DC’s Legends of Tomorrow S01E11: “The Magnificent Eight”

DC's Legends of Tomorrow -- "The Magnificent Eight"-- LGN111a_0089.jpg -- Pictured (L-R): Brandon Routh as Ray Palmer/Atom, Arthur Darvill as Rip Hunter, Victor Garber as Professor Martin Stein, Ciara Renee as Kendra Saunders/Hawkgirl and Franz Drameh as Jefferson "Jax" Jackson -- Photo: Dean Buscher/The CW -- © 2016 The CW Network, LLC. All Rights Reserved

Photo: Dean Buscher/The CW — © 2016 The CW Network, LLC. All Rights Reserved

Desde el momento en que se supo que “Legends of Tomorrow” se haría cargo de un personaje tan querido -y vilipendiado en la pantalla grande- como lo es Jonah Hex; todos comenzamos a canalizar el hype que desembocaría en la recepción de “The Magnificent Eight”, el más reciente episodio de la serie.

Y si bien el episodio cumple con sus objetivos de la mano de la interpretación de Johnathon Schaech, y en general de tratar bien el material, la época y el factor entretenimiento; es difícil no sentir al menos un ápice de decepción, considerando que la estructura general del capítulo y las temáticas que éste trató, fueron todos elementos cuyos conceptos y ramificaciones ya habían sido tratados previamente por la serie (básicamente fue casi un calco estructural de “Star City 2046”).

Como nos enteramos en el capítulo anterior, tras el “fracaso” de Chronos/Mick por eliminar a sus compañeros, los Time Masters idearon un plan de contingencia en la figura de un grupo conocido como “los Cazadores”, a quienes se les encarga la misión de rastrear y eliminar a todo el equipo. Ante dicho panorama, Rip decide guiar al equipo al pueblo de Salvation, lugar dónde no sólo se encontraba Jonah Hex (Schaech), pero que además se caracterizaba por ser una anomalía en la línea de tiempo, lo que dificulta que pueda ser rastreado debido a una ubicación sin solidificarse temporalmente.

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Rip -ilusamente- esperaba algo de tranquilidad para poder rastrear a Savage y evitar a sus perseguidores; sin embargo, el resto del equipo quería salir a estirar las piernas en el lejano oeste, por lo que un reluctante capitán Hunter los deja ir. Claro, los motivos de Rip no tenían tanto que ver con tratar de evitar posibles desmanes que causara el equipo (los que, era que no, igual pasan); sino más bien porque Rip tenía una historia oculta con el lejano oeste.

Efectivamente, y tal como ocurriera con Ray, Kendra y Sara en los 50’s, el bueno de Rip también tuvo que enfrentar el efecto del “time drift” derivado de su estadía en aquel período de tiempo donde, era que no, ya había conocido a Hex. El regresar a dicha época, y además estar frente a frente con el cazarrecompensas en cuyo honor bautizara a su hijo, trajo demasiados malos recuerdos al Time Master renegado, lo que genera un foco de conflicto al momento de revelarse la verdad, tanto al resto del equipo como a Hex.

 Por su parte, las demás “leyendas” salen a conocer el pueblo de Salvation bajo la usual advertencia de Rip de no hacer nada para alterar la línea de tiempo. Como si la gresca en el bar y el encontrarse con Hex no fueran suficiente, el resto de los miembros buscarán distintas oportunidades tanto para involucrarse con el período de tiempo y su gente, como para exhibir las cualidades heroicas de cada uno. Lo anterior se ve reflejado en el encuentro de Kendra con su vida pasada de aquella época, en los intentos de Stein por salvar la vida de un niño enfermo con un gran futuro por delante, y en los intentos del -sheriff- Palmer por proteger al pueblo de Salvation de una banda criminal.

Como dijimos previamente, el episodio toma prestados muchos elementos que habíamos visto en episodios anteriores y los remezcla para un resultado interesante, aunque un tanto repetitivo en base a lo anterior. Quizás lo más relevante -y lo que permite pasar por alto los tropes-, es lo entretenido que estuvo el capítulo, sacando provecho de la época en que estaba ambientado el episodio, lo que se notó en la estética, la música (genial trabajo de Blake Neely esta semana), e incluso la acción, la cual estuvo muchos peldaños por sobre lo decepcionante del combate futurista del capítulo previo.

