Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. S03E19: “Failed Experiments”

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Fracasos

Si somos honestos, Agents of S.H.I.E.L.D. se encuentra -y siempre se ha encontrado- en el filo de una navaja: entre la interconectividad y la irrelevancia, entre hacer lo posible con escasos recursos y no surtir ningún efecto importante, entre unir cabos sueltos y ser un simple relleno. Está en el ADN mismo de la serie, como producto señero de la “expansión” del Universo Cinematográfico de Marvel hacia la televisión – lo que es, en teoría, el ejemplo más brillante del mantra “todo está conectado” que la gente de Marvel parece mencionar de vez en cuando en redes sociales, termina siendo constreñido y prácticamente aplastado por una supuesta interconectividad que solo es en una dirección: mientras Agents of S.H.I.E.L.D. se aferra a (y en ciertas ocasiones, profundiza y expande) elementos aparecidos en las películas, éstas prácticamente nunca incluirán de manera relevante las cuestiones acontencidas en la serie. En cuanto a los Avengers respecta, Coulson sigue muerto, S.H.I.E.L.D. se desintegró por completo luego de los eventos de The Winter Soldier, ni idea qué es un “Diviner” o un “Inhuman”, y “Maveth” sigue siendo tan solo una palabra en hebreo (מות); sí, está bien, el equipo de Coulson fue el que le dio la información sobre el paradero de von Strucker a Maria Hill (explicando el inicio de Avengers: Age of Ultron) y reparó -en secreto- el Helicarrier que salvó a los Avengers en el incidente de Sokovia, pero la verdad de estas cuestiones sigue siendo ignoradas por completo en las películas. Podría haber sido Nick Fury o podría haber sido cualquier otro, y el fondo del asunto seguiría siendo el mismo.
El problema de Agents of S.H.I.E.L.D. no se encuentra (o al menos, no de forma tan profunda) en las otras series del MCU (Daredevil y Jessica Jones, por ahora) puesto que su ámbito de acción y su temática son tan reducidos -en escala, no en calidad- que perfectamente pueden existir en su “pequeño rincón” del mismo mundo, sus tonalidades son tan distintas que terminan hasta cierto punto beneficiándose de la escasa conectividad con las películas. Agents of S.H.I.E.L.D. no puede darse ese lujo, nutriéndose tanto de las sobras de las películas, lidiando con amenazas relacionadas, viviendo “a la sombra de” – después de tanto #ItsAllConnected por parte de Marvel, simplemente no podemos considerarla como algo alejado de las películas.

Este capítulo, titulado “Failed Experiments”, es un ejemplo preciso de ese precario equilibrio en el que la serie constantemente se encuentra. Por un lado, es admirable la ambición de los tópicos que el capítulo trata (a saber, la replicación de experimentos alienígenas ancestrales -risas- que podrían cambiar la naturaleza de la raza humana a escala global, más la aparición de dos miembros de la raza alienígena que realizó los experimentos en primer lugar, con la intención de detenerlos) mientras que por otro lado es casi imposible no darse cuenta de los tropiezos inherentes a la serie y cómo terminan por opacarlo – así, ver Agents of S.H.I.E.L.D. de repente se transforma en un ejercicio de constante suspensión de incredulidad solo para que todo funcione. Es frustrante, y en cierto sentido no sería descabellado decir que la serie (en varios casos) funciona a pesar de sus limitaciones; que funciona incluso cuando el presupuesto le juega en contra, incluso cuando no puede contar con las estrellas más grandes de su Universo, cuando debe justificar de alguna manera el hecho de que un montón de agentes (y uno que otro sujeto con poderes) sean los responsables de salvar al mundo entero existiendo un escuadrón específicamente conformado para ello. Es frustrante, y es admirable, y vuelve a ser frustrante. Ese ejercicio de racionalización, esa consciencia del incómodo umbral en el que Agents of S.H.I.E.L.D. se encuentra inserto desde su creación misma, esa constante lucha por dotarlo de valor incluso cuando pareciera ser que ni los mismos ejecutivos pretenden hacerlo. “Failed Experiments” es un microcosmos de la situación de la serie a la que pertenece.

