Game of Thrones S06E01: “The Red Woman”

Muertes y muertes

Luego de prácticamente un año de especulación, teorías y anticipación desbocada, Game of Thrones vuelve a nuestras pantallas. Hordas de fanáticos, tanto quienes leyeron los libros de A Song of Ice and Fire como los que no, estaban ansiosos por saber qué sería de Jon Snow, cobardemente apuñalado por sus hermanos de la Guardia de la Noche – en particular porque esta temporada sería la primera en adelantarse casi por completo a los libros que le dieron origen. La espera no fue sencilla, y la cantidad de rumores, trolleos y teorías rebuscadas sobre el futuro del joven bastardo simplemente avivaron las llamas de la expectativa.
Y ahora que por fin Game of Thrones regresa, claramente íbamos a tener nuestra respuesta, ¿no?

No precisamente. No por ahora, al menos.

The Red Woman” le dedica sus primeros minutos a la mañana que sigue a la oscura noche en que Jon Snow es et-tu-bruteado por la facción más reaccionaria de la Guardia (comandada por el desagradable Alliser Thorne), con su cuerpo ensangrentado tirado allí en una nieve cada vez más carmesí. Afortunadamente para su cadáver, tanto Ser Davos como un puñado de Hermanos todavía leales, escuchan el estremecedor lamento de Ghost (encerrado y sin posibilidad de estar junto a su compañero) y descubren el cuerpo, trasladándolo a un cuarto hasta que decidan qué sucederá ahora.

De ahí en adelante, no mucho. Si en general los season premieres de Game of Thrones tienden a ser particularmente lentos, más interesados en reorganizar el tablero (metáfora común pero útil) y presentar el nuevo status quo antes de que los sucesos de cada temporada terminen por apresurar el descenso del mundo de la serie hacia el completo caos, “The Red Woman” no se circunscribe por completo a dicha noción.

Seremos honestos: el problema con “The Red Woman” no es que sea un capítulo parsimonioso, o -por el contrario- demasiado apresurado. El problema es que es inconsistente: tramas como la ya mencionada en el Muro avanzan a paso glacial (pun not intended) mientras que secciones como Dorne avanzan a un ritmo frenético, desordenado e irracional. El resultado es que el capítulo se siente un poco como el gato de Schrödinger: simultáneamente rápido y lento, pero solo rápido o lento cuando uno lo ve. Una cosa rara que para algunos avanzó poco, y para otros avanzó más que lo esperado, y no termina con nadie completamente satisfecho.

En honor a la verdad, debemos referirnos sí o sí a Dorne. Dicha trama fue (a nuestro juicio) la más débil de la temporada pasada, con un desarrollo incomprensible, discreta coreografía de pelea, énfasis en las cuestiones equivocadas y diálogos muy mal escritos. En esta temporada Benioff y Weiss deciden cortar por lo sano y, en vez de hacernos perder más tiempo con Dorne, deciden matar a todos los personajes potencialmente interesantes en una escena súbitamente acelerada. Así es como Areo Hotah y Doran Martell, luego de haber aparecido como en 2 o 3 escenas durante la temporada pasada, son asesinados de forma bastante burda por Ellaria y una de las Sand Snakes. Areo Hotah, tenías una misión y fracasaste. Qué desperdicio de trama, qué desperdicio de personajes y qué desperdicio de actores (particularmente de Alexander Siddig) – incluso si uno intenta no referirse directamente al material de los libros, es difícil ver cómo una escena así puede estar bien lograda.
Dicho sea de paso: buen trabajo Ellaria, eliminaste a toda la Casa Martell. Asumo que esperas que el resto de las casas importantes de Dorne decidan apoyarte a ti, una bastarda no legitimada que nunca se casó con Oberyn, para liderar uno de los Siete Reinos, en una mal planeada misión de venganza.

En verdad esperamos que a la trama de Dorne le pase lo que le sucedió a Poochie en Los Simpsons: que no aparezca nunca más y no volvamos nunca más a hablar de ello.

