Batman v. Superman: Dawn of Justice (2016)

BATMAN V. SUPERMAN: DAWN OF JUSTICE

País: USA
Año: 2016
Género: Acción, Drama, Superhéroes.
Duración: 151 minutos


Elenco: Henry Cavill, Ben Affleck, Gal Gadot, Amy Adams, 
Jesse Eisenberg, Jeremy Irons, Diane Lane, Lawrence Fishburne,
Holly Hunter, Scoot McNairy, Callan Mulvey, Tao Okamoto,
Lauren Cohan, Michael Shannon, Jeffrey Dean Morgan, Ezra Miller,
Kevin Costner, Jason Momoa, Ray Fisher, Christina Wren. 

Director: Zack Snyder 
Guión: Chris Terrio y David Goyer
Basado en: Personajes publicados por DC Comics
Música: Hans Zimmer y Junkie XL
Dirección de fotografía: Larry Fong

Hablar de “Batman v. Superman” no es únicamente hablar del esperado encuentro fílmico entre los dos héroes más populares, no sólo de DC Comics, pero probablemente de toda la narrativa gráfica. Es también hablar de una apuesta arriesgada para Warner Bros. y DC, considerando que se trata de su gran jugada para tratar de alcanzar a Marvel/Disney en una carrera que éstos empezaron hace mucho tiempo y cuyos éxitos no han parado de sucederse -con independencia de que, hoy por hoy, Marvel se encuentra pasando por un momento de transición-.

 Considerando además que el enfoque y la aproximación que DC ha tomado es una diametralmente opuesta a la competencia -tanto en estructura como en el tono de sus películas-, y al hecho que al frente del proyecto hay un tipo polémico y divisivo con la crítica como lo es Zack Snyder, ciertamente habían razones para preocuparse. Mismas las cuales fueron in crescendo luego de que la reacción generalizada de la crítica hacia la película fuera, mayormente, negativa.

Por lo mismo, el plantarse a ver la película no se vuelve sólo una experiencia de presenciar una cinta sobre la cual no se sabe bien qué esperar, pero además de tener que sacudirse posibles nociones preconcebidas surgidas durante los últimos días en torno a las reacciones en torno a ella.

Surge entonces la pregunta: ¿Qué tal es “Batman v. Superman”? La respuesta, en nuestra opinión, es que al final del día es un filme satisfactorio, lo que no obsta a que está plagada de problemas -algunos más grandes que otros-, que obviamente deben sen ponderados individualmente a la hora de que cada uno vea cuánto afectan el resultado final. No es una película tan mala como muchos han querido hacerla ver (¿hasta dónde influenciados por la costumbre a la exitosa fórmula Marvel, o por la aparente fatiga del género?), pero de todas formas igual se siente como una gran oportunidad que fue, hasta cierto punto, desperdiciada.

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<Spoilers a continuación>

Retornando al universo iniciado por “Man of Steel”, “BVS” nos deja caer en un mundo completamente transformado luego de la aparición pública de Superman (un siempre correcto Henry Cavill), y del caos que ocurrió tras su pelea con el General Zod (Michael Shannon). Si bien gran parte del mundo lo ama por considerarlo su “ángel guardián”, y tanto su relación con Lois Lane (Amy Adams) como su trabajo en el Daily Planet parecen ir viento en popa; lo cierto es que la opinión pública -al menos en los medios- se muestra constantemente dividida entre un apoyo irrestricto al Hombre de Acero, y un creciente cuestionamiento respecto a sus motivaciones y poderes, especialmente debido a que el último hijo de Kriptón no le rinde cuentas a nadie, lo que genera un temor de que puedan volver a suceder incidentes catastróficos como la destrucción de Metrópolis. De todas formas, la aparente desconexión entre el sentir popular y los debates a nivel mediático y político son algo que cuesta un tanto reconciliar, más considerando que se trata de un elemento importante de la trama.

