Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. S03E14: “Watchdogs”

Agents of shield watchdogs A

Odio Organizado

Detengámonos un momento en algo importante: Mack por fin hizo algo más que aparecer imponente solo para ser inmediatamente neutralizado por el enemigo.

Por fin.

Y lo hizo de gran manera en un episodio dedicado en su mayoría a desarrollar su personalidad más allá de los confines del equipo, tocando tanto las dificultades de compatibilizar una vida en S.H.I.E.L.D. con las relaciones interpersonales fuera de ella, como también la radicalización de segmentos de la sociedad que se sienten pasados a llevar y el rol de las autoridades en un mundo cada vez más cambiante.
Es, en pocas palabras, uno de los capítulos más politizados (o derechamente políticos) de Agents of S.H.I.E.L.D. y cumple con la premisa, incluso mezclando elementos más íntimos para potenciar el mensaje. No es sutil, y no es tan profundo, pero cumple.

La premisa del capítulo en sencilla: justo cuando Mack está disfrutando de unas breves vacaciones junto a su hermano menor Ruben (Gaius Charles), un movimiento anti-Inhuman llamado “Watchdogs” decide radicalizarse y atentar contra un edificio perteneciente a la ATCU; como se utilizó una variante mejorada del nitramene en dicho ataque, Coulson sospecha que tras los Watchdogs hay un ex-Agente de S.H.I.E.L.D. que se encontraba desaparecido desde hacía harto tiempo: Felix Blake (Titus Welliver). Al mismo tiempo, Lincoln debe lidiar con una evaluación negativa por parte de Coulson respecto a sus aptitudes para pertenecer a la organización y debe probar lo que vale en terreno, y, por otra parte, Simmons y May lidian con las culpas por la situación actual de Andrew/Lash. ¿Mucha mezcla? Sí, pero algunas de estas tramas confluyen o tienen, al menos, resonancia temática.

En lo que al hilo principal respecta, el enfoque en Mack es más que bienvenido. El problema con el personaje no pasa por Henry Simmons, quien tiene suficiente presencia y carisma para ser un aporte al elenco, sino con los guiones que, en general, han desperdiciado al personaje. La apertura de esta columna no es tan descabellada cuando uno se da cuenta que ése ha sido el aporte de Mack durante los últimos capítulos.
Si hay un potencial lado bueno a la salida de Adrianne Palicki y Nick Blood de la serie, es que al menos ahora podrán dedicarle un poco más de tiempo a los personajes secundarios que menos desarrollados estaban – en ese sentido, “Watchdogs” se enfoca (sabiamente) en Mack y Lincoln, sacándolos del “pantano” narrativo en el cual se encontraban ambos al darles material un poco más sustancial y distinto.
En el caso de Mack, las interacciones con Ruben son de lo más verdaderamente humano que se ha visto en la serie, particularmente en esa tensión fraternal que siempre existe pero subyace bajo la piel, esos pequeños resentimientos que se van guardando luego de cada ausencia, cada excusa, cada decepción. A eso le sumamos la creciente frustración económica de Ruben debido a su cesantía y el clima de inseguridad imperante debido a “ciertos” sucesos recientes en el universo Marvel (la terrigenesis masiva, Ultron y Sokovia, HYDRA y los Helicarriers, la invasión Chitauri) y tenemos como resultado un perfecto frustrado que puede servir para robustecer las filas de los Watchdogs.

agents of shield watchdogs B

El episodio aquí es lo suficientemente hábil para no inducir a errores: los Watchdogs no son enfocados nunca como un movimiento ciudadano legítimo que represente “la voz de los sin voz”, sino simplemente una organización xenofóbica paramilitar. Menos “Occupy” y más “Posse Comitatus”, por decirlo de alguna manera – o, haciendo un símil un poco más Web 2.0, Anonymous con armamento militar… y eso es algo extremadamente peligroso, considerando la retórica misantrópica de muchos individuos agrupados bajo esa denominación. Por otro lado, la reacción de Daisy respecto a la amenaza de los Watchdogs causa resquemor en Mack; sin duda que su propia condición de inhuman (y el haber, en su momento, pertenecido a una colectividad de hackers activistas) provoque una actitud bastante más confrontacional que lo habitual, poniéndola en conflicto directo con un Mack que le recalca lo profundamente antidemocrático de su plan. En este pequeño conflicto encontramos un microcosmos de lo que probablemente nos espera en Civil War, aún sin estar directamente relacionada con la temática específica de dicha película; mal que mal, ambas tratan (a su manera) el rol que debe cumplir la autoridad en cuanto a la aparición de nuevas amenazas y, en particular, cómo la sociedad en su conjunto puede (o debe) exigir contrapesos para evitar el abuso de los poderes que la autoridad posee. Daisy pretende ir con todo en contra de los Watchdogs, incluso si hay inocentes que puedan salir lastimados; Mack lo ve desde la perspectiva de que ellos, como S.H.I.E.L.D., no pueden rebajarse al nivel de una milicia en cuanto a métodos, de otra manera estarían erosionando los cimientos mismos de la sociedad.

