Fargo S02E01: “Waiting for Dutch”

Un triple asesinato. Un negocio familiar en peligro. Una pareja normal que oculta un cuasi-homicidio. Así inicia la segunda temporada de Fargo, que promete mostrarnos una vez más las enredadas y desafortunadas historias de la gente de Fargo, Minnesota y sus alrededores.

Es 1979, y en un discurso por televisión Carter relata al pueblo americano, que el estancamiento económico y la crisis interna y externa vivida post-guerra es una consecuencia del derrumbamiento de la identidad y el espíritu americano. Él relata la historia del pasado como es en realidad: la crisis es culpa de todos. Grave error, porque la naturaleza humana dicta que rara vez la narrativa auto-construida en nuestras mentes coincide con la realidad, y muchas veces, aun que nuestra percepción de un evento sea parcialmente correcta, la parte que ignoramos puede esconder mucho más de lo que creemos. El estreno de esta segunda temporada de Fargo rápidamente vuelve a explorar la dualidad de las percepciones y la naturaleza humana. Las primeras escenas, sin siquiera mostrar los personajes principales, inmediatamente plantean interrogantes del conflicto de percepciones que son intrínsicos a nuestra condición humana: esa eterna diferencia entre lo que nos convencemos que sucedió, y lo que en verdad aconteció, la diferencia entre lo que aparentamos ser, y lo que realmente somos, y la tragicómica discrepancia entre las profundas implicaciones de los pequeños detalles que desconocemos.

En las calles de Fargo observamos a Dodd Gerhardt, hermano heredero del longevo y turbio negocio familiar Gerhardt, regañando a su hermano Rye por atraso en sus pagos. Rye se defiende, achacando su fracaso a externalidades y no a su propio inutilidad: “..es que nadie pagó…es que si les preguntas, por supuesto te van a decir que sí pagaron”. En su narrativa interna, él es una victima más de un frenazo generalizado; en la perspectiva de su hermano, él es el chiste en el papel de envoltorio de una goma de mascar, un perdedor, inadecuado de llevar el apellido Gerhardt, dueños de un exitoso imperio criminal. Al menos eso es lo que quiere creer Dodd, pero la realidad indica que el negocio de los Gerhardt no va tan bien como imagina en su mente. Adicionalmente, ignora que el infarto que sufre el patriarca, Otto Gerhardt, no sólo instiga una batalla interna entre él, sus hermanos Rye y Bear y su mamá Floyd (Jean Smart), por llenar el vacío de poder, si no que pone en movimiento planes de una organización criminal de Kansas para expandirse hacía Minnesota.

Rye, en su desesperación por demostrar con hechos la imagen propia de si mismo que tiene en su mente, es convencido por un desafortunado vendedor a presionar a una juez a descongelar sus cuentas bancarias a cambio de riquezas inigualables. La inexperiencia y deseo de probarse ante su familia, lleva a Rye a estrepitosamente fallar en su intento por intimidar a la juez en el solitario restaurante The Waffle Hut, resultando en que está lo ataque con pesticida. En una secuencia magistralmente filmada, Rye responde a la agresión con un disparo, disparo que incita la reacción del cocinero quien sale corriendo al ataque, y al ritmo de la oscilación de la puerta abatible de la cocina, la escena captura de perfecta manera la degeneración de un día rutinario en un solitario restaurante carretero, a una violenta y brutal escena de crimen. No sólo la cinematografía es realizada de una manera que la acción fluye de de un modo visualmente espectacular, si no que hace que cada disparo se sienta como ver un accidente vehicular en cámara lenta, es imposible no hacer muecas al ver como todo se sale de control, logrando que en ningún momento se glorifique la violencia, todo lo contrario, cuesta presenciar lo que ocurre pero es difícil quitar la vista. La escena cambia, y tomas de los tres cuerpos nos muestran como la roja sangre de las víctimas mancha y perturba el blanco de sus alrededores, lentamente esparciéndose más y más, simbolizando como la masacre de The Waffle Hut, marca la irrupción de la normalidad en Fargo, y como las consecuencias de estos actos lentamente afectaran a todos los que estén al rededor.

Como es central a la mística del “universo” Fargo, todos los hilos narrativos de la temporada (o película) fluyen desde un asesinato central, un punto clave de convergencia de donde nacen todas las historias. A consecuencia del brutal crimen, Lou Solverson (Patrick Wilson), padre de Molly la heroína de la primera temporada, junto a su suegro y el alguacil, Hank Larsson (Ted Danson), llegan a la dantesca escena a resolver lo que sucedió. Observamos en Lou un hombre cuyo gran don y ambición, y tal vez obsesión, es solucionar misterios. A penas y escucha al camionero que reporta la escena del crimen por estar rápidamente adivinando varios de los acontecimientos de la masacre, acertando en varios puntos pero errando en otras suposiciones, y obviando pequeños detalles. En Fargo, es habitual que sus personajes no se den cuenta de la tragicómica posición que ocupan en un universo que parece reírse de sus habitantes, ya que ignorar los detalles más pequeños por creerlos insignificantes, como un zapato en un árbol, esconden la clave a entender el misterio y la real dimensión de lo que ocurrió y el real alcance de sus consecuencias.

