Marvel’s Jessica Jones – Season 1 Review (Segunda Parte)

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Continuamos nuestra revisión de la excelente nueva serie de Marvel y Netflix.

Como recordarán de la vez anterior, el gran plan de Jessica por detener a Kilgrave de una vez por todas fracasó estrepitosamente luego de que las fuerzas de seguridad del inglés impidieran su secuestro y dejaran a Jessica, Trish y Simpson sin poder poner fin al terror causado por el personaje de David Tennant.

Y no bien Jessica pudo tener una breve victoria debido a la recuperación de Malcolm, todo llegó al costo de tener que satisfacer la necesidad de Kilgrave por contar con fotos de ella de forma diaria.

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 Sin perder más tiempo, y entrando de lleno a lo que nos convoca, “AKA You’re A Winner” nos trae de vuelta a la acción cuando ha transcurrido casi una semana desde los eventos del episodio anterior y nos demuestra con todo lo que han debido lidiar nuestros personajes desde entonces.

Pese a ser continuación directa, éste episodio es sin dudas uno de transición ya que nos muestra la adaptación del elenco al cambio de circunstancias, poniendo especial énfasis en Jessica y Kilgrave. Así, mientras la primera ha mantenido su parte del trato y ha monitoreado la rápida recuperación de Malcolm, el segundo se ha encontrado tratando de recuperar sus fuerzas de cara a lo que será la próxima fase de su plan. Ciertamente llama la atención la escena del juego de poker, no sólo por lo bien lograda, sino además porque nos deja entrever algo de vulnerabilidad en el villano luego de que se salvara por poco de ser apresado. No es que perdiera sus poderes -ciertamente los usa para ganar la partida- pero el hecho que durante gran parte del episodio prescindiera de ellos (como para comprar la casa), nos habla tanto de un cambio de estrategia, como de un breve aire de dudas en su accionar.

Por parte de Jessica, la “distracción” que necesitaba llega cortesía del retorno de Luke, quien la busca específicamente para un trabajo: hallar al hermano menor de una persona. Todo debido a que la hermana del desaparecido trabajaba en el departamento de tránsito y contaba con evidencia que le probaría a Luke que la muerte de Reva, su esposa, no fue producto de un accidente sino que contó con la intervención de alguna persona en específico.

Ésta trama claramente fue la más interesante del episodio, no sólo por el team-up y la progresiva reconciliación entre los personajes de Krysten Ritter y Mike Colter, sino además porque nosotros como audiencia sabemos que la situación no es más que una olla de presión a punto de estallar, cosa que ocurre en el momento en que Jessica le confiesa a Luke su responsabilidad en la muerte de su esposa -todo con tal de salvar la vida del chofer del bus a quién se creía culpable debido a su alcoholismo-. Es una escena desgarradora, en que de pronto todos los miedos y la mala imagen que Jessica tiene sobre sí misma se le vienen encima de golpe, causando consecuencias que no veremos hasta los siguientes episodios.

El último punto a destacar en este capítulo es la participación de Hope en el mismo. Principalmente importa por la seriedad con la que la serie aborda un tema importante como lo son las consecuencias en la chica de la violación que sufrió por parte de Kilgrave -consecuencias que, como se nos dice, traen aparejado incluso un embarazo-. Hasta éste punto la serie -y nosotros- habíamos asumido la situación de la violación (tanto de Hope como de Jessica), y el show hizo bien con no caer en la trampa tan común en la televisión de utilizar tan malicioso acto como recurso para shockear a la audiencia (reproduciendo, de paso, una lógica innecesariamente sexista -coff coff, Game of Thrones, coff coff-). Por lo mismo, la conversación entre Hope y Jessica importa por la madurez con que se trata toda la situación: estamos ante dos mujeres que pasaron por la misma experiencia traumática, qué se entienden una a la otra y que no presentan reparos ante la decisión de una, respetándola completamente, y sólo aportando la sugerencia de Jessica respecto a que hay formas menos peligrosas -no por eso menos dolorosas- de causar un aborto que el buscar una paliza de parte de las otras reclusas de la prisión-.

Son un par de escenas breves, en una trama que es completamente accesoria a la principal del capítulo, pero que sin embargo reflejan a la perfección parte del mensaje de la serie y la visión de su showrunner -Melissa Rosenberg- que se agradece mucho.

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“AKA Top Shelf Perverts”, el séptimo capítulo de la temporada, es uno bastante extraño, por cuanto funciona como híbrido entre un episodio de transición y uno de capital relevancia producto de tener revelaciones en él que lo hacen ser un verdadero gamechanger.