El resto del episodio, en cambio, no estuvo tan mal – incluso considerando errores realmente ridículos. La escena del escape de Reek… perdón, Theon, y Sansa estuvo bien lograda si uno ignora cuestiones como lo absurdo de la situación entre Theon y los soldados Bolton (“¿dónde está Lady Bolton?”; “murió”; “mentira, está literalmente atrás de ti”; “eh…”) o los perros que desaparecen de un momento a otro sin explicación, o la coincidencia extrema de Brienne apareciendo en el momento justo para salvar el día (de la misma manera en que apareció en el momento justo para darle muerte a Stannis al final de la temporada anterior). Son detalles, sí, pero no tampoco puede hacer como que literalmente no existen – particularmente porque sabemos que Game of Thrones puede aspirar a más, puede alcanzar alturas aún más altas. Lo ha hecho. En reiteradas ocasiones. Por eso es que uno es más duro con la serie, porque sabe de lo que es capaz y molesta ver cómo se tropieza en cuestiones pequeñas.
Más allá de esos momentos de bajeza, resulta temáticamente satisfactorio que Brienne haya podido cumplir (aunque sea de forma tardía o incluso retrospectiva) ambos juramentos realizados, tanto el de Renly como el de Catelyn: vengó a su Rey, y por fin pudo proteger directamente a una de las hijas de Lady Stark. Es un pequeño pero sincero momento de felicidad dentro de esa masa de cinismo y violencia que es Game of Thrones y por eso resulta tan satisfactorio. La torpeza de Sansa al recitar las líneas debidas es uno de esos momentos adorablemente tontos que la serie no siempre logra realizar de forma adecuada, y en este caso funciona: el deseo siempre latente de Sansa de ser parte de esa “realeza idealizada”, con sus votos y ritos y rituales, contrastando con lo absolutamente desolador de su situación actual (fugitiva con un remedo de ser humano, en medio de una nevazón, sin provisiones, luego de meses de tortura física y psicológica a manos de un psicópata en lo que solía ser su casa) y lo sorpresivo del rescate por parte de Brienne y Pod, hacen que su balbuceo diga mucho sobre ella. Bien ahí. Hay que decir, eso sí, que como esto es Game of Thrones, lamentablemente esperamos que ese breve momento de felicidad se extinga de manera brutal en los capítulos que vienen – ya nos tienen acostumbrados, para nuestro pesar.

Siguiendo con el Norte, las cosas en Winterfell se mantienen con el ritmo glacial (pun intended) del resto de las tramas en estas latitudes: más allá de un sorpresivo -pero efímero- momento de humanización para Ramsay, su posterior conversación con su padre no hace más que reiterar cosas que ya sabemos – que sin Sansa es difícil unir al resto de las Casas del Norte bajo su alero, que su brutalidad desmedida no ayuda a este propósito de unión, y que sus pretensiones se ven severamente mermadas si es que Roose termina teniendo un hijo varón. Al menos nos dio una buena línea interpretada, como siempre, de gran manera por Michael McElhatton y su voz potente: “do you feel like a victor?” Solo basta eso: sin necesidad de alzar la voz, solo una calculada y fría daga verbal, para destrozar una vez más a Ramsay.
Ah, dicho sea de paso: el ya mencionado “momento de humanización” obviamente tenía que terminar con una decisión muy Ramsay Bolton – para qué desperdiciar carne (humana) buena si se puede alimentar a los perros con ellas. Porque Ramsay es un sicópata, por si no nos había quedado claro.

En la Capital de los Siete Reinos, en cambio, la reacción ante la muerte de un ser querido es mucho más potente: lamentablemente para Cersei, sus ansias desbocadas por ver a su hija regresar desde Dorne terminan convirtiéndose en cenizas una vez que ve a Jaime regresar con ella cubierta con una mortaja. Una vez más, kudos para Lena Headey, quien transmite a la perfección (sin decir palabra) lo absolutamente devastadora que es la situación para ella – y, además, lo distinto que reacciona Cersei ahora, luego de varias muertes de familiares y una humillación pública absoluta a cuestas. La Cersei Lannister de un par de temporadas atrás, en el “peak” de su poder, habría armado un escándalo completo a vista y paciencia de todos; esta Cersei, humillada, aplastada, removida de cualquier atisbo de autoridad, tiene una reacción mucho más apagada pero no menos potente. Jaime, en cambio, parece volver a ser el mismo Jaime Lannister de la primera temporada cuando decide estar harto de todos y declarar que son Lannisters y van a tomarse todo por la fuerza. No sé si es una suerte de mecanismo de superación, si está intentando subirle el ánimo a su hermana-amante o de verdad no aprendió nada en ese viaje de redescubrimiento interior que llevó a cabo (a la fuerza) desde la segunda temporada de la serie en adelante, pero al parecer Jaime ya se cansó de lidiar con las expectativas del resto del mundo. Sea como sea, es una escena muy bien actuada (por parte de ambos), que nos deja momentos como el “I thought if I could make something so good, so pure, maybe I’m not a monster,” de Cersei – en contraste con el momento de humanización de Ramsay mencionado anteriormente, que culmina con una especie de risa amarga/declaración de que es imposible humanizar a alguien tan malvado como Ramsay, este es un potente momento de humanización, uno que logra que el espectador se olvide por unos instantes que Cersei ha realizado una cantidad de actos bastante desagradables en nombre de “su familia”, y que sencillamente la vea como una madre en duelo que se reconoce imperfecta; una madre que siente que su única y gran oportunidad de hacer el bien, que su mejor obra, su parte más pura y buena, la luz de sus ojos, le ha sido injustamente arrebatada. Grande Lena Headey, quien consistentemente nos deleita con escenas que valen la pena más allá de la estrictamente concerniente al movimiento de la trama.
Por su parte, Jaime tiene su propia línea potente: “Fuck prophecy. Fuck fate. Fuck everyone who isn’t us. We’re the only ones that matter, the only ones in this world.” Suena muy romántico (y lo es), hasta que te das cuenta que está hablándole a su hermana. Piensen en ello.

