Mr. Robot S01E10: eps1.9_zer0-day.avi

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El Nuevo Mundo

Elliot despierta en el vehículo de Tyrell y se pregunta lo que cualquiera se preguntaría en esa situación: ¿qué hago aquí y cuánto tiempo ha pasado?

¿Dónde está Tyrell Wellick?

El hackeo a Evil Corp ha resultado exitoso, la compañía ha perdido una fortuna enorme, las economías de diversos países tambalean, el sistema financiero está al borde de un colapso nunca antes visto, las deudas de la gente común han sido borradas.

¿Qué pasó en esos 3 días que Elliot no recuerda? ¿Dónde está Tyrell Wellick?

La gente se amontona en las calles, manifestando su libertad con pancartas y máscaras de la FSociety – mientras ésta procede a borrar cualquier rastro posible de su evidencia en el hackeo, sin la presencia de Elliot.

¿Qué sucede a continuación? ¿Qué pasó en esos 3 días que Elliot no recuerda? ¿Dónde está Tyrell Wellick?

El final de temporada nos ofrece más preguntas que respuestas. Es un capítulo eminentemente transicional, después del clímax emocional que significaron los dos capítulos anteriores, que sirve más para mover las piezas del tablero mirando a la situación de la segunda temporada que para cerrar la historia de la primera. En cierto sentido, el capítulo anterior fue la conclusión de uno de los hilos conductores, sino el hilo conductor: ¿quién es Mr. Robot? La respuesta a eso, obviamente, es que Elliot lo es y siempre lo fue. Más allá de la crítica al capitalismo destemplado, más allá de la cultura hacker y la utilización de términos técnicos, la narrativa de Mr. Robot siempre fue una de la búsqueda de identidad. No por nada el protagonista es un adulto-joven desencantado de la sociedad y aislado de sus pares: es el punto de partida perfecto para idear un estudio de personaje sobre la identidad en mundo cada vez más impersonal pero, al mismo tiempo, más individualista. ¿Quiénes somos si es que casi siempre elegimos mostra al mundo -a través de diversas redes sociales- tan solo una faceta?
En ese sentido, el departamento de marketing de USA Network o fue muy hábil o tuvo mucha suerte al enfocar el show como una historia más preocupada de la crítica social que otra cosa (el poster de “our democracy has been hacked” se me viene a la mente) cuando, en verdad, es una historia profundamente íntima. Tiene de crítica social, obviamente, pero se siente como un hábil truco de prestidigitación por parte de Sam Esmail: hacer que el espectador lo vea por los hackeos y el anticapitalismo, pero que se quede por la historia en sí. Con esto no quiero decir que los demás elementos no sean importantes – de hecho, incluso en un capítulo como éste, centrado en preparar las cosas para el próximo año a base de alusiones vagas, la presencia de Angela, Darlene y Joanna adquieren importancia.

La búsqueda de Tyrell Wellick y su posible relación con las 72 horas perdidas de Elliot es el motor de -al menos- la mitad del capítulo, pero es algo que obviamente queda en el aire. Este movimiento, sin embargo, nos entrega momentos notables que solo aumentan la sensación de confusión que uno siente -tanto como espectador ante una situación inhóspita, como supuesta creación de la mente de Elliot y, por lo tanto, dependiente de él- cuando Elliot va de lugar en lugar intentando armar el puzzle de sus horas desaparecidas. El momento en el que entra a las oficinas de Evil Corp, acompañado de una versión en sintetizador del Vals N° 2 de la Suite para Orquesta de Variedades de Shostakovich, es difícil no pensar en que es un levísimo, sutil, guiño al trabajo de Wendy Carlos en A Clockwork Orange de Kubrick, versionando piezas clásicas en un sintetizador inigualable; a su vez, la música le da un ligero toque absurdo, casi circense, a una escena a todas luces caótica para los que trabajan en Evil Corp – mientras Elliot solo observa, mezcla de observador imparcial y de niño asombrado, cómo las acciones de su daemon lograron que el mayor conglomerado pudiera caer de rodillas.
La otra escena en su búsqueda infructuosa que merece halagos es la desarrollada entre él y Joanna, fuera de la casa de los Wellick. Una clase maestra en cómo construir una escena basada en la tensión: ¿qué y cuánto sabe Joanna Wellick respecto a la desaparición de su marido?  ¿Hay algo que esconde en verdad, o solo es la paranoia de Elliot? La interpretación de Stephanie Corneliussen es hermosamente ambigua, al punto de hacernos dudar junto con Elliot sobre sus verdaderas intenciones. Al mismo tiempo, la actuación de Rami Malek en estos momentos es de una paranoia escasamente controlada, una bomba de tiempo a punto de estallar en el peor instante posible, con intentos sobrehumanos de mantenerlo todo bajo control – la expresión en sus ojos saltones traiciona la parquedad de sus palabras, su monólogo interno nos revela su miedo. La música, a su vez, completa el cuadro y nos ofrece un pulso distorsionado que nos perturba más y más a medida que Joanna convierte la conversación en un interrogatorio improvisado. 