Ahí el personaje de Titus Welliver entra en juego y resulta crucial: la última vez que vimos a Felix Blake fue en la primera temporada, antes del gran plot twist que cambiaría las cosas para siempre dentro del universo Marvel; allí, fue lesionado de gravedad por Deathlok/Mike Peterson (¿se acuerdan de él?) y le perdimos el rastro. Durante ese tiempo vio cómo HYDRA llevó a cabo su plan maestro y así fue como Blake pasó de la lealtad al cinismo; el que S.H.I.E.L.D. colabore con los Inhumans (a sus ojos, solo otra muestra de la “amenaza alienígena” de la cual juró proteger a la Tierra) es definitivamente la gota que rebalsó el vaso y la prueba maestra de que la organización se ha visto corrompida más allá de cualquier salvación. Es esta desilusión, sumada al odio latente hacia lo que no puede comprender, lo que alimenta el fuego que llevan los Watchdogs en su interior. El odio como motivador principal – y es eso lo que Daisy no alcanza a comprender cuando planea pasar a llevar las libertades de cualquiera que pueda o no ser uno de los Watchdogs: que en su agresión, le está dando más motivos para alimentar el odio, más motivos para temer a los Inhumans, más potenciales miembros de la milicia.

A su vez, el desarrollo de la historia entre Mack y su hermano Ruben nos muestra lo peligroso de este odio organizado cuando, gracias a un malentendido, deciden atacar la casa de los Mackenzie; allí, Ruben (quien hasta ese momento había mostrado simpatía por los ideales de los Watchdogs) comprende que es bastante distinto estar en la vereda contraria y ser el destinatario de un odio y una violencia inmerecidos. Sus interacciones con Mack (o “Alfie”) toman un cariz distinto cuando es su vida la que corre peligro, y el trabajo de Henry Simmons con Gaius Charles de verdad hace que el espectador crea que ambos personajes tienen una relación que va mucho más allá de las rencillas y las diferencias ideológicas, que de verdad cada uno conoce y confía en el otro al 100%. La escena tiene ciertos toques a Home Alone (o a la parte final de Skyfall) y, balanceando el humor con acción, resulta un triunfo para la serie. Además, Mack por fin tuvo la SHOTGUN-AXE que alguna vez quiso tener.

En la trama “B” del capítulo, Lincoln por fin tiene algo que hacer más allá de estar junto a Daisy en una relación que todavía no convence: sus escenas con Coulson durante el capítulo demuestran que fuera de ese elemento incómodo no es tan monótono, y el Son of Coul se muestra más duro y frío que de costumbre. Adecuado, considerando lo necesario que es para Lincoln comprender el método de trabajo dentro de la organización y de cómo actuar en el campo de batalla. La tensa conversación entre Coulson y Blake termina con el contrapunto conveniente respecto a la discusión anterior sobre seguir órdenes y la desobediencia de Lincoln: Coulson ordena matar, sin rodeos, a Blake. El joven inhuman duda pero finalmente obedece y lanza una descarga sobre Blake.

Era una descarga no letal… y Blake era tan solo un holograma.

Todos salen ganando.

Incluso Blake, que (aún estando en una silla de ruedas, como descubrimos al final) obtiene el apoyo de Malick y Giyera, con un simpático misil (¿nuclear?) que probablemente use en un futuro.

Con todo “Watchdogs” es un sólido capítulo de la serie que, a pesar de ser relativamente auto-contenido y no avanzar mayormente la trama principal, ejecuta bien sus ideas y le da un necesario desarrollo a los personajes más abandonados. Bien ahí.

Observaciones varias:

  • Una referencia a Agent Carter (nitramene) y una a Daredevil (“Gang war rages in Hell’s Kitchen, authorities searching for solution” en la pantalla mientras el atentado a la ATCU está ocurriendo) en la misma escena. Nice.
  • La línea triste del capítulo, cortesía de May: “don’t give me hope, Jemma.
  • ¿Podemos decirle Alfie a Mack de aquí en adelante? ¿Por favor?

agents of shield watchdogs C

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