The X-Files S10E01: “My Struggle”

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Queriendo Creer en el Retorno

Es difícil comentar, con cierta pretensión de objetividad, el retorno a la pantalla chica de una serie como The X-Files: el retorno en sí posee una fuerte carga nostálgica, derivada del estatus de fenómeno cultural que la serie adquirió durante sus 9 temporadas al aire, sus protagonistas convertidos en íconos de la cultura pop y sus frases integradas al ideario colectivo, su fanaticada pulida a través de los años y luciendo su lealtad a la serie como una medalla de honor. ¿Cómo enfrentar el retorno a la pantalla de una serie que dejó huella en la televisión, que marcó completamente una época (nutriéndose del zeitgeist de los 90s y, al mismo tiempo, contribuyendo a él), y que terminó convertida en una maraña incomprensible en su propia mitología y hasta anticuada en su temática en un contexto post-9/11? ¿Está a la altura de sus mejores años, una vara casi mítica de calidad-mezclada-con-influencia que la fanaticada tiene en mente cuando piensa en lo bueno de la serie? ¿O se acerca más a los desgastados últimos años de su transmisión original, en donde la trama principal de la serie se salió de control y nadie parecía estar demasiado interesado en que las cosas tuvieran sentido?

My Struggle” es, para bien o para mal, un típico capítulo de la mitología de The X-Files escrito por Chris Carter: paranoia, conspiraciones, secretos, diálogos y líneas un tanto rígidas que funcionan mejor escritas que habladas y un tono de seria autoconciencia. Es un capítulo que tiene una tarea titánica por delante: ser el punto de entrada para potenciales nuevos fans que solo tienen un conocimiento básico de la serie y, al mismo tiempo, el punto de retorno para aquéllos que siguieron la serie original, por lo que “My Struggle” trata de resumir la trama pasada de forma relativamente aprehensible, introducir elementos nuevos que avanzan y llevan la trama hacia lugares impensados y, por último, constituir un nuevo status quo. Todo en menos de una hora.
Consideramos razonable decir que no lo logra – o, al menos, no de forma perfecta. La escasa duración del capítulo (debería haber sido un capítulo doble, sin duda), sumado tanto a la escasa duración de la “temporada” en sí (tanto así que FOX la considera más un “evento limitado” o miniserie) como a la condición de capítulo de reinicio de una serie longeva y densa, hace que “My Struggle” se sienta más lento y rígido que lo ideal – una ejecución un poco torpe termina mancillando la experiencia.

X Files My Struggle A

Básicamente la narrativa del capítulo se estructura en dos frentes paralelos: uno, en Roswell en 1947, y el otro, en el presente de la serie, enfocado en Mulder y Scully. Los sucesos de 1947, sin embargo, no tienen tanta importancia a primera vista más allá de establecer una idea básica: siempre hay una conspiración, siempre hay un ocultamiento de la verdad.
La trama de Mulder y Scully, por otro lado, es el núcleo de “My Struggle” y es allí donde encontramos todo lo bueno y todo lo malo de este “renacimiento”: Mulder y Scully se encuentran un tanto distanciados personal como profesionalmente (aunque todavía en términos cordiales) y se vuelven a unir solo gracias a que Walter Skinner (quien, graciosamente, sigue siendo Director Adjunto del FBI) los puso en contacto con Ted O’Malley, un conspiranoico personaje neo-conservador que parece ser mezcla entre el infame Alex Jones y el nefasto Glenn Beck y que es interpretado por Jeff Winger… perdón, Joel McHale. O’Malley es un ávido creyente de teorías conspiracionistas respecto al rol del gobierno estadounidense en el encubrimiento de la vida extraterrestre, y contacta a Mulder y Scully para presentarles a Sveta (Annet Mahendru, conocida por su papel en “The Americans”), una aparente víctima de múltiples abducciones y que sería una de las evidencias sólidas, según O’Malley, respecto a la existencia de extraterrestres.

De ahí en adelante, el capítulo se mueve a un ritmo cansino mientras nos muestra a un Fox Mulder aparentemente en depresión después del cierre de los Archivos X y una Scully siempre escéptica ante aquéllo que tiene en frente, mientras marchamos hacia la conclusión del capítulo que nos ofrece -obviamente- más preguntas que respuestas, tras un intento (de discreta ejecución) de “depurar” la mitología de la serie de la enormidad de elementos -hasta contradictorios- que la aquejaron durante sus últimos años y, a su vez, explicar por qué la Invasión Extraterrestre establecida en “The Truth” (el final de la novena temporada) no ocurrió en el 2012. En particular, “My Struggle” agrega una idea que no es novedosa ni siquiera dentro de la serie pero que sirve como “retcon” para estos efectos: aparentemente, la idea de la Invasión Extraterrestre nunca fue verdad, sino que simplemente otro complot por parte de alguna sombría organización humana (¿El Sindicato? ¿Algún otro grupo hasta ahora desconocido?) con el objetivo de servir como “cortina de humo” para una eventual asunción del poder en EEUU (y luego, el mundo entero) utilizando tecnología de origen extraterrestre. O sea, que todo lo ocurrido con anterioridad en la serie no fue llevado a cabo por los extraterrestres en conjunción con los humanos (El Sindicato y los Colonos) sino que simplemente un grupo sombrío de humanos con una intención aún más sombría.
Esto, obviamente, abre una caja de pandora enorme – pero incluso más allá de las ramificaciones en la mitología que esto pueda llegar a tener, la forma en cómo se desarrolló esta revelación en el capítulo deja harto que desear. En primer lugar, la facilidad con que Mulder le cree a un sujeto como O’Malley y descarta todo (todo) aquéllo en lo que siempre creyó y sufrió durante casi una década, sintiéndose como un refrito un tanto flojo de lo sucedido en “Redux”, capítulo que da inicio a la 5° temporada de la serie; en segundo lugar, el derroche de exposición (lo que en inglés se denomina “infodump”) en un montaje que, si bien posee una buena y conveniente edición, el contenido y el tono de dicho montaje raya en lo absurdo – básicamente, una suma de múltiples clichés y lugares comunes de cualquier conspiranoico genérico de los que tanto abundan en redes sociales, queriéndola hacer pasar como una revelación magna de importancia suprema. No funciona, lo siento.

