Wrestlemania XXXII

Desde el impresionante estadio de los Vaqueros de Dallas, comentamos la versión 32º de Wrestlemania, donde no sólo los destinos de la empresa están en juego, sino que la consolidación o el fracaso del más ambicioso proyecto de Vince McMahon: Roman Reigns.

Wrestlemania 32 fue uno de los peores bookeados de la historia.

Seamos justos, la pelea de escaleras (la más redonda por lejos de la noche), AJ Styles vs Jericho, y la Triple Amenaza por el nuevo campeonato femenino fueron muy buenas, y dignas de la ocasión que se celebraba, pero el resto dejó bastante que desear. Lo que fue transversal fue la pésima forma de bookear el show, no entendiendo en absoluto a las audiencias que hoy sostienen WWE, y creyendo en esa ilusión que han construido ellos mismos de que el contenido de WWE está pensado para las familias.

¿Cuál es la idea de que Chris Jericho (part-timer), The League of Nations (una burla desde su concepción) y Brock Lesnar (part-timer) venzan a aquellos que hacen el gasto semanal durante todo el año? ¿Cuál era la misión de la pelea entre Shane y el Undertaker, que un hombre de 51 años acarree a otro que ni siquiera es luchador, en una pelea en la cual la gente no sabía a quién apoyar? ¿Cuál es la idea de bajar al nivel de burla a Bray Wyatt, quien tenía todas las armas para suceder al Enterrador? ¿Por qué haces ganar a alguien transversalmente rechazado como Roman Reigns sin cambiar un ápice el status quo que llevó a quitarle el cinturón en el Royal Rumble y no hacerlo ganar hace un año?

NXT Takeover: Dallas fue de esos shows por los que la gente vuelve a acercarse a la lucha libre, donde deportistas talentosos cuentan historias interesantes en el ring. Wrestlemania 32 fue una burla para quienes vemos el show semana a semana, donde dicha inversión de tiempo cada vez tiene menos sentido si los favoritos del público son cada vez humillados por quienes aparecen 3 semanas al año.

Wrestlemania 32 fue un show clickbait, donde los clips de las leyendas destruyendo a la League of Nations, la caída de Shane y la aparición de The Rock son estímulos para que gente que está absolutamente alejada del producto crea que sus héroes de niñez siguen estando ahí, pero la verdad es que en este show no construyeron absolutamente nada para el futuro de la empresa. WWE está siendo cada vez más un producto saltable y revisable en youtube.

Finalmente en algunas palabras para el main event, la decisión de que Roman gane no fue errónea, pero no haber hecho nada para hacer de la victoria significativa sólo creó un desfase de un año para el destino agónico que tendrá: será duramente pifiado en ciudades de público adulto, y quizás sea aplaudido por niños. Servirá como el modelo que quiere Vince para representar a su empresa, mientras los buenos luchadores tendrán que ser vencidos por él para que la gente lo respete, cosa que no ocurrirá. En fin, es Samoan Cena. Miren la ordinariez de bajar el volumen a sus pifias.

Lo anticipo: el main event de Wrestlemania 33 en Florida será Roman Reigns vs The Rock. Nefasto.

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