Creed (2015)

 Creed

País: USA
Año: 2015
Género: Deportes/Drama
Duración: 133 minutos


Elenco: Michael B. Jordan, Sylvester Stallone,
Tessa Thompson, Phylicia Rashad,
Anthony Bellew. 

Director: Ryan Coogler 
Guión: Ryan Coogler y Aaron Covington
Basado en: Los personajes de Sylvester Stallone
Música: Ludwig Göransson
Dirección de fotografía: Maryse Alberti

Cuando creíamos que la saga sobre el más representativo underdog del cine ya estaba enterrada para siempre tras Rocky Balboa, Ryan Coogler se atrevió a contar la historia que no creíamos que necesitábamos hasta que vimos aquel increíble primer trailer: la historia del hijo de Apollo Creed que busca bajo el entrenamiento de Rocky encontrar los lazos perdidos con su padre.

Creed, del director de la gran Fruitvale Station, y con Michael B Jordan en el rol titular, narra el viaje de Adonis Jonhson desde su violenta niñez hasta el evento cambiaría no sólo su futuro en lo económico, sino que marcaría la búsqueda más importante de su vida adulta: su identidad. Con el deseo de hacer lo que su corazón le dice, renuncia a una acomodada vida para saltar a los cuadriláteros de boxeo, siendo su ascendencia tanto su arma como su desventaja.

Tras encontrar sólo rechazo en su natal California, Adonis viajará hasta el alma de la saga y en Philadelphia buscará la tutela del amigo y rival de su padre, Rocky Balboa, quien se niega a formar parte del peligroso deseo de Adonis hasta que inevitablemente terminarían trabajando juntos, donde el guión nos contaría que el más grande rival de todos también ataca al Semental Italiano: el paso del tiempo.

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Creed es un raro caso de secuela, y por raro decimos excelente. Tomando el espíritu de su saga, se concentra en contar una historia nueva, pero apreciando con respeto los elementos que hicieron entrañables a las películas anteriores. Las referencias a los eventos pasados siempre ponen en alto a las películas predecesoras, y le encuentra un sentido incluso a momentos divisivos de dichos filmes.

El Adonis de Jordan es un personaje complejo y gris, que tiene un impulso por “pelear” que podría sentirse caricaturesco si fuese el motor de la película, pero es un matiz que aporta más a su interpretación precisamente porque no lo es: Adonis no quiere validarse ante la gente por ser el hijo del más grande boxeador de la historia, ni busca lograr campeonatos usando su talento natural; la misión de Adonis es personal y profunda, y en ella no pudo encontrar un mejor mentor que el hombre que hizo de luchar contra sí mismo su motto.

Quizás el logro más gratificante de Creed es que hace crecer mucho más a Rocky Balboa como personaje. Como decíamos, el tiempo no perdonó al 2 veces campeón de peso completo, y como en cada película Rocky ha perdido algo en este séptimo filme, y nadie esperaría que fuesen sus deseos de pelear. Adonis está ahí para recordarle quién es él, contra quién debe luchar, y por qué su lucha es importante. El trabajo de Sylvester Stallone es descorazonante, y sus dos escenas más importantes son, quizás, las mejores que jamás haya tenido el personaje que lo elevara al estrellato.

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El triunfo de Creed es el triunfo de Ryan Coogler, quien se esmeró en alejar lo suficiente la historia de Rocky para que sea una película sobre Adonis, pero que también logro crear el epílogo del personaje de Sylvester Stallone, rindiendo homenaje a los elementos y lugares que hicieron grande a la saga. A su vez, el director aportó su brillante manejo de cámaras, un trabajo de edición impecable, y un guión contingente, fresco, que se siente parte tanto del mundo real como del “Rockyverse”, no saturando en ningún momento y manteniendo el ritmo clásico de las películas originales.

Los últimos 30 minutos de Creed nos recuerdan ese último acto de Rocky II, después de que Adrian le dijera a Balboa que ganara. Así como el final de aquella película en que Rocky le quitaría el cinturón a Apollo, el final de Creed también detona una bomba que venía siendo llenada de dinamita emotiva durante toda la película: Adonis se desnuda no sólo ante Rocky, sino ante la audiencia y ante sí mismo. Lo que le importa a Adonis es lo que al final del día nos importa a todos: sentir que somos agentes de nuestras vidas, que no es nuestra cuna ni la decisión de terceros lo que nos determina, si no que aquello que podemos lograr por nosotros mismos. Esas cosas que llevan a un hombre calzarse los guantes de boxeo para comenzar a vivir.

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