Better Call Saul S02E04: “Gloves Off”

Lidiando con las Consecuencias

Better Call Saul debe cargar, en cierto sentido, con el estigma de ser una precuela – y una particularmente trágica: así como sabemos que Anakin Skywalker debe caer en la tentación del Lado Oscuro y convertirse en Darth Vader, sabemos que Jimmy McGill debe dar paso a Saul Goodman, en todo su turbio esplendor (y también sabemos lo que le depara a Mike Ehrmantraut una vez que su camino se cruce con el de Walter White), como ya lo hemos dicho en ocasiones anteriores. Ahora lo enfocamos desde una perspectiva un tanto distinta: más allá de lo trágico que contiene la historia en relación a su conexión con Breaking Bad, no es menos cierto que la historia que Better Call Saul nos cuenta puede sostenerse por sí misma – y, paradójicamente, esta historia (o las historias, mejor dicho, ya que tanto Jimmy como Mike son los focos de la serie) es una suerte de inversión de su predecesora: allí donde Breaking Bad siempre fue la historia de cómo Walter White, superficialmente un estadounidense suburbano genérico, da rienda a sus impulsos más oscuros en una destructiva búsqueda para satisfacer su ego, Better Call Saul es (al menos hasta ahora) una historia de cómo dos hombres precisamente luchan, motivados por una lealtad más hacia otros que a sí mismos, por no sucumbir ante esos impulsos.

Gloves Off” se centra en la lucha de Mike más que en la de Jimmy, siendo una suerte de complemento (menos dramático, por supuesto) de “Five-O”, esa oscura reflexión de la primera temporada respecto al peso que lleva Mike sobre sus hombros y que le valió una nominaciones al Emmy; es más, el mismo tándem de guionista y director (Gordon Smith y Adam Bernstein, respectivamente) se encuentra presente en este capítulo, aunque el resultado sea menos noir y deprimente que en su entrega anterior.

Estructuralmente, “Gloves Off” está marcado por su inicio y su final – ambos temporalmente cercanos, pero (jugando un poco con la expectativa de temporalidad) la escena que inicia el capítulo es posterior a la que lo cierra. Como recurso narrativo, funciona bastante bien: Mike volviendo a su casa en medio de las sombras, bebiendo a sorbos de una botella de cerveza, apretando una bolsa de verduras congeladas a su rostro; en unos instantes más recién podemos divisar la seriedad del asunto – la mitad del rostro de Mike lleva las marcas de una brutal golpiza, inflamada de forma casi grotesca, coloreada de un púrpura profundo. Solo eso basta para que el espectador se pregunte: “¿qué pasó aquí?”

Por fortuna, para todos nosotros, el capítulo no pierde tiempo en responder esa interrogante, fluyendo con naturalidad de los eventos que concluyeron “Amarillo”, tanto para Jimmy como para Mike.

Para el primero, las consecuencias de su pequeño “experimento” con el comercial son quizás más serias que lo que pensaba – en particular porque no es sólo él quien se ve afectado, sino también Kim. El hecho que él considere que ella es la única persona actualmente preocupada verdaderamente por él hace que su consciencia pueda más y, en un arranque de culpabilidad, vaya a visitar a Kim (quien se encuentra castigada, relegada a la sala de revisión de documentos, por su participación indirecta en la idea de Jimmy) ofreciéndole disculpas y un intento de arreglar las cosas. Pero Kim no está para muestras de aparente caballerosidad, en especial cuando está en esa situación gracias a una mentira (bienintencionada) por parte de una persona en la que confías – y Jimmy parece entender que incluso Kim lo considera como alguien que tiende a empeorar las cosas.

BCS Gloves Off B

La posterior escena que comparte con Chuck es uno de los puntos altos de la temporada, sin duda; desde su sereno inicio, que nos trae a la mente los mejores momentos de esta trizada relación fraternal, hasta el histriónico pero amargo final. Otro botón de muestra de las dotes actorales de Bob Odenkirk, pasando de la preocupación genuina hacia un Chuck aparentemente febril, a la amargura y rabia hacia él por su aparente rol en castigar a Kim, a la triste desesperación por probar la supuesta hipocresía de su hermano. “Her one mistake was that she believed in you,” le dice Chuck a Jimmy, proyectando en Kim sus propios sentimientos de decepción hacia su hermano menor; Jimmy, por su parte, reacciona intentando probar que el discurso de Chuck sobre el fin no justificando los medios no es sino una careta que oculta sus deseos de sentirse validado en su desconfianza y que Jimmy abandone el ejercicio de su carrera: “Roll around in the dirt with me! All your dreams will come true!” le dice Jimmy a Chuck (una gran línea, para ser honestos).
Una de las grandes cosas de la escena pasa porque, a pesar de que nuestras simpatías yacen con Jimmy, es Chuck quien tiene la razón – el fin no justifica los medios, y la constante torsión de las leyes que Jimmy realiza (justificándola, racionalizándola, interiorizándola) definitivamente no es el camino correcto. Por otro lado, el insoportable hálito de superioridad moral que exuda Chuck cada vez que abre la boca hace que lo correcto de su mensaje se pierda en una maraña insalvable – por ende, es difícil no creerle a Jimmy cuando postula que, en verdad, Chuck también solo quiere salir ganando él a como dé lugar. Ambos hermanos son, para qué negarlo, bestias complejas.