Los ya mencionados temores no se ven disipados luego que un confuso incidente que involucraba a Lois Lane y Jimmy Olsen culminara con una masacre de la cual se culpa a Superman, no bien nosotros sabemos que el responsable es cierto excéntrico millonario.

De esta forma, la primera parte de la película -y de cierta forma, una de tres películas que parecieran convivir y pelear por ser la historia principal en “Batman v. Superman”-, es casi un thriller político que analiza, a ratos emulando los temas y tono de “Watchmen”, el rol que un personaje como Superman jugaría en la humanidad, a la vez que se hace cargo directamente de las consecuencias de los eventos de “Man of Steel”, lo que se ve reflejado tanto en los papeles de Holly Hunter (la senadora que encabeza el comité que investiga a Superman), como el de Scoot McNairy (un sobreviviente de la demolición del edificio de Wayne Enterprises en Metropolis).

En general la parte política funciona bien -más en ejecución que a nivel intelectual, considerando lo nihilista y desesperanzador del debate-, pero los mayores problemas están en que el trasfondo de todas estas escenas comienza a presentarnos el plan maestro de Lex Luthor (un frenético Jesse Eisenberg, en una actuación que nos gustó, pero que seguramente será divisiva) para enlodar y destruir a Superman. Si bien el plan es fácil de seguir, la película en general se vuelve una colección de escenas donde hay que ir uniendo las piezas, pesándole así la falta de un hilo conductor que vaya más allá de conexiones temáticas. Para ser un filme de 2 horas y media (y con media hora extra de escenas cortadas), la película ciertamente podría haber sacado un poco de escenas innecesarias (o excesivamente largas) en favor de haber presentado otras que hilaran mejor la trama.

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Como dijimos anteriormente, “Batman v. Superman” pareciera intentar ser 3 películas en una, y la segunda de éstas es la misma que le da inicio al filme, centrada en el Caballero de la Noche (un Ben Affleck soberbio, que entra de lleno a la carrera por ser el mejor Batman/Bruce Wayne, acallando todas las críticas en su contra). Esta “segunda película” es probablemente la que funciona de forma más optima, debido a que Snyder -y los escritores Chris Terrio y David Goyer (colaborador de Nolan en su trilogía del Caballero Oscuro)- demuestran conocer y entender mejor a Batman que a los demás personajes, especialmente a esta versión que se encuentra claramente inspirada en aquella de “The Dark Knight Returns”: un hombre murciélago más viejo, todo un veterano de su interminable guerra contra el crimen y necesitado de darle sentido a su vida luego de años de lucha y pérdidas personales. Sus interacciones con Alfred (un genial Jeremy Irons) se intercalan con recurrentes pesadillas -teasers de un futuro adversario incluidas- así como con brutales escenas de acción; mal que mal, este es un Batman que si bien no mata directamente a sus enemigos, no tiene problema en dejarlos morir como daño colateral de sus actos.

La misión de Batman dentro de todo es simple: acabar con Superman, no sólo por el desbalance de poderes y el hecho de no responderle a nadie, pero además debido a su culpa en la muerte de muchos de sus empleados y amigos durante su combate con Zod. La búsqueda de sentido que Wayne quiere darle a su vida, y las perturbadoras visiones (malinterpretadas durante gran parte del filme), terminan obsesionando al personaje de Ben Affleck, ignorando el sentido común y las recomendaciones de Alfred, todo con tal de combatir -y derrotar- a Superman; tan así que lo nublan de darse cuenta que tanto él como el Hombre de Acero estaban siendo manipulados por Luthor. Es aquí donde yace otro problema, porque finalmente la excusa para lograr que ambos héroes combatan (lo que hacen de forma gloriosa en una tremenda escena de acción) no es lo suficientemente fuerte; la pelea en sí podrá ser genial per se, pero el tranco recorrido para llegar a ella, así cómo su resolución, parecen no ser suficientes para justificarla a nivel personal o ideológico.