En cuanto a la trama en sí, el capítulo fluye perfectamente desde el anterior, con Hive y sus Inhumans intentando replicar el experimento que creó a Hive en su momento, con la ayuda del Dr. Radcliffe. La ambición de la narrativa, en este caso, se manifiesta a la perfección en el segmento de apertura – un flashback que explica la creación de Inhuman Primitivo, remontándonos al alba de la raza humana, y demostrando tanto la crueldad clínica de los Kree como el germen de humanidad presente en éste. Un cazador común y corriente, robado a la fuerza de aquéllo que lo hace humano (en una escena particularmente oscura desde múltiples puntos de vista) y convertido en algo más. Brutal.
De forma esperable, el primer intento por replicar dicho experimento fracasa por completo – y en una de las escenas más gráficas (sino la más gráfica) de toda la serie, somos testigos de cómo los miembros de HYDRA que se sometieron a la operación son grotescamente desintegrados. Asumimos que no debe haber sido muy barato el costo del CGI de la escena.

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El tema del fracaso es el hilo conductor del episodio, algo que se puede deducir con facilidad del título mismo. Desde la consideración de Hive como (literalmente) un experimento fracasado por parte de los Kree, pasando por el fracaso ya mencionado de la replicación del experimento, por los intentos de Fitz y Simmons por descubrir una cura para la infección de Hive y llegando a la desesperación de Mack por traer de vuelta a la Daisy que conoce, el fracaso es un espectro omnipresente, una carga imposible de dejar, un temor inquebrantable. En parte tienen razón – el miedo al fracaso es común y, hasta cierto punto, inevitable – pero la experiencia se adquiere precisamente porque fracasamos. No solo la experiencia, a decir verdad: el carácter también se va forjando a medida que tropezamos y aprendemos de los errores que nos llevaron a caer en primer lugar; no sacamos nada con caer una y otra vez en lo mismo.

Es en ese ámbito en que el episodio funciona a pesar de sus limitaciones, al enfocarse más en el lado humano que en una construcción muy sólida de su trama. Avanza a paso apresurado hacia el final de temporada, pero al menos nos entrega momentos en que uno aprecia una dimensión distinta de las piezas en juego. Así, por ejemplo, la perspectiva de Hive es -graciosamente apropiada considerando su naturaleza- una versión perversa del colectivismo, un extremo totalitarista que pervierte el sentido de la mancomunión y la solidaridad en un ideal de sometimiento y pensamiento único: un solo organismo, una sola visión, un solo ideal. Y aunque cada miembro de su facción conserva cierta libertad de acción e incluso una fachada de libre albedrío, en verdad se comportan como miembros de un culto – especialmente Daisy. Kudos para Chloe Bennet, que ha logrado transmitir muy bien lo creepy de su situación actual, con una mirada de fanática religiosa y unas declaraciones que la Daisy de hace unas semanas atrás jamás habría imaginado decir.

