Allende, mi abuelo Allende (2015)

ALLENDE, MI ABUELO ALLENDE
País: Chile / México
Año: 2015
Directora: Marcia Tambutti
Género: Documental
Duración: 90 minutos.

Uno de los estrenos más esperados para este Sanfic era el premiado documental de Marcia Tambutti que exploraba la reconstrucción de la imagen de Salvador Allende en su familia, y particularmente de su rol como abuelo, algo que se le negó tras el Golpe de Estado de 1973.

Narrado en primera persona y bajo la necesidad de la directora de encontrarse con la persona tras el Presidente, el documental recopila testimonios de la familia Allende Bussi y sus recuerdos sobre el eterno candidato. La directora se encuentra de inmediato con las barreras del dolor, y el escaso material íntimo que les quedaba tras los allanamientos post-Golpe que terminaron con los álbumes familiares perdidos y destruidos. El tiempo, además de llevarse otros documentos, se llevó los testimonios de personas cercanas al Presidente, por lo que recabar las palabras de los protagonistas del documental era imperioso, lo que desencadenó en una propuesta un poco violenta de la directora sobre los sujetos del documental, pero entendiendo que al ser casi tabú hablar de su abuelo, quizás era la única forma de afrontar el trabajo.

El dolor de la pérdida del “Chicho” se suma a la de su hija Beatriz, quien se suicidó en Cuba años después. Ambas muertes están de la mano, y la familia Allende Bussi pareciera abrazar más la imagen del Presidente que del padre, abuelo o pareja, quizás porque la distancia de dicho perfil los ayuda a distanciarse de esos dolores tan presentes.

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Donde el documental arma su propuesta es en evitar ese pacto familiar. La directora intenta de todos los modos que sea el hombre, con luces y sobras, el protagonista de la cinta. Ahí conoceremos los reproches íntimos de su viuda, de sus hijas, sin esconderlos. Pero también el rol del hombre en su familia, un “patriarca” muy marcado por la época, que ejercía dicha posición tanto en su rol cariñoso como en la imagen que imponía al resto de la familia. El documental no quiere ser una fábula del personaje, sino una crónica de lo que deja el luto, pero también de lo que se rescató en vida del hombre.

La directora también invita a explorar en esos silencios familiares tan propios de todas las familias, donde se esconde más de lo que se dice, o se deja pasar por alto por falta de curiosidad. La historia tras las personas como un bien rico en emociones, no importando el rol público del sujeto que intentemos descubrir. En ese sentido, “Allende, mi abuelo Allende” es la última oportunidad de descubrir a un miembro familiar tras testimonios que terminaron perdiéndose, como el de su viuda que no pudo ver la cinta. Como corolario de esa premisa, quizás queda que a veces es mejor hacerlo antes de que sea demasiado tarde.

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