Guagua Cochina -Nasty Baby- (2015)

Afiche

Guagua Cochina.
Título en idioma original: Nasty Baby.
Director: Sebastián Silva.
Año: 2015.
Elenco: Tinde Adebimpe, Sebastián Silva, Kristen Wiig.
Duración: 101 minutos.
País: Chile, Estados Unidos.

Luego de su paso por Sundance, llegó a nuestro país “Guagua Cochina”, o en su título original, “Nasty Baby”, la nueva película de Sebastián Silva. Ya radicado totalmente en Estados Unidos, Silva nos trae una historia propia de ese país. Con ello no queremos decir que lo narrado en “Nasty Baby” sean cosas que no pasan en Chile. Todo lo contrario. Simplemente decir que el relato de Silva (que dirige, actúa y redactó el guión), tiene notas propias de la sociedad norteamericana, que hacen constatar el hecho de estar ante una historia 100% gringa.

Freddy (Sebastián Silva), es unaartista visual chileno radicado en Estados Unidos. Vive en un amplio piso de un barrio residencial de Nueva York, donde comparte con Mo (Tunde Adebimpe), su pareja hace un tiempo, y de origen afroamericano. La vida es tranquila salvo dos elementos. Polly (Kristen Wiig), la mejor amiga de Freddy, ha decidido quedar embarazada, y para ello, pide ayuda a Freddy, quien se ofrece a inseminarla artificalmente. Tras meses de intentos, es evidente que Freddy tiene un problema con sus espermatozoides, motivo por el cual acuden a Mo, buscando que sea él quien opere como donante. El segundo elemento enturbiador es su vecino Bishop, una persona con claros signos de locura que enturbia la vida de barrio y que afecta la tranquilidad de la vida de Freddy.

Nasty-Baby-trailer

Dos elementos debemos rescatar de “Nasty Baby”. Primero, el consolidado salto que Silva da al cine norteamericano. Si “Crystal Fairy” había sido una aproximación con Michael Cera, Nasty Baby es una película 100% del gusto gringo. Es, sin dudas, un producto construido y pensado para Sundance, y ello explica, gran parte, de las referencias visuales que vemos en el lente de Silva. La forma que entiende y expresa Nueva York, sus veredas y espacios, la sociedad cosmopolita, etc., hablan de un director que no reniega de su influencia norteamericana. El segundo elemento, más presente en la filmografía de Silva (en especial en “La Nana”), es la valentía de transformar radicalmente un guión a lo largo de la película. Transcurrido el 70% de la producción, la vuelta que da la cinta con el incidente con Bishop, nos muestra cómo la tensión y la alegría pueden estar, literalmente, a 10 segundos de distancia.

Nadie es, ni nunca será, profeta en su tierra. Sebastián Silva tiene “culpas” en ello. Algunas le son más reprochables (¿realmente consideró apropiado estrenar su película en VOD antes que en salas nacionales?), otras no tanto (¿qué director no quiere ir a la Meca del cine mundial como es Estados Unidos?). Lo cierto es que Silva, junto a Pablo Larraín probablemente, marcan pauta en su generación. Son quienes fijan el tono de lo que debe hacerse y de lo que no. De donde centrar fuerzas y dónde restarlas. Una de las mejores películas (casi) nacionales del año.

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