No deja de ser curioso, en ese sentido, cómo la temporada va encaminada hacia un supuesto clímax (el hackeo a Evil Corp) que termina ocurriendo fuera de pantalla. El capítulo se inicia con las consecuencias de ello, trata respecto a los personajes lidiando con algo que nosotros sabemos que ocurrió pero nunca vimos y -en el caso de Elliot- intentando descubrir qué es lo que sucedió. Constituye otro elemento en la narrativa constante de la serie respecto a la fragilidad mental de Elliot – tanto así que está perdiendo el control de su propio ser y, por lo tanto, está perdiendo el tiempo. No desperdiciarlo, sino perderlo, desapareciendo en el éter, incapaz de recuperarlo. El mismo hecho que algo tan importante/devastador para el mundo entero haya sido ideado y ejecutado tan solo por un pequeño puñado de gente fuera de nuestro conocimiento y presencia, es un reflejo preciso de una de las primeras cosas mencionadas en la serie: el poder del 1% del 1% que decide el destino del mundo entre ellos, se ve reflejado en la otra vereda en la Fsociety. Y nosotros no vemos las acciones ni de los unos ni de los otros.

Por su parte, la historia de Angela sigue su camino propio y continúa con los elementos que pudimos divisar al final del capítulo anterior: aceptó el ofrecimiento de Terry Colby e ingresó a trabajar para Evil Corp. Pésimo día para trabajar en dicho lugar, considerando el hackeo – lo que se amplifica cuando el Vicepresidente Ejecutivo de Tecnologías de Evil Corp sufre un colapso nervioso y se suicida en pantalla. La escena es escalofriante, tanto dentro de la narrativa en sí como fuera de ella – es esta escena la que provocó el retraso en la transmisión del episodio en Estados Unidos, por la cercanía con la muerte en pantalla de los reporteros en Virginia, además de ser tétricamente similar al suicidio en una conferencia de prensa de R. Budd Dwyer, ocurrido en 1987. ¿Gráficamente innecesaria? Tal vez – la cámara podría haber cortado el momento del disparo en sí. Pero ni la cámara que nos sirve a nosotros, ni la cámara que filma al ejecutivo en esos momentos se mueven. Se mantienen quietas. Inamovibles. Se construye un comentario respecto a la frialdad y al morbo de la sociedad actual, a la masificación de la violencia en las comunicaciones y la pérdida de empatía – algo que se ve reforzado con las escenas siguientes: primero, la conversación entre una Angela evidentemente en shock y un sorprendentemente calmado Phillip Price. Desde el capítulo anterior ya sabemos que Price tiene una naturaleza mucho más fría y egoísta que la que muestra con su sonrisa y aparentes alabanzas, y en este capítulo solo se nos confirma.
Tanto así que hasta la misma Angela reacciona, en primera instancia, con rechazo: ¿cómo puede Price invitarla, con tanta desfachatez, a la eventual conferencia de prensa después de lo sucedido? ¿Cómo puede sugerirle que se compre unos zapatos nuevos para que cambie los que están manchados con la sangre de James Plouffe? Pero a pesar de cualquier objeción que pueda tener, a pesar de cualquier duda y advertencia de su propia empatía, Angela sigue el consejo de Price y va a comprarse zapatos nuevos – la situación con el vendedor de zapatos es un momento incómodo, tanto para él, para Angela y para el espectador. No es sutil (en una serie que se caracteriza por serlo a veces), y se siente como la mención explícita tanto del conflicto interno de la joven como una posibilidad oscura de solución: “I don’t know who you think you’re taking to, but I’ll try the Pradas next,” exclama exasperada Angela luego de que sus febles excusas fuesen rechazadas una por una por el vendedor. Una frase que jamás pensamos que sería dicha por la chiquilla que perdió a su madre gracias a la negligencia de unos pocos en Evil Corp y sin embargo, allí está. Pequeños pasos hacia un lugar que nunca imaginó que llegaría.
Lo mismo ocurre en la segunda conversación que sostiene con Price, antes de la conferencia: el tono de Angela es más de admiración que de aprehensión, preguntándose por qué ella fue “elegida” para el cargo… y es aquí cuando sale a flote lo peor de la naturaleza de Price, y el miedo que Angela pudiera tener vuelve a la superficie. “Between you and me, I was glad he killed himself. He was not a very good person, he had a gambling problem, he drank too much. Most notably, he was weak. His instincts left a lot to be desired… oh, I despise people like that.” Nada de empatía, solo una vaga excusa utilitarista (“probablemente su familia esté mejor ahora que se suicidó”) y la demostración pura del ideal de la ley del más fuerte. Probablemente Angela, recién en ese instante, comprendió en dónde se había ido a meter. ¿Cambiar la cultura de Evil Corp desde adentro? Con gente como Price al mando, difícil.