Al otro lado del Mar Angosto las cosas están igualmente fluctuantes: la trama de Arya en Braavos, por ejemplo, no tiene mayor desarrollo esta semana salvo que Arya sigue ciega y que (naturalmente) le está costando bastante adaptarse a dicha circunstancia. El hecho que la otra seguidora del Dios de Muchos Rostros la “entrene” golpeándola constantemente con una vara no ayuda mucho, por supuesto.
En Meereen, a su vez, Tyrion y Varys (usualmente protagonistas de notables escenas) comparten una deslucida secuencia que sirve más como infodump de la situación de la ciudad luego del ataque fallido de los Hijos de la Arpía a Daenerys, y el posterior escape de ésta vía dragón: básicamente hasta los mismos esclavos libertos están decepcionados de que su “Madre” los haya aparentemente abandonado para no volver, e intentan llenar ese vacío de diversas maneras (como la religión), mientras que los mismos Hijos de la Arpía también pretenden aprovechar ese vacío (de poder) para su propio beneficio. Todo culmina con un evidente guiño hacia el espectador y la constante pregunta de “¿cuándo Dany se embarcará hacia Westeros?” cuando observamos que la pequeña flota con la que contaba la Madre de Dragones ha sido incinerada, provocando la amarga reacción de Tyrion: “well… we won’t be sailing to Westeros anytime soon.” No hace falta que lo digas, estimado Enano – creo que varios ya sospechaban eso desde hace rato.

La pareja inesperada de esta semana, esos polos opuestos llamados Jorah Mormont y Daario Naharis, van en busca de su amada Khaleesi. Mientras van camino al lugar donde fue encontrada por el khalasar al final de la temporada anterior, su conversación relativamente liviana nos muestra que quizás esos polos no están tan lejos como pensábamos, y que Daario (chico malo por excelencia) admira hasta cierto punto el romanticismo sin remedio del Oso Mormont. Es un avance, por mucho que Jorah siga siendo (con harta razón) un tanto distante. Mención especial para el Daario Naharis de Michiel Huisman, personaje que soportamos mucho más en la pantalla que en los libros: eso es algo digno de alabanza, considerando lo nefasto que era tener que leer cada momento en el que aparecía en el material original. Lo tomamos como una de esas pequeñas mejoras de la adaptación, y somos agradecidos.
La escena anterior, además de ser momento de relativa liviandad, de mostrar las insospechadas similitudes entre Naharis y Mormont, y de mostrar el avance de la psoriagris en el cuerpo de este último, también sirve de “puente” para la trama de Daenerys en este episodio: su situación como prisionera del khalasar del Khal Moro. Aquí la calidad del guión decae nuevamente, con escenas como la burla de los dothraki hacia Daenerys que, si bien muestran lo despreciable del machismo que debe sufrir (y que muchas mujeres sufren actualmente), también se sienten demasiado largas cuando quizás un poco de edición habría sido bueno. Comprendemos el punto. En serio. Un par de dothraki con mentalidad de adolescente hormonal promedio. No más.

