trabajo en Begins, con temas como la suite de más de 9 minutos del Joker, aptamente titulada “Why so serious?”; y obviamente estaban presentes todos los elementos para la proeza cinematográfica que resultó ser el filme.

Podríamos seguir escribiendo y escribiendo respecto a los variados méritos de “The Dark Knight” como pieza fílmica, sin embargo, nos quedaremos aquí, habiendo esperado haberle hecho justicia a tamaña obra maestra. De todas formas, y si quieren profundizar aún más, les recomendamos la discusión en torno a la película que tuvimos en nuestro podcast hace un tiempo.

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