También es un capítulo curioso debido a que no bien la narrativa general del mismo gira en torno al descabellado plan de Jessica -precipitado por el asesinato de Ruben por parte de Kilgrave-, el enfoque del episodio está más que en su protagonista, en los personajes secundarios, dándole a todos variados momentos de protagonismo.

Bien se trate de Malcolm, que luego de su casi milagrosa recuperación se volvió el corazón de la serie, tratando de evitar que Jessica cometa un estúpido error; bien hablemos de Trish y el imbancable Simpson tratando de rastrear a Kilgrave (y éste último ocultando que dio con el paradero del villano, sólo para evitar que Trish intervenga en sus deseos de asesinar al hombre de púrpura); bien sea la aparición de la madre de Trish y todo el abanico de posibilidades que trae consigo respecto al pasado que esconde Patsy Walker; o bien se trate del culebrón sentimental en la trama de Jeri, el cual no ha aportado mucho a la serie en general, pero es un refrescante cambio de aires al ver un personaje femenino y LGBTQ viviendo una trama que en la gran mayoría de los casos se reserva para personajes masculinos heterosexuales.

Y claro, el otro gran enfoque del capítulo está en Kilgrave y su particular clase de sociopatía. Los grandes villanos siempre son aquellos que actúan bajo la completa convicción de que lo que están haciendo es lo correcto, independiente del motivo que sea. Y para el caso de Kilgrave la situación es aún más intensa porque va aún más allá. Estamos ante un sujeto que carece de cualquier ápice de empatía por otro individuo que no sea él mismo, no importándole nada que no tenga que ver con él mismo, sus gustos y deseos. Kilgrave está tan acostumbrado a obtener todo lo que quiere que se siente empoderado para hacer y querer lo que quiera, y que nadie se lo pueda negar; a contrario sensu, por eso mismo le “duele” tanto querer lo único que se encuentra fuera de su alcance: el afecto de Jessica.

Pero claro, y como queda claro después de la genial escena en la estación de policía, Kilgrave no está interesado en Jessica como persona, ni mucho menos en su afecto -aunque diga lo contrario-. El personaje de David Tennant no es más que un niñito mimado que clama a llantos lo que él considera una cosa que merece, pero que se le está negando. Y claro, es fácil trazar paralelos con la vida real, donde abundan -en distintos grados- individuos así, que se sienten merecedores del éxito o del afecto de personas por el sólo hecho de creer que lo merecen, o bien porque creen que sus acciones justifican sus deseos, demostrando su carencia de empatía mediante la incapacidad de entender que alguien les pueda negar cualquier cosa.

Por lo mismo, y en una serie centrada en un personaje femenino -y más aún en uno como Jessica-, es sumamente importante sacar a colación esos puntos, hacer los paralelos necesarios para denunciar dichas situaciones en la vida real.

Al final el plan de Jessica por terminar encerrada en Supermax (prisión de ultra máxima seguridad) fracasó, sin embargo, al terminar cediendo a la invitación de Kilgrave -y con el vigilante Simpson en escena-, la situación se torna más que interesante al final de un excelente capítulo de “Jessica Jones”.

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Pasamos ahora al que es, sin duda, el mejor capítulo de la actual tanda que comentamos (y uno de los mejores de la serie): “AKA WWJD?”

Retomando de forma inmediata los hechos del episodio anterior -y esta vez enfocándose completamente en Jessica y Kilgrave-, la serie abandona el ambiente oscuro de Hell’s Kitchen y lo reemplaza por unos fríos y claros suburbios, dejando en claro desde el comienzo el cambio en la tonalidad del episodio, lo que ciertamente se justifica porque éste capítulo no sólo tiene una esperada confrontación -y “cara a cara”- entre ambos personajes, sino que además nos sumerge completamente en la backstory de ambos, la cual hasta ahora había sido entregada a cuentagotas.

Como dijimos antes, Kilgrave es un tipo acostumbrado a no recibir negativas, y dentro de su pérfida psiquis, él entiende que la única forma de conseguir el amor de Jessica es mediante lo material, y lo que él cree que ella querría. En este caso, no sólo llevarla a su antiguo hogar, sino que además reponiendo todo el mobiliario para dejarla tal como estaba antes del fatídico accidente de la familia Jones que dejó huérfana a Jessica. Es aquí -tanto en la locación como narrativamente- que Kilgrave cree que conseguirá simpatía por parte de nuestra antihéroe, así como una extraña segunda oportunidad para poder “redimirse”.

