Doctor Who S09E10: “Face the Raven”

Es difícil hablar de Face the Raven sin empezar con el gran elefante en la habitación, la despedida de Clara Oswald. Su salida era casi segura para el capítulo de navidad del año pasado pero Steven Moffat logró convencerla para que se quedara una temporada más y hace unos meses ya nos habíamos hecho la idea de su partida pero con muchos temores porque, si bien la serie destaca en muchos aspectos, el desenlace de las despedidas de los compañeros del Doctor no es uno de ellos. Al menos en la serie moderna, sólo Martha Jones se pudo ir sin mayor tragedia, al dejar al Doctor después de aburrirse de que no le diera la atención que se merecía –pues el Décimo seguía añorando a Rose Tyler-. No me refiero a que sean capítulos de baja calidad –Doomsday y The Angels Take Manhattan son buenísimos-, el problema se relaciona con que la mayoría de las compañeras han tenido un destino rodeado de sufrimiento y alejadas del Doctor para siempre -por otra dimensión, punto temporal o pérdida de memoria- y después de 3 temporadas con Clara, no queríamos que le sucediera algo similar.

Face the Raven nos trae de vuelta a Rigsy, uno los chicos que conocimos en Flatline de la temporada anterior, varias cosas han cambiado desde entonces, ahora tiene una hija y un trabajo. Llama muy preocupado a la TARDIS porque tiene un tatuaje en la nuca con una cuenta regresiva de minutos, no sabe porqué le apareció y tampoco recuerda lo que hizo el día anterior. Al revisar el celular se dan cuenta que no tiene información sobre el día anterior ni siquiera de localización, lo que le sugiere al Doctor que Rigsy puede haber estado en una calle trampa, uno de esos lugares que pasamos por alto y que se encuentran inmersos dentro de las ciudades. A este sólo logran llegar después de sobre volar y escanear Londres con la ayuda de los lentes sónicos y de una intrépida Clara.La calle trampa luce muy similar al callejón Diagon de Harry Potter -también en Londres- y en su interior se encuentra un grupo de refugiados alienígenas, haciendo alusión a la gran cantidad de inmigrantes y refugiados que están en muchas ciudades alrededor del mundo y que pasamos al lado sin siquiera notar. Al ingresar en el callejón, dos tipos tratan de asesino a Rigsy, entre la confusión aparece Ashildr –aunque ahora se hace llamar Alcaldesa Yo– y explica que el día anterior Rigsy había asesinado a una mujer yy como consecuencia condenado a muerte, la cuenta regresiva en su nuca indica los minutos que le quedan de vida y no lo recuerda porque a cada persona que entra en el callejón se le borra la memoria al salir, por razones de seguridad. Las sentencias son así de drásticas para mantener el orden en un lugar con refugiados de distintos tipos –muchos de ellos violentos- y funcionan a través de una sombra cuántica, que te persigue por el tiempo y el espacio, la pena de muerte se puede traspasar de manera voluntaria a otra persona pero nunca engañarla del todo. A todas las razas las vemos como humanos gracias a los lukworms, gusanos que generan un campo telepático que hace que veamos en base a nuestras experiencias y expectativas.

Ashlidr garantiza la seguridad de Clara para que el Doctor acepte ingresar en lo profundo de la calle trampa y a la chica imposible se le ocurre que si Rigsy le entrega su cuenta regresiva, ésta no podrá ser ejecutada dada la inmunidad antes mencionada pero lo hacen en secreto para sorprender al Doctor cuando sea necesario. En su investigación encuentran a la hija de la mujer asesina, quien pertenece a la raza janus y tiene poderes psíquicos –en las hembras, una de sus caras mira al futuro y la otra al pasado-. La chica les cuenta que su madre no fue asesinada por Rigsy y, luego, se enterarían que la mujer nunca había muerto y todo había sido una trampa, un misterio para atraer al Doctor porque Ashlidr tenía un trato que consistía en entregar al hombre de Gallifrey a cambio de protección para su callejón. Un brazalete lo transportará y, además, le solicita el disco con su confesión o, como él lo llama, su última voluntad y testamento -el que ya había aparecido en el primer capítulo de la temporada-. La Alcaldesa Yo se dispone a quitarle la cuenta regresiva a Rigsy cuando Clara les cuenta que era ella quién la tenía ahora -creyendo que podría desafiar a la muerte como tantas otras veces- pero, como ya habíamos mencionado, no se puede engañar a la muerte del todo, esto es un cambio en el contrato y significa que no hay forma de quitarle la condena. El Doctor amenaza a Ashlidr con todas las penas del infierno pero sigue siendo imposible rescatar a Clara y decide enfrentarlo dignamente. Le suplica que no se vengue porque no quiere que su muerte sea en vano, será la única en morir, está salvando a Rigsy que ahora podrá volver con su familia y tampoco quiere que se genere una guerra en su nombre, desea que su compañero de tantas aventuras se sienta orgulloso de ella y camina al encuentro del cuervo –que aquí no es sólo simbolismo- y la muerte.

Antes de ser tele transportado para enfrentar ese juicio que aún no sabemos qué significa ni quién lo hará, el Doctor le dice a Ashlidr que el universo se vuelve pequeño cuando él desprecia a alguien y que huya porque sufrirá las consecuencias si se vuelven a encontrar.

Llama la atención que el hecho de que Ashlird se empezara a interesar por causas –como los refugiados- fuera el resultado de las enseñanzas del Doctor en The Girl Who Lived y, eso mismo, la llevara a involuntariamente asesinar a Clara. Por otro lado, Clara muere de una forma fiel a lo que ha sido personaje. Una compañera que fue capaz de entrar en la línea del tiempo del Doctor para rescatarlo de La Inteligencia en todas sus reencarnaciones, la chica imposible que evolucionó en las tres temporadas que nos acompañó, que tuvo un enamoramiento con el Undécimo Doctor y crisis de pánico cuando apareció el Duodécimo, que se enamoró y sufrió la pérdida de Danny en paralelo a sus aventuras, la compañera del aniversario 50 y que compartió de manera activa con cuatro Doctores, la que lo cuidó cuando estaba en shock, le dio esperanzas y le escribió tarjetas para que se dirigiera a las personas de manera más gentil. La persona que nació para salvarlo.

A Clara la vamos a extrañar y, aunque uno espera que en los dos capítulos que quedan aparezca de una forma u otra, la despedida ya se está viviendo y la última escena con la TARDIS pintada en su honor me partió el corazón.

Una de las mejores secuencias de Clara y de toda la serie:

Notas al cierre:

  • “A veces Jane Austen y yo nos gastamos bromas. Es la peor. La amo. Tómate eso como quieras”. En el primer capítulo de esta temporada Clara también nombró a la famosa escritora y para decir que era una buena besadora, después de las declaraciones de este capítulo podemos asegurar que fueron, al menos, amigas con ventaja y eso es canon. Nos hubiese gustado verlas juntas en un episodio.
  • “Don’t be a warrior…. Be a Doctor”.
  • Hoy, 23 de Noviembre, se cumplen 52 años desde la emisión del primer capítulo de Doctor Who y también es el cumpleaños número 29 de Clara Oswald.

Próximo capítulo: Heaven Sent.

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