Better Call Saul S02E01: “Switch”

BCS Switch A

Hacer lo correcto

Allí, en su mundo blanco y negro y gris, encontramos nuevamente a Gene, supervisando un puesto de Cinnabon en un mall de Omaha, Nebraska. Gene y su bigote, y su expresión de triste resignación, y su rutina en el retail, y su prisión monocromática – esa prisión que pasó de ser metafórica (una existencia fugitiva, escondiéndose de las autoridades y de todo aquél que pueda tener algo en su contra) a ser física y perfectamente tangible en ese sorpresivo momento en que queda atrapado en el cuarto de basura del mall sin poder salir. Gene de Omaha se ve enfrentado con una decisión que quizás, un par de años (o un par de meses antes) habría sido absolutamente sencilla para el hombre que solía ser conocido como Saul Goodman: abrir la puerta de emergencia de dicho cuarto, arriesgándose a llamar la atención de la policía del local (con la consiguiente pesquisa derivada de ello) o simplemente esperar a que algún otro trabajador del local lo escuche y abra la puerta desde afuera.

Gene, el supervisor de un Cinnabon en Nebraska, decide esperar.

La última vez que vimos a Jimmy McGill, el año pasado, fue conduciendo su auto al ritmo de “Smoke on the Water” de Deep Purple, habiendo rechazado la oferta de trabajo en el estudio Davis & Main que Kim había ayudado a conseguir, y declarando que aquéllo que evitó que se quedara con el dinero de los (desagradables) Kettleman “no volvería a detenerlo nunca más” – parecía que el adorable pero profundamente desdichado Jimmy estaba listo para convertirse, de una vez por todas, en ese increíblemente turbio (e hilarante) abogado criminal que conocimos en “Breaking Bad”. Por eso resulta un tanto extraño que este episodio (titulado “Switch”) comience introduciendo un elemento que parece complicar un tanto más la ya mencionada conclusión: el encuentro efectivo entre Jimmy y Clifford Davis (Ed Begley Jr.) y una conversación con Kim que no solo cambia casi por completo el tenor de la escena final de la temporada anterior, sino que sienta el tono que toma este capítulo – y, probablemente, la  segunda temporada por completo. Es una suerte de retcon que fue admitido por Peter Gould (showrunner de la serie junto a Vince Gilligan) en una entrevista y que viene a “corregir” una situación que posiblemente haya sido demasiado apresurada: la revelación de que su hermano Chuck fue quien constantemente saboteó su progreso dentro del estudio jurídico destrozó la gran motivación de Jimmy para dedicarse al derecho y seguir “el camino correcto”… pero no la única; en otras palabras, Kim termina siendo el único hilo restante que lo mantiene atado al lado del “bien” y, por ende, todavía lejos de Saul Goodman.

La relación entre Jimmy y Kim es la columna vertebral del capítulo, que tiene más bien un ritmo pausado y que adquiere ciertos tintes simbólicos en vez de apostar a un opening adrenalínico o particularmente grandilocuente. De hecho, aún siendo el retcon una escena un tanto torpe en cuanto a ejecución (en especial por ser tan obvio su propósito narrativo), el resto del capítulo funciona bastante bien como continuación y complemento temático del final de temporada anterior: si bien la promesa de “liberación” realizada por Jimmy no se cumple a cabalidad, sí es cierto que su intención era hacerlo. Es que Jimmy McGill es, inherentemente, un alma rebelde que simplemente se encontraba constreñida por el deseo autoimpuesto de complacer a un hermano que jamás lo vería como un igual – y que luego de la mayor desilusión de su vida solo desea volver a “casa”, a ese estado natural en el que tan cómodo se sentía, y que volvió a sentir cuando se reencontró con su amigo Marco y recayó en el hábito de embaucar a terceros. Haber rechazado la oferta de Davis & Main (y, de paso, haber dejado aparentemente de lado el ejercicio de la profesión) fue un acto de rebelión dispuesto a liberarlo de la presión societaria y de su propia conciencia – o, al menos, de la parte de ella que lo mantuvo en el lado de la legalidad; de allí los actos de beber el agua de pepino destinada solo a clientes, u hospedarse en hoteles caros bajo nombres falsos y cargando servicios a la cuenta de sujetos que ignoran completamente esta situación. Es en este punto y bajo este contexto en el que reaparece Kim en la vida de Jimmy, y el elemento matizador introducido en la escena retcon comienza a demostrar sus efectos: la interacción entre Jimmy y Kim no es más que la manifestación del conflicto interior todavía subyacente en el primero, entre volver a ser Slippin’ Jimmy o continuar por la senda del bien; la diferencia radica en que ahora, para esto último, la motivación es aferrarse a Kim y lo que ella significa.
Lo bueno es que “Better Call Saul” no reduce al personaje interpretado por Rhea Seehorn a una plana y predecible “buena persona”, sino que subvierte las expectativas y nos entrega una maravillosa escena en la que Jimmy y Kim embaucan a un viejo conocido: Ken, el mismo sujeto insoportable del Bluetooth en la oreja y que en un futuro verá su caro automóvil volar en pedazos gracias a las acciones de un tal Walter White. Si bien la patente del auto de Ken dice “KEN WINS” la verdad es que el sujeto (interpretado en sus dos apariciones por Kyle Bornheimer) sale perdiendo ambas veces… y siempre es bueno ver a gente así ser humillada. Las escenas entre Jimmy y Kim salen favorecidas por la gran química existente entre Bob Odenkirk y Rhea Seehorn, haciendo que la relación de amistad-y-quizás-algo-más-pero-no-estamos-seguros entre ambos personajes se sienta muy cercana al espectador.