El capítulo en general también juega un poco con esta situación, no sólo por presentar diálogo un poco más liviano que otras veces, sino además sacando provecho al carisma de David Tennant para hacer que tanto Jessica como la audiencia se cuestionen lo que está pasando. Afortunadamente el tema más importante es justamente aquel que la serie -para bien- no tranza, el cual se relaciona con la justificación que Kilgrave intenta dar de sus acciones, amparándose en la trágica historia de cómo fue sujeto de experimentos por parte de sus padres, los que terminarían dándole sus poderes psíquicos. Kilgrave se esfuerza por hacerle entender a Jessica -y por extensión, a nosotros- que lo que él hace es consecuencia natural de haber tenido unos padres de mierda; y si bien es cierto que aquello influyó en su formación, no es menos cierto que nada de eso justifica su sociopatía, o los asesinatos y violaciones cometidas (incluyendo la de Jessica).

Lo anterior entronca con lo expuesto a propósito del capítulo anterior, cuando analizamos la forma en que opera Kilgrave y el convencimiento de no sólo estar siempre en lo correcto, sino de no entender tanto la empatía hacia otros, como el que se le pueda negar algo. Kilgrave podrá deshacerse en justificaciones para no enfrentarse a la verdad de los hechos, ya que no importa cuantos regalos, invitaciones o excusas utilice para justificarse, todo lo anterior no le da ningún derecho por sobre el cuerpo o la mente de Jessica. Violación es violación, sin importar el título que el villano le quiera dar (o cuánto quiera evitar el uso de dicho vocablo).

Ahora bien, como mencionamos con anterioridad, las palabras de Kilgrave -y el encanto de Tennant- funcionan para que tanto Jessica como nosotros nos cuestionemos cosas; y en el caso de nuestra protagonista, obviamente se relacionan con el hecho en torno a la posible redención de Kilgrave, y si acaso sus poderes y atención pueden ser redireccionados de forma utilitarista, convirtiéndolo en un superhéroe que requiere de un Pepe Grillo -Jessica- para funcionar. Es la pregunta central del capítulo -y que da título al mismo-, y si bien el personaje de Krysten Ritter juega un poco con la idea, luego de reunirse con Trish, finalmente Jessica toma la alternativa correcta, decidiendo capturar a Kilgrave en lugar de darle una segunda oportunidad (y el timing no pudo ser mejor, considerando que éste se aprontaba a hacer de las suyas luego de leer los mensajes que Jeri había enviado a Jessica).

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Continuando la narrativa anterior es como llegamos al último capítulo que comentaremos en esta tanda, “AKA Sin Bin”, un episodio que se siente como el final del segundo gran arco de la serie, a la vez que capitaliza varias tramas menores e incidentales, trayéndolas a colación e insertándolas en el gran esquema de las cosas de la temporada.

Considerando lo dicho anteriormente, resulta razonable aseverar que “AKA Sin Bin” es un capítulo difícil de comentar, justamente debido a la sucesión de eventos que ocurren, así como a la importancia de los mismos. Es un episodio complejo, tenso como pocos en la serie, y con algunas de las mejores actuaciones que hemos visto hasta ahora.

Tras mostrarnos a Kilgrave encerrado en la prisión hermética de Simpson, prosigue una sucesión de diálogos y conversaciones entre él y Jessica, donde esta última intenta infructuosamente conseguir de parte del primero la ansiada confesión que necesita para que Hope pueda quedar libre. Y el timing no podía ser más complicado, ya que la fiscalía le ofreció una reducción de pena a la chica, a cambio de que confesara su culpa en el asesinato de sus padres.

Y obviamente las cosas no podían ser fáciles, ya que Kilgrave sin necesidad de usar sus poderes sabe como hacerse el difícil y manipular a Jessica para maltratarlo, sin darle un ápice de información.

El enfoque debe cambiar entonces, y mientras Jessica involucra a prácticamente todo el mundo en su plan -Jeri, Trish, Malcolm, etc-, el cual consiste en hallar a los padres de Kilgrave (también conocido como Kevin Thompson) para establecer una confrontación y conseguir la confesión -harto ayuda el hecho que la madre había estado asistiendo de oyente a las reuniones del grupo de apoyo de víctimas, y que convenientemente los padres se estaban quedando en New York debido al resurgimiento de las actividades de su descuidado hijo-.