Volviendo a Mike Ehrmantraut, él también debe lidiar con las consecuencias de haber aceptado el “trabajo” de Nacho: deshacerse del volátil Tuco Salamanca. Incluso Nacho recibe un tratamiento más profundo en este capítulo, otorgándole más dimensiones que simplemente “traficante de drogas”; no es que no lo sea, es que en ese ámbito es la contraparte más racional y menos impulsiva de Tuco, aunque igualmente ambicioso. Es, tal vez, esa ambición (y el miedo a que un Tuco cada vez más insano gracias al uso de metanfetamina termine por arruinar todos los negocios) lo que lo motiva a deshacerse de su socio de negocios – la anécdota de cómo Tuco se deshizo de “Dog” Paulson nos pinta una imagen bastante clara de lo peligroso que puede llegar a ser Salamanca bajo el efecto de las drogas, algo que en un futuro veremos con nuestros propios ojos. Para los efectos de eliminar a Tuco del mapa, el plan de Nacho es efectivo pero complicado, con alto potencial de fracaso y -para peor- con la posibilidad de que el resto de la familia Salamanca se haga presente e inicie una verdadera guerra dentro del Cartel, lo que claramente no será beneficioso para Nacho.
Afortunadamente para él y para nosotros, Mike Ehrmantraut tiene un plan distinto que igualmente puede terminar con Tuco neutralizado. Siempre es agradable ver cómo Mike trabaja, cómo se las ingenia para cumplir con los objetivos incluso de una forma distinta a cómo se los plantearon – y en este capítulo no es la excepción. Primero, desechando el plan de Nacho por un asesinato más furtivo, y luego cambiando una vez más de parecer.
Cabe mencionar que el vendedor de armas al que acude Mike es Lawson (interpretado por Jim Beaver), el mismo sujeto que años más tarde le venderá armas a Walter White; en esta misma escena, a su vez, se nos ofrece un poquito de backstory respecto a Mike: se da a entender que es un veterano de Vietnam y que conoce muy bien cómo usar un fusil M40. Es quizás esto lo que lo lleva a cambiar de parecer y retirarse de la habitación sin un arma – la muerte de alguien pesa siempre en la conciencia.

Killing your partner – that’s a bell you don’t unring,” le dice Mike a Nacho, intentando convencerlo de un plan alternativo. Además de evocar a cierto Salamanca relacionado con campanadas, también es una frase potente por su propia pesada y oscura historia: el corrupto compañero de su hijo Matt fue quien jaló el gatillo para quitarle la vida, y luego Mike hizo lo suyo para vengarse.
Hasta ahora, por lo tanto, Mike evita matar simplemente por dinero – está todavía camino a convertirse en el hombre que le dijo a Walter White “no more half measures”, todavía hay algo que detiene su mano y evitar cargar con cadáveres imborrables en su mente. Todavía no cruza ese puente.

Esto nos lleva a la brillante escena en la que Mike ejecuta su plan de deshacerse de Tuco sin quitarle la vida; un plan arriesgado, con tanta posibilidad de fracaso como el de Nacho, dependiente de una cantidad de coincidencias y suerte que resulta increíble que haya resultado tan bien como lo terminó haciendo: en vez de dispararle a Tuco, va a hacerlo enojar de tal manera que los policías lo encuentren en situación de flagrancia. De manera hábil (con una fingida ignorancia y torpeza) pasa a llevar el vehículo “enchulado” de Tuco, ignora sus provocaciones, miente sobre el dinero que carga, se hace el bruto – todo para enfurecer más y más a un hombre que sabe que pierde fácilmente los estribos.

Hasta el momento en el que estalla, y la golpiza comienza. Afortunadamente para Nacho, Tuco le da el beneplácito para huir antes de que lleguen los policías y Mike, por su parte, aprovecha para aferrarse a Tuco y no soltarlo. Con una frase para el bronce logra que Salamanca muerda el anzuelo: “that all you got?

La apuesta funcionó.

Cuando Mike vuelve a reunirse con Nacho, solo recibe la mitad de lo acordado – podría haber recibido más si Tuco resultaba muerto en vez de encarcelado por un par de años, y podría haberse evitado la brutal golpiza. Pero Mike no responde. Quizás una conciencia un tanto más ligera bien vale 25 mil dólares y unos cuantos golpes. Y quién sabe qué habrá pasado en su vida para que en unos años más simplemente decida tirar todo eso por la borda cuando haga del “no more half measures” su lema.
Quizás, para ese entonces, su conciencia ya no haya soportado más.

Observaciones Varias:

  • El joven que está entregándole el dinero a Tuco y Nacho en “El Michoacano” no es nada más ni nada menos que Domingo “Krazy-8” Molina, usando para transportarse una camioneta del negocio de su padre (Muebles Tampico). Ni se imagina que en un par de años más tendrá que enfrentarse a una cadena en el sótano de una casa.
  • Nacho debe vivir con un recuerdo constante y físico de lo peligroso que puede llegar a ser Tuco: un pequeño fragmento del cráneo de “Dog” Paulson incrustado en su piel. Ew.
  • You are such an asshole!” Muy cierto eso, Jimmy.
  • Una referencia no cinematográfica pero sí televisiva: “Life is not one big game of ‘Let’s Make a Deal’”, “yes it is! I’m Monty Hall! What’s behind door number two?

BCS Gloves Off C

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