The Lobster (2015)

Afiche
The Lobster.
Director: Yorgos Lanthimos.
Año: 2015.
Países. Irlanda, Reino Unido, Grecia, Francia y Holanda.
Elenco: Colin Farrell, Rachel Weisz, Lea Seydoux.

El cine de Yorgos Lanthimos nunca ha sido fácil de dirigir. Eso no es ninguna novedad. Recuerdo como si fuera ayer el sabor dulce y agras que dejó “Dogtooth” (“Kynodontas” en su griego original), quizás su pieza más reconocida, y que lo llevo desde Cannes hasta la Academia de Estados Unidos. Una película densa en su historia, con un ritmo lento, pero con una ejecución perfecta que provoca en el espectador un sinnúmero de emociones. Esperar algo distinto de “The Lobster”, aun cuando es su primera incursión fuera de Grecia (hablamos de su primer largometraje en inglés), sería desconocer toda esa historia que tiene el director más reconocido del país helvético.

En un Reino Unido distópico, quizás en nuestra misma época, una ciudad se sujeta a reglas muy estrictas. Las personas están obligadas a tener pareja, y quien la pierda, sea por muerte, sea por desaveniencia, sea el motivo que sea, está obligado a concurrir a un exclusivo hotel a las afueras de la ciudad, donde tendrá la oportunidad y la obligación de encontrar una nueva pareja en un plazo de 45 días, todo bajo la amenaza de la pena capital de verse convertido en un animal de no cumplir con su cometido. Promediando los 40 años, David (Colin Farrell) se enfrenta por primera vez a esta situación. Su mujer lo dejó por otro hombre. Si ello no fuera suficiente castigo, el bus del hotel rápidamente por su casa. Las reglas del hotel son estrictas: no hay masturbación, la vestimenta es idéntica a todos, no hay posibilidad de fuga, etc. El objetivo es claro. Conocer a una nueva pareja antes de que sea demasiado tarde. David, aún cuando no es el más positivo de los candidatos (de hecho ha decidido que de perder, será una langosta, de ahí el nombre de la película), no demora en integrarse a su manera a la nueva realidad. No obstante, se dará cuenta que la honestidad puede no ser la mejor herramienta de salida. Uno de sus nuevos amigos en el recinto, le demostrará que todo vale con fin de asegurar su vida.

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Aún cuando el relato de Lanthimos no aporta mucho sobre la forma en que se vive en la ciudad o cómo son los otros aspectos de esta sociedad, sí tenemos conciencia de un grupo que hace resistencia. Se trata de los solitarios, quienes viven en los bosques y son cazados por los residentes del hotel, bajo el premio de obtener una noche más de plazo por cada “rebelde” capturado. La dinámica diaria, se vuelve entonces, escuchar propagandas a favor de la vida en pareja, para luego terminar con un breve pero intenso espectáculo de persecución de hombres contra hombres. Por ello, no cuesta construir, como espectador, la sociedad británica que represente “The Lobster”. Se trata de un grupo donde todas las relaciones sociales están condicionadas a aprovecharse del otro. Todos manejan su realidad, dentro de sus posibilidades, a su manera. Mientras unos buscan extender su estadía capturando la mayor parte de solitarios sin cumplir con el cometido de encontrar pareja, otros están dispuesto a todo para no convertirse en animales, fingiendo relaciones. Las más (o menos) valientes, prefieren incluso el suicidio. Todo responde a un esquema de represión de la naturaleza misma del hombre, buscando implantar un modelo preconcebido de qué es lo correcto (la vida de pareja, con hijos, con empleo estable y buena ropa), situación que incluso se da e los rebeldes (quienes se organizan reprimiendo toda manifestación sexual y convivencia social). Estamos, entonces, ante la lucha de 2 formas de entender la vida del hombre, ambas represivas en si mismas.

A destacar, sin dudas, las actuaciones. No hemos adentrado mucho en otros personajes para evitar todo tipo de spoilers, pero la actuación de Colin Farrell (quizás el único rescatable de la segunda temporada de True Detective), Rachel Weisz y Lea Seydoux, con las limitaciones que sus propios personajes le demandaban, son perfectas. La estética y la construcción de escenarios cuya complejidad permite entender aspectos psicóticos del guión, es otro de los puntos destacables del cine de Lanthimos. ¿El resultado? Favorable sin dudas. El peligro es no disfrutar “The Lobster” por no conectar mucho con su historia. Quienes conocemos a Lanthimos, no nos sorprendemos. Sabíamos perfectamente a lo que íbamos, e incluso muchas carcajadas nos pueden sacar. Pero para quien quiera adentrarse en el cine independiente y no conoce al griego, Lanthimos puede ser una jugada muy arriesgada con la cual comenzar. “The Lobster” es notable, pero asuma el riesgo.

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