“Descuidado” resulta una palabra interesante de aplicar, porque en otro poco de exposición (complementando al episodio anterior), nos enteramos que Kilgrave una vez más estaba manipulando la realidad, ya que sus padres no lo abandonaron cuando y como el dijo, sino que lo hicieron luego de harto tiempo cumpliendo los deseos de su retoño, producto de un tantrum de Kevin que terminó con su madre herida luego de atacarse con una plancha hirviendo. La revelación incluso va más allá, al enterarnos de que el motivo por el cual los Thompson experimentaron en su hijo fue para salvarle la vida, ya que Kilgrave sufría de una enfermedad cerebral degenerativa.

La escena climática con la reunión de la familia Thompson resulta interesante, no sólo por la actuación de todos -particularmente de Tennant-, sino además porque la serie nuevamente decide realizar un análisis bastante acertado de la situación, no poniendo el foco de la culpa en alguien específicamente, sino que en la negligencia de todos los partícipes: en Kilgrave por los motivos ya conocidos, pero también en su familia por el abandono que hicieron de su hijo y el no haberse hecho cargo de las consecuencias de sus acciones. Si a todo lo anterior le sumamos el violento desenlace del reencuentro, con Kilgrave asesinando a su madre y escapando, casi asesinando a Trish y llevándose consigo al oficial Clemons; es fácil entonces reforzar la importancia de la ya mencionada escena.

Pero claro, aún nos quedaba la guinda de la torta -y algo que muchos sospechaban-, ya que tras intentar infructuosamente de impedir el escape de Kilgrave, Jessica pronto hace un descubrimiento que es todo un gamechanger -y que nos deja en un gran cliffhanger de cara al tramo final-: el hecho que ella es actualmente inmune a los poderes de Kilgrave. Como dijimos, las señales (en retrospectiva) estaban ahí a la vista, pero de todas formas es un gran descubrimiento que sin dudas cambiará todo de ahora en adelante, con 4 capítulos restando para el final.

De esta manera, y con un cambio de circunstancias entrando a tierra derecha, nos despedimos momentáneamente de Jessica Jones, serie que en esta segunda tanda mantuvo el alto nivel que venía exhibiendo y que la ha convertido en una de las series revelación el año (de paso permitiendo que tanto Marvel como Netflix sigan sacando cuentas alegras de su asociación).

Notas al cierre:

  • Angela Del Toro, otra investigadora privada mencionada por Jessica, en los comics ha utilizado la identidad de la heroína White Tiger.
  • El cameo de Stan Lee se produjo en el episodio 7, y tal como ocurrió en “Daredevil”, ocurrió mediante una foto en la estación de policía.
  • Hermosa toma la “despedida” de Jessica de New York al subirse en lo más alto del puente de Manhattan.
  • Kilgrave canalizando a Obi-Wan Kenobi al utilizar sus poderes con las mismas palabras que Alec Guiness utilizara en el Episodio 4 es tanto un genial easter egg, como una notable perversión.
  • Rest in Pieces -literalmente- Sra. De Luca.
  • RIP Ruben, sólo tu hermana -y el pan de banana- te echará de menos.
  • Lo hemos comentado varias veces, pero no deja de resultar efectiva la forma en que la serie traza comparaciones entre Kilgrave y las personas que en el mundo real actúan de la misma manera -sin mediar poderes mentales, claro está-. Individuos que se sienten con derecho por sobre los afectos de otros por haber gastado un poco de plata, y otros tantos que justifican sus acciones amparándose en una supuesta falta de entendimiento a la negativa de su contraparte. Agregar nuevamente entonces la gran labor que realiza la serie al sacar a colación dichos temas y tratarlos de forma acorde.
  • “Villanos en prisiones separados de los héroes por un cristal” debe ser, a estas alturas, un trope del universo fílmico de Marvel.
  • Las referencias rugbysticas que habíamos mencionado tanto por fin dieron fruto.
  • No bien el nombre de Kilgrave en la serie resultó ser el mundano “Kevin Thompson”, en los comics Killgrave (con 2 eles) es su apellido, siendo “Zebediah” su nombre de pila.
  • Jeri tratando de utilizar a Kilgrave para conseguir su divorcio fue algo muy apropiado para el personaje (de paso dándole algo de relevancia a dicha trama).
  • Tuvimos confirmación de que en el universo fílmico, Will Simpson también formó parte de alguna unidad especial del gobierno (ignoramos si guarda relación con el programa de Super Soldado como en los comics). De todas formas, la escena en que se le dan píldoras especiales de colores rojo, blanco y azul es otra referencia a su identidad en los comics.
  • El cameo de Mickey Mouse llega a nosotros cortesía de la sinergia corporativa.
  • E08: “Nightmare Barbie’s Dreamhouse Bullshit”
  • E08: “You’re not ten anymore” – OH YOU.
  • E09: “Was Murdercorpse already taken?”

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