BCS Switch B

Por otro lado, una de las mayores virtudes de “Better Call Saul” (y de “Breaking Bad” antes de ella) es mostrarnos lo sórdido tras lo mundano, una suerte de deconstrucción brutal de lo aparentemente perfecto y monótono de la vida suburbana estadounidense y que se pudo evidenciar en el personaje mismo de Walter White en su momento – el aparentemente tranquilo profesor de química y padre de familia resultó ser un ególatra monstruoso que destruyó las vidas de prácticamente todos quienes lo rodeaban. En BCS encontramos el personaje de “Price” (nombre verdadero, Daniel Wormald), el intento patético de dealer que hace tratos con Nacho Varga (Michael Mando) y que, en un arranque de estupidez mezclada con soberbia, decide prescindir de los servicios de Mike como protección para cada encuentro con Nacho. Esto, obviamente, deja la puerta abierta para que alguien inescrupuloso como Nacho pueda aprovecharse de lo neófito de “Price”… que aparentemente termina sucediendo: el robo de su (preciada) colección de cartas de baseball sin tocar ningún otro aparato costoso, y un sector de su casa aparentemente incólume y a salvo hacen que la policía sospeche de inmediato que este sujeto no es quien aparenta ser.

Pero Jimmy McGill tampoco lo es, y la pregunta que tal vez resida en un rincón de nuestras mentes a lo largo de la temporada anterior (y de ésta) sea: “bueno, pero ¿quién es Jimmy McGill en verdad?” ¿Es acaso Saul Goodman la expresión más pura de su verdadera personalidad? ¿O es Saul solo una coraza carismática que esconde a alguien que solo quiso hacer el bien pero nunca nada verdaderamente bueno surgió de ello? A estas alturas de su historia, probablemente ni siquiera Jimmy lo sepa – tanto así que después de intentar infructuosamente convencer a Kim de unírsele una vez más para estafar a otro “pez gordo”, decida irse por el camino contrario y aceptar, por fin, la oferta de trabajo de Davis & Main.

Jimmy McGill ha vuelto al derecho camino del derecho.

Pero luego de una hermosa escena (¿extrañamente emotiva?) en la que Jimmy es recibido por sus nuevos colegas de estudio de abogados, se encuentra solo en su nueva oficina, frente a un switch con la instrucción precisa de no activarlo. No se explican las consecuencias de ello, simplemente se prohíbe hacerlo.
Jimmy McGill lo activa.

Pequeños actos de rebelión. Ha vuelto al derecho camino del derecho, pero no dejará que lo domine una vez más. Ahora será en sus términos.

Jimmy McGill activa el switch, sin importarle mucho las aparentes consecuencias de su acto. Gene de Omaha, Nebraska, duda, se detiene, lo piensa una vez más y decide sentarse a esperar a que alguien lo rescate. Cuando pasan las horas y por fin el hombre de aseo abre la puerta, tan solo un pequeño mensaje queda grabado en la pared donde sufrió su cautiverio físico: “SG was here”. En su cautiverio existencial en movimiento, siempre en fuga, con una nueva identidad por necesidad, deja un recuerdo de aquél que siempre fue y que, en ese gris momento, desea volver a ser.

Observaciones varias:

  • El personaje de “Price” es muy sacado de alguna comedia de los hermanos Coen.
  • Visualmente la serie sigue siendo un agasajo.
  • El nefasto de Chuck no aparece en este episodio. Ojalá siga sufriendo su pseudo-enfermedad no más. Maldito.
  • El hummer de “Price” con la patente PLAYUH.
  • El tequila caro con el que Jimmy y Kim estafaron a Ken era Zafiro Añejo – el mismo que años más tarde usaría Gus para eliminar a Don Eladio y su grupito de una vez por todas.
  • Walk the earth, like Jules at the end of Pulp Fiction?” Kim y su comentario cinéfilo (que a su vez es referencia a “Kung Fu”).
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