La presentación ante Khal Moro también sufre de ciertos problemas de guión, y aunque el humor salva el momento (doble referencia: la más obvia, a una de las líneas más conocidas de Conan el Bárbaro, y otra, un poco más sutil, a un gran momento de los geniales Monty Python), la resolución del momento tenso se siente un poco conveniente: a Daenerys tan solo hace falta decir que fue Khaleesi de Drogo para que Moro le crea a la primera. Asumimos que las noticias viajan rápido, o esto era sabido por millones de dothraki. Sea como sea, el status de Daenerys cambia levemente para mejor: en vez de ser tratada como un mero objeto, y ser eventualmente violada y luego desechada, ahora se le trata con la reverencia de la viuda de un Khal y deberá pasar el resto de sus días en Vaes Dothrak junto al resto de las viudas de los Khals. Es… un avance.

Llegamos así al momento que dará que hablar del episodio: confirmando una teoría que se venía proponiendo desde hace un tiempo respecto a los libros, resulta que la apariencia atractiva de Melisandre no es sino producto de la magia, y que su verdadera apariencia es la de una demacrada anciana. Obviando lo meramente físico de la revelación, y saltándonos por completo la discusión sobre si una de las escenas anteriores de Melisandre tomando un baño sin su collar fue un error de producción (o, en cambio, el tema del collar y su apariencia fue un retcon en este episodio), la escena es importante desde un punto de vista narrativo y simbólico: es menos importante la (aparente) inconsistencia del diseño de producción, y más el estado mental/emocional que dicha revelación refleja. Si hay una suerte de hilo conductor vago a lo largo del episodio es el de personas “atascadas” en lugares/situaciones absolutamente indeseables de las cuales no pueden escapar (Tyrion literalmente varado en Meereen; Cersei sin poder en King’s Landing y lamentando la muerte de otro de sus retoños; Arya ciega y desvalida en Braavos; Ramsay habiendo perdido su principal boleto para una unión en el Norte; Davos y Edd ad portas de una guerra fratricida en el Muro; Daenerys como prisionera del khalasar) pero Melisandre se encuentra tal vez en el peor de todos. Una de las características de Melisandre en todas sus apariciones era su devoción, no solo a R’hllor, sino a Stannis – su actuar, entonces, estaba imbuido de una certeza inconmensurable porque sabía que las cosas iban a suceder de cierta manera. Estaba dicho. Las profecías no fallan. Era el destino.
Con el fracaso de la campaña de Stannis, la innecesaria (en todo sentido) muerte de la princesa Shireen, y la posterior muerte del último hermano Baratheon, no solo pierde su principal motivo de existencia, sino que termina por destrozar por completo la confianza en sus habilidades y, en especial, su fe. La Melisandre sin collar es la Melisandre en el punto más bajo de su vida, desprovista de razón, desprovista de la llama que la hacía arder, desprovista de creencia. Un cascarón vacío.

Con todo, “The Red Woman” es un capítulo frustrante. Cuando funciona, lo hace bien (los Lannister en King’s Landing; el juramento de Brienne y Sansa); cuando fracasa, da rabia (Dorne). Como ya dijimos antes, uno es duro con la serie no por una cuestión de odio ciego, no por ataques gratuitos o una sensación innecesaria de querer aparentar ser “cool” e ir contra la corriente – es simplemente porque sabemos que la serie puede dar (y ha dado en diversas ocasiones) más. Desde esta humilde trinchera aportamos nuestro infinitesimal granito de arena porque sabemos que Game of Thrones ha sido televisión de calidad por harto rato, a una escala que pocos creían posible en la “pantalla chica”, y dentro de todo le agarramos cariño. Por eso cuando criticamos esta serie, lo hacemos de forma agridulce: no nos gusta tener que resaltar lo negativo, pero no podemos ignorarlo. Y es así como esperamos que en esta 6° temporada, las cosas empiecen a mejorar una vez más. Todavía hay esperanza.

Observaciones varias:

  • No nos podemos quejar para nada respecto a la cinematografía del capítulo. La serie sigue viéndose realmente hermosa, a un nivel que era difícil esperar de una producción televisiva hasta hace un tiempo atrás.
  • A pesar de lo despreciable de su personaje, Owen Teale (quien hace de Ser Alliser) sigue deleitándonos cada capítulo con actuaciones de gran nivel. Su voz potente y particular acento también ayudan, claro está.
  • Ese niño Olly merece morir. Ojalá lo aplaste Wun Wun u otro gigante.
  • Es difícil comprender muy bien el paso del tiempo en Westeros: algunas escenas parecen fluir casi inmediatamente desde el cierre de la temporada anterior (el Muro), mientras otras sugieren el paso de varios días/semanas (Dorne, King’s Landing). Vaya a saber uno.
  • De alguna manera las Sand Snakes que terminaron con la vida de Trystane se teletransportaron hacia el bote que transportaba al Príncipe, desde el muelle en que lo vieron partir. Oops.
  • Un dothraki se lleva el premio a la peor barba postiza de la serie.
  • Trystane, pedazo de imbécil: nunca le des la espalda a alguien que quiere matarte. Demasiado tarde.
  • Arya Stark claramente no es Matt Murdock.
  • Ya llevamos más de una temporada completa sin ver a Hodor. Hace falta Hodor. Hodor.
  • Bueno saber que las lecciones de combate que Brienne le dio a Podrick surtieron efecto.
  • Brienne en una sola escena del capítulo hizo más que Phasma en toda Star Wars: The Force Awakens.