Mientras Batman y Superman hacen planes y combaten entre sí, sólo para darse cuenta que no eran tan distintos entre sí; la cinta comienza a introducir elementos que apuntan a esta “tercera película” que mencionamos hace un rato, que no es más que el funcionar como precuela de lo que será “Justice League”. Esto se logra tanto por la presencia de Wonder Woman (una Gal Gadot impecable que se roba cada escena en que está), como por los cameos de Aquaman (Jason Momoa), The Flash (Ezra Miller) y Cyborg (Ray Fisher); estos últimos resultan interesantes por que no bien nos hacen vibrar a todos con la idea de ver por fin a la Liga reunida en pantalla, lo cierto es que su inserción en la película de siente forzada.

No ocurre así con la presencia de Diana, quien juega tanto con su misterioso rol civil, como luego con la princesa amazona que todos amamos en su aparición en el combate final para ayudar a ambos héroes titulares a combatir a un Doomsday que es liberado por Luthor luego de que su plan para que Superman y Batman se mataran entre ellos no diera los frutos esperados. No bien su presencia en pantalla es poco más que un cameo glorificado, Wonder Woman es quizás el punto más brillante del metraje, y uno que nos deja esperanzados y con mucho hype mientras esperamos su película a estrenarse el 2017 y que recientemente culminó su fotografía principal.

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En cuanto al aspecto técnico, es poco lo que realmente se puede criticar, ya que son los aspectos más fuertes de la película. Zack Snyder ha demostrado ser un maestro no sólo de la acción grandilocuente, pero también en cuanto a la capacidad para adaptar como ningún otro el lenguaje visual propio de los comics y llevarlo a la pantalla grande.

La cinta está hermosamente filmada y fotografiada, incluso con la paleta tan cargada a los grises que Snyder ha adaptado para estos proyectos. La acción es dinámica, hay escenas que son calco -y homenaje- a variados comics, y todo se siente ad hoc a lo que es una película operática centrada en los dilemas entre un verdadero panteón de dioses, más cercanos a las deidades nórdicas o griegas en cuanto a sus conflictos y fallas, que al imaginario cristiano que estuvo tan presente en “Man of Steel” (y que aún prevalece en ciertas escenas, en lo que a Superman respecta).

En cuanto a la música, Hans Zimmer retorna, esta vez acompañado de Tom Holkenborg, aka, Junkie XL, dividiéndose entre ambos las labores sonoras. Zimmer aporta la calidad que nos tiene acostumbrados y rescata sus mejores composiciones de la infravalorada OST de “Man of Steel”; por su parte, Holkenborg brilla musicalizando al Caballero Oscuro, con sonidos que suenan característicamente aptos para Batman, pero distanciándose tanto de Zimmer en la trilogía de Nolan, como del trabajo de otros compositores como Danny Elfman. De todas formas, la joya de la corona musical del filme es “Is she with you?”, el tema central de Wonder Woman, que ayuda en gran medida a que las apariciones de Gal Gadot en el filme sean tan exitosas

“Batman v. Superman: Dawn of Justice” es una experiencia frustrantemente satisfactoria: no sólo se trata de un filme que visual y técnicamente es impecable, pero de todas formas logra emocionar y entretener en gran medida. Por otro lado, es una película con una idea central y un mensaje confuso, descansando mucho en nociones moralmente oscuras, influenciadas tanto por el material de origen (hora de superar a Frank Miller) como por el tono “grim & gritty” que le diera tanto éxito a Christopher Nolan, y evocando imaginería post 9/11 que tan popular ha resultado en Hollywood.

Estamos ante un filme polarizante, divisivo y que probablemente necesite más de una revisión antes de poder formarse una idea completa, todo lo cual contribuye a que sea una película fascinante, partiendo por toda la discusión que ya ha generado, casi como un valor agregado -para bien o para mal- a la experiencia misma de ver la película.

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