De igual manera, Fargo no sería Fargo si no contará con personajes expuestos a situaciones moralmente cuestionables que resultan en el afloramiento de una oscura personalidad escondida detrás de una apariencia corriente. Este es el caso de Peggy (Kirsten Dunst), quien fue la que golpeó a Rye con su auto. No sólo severamente hirió a Rye con el golpe, si no que posteriormente lo escondió en su casa, pensando que estaba muerto. Su esposo Ed (Jesse Plemons) siente extraños ruidos durante la cena, y descubre en el garaje el auto ensangrentado y es atacado por el moribundo Rye, obligando a Ed a matarlo en defensa propia. Ed enfrenta a su esposa, ¿Cómo pudo mentirle de lo que sucedió? ¿Cómo cocinó tranquilamente la cena y no llamó a la policía? Ella dice que entró en pánico, que no supo que hacer, pero el montaje muestra como en ningún momento perdió su compostura, más bien, visualizamos hasta un atisbo de felicidad por la interrupción de su mundana rutina. Mientras ella parece extasiada por este evento que rompe el molde, y la oportunidad de escapar del aburrimiento y empezar de cero, Ed ve como su deseo de normalidad y de una familia común y regular se destroza. Finalmente Peggy, de ingeniosa manera, logra manipular a Ed a romper con su inercia hacía la regularidad, utilizando ese mismo deseo de Ed para convencerlo de ayudarla a ocultar lo sucedido. Irónicamente, al igual que Lou, ambos ignoran la verdadera complejidad de las consecuencias de sus acciones, al no saber que la persona que mataron es heredero a una poderosa familia criminal de Minnesota. También es interesante que Fargo logra utilizar temáticas y tonos muy similares a lo que hemos visto en el pesado, pero está vez con una dupla de personajes. El contraste entre la falsa normalidad de Peggy y la sincera mundanidad de Ed promete explorar de una nueva manera la misma temática, resultando en algo familiar, pero nuevo e interesante.

De esta manera el estreno de la segunda temporada de Fargo es un verdadero éxito, algo no menor considerando la alta vara que había dejado la tremenda primera temporada.  Noah Hawley tiene el difícil desafío de no solo demostrar que no era un capricho ni un disparate expandir en el universo de la película, si no que crear una segunda temporada que al menos iguale la excelente calidad de la primera. Si bien la segunda temporada inicia utilizando mucha de las mismas piezas, temas y tonos de la primera temporada, logra infundirle confianza, gran dirección y nuevos fondos y formas para seguir creando algo único y atractivo.

Notas al cierre:

  • Bienvenidos a nuestra revisión semanal de Fargo, donde estaremos explorando el legado de la película de culto de los Hermanos Coen de 1996 en forma de la segunda temporada de su homónima serie.
  • Recordemos que cada historia en Fargo es independiente, pero todas ocurren en el mismo “universo”. Los eventos de esta segunda temporada ocurren aproximadamente 30 años antes que los de la primera temporada.
  • “THIS IS A TRUE STORY. The events depicted took place in Minnesota in 1979. At the request of the survivors, the names have been changed. Out of respect for the dead, the rest has been told exactly as it occurred.” Este es un falso disclaimer ya habitual en cada nueva historia de Fargo, que sirve para recordarnos de la diferencia entre la realidad que nos contamos, y la realidad que sucedió. El material que usa Fargo mucha veces se basa en partes de eventos verdaderos, pero la historia como un conjunto es ficción pura.
  • Muy en el tono mundano habitual de Fargo, Betsy Solverson resuelve enfrentar su cáncer viajando al mundo…cocinando recetas internacionales.
  • Cuando Dodd Gerhardt se enfrenta a una silla ocupada al momento de sentarse en la mesa, ocupa igual la silla desalojando a su ocupante. Ed Blomquist observa su silla ocupada por revistas, y resuelve traer una nueva silla.
  • Jesse Plemons, anteriormente el “Meth” Damon de Nuevo Mexico, vuelve en la forma del Fat Damon de Minessota.
  • No puedo no resaltar la ironía de que Nick Offerman pase de retratar el patriota hasta los dientes y funcionario del gobierno Ron Swanson, al típico escéptico fanático de las conspiraciones, Karl Weathers.

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