X Files My Struggle B

A eso se le suma una muy discreta escena en el porche de la casa de Sveta, en la que Mulder y Scully lanzan las catchphrases de la serie de una manera muy poco orgánica e innecesaria, y en la que el mismo Duchovny escasamente actúa. En todo caso, difícil elevar una escena tan mal escrita con una actuación, por muy buena que sea.

Lo anterior nos sirve para entroncar con el tema de la actuación: afortunadamente Duchovny -salvo la ya mencionada escena del porche, en la que uno no sabe si es porque Mulder está deprimido, o porque a Duchovny le costó introducirse nuevamente en la psiquis de Mulder- y Anderson mantienen esa química inigualable que los fanáticos tanto amaron durante las temporadas anteriores y realizan un buen trabajo aquí – en particular Anderson, que interpreta con facilidad tanto el lado más escéptico de Scully, como la preocupación insoslayable hacia ese compañero de vida con quien tuvo un hijo. Por otro lado, nuestro estimado Joel McHale lamentablemente no está a la altura de sus colegas y su Tad O’Malley se siente simplemente como Jeff Winger en una postura conservadora y paranoica; si la intención de la serie era mostrarlo como un desagradable vendedor de humo, entonces con la revelación del supuesto complot que termina validando sus ideas esa intención parece caerse a pedazos y se convierte en un incomprendido buscador de la verdad, pero que no convence ni cautiva. A su vez, el personaje de Annet Mahendru no tiene mucho espacio para demostrar su profundidad, sintiéndose más como un “plot device” que otra cosa. No lo hace mal, pero tampoco brilla. Simplemente está.

No todo es malo, sin embargo. A la ya mencionada evidente química entre los protagonistas que todavía se mantiene, le sumamos el retorno de Mark Snow como compositor – su trabajo misterioso y oscuro le viene como anillo al dedo a la serie, desde el icónico tema principal a la música de ambientación de las escenas. También destacamos la cinematografía del capítulo y la dirección de Chris Carter: el tono del capítulo en cuanto a lo visual es como debe ser, opaco, casi opresivo incluso a la luz del día, reflejando la desconfianza casi paranoica de los protagonistas, y el manto de secretos y sombras que los rodea.
Y, por supuesto, la mismísima intro de la serie, prácticamente idéntica a la original (incluyendo peinados noventeros) solo que ahora en HD. Una maravilla.

Con todo, “My Struggle” es una lucha (perdonen la expresión): entre el potencial que tenía y el producto final; entre la idea de reiniciar la historia y la ejecución de esa idea; entre la expectativa de los fanáticos y la realidad del capítulo. No es tan horrible como se ha dicho en ciertos medios (o, al menos, quien reseña no lo piensa así) y posee suficientes elementos como para llegar al corazón del fan de la serie, incluso hasta se le pueden perdonar las deficiencias por ser el primer capítulo… pero, por lo mismo, quizás merecía más tiempo para extenderse y llenar las ideas. Quizás habría sido mejor idea comenzar con una historia más suave y reintroducir los elementos de a poco. Quizás.
Sin embargo, con solo 6 capítulos en la temporada/miniserie, el tiempo no es un lujo del cual dispone la gente tras la serie. Y con eso, aún considerando sus fallas, igual es lo suficientemente interesante como para seguir viendo a dónde nos conduce todo esto.

Observaciones varias:

  • Skinner, como ya dijimos anteriormente, sigue siendo Director Adjunto… pero ahora tiene barba. Y le viene bien. De alguna manera, Mitch Pileggi se ve más joven que David Duchovny.
  • Parece que el CSM ha engañado a la muerte una vez más. Por “CSM” me refiero al Cigarette Smoking Man, también conocido como “Hombre Cáncer” y C.G.B Spender, otra vez interpretado por William B. Davis. La última vez que lo vimos, aparentemente había volado en mil pedazos en una explosión que destrozó un pueblo de Nuevo Mexico… ¿será un clon, o lo anterior nunca ocurrió?
  • La historia de Roswell se entronca con el presente una vez que el doctor que estuvo presente allí en 1947 le confirma-sin-confirmar a Mulder la teoría de la conspiración llevada a cabo por humanos.
  • Más allá de mis críticas a la escritura del capítulo, sí hay un intercambio que me gustó bastante: O’Malley:Like yourself, I’m a true believer.Mulder:No, I only want to believe. Actual proof has been strangely hard to come by.” El “I Want to Believe” más allá de una simple catchphrase sino como ideal quijotesco de una búsqueda que se sabe infructuosa.

X Files My Struggle C

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