Tanto así que, incluso después de la resolución de la trama principal -con el duelo de Rip y el líder de los criminales-, la inoportuna aparición de los Hunters sirvió para mantener el dinamismo y lo vibrante de la acción, aun cuando fue momento de dejar atrás la tecnología del siglo XIX en favor de superpoderes y armas futuristas. Y no bien llama la atención la facilidad con la que el equipo decide que está bien matar en la época (Ray atravesó a alguien, cual bala, con el traje de Atom), da para pensar hasta qué punto era realmente justificable -pese a que la forma de racionalizarlo se puede entender-.

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Gran parte del gancho del episodio estaba en presenciar a Jonah Hex y ver si el “Flarrowverse” podía devolver la dignidad extraviada luego del fiasco fílmico protagonizado por Josh Brolin y Megan Fox. Y si bien a Johnathon Schaech le falta un poco de presencia física, cumple un buen trabajo en el papel del héroe de culto de los westerns de DC, aportando tanto carisma como esa personalidad tan característica del personaje.

Quien también aporta esta semana es Anna Deavere Smith, quien interpreta a la versión vieja de aquella vida de Kendra. Es un personaje interesante y la actriz le otorga un gravitas necesario para plantear el dilema que afecta a Hawkgirl esta semana. Por lo mismo, es lamentable que toda la trama siga girando alrededor de las dudas del personaje de Ciara Renée sobre seguir o no su relación con Ray – es una trama que verdaderamente no vale la pena seguir arrastrando, tanto porque se debería haber resuelto hace mucho, sino además porque nunca fue atrayente del todo-.

Sumando y restando, el balance es más que positivo en favor de “The Magnificent Eight”, episodio que retoma un poco el tranco perdido por la serie durante su visita al Conglomerado de Kasnia. Esperamos que las cosas sigan mejorando y mantengan tanto el momentum como un ritmo constante, más estando ad portas del arco final de la temporada.

Notas al cierre:

  • La reencarnación de Hawkman mencionada a la pasada y vista en flashes por Kendra, no es más que Hannibal Hawkes, aka, Nighthawk. En los comics, tanto Carter como Kendra vivieron vidas en el lejano oeste y, de hecho, eran el dúo de justicieros conocido como Nighthawk and Cinnamon; por lo mismo, da para pensar que la versión vieja de Kendra hubiera cumplido también con dicho rol en su juventud.
  • El hecho de que el niño salvado por Stein fuera H.G. Wells fue un buen detalle, aunque no pudimos no pensar en todos esos posts -mitad broma, mitad en serio- que la gente suele atribuir a Albert Einstein.
  • La caminata lenta en trajes de vaqueros al ritmo de una versión “Morriconizada” (a falta de mejor palabra) del tema central de la serie fue un gran detalle. De nuevo, elogiar el trabajo de Blake Neely esta semana.
  • Considerando la ambientación y la presencia de Jax, da para pensar el por qué la serie no aprovechó la instancia para hacer algo de crítica social de la misma forma que lo hizo durante el viaje a los 50’s.
  • El título del capítulo es obviamente un homenaje a “The Magnificent Seven”.
  • Salvation es un pueblo que ha aparecido en los comics de Jonah Hex previamente, mas se encontraba ubicado en Texas, y en lugar de ser aterrorizado por una banda criminal, el pueblo era gobernado por una secta de monjas.
  • En el pueblo hay una barbería “Kubert”, en claro homenaje al trabajo de Joe Kubert, legendario ilustrador de DC, y cuyo trabajo definió tanto a Jonah Hex como a Hawkman y Hawkgirl.
  • Otra de las tiendas tenía un letrero de “Klemmer and Sons”, en referencia Phil Klemmer, escritor y productor de “Legends of Tomorrow”.
  • Siguiendo con los establecimientos comerciales, había también una que mencionaba a un tal “D. Geddes”, quien no es más que David Geddes, director del episodio anterior de la serie.
  • Ray sigue con sus particulares elecciones de nombres en cada época, esta vez haciéndose llamar John Wayne. Asumimos que no tenemos que explicar el por qué.
  • El hombre que destruyó el pueblo de Calvert -y que tanto pesa en la consciencia de Rip-, no fue otro que Quentin Turnbull, villano clásico de Jonah Hex. Dicho sea de paso, Turnbull fue interpretado por John Malkovich en el ya mencionado filme de 2010.
  • Por supuesto que Sara le iba a ganar a Mick en un concurso de quién puede beber más. Nunca hubo duda de aquello.

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