GOT The Red Woman D

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11 comentarios

  • Gran reseña, espero las próximas !!

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  • zootropoanarquista

    Y nadie menciona a la Reina menos influyente de los 7 reinos… la pobre Margaery en prision… pero Reina al fin y al cabo.
    Buena reseña Camilo, me gusta mucho que HBO pueda improvisar y si bien para muchos estuve re mal, es casi imposible darle en el gusto a todos los fans y menos ahora que no hay libro.
    Ese maldito viejo vagabundo no es capaz de hacer nada por sus fans y no tenemos para cuando con ese libro. Hay que apelar ahora al buen criterio de la produccion y que puedan mantener en pie esta historia que tiene tramas por doquier.

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  • Concuerdo en muchos puntos,yo siento que el nivel , del guion sobre todo, de la serie en la temporada 5 ya decayo, y este capitulo confirma una tendencia similar.
    Una escena de Tyrion con Varys era sinonimo de tremendas frases, y la de este capitulo fue solo una escena mas.
    Y no olvidarnos que tambien aparece Fantasma, estoy seguro que algo pasasr con el lobo ese.
    Muy buen review!

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    • Muchas gracias por tu comentario, Flavio! Muy de acuerdo con tu opinión respecto al decaimiento del guión, pero esperemos que esto se revierta durante la temporada!

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  • Muy buena reseña. Mi teoría, un poco pesimista, es que el gordis fue muy ambicioso y ahora no sabe como darle un fin coherente a todas las historias. Creo que la quinta temporada lo refleja. La encontré ultra sádica y morbosa, y muchas historias perdieron sentido (muerte de John Snow, fanáticos religiosos muy extra, toda la historia de Stannis no sirvió de nada, no mostraron a Bran, Daenerys cometiendo mil errores, etc.). Lo otro que me perturba es que la serie no se refiera casi nada al tema central de los primeros hombres, white walkers, niños del bosque,etc. Según mi parecer, entender eso es fundamental para comprender lo va que pasando. Amo la serie y los libros y por eso me duele decepcionarme jajaja! Lo único que pido es que no pase lo mismo que con Lost! Saludos!

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    • Muchas gracias por tu comentario!
      Respecto a la 5° temporada, humildemente creo que el mayor problema que tuvo fue intentar comprimir las historias paralelas del 4° y 5° libro en una sola temporada, además de inventar tramas nuevas (y cortas) para rellenar los espacios que dicha compresión provocó. El resultado fue una temporada que se siente muy superficial respecto a los libros en cuando a material adaptado, e innecesariamente burda/torpe en el material nuevo.
      La gran excepción (a mi juicio) fue “Hardhome”, un tremendo capítulo y de lo mejor de la serie.

      De acuerdo también con lo de LOST 😉

      Saludos!

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  • Gran reseña amiguitos, me quedo con “es un pequeño pero sincero momento de felicidad dentro de esa masa de cinismo y violencia que es Game of Thrones y por eso resulta tan satisfactorio” jajaja
    Solo comentar que el paso del tiempo entre los diferentes timelines es algo que debe ser super dificil de manejar, y el mismismo George R.R. Martin lo comenta al principio de uno de los libros (ya ni recuerdo cual), pero creo que es una consecuencia un poco esperable de tener taaantas cosas pasando al (relativamente) mismo tiempo-

    Saludos!

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    • Gracias por el comentario!
      Y sí, lo del tiempo fue un punto lanzado más en tono de joda, claramente a nadie (excepto que sea demasiado quisquilloso) le importa mucho esa discrepancia y aún así se puede perdonar con facilidad considerando “la magia de la TV” 😉

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  • Pingback: Ramin Djawadi – Game of Thrones Season 6 (2016) | REVIUS

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