Mención aparte para la imagen en la que Price comienza, cínicamente, la conferencia de prensa. El logo de Evil corp, rodeado por una suerte de figura estelar, en plenitud sobre la cabeza de Price – es una toma con evidentes alusiones religiosas, una muestra más del simbolismo que ha estado casi siempre presente en la serie.

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La historia de Darlene, en cambio, es mucho más reducida y vaga, lidiando -en parte- con las consecuencias del hackeo a Evil Corp (tanto la destrucción digital y física de evidencia, como el leve ambiente de victoria pírrica que se vive entre los miembros de la Fsociety) y, por otro lado, manteniendo todavía sin responder la pregunta que Angela planteó en el capítulo anterior: ¿por qué volvió Darlene a la vida de Elliot? Lo único que sabemos es que la vida familiar de Elliot será explorada más en detalle en la segunda temporada, así que solo nos resta esperar.

Como siempre hemos dicho en estas reseñas: todo gira en torno a Elliot. Ya mencionamos que su gran arco de la temporada fue “cerrado” en el capítulo anterior, con la revelación de que Mr. Robot siempre fue un figmento de su imaginación – en este capítulo solo vemos reforzada dicha situación. En primer lugar, con el guiño evidente (otro más) a Fight Club en la escena del cibercafé (!) en la que observamos, por primera vez, la dualidad Elliot/Mr. Robot desde una perspectiva externa: y tal como en Fight Club, cada vez que pelean entre ambos, el resto del mundo solo ve a Elliot dañándose a sí mismo. Más importante es la escena en Times Square, en donde Elliot parece por fin rendirse y aceptar el inevitable peso de la realidad: todas sus alucinaciones son solo extensiones de sí mismo, y por lo tanto, tendrá que convivir con ellas cueste lo que cueste. También se produce otro momento de confusión entre espectador y relato cuando Elliot le dice a Mr. Robot que no es real y éste responde: “what? You are? Is any of it real?” ¿Cuánto de “real” hay una obra de ficción? La obra en sí es real, pero los sucesos no lo son – para nosotros, claro. Para quienes habitan en ella, todo es real, incluso nuestra intervención como narradores o espectadores (si es que la obra es particularmente posmoderna).
La posterior diatriba de Mr. Robot sobre la “realidad” del mundo contemporáneo se enmarca dentro de lo que ya hemos dicho con anterioridad en nuestras reseñas: cosas ciertas pero difícilmente críticas realmente innovadoras o rupturistas. El mismo estilo con el que el capítulo nos muestra dicho monólogo parece incluso resaltar lo repetitivo del mensaje, a lo que se suma el juego de perspectivas que hace que el personaje de Christian Slater parezca un predicador en medio de un mar de gente que no escucha lo que está diciendo (a pesar de que, en teoría, están de acuerdo con él). Todo muy paradójico.

Y cuando Elliot decide hacerle caso a su voz interior, volver a su departamento y deleitarse con la quema del Viejo Mundo que sus propias acciones han causado, alguien llama a la puerta.

No sabemos quién es.

A modo de epílogo…

  • La escena inicial del capítulo es la introducción a un tema que, seguramente, también será parte importante de la segunda temporada: los intentos de Michael (verdadero nombre: Lenny), la ex-pareja de Krista, por capturar a Elliot después del hackeo. Es oscuramente irónico que todo el plan que motivó la primera temporada (el hackeo a Evil Corp) haya sido quizás el inicio del fin para Elliot: el caos en Estonia es consecuencia directa de lo sucedido en Evil Corp, que a su vez, es debido a Elliot. Somos los hacedores de nuestra propia destrucción.
  • La temporada no cierra con el misterio de la identidad de la persona que llama a la puerta. No, cierra con una extensa toma que culmina con la reunión entre dos personas que no habíamos visto interactuar en toda la temporada: Phillip Price y Whiterose. ¿Estará Whiterose haciendo de titiritero y moviendo los hilos tanto de Evil Corp como de la Fsociety para algún propósito que desconocemos, o estará más cercano al bando del conglomerado que de los hackers?
  • Dicho sea de paso, Whiterose es una mujer trans, y su aparición en la escena final es simplemente un “disfraz” ante miembros del 1%
  • Aprovecho de agradecer encarecidamente a todos quienes leyeron las reseñas durante este período. Quizás llegaron un tanto tarde respecto a la fecha original de transmisión, pero espero que hayan sido igualmente de su agrado. Nos volveremos a ver el próximo año, cuando (si todo sale bien), regrese a esta maravillosa serie para cubrir su segunda temporada.
  • Antes de retirarme definitivamente, una pregunta: ¿quién creen que es la persona que golpeó la puerta del departamento de Elliot? ¿Mr. Robot, Tyrell, Darlene, Gideon alguien distinto?

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