En el bando de S.H.I.E.L.D., por su parte, dos frentes complementarios: Mack y May liderando un equipo de agentes genéricos en un ataque contra la base de operaciones de Hive, mientras Fitz y Simmons lidian no solo con buscar la cura para la infección sino con que Lincoln, en un arrebato de frustración, decide hacer de conejillo de indias y probar si la vacuna sirve o no. Aquí nos detenemos un momento: Lincoln ha sido, casi desde su primera aparición en la serie, criticado como uno de los elementos más flojos de Agents of S.H.I.E.L.D., considerado unidimensional, aburrido e inserto en una forzada relación sentimental con Daisy. Es una situación muy similar a la ocurrida durante la primera temporada con Ward, cuya personalidad de boy scout era mayormente aburrida, con pequeños puntos de luz en lo que concernía a su pasado oculto – eso hasta que el plot twist de HYDRA cambió por completo la realidad de la serie y Brett Dalton (un sujeto bastante carismático en la vida real) aprovechó la oportunidad para mostrar la verdadera personalidad de Grant Ward. Demás está decir que el personaje cambió para mejor una vez que esas cadenas metafóricas fueron quebrantadas y se le añadieron varias capas de oscuridad al que solía ser el miembro menos querido del Team Coulson. En este caso, sin embargo, no ha ocurrido un evento de tal magnitud como para que cambie el paradigma de lo que es Lincoln – pero sí la situación de Daisy ha “forzado” a que el personaje revele características más allá de ser simplemente “la pareja designada de la protagonista”, y no es coincidencia que haya existido una leve mejoría en estos últimos capítulos respecto a la recepción de éste. Cuando tiene algo que hacer más allá de “compartir escena con Daisy”, al menos demuestra algo más de rango actoral. Va por buen camino, podríamos decir.
El hecho mismo de que haya tomado la decisión de inyectarse con la potencial cura después de haber sido dejado de lado (y su opinión, desestimada) en reiteradas ocasiones termina siendo un meta-comentario al status de Lincoln dentro de la serie y respecto de los fans: minimizado, considerado una molestia y aburrido de no tener nada qué hacer, decide al menos ser (en teoría) útil y aportar con algo a la investigación de Fitz-Simmons. Lamentablemente para él, la idea del fracaso en el capítulo puede más y -por supuesto- la cura termina siendo ineficiente, no sin antes sufrir de un agudo y progresivo deterioro de su sistema inmune. Pobre Lincoln, nada le sale bien. Comentario aparte: aprovechamos esta instancia para referirnos a la relación entre Fitz y Simmons que, si bien no forma una parte importante de “Failed Experiments”, sí tiene un irónico reflejo en la situación entre Lincoln y Daisy. Nuestro querido Leo sí sabe de cometer acciones irracionales hasta el punto del sacrificio por intentar salvarle la vida a la persona que ama.. “You’re being a lovesick fool trying to make a grand gesture,” le dice Jemma a Lincoln, intentando disuadirlo – un detalle preciso está en el fondo de dicha toma, con un Fitz agachando la cabeza al oír la línea de Simmons. Él sabe. Lo hizo dos veces. Por eso es comprensible que, incluso dándole la razón a su pareja, también crea que existe la posibilidad de que el “plan” de Lincoln funcione; porque Fitz sabe lo que es mantener viva esa esperanza incluso cuando las probabilidades están monstruosamente en su contra. Derivada de esa desavenencia profesional nace la otra gran escena entre ambos del capítulo, en la que hablan de la existencia (razonable) de dichas desavenencias y también de Milton, el ex de Simmons: “Ah, Milton. He was the absolute worst… with his fat, stupid cabbage head of his. Hi-hi… I’m Milton!” Un Fitz levemente sarcástico es siempre un buen Fitz.

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En la otra sección del Team Coulson, sin embargo, tenemos las dos mejores secuencias del capítulo – y ambas por razones distintas. Por un lado, May interactuando con James (aka “Hellfire”, aka “el casi plagio de Gambito”) refuerza lo dicho en columnas anteriores sobre lo buena que resultó la incorporación de Axle Whitehead al elenco: “Hello, gorgeous! I’m James. Single, 33, originally from Brisbane. I’m a Leo, with a little dab of Scorpio thrown in there for good measure. I like a decent drink, a decent meal, and an indecent lass… and not necessarily in that order.” Un maestro.
El hecho de que May haya tenido que pasar una tarde entera con él fingiendo interés solo para conseguir la ubicación exacta de Hive lo hace incluso más gracioso. Pobre May.

Por otro lado, Mack resulta ser el centro moral del capítulo – un optimista dañado que, replicando (sin saber) el punto de vista de Fitz ya mencionado, prefiere conservar las esperanzas de poder conectarse con la “parte” de Daisy que todavía no está siendo controlada por Hive aún cuando todos piensen que no sea posible. Eso, y una muy poco saludable dosis de culpa por pensar que fue indirectamente responsable de la “caída” de su compañera.
Lo anterior tiene su clímax en la triste conversación que tiene con Daisy cerca del final del capítulo – es raro ver a Mack tan emocionalmente vulnerable (porque todos sabemos que su única función en la serie en cuanto a combate se refiere es ser despachado en primera), librando una batalla que definitivamente no puede ganar. En cierto sentido, Daisy tiene algo de razón cuando saca en cara que S.H.I.E.L.D. termina convirtiendo a todos sus agentes en meros soldados de una guerra sin fin, independiente de sus aptitudes o deseos. S.H.I.E.L.D. termina siendo un engranaje más dentro de esa máquina gigante de moler carne. Pero Mack intenta, de igual manera, llegar a ella – a pesar de su improvisado status de soldados en un conflicto que nunca quisieron llevar a cabo, uno forma verdaderos lazos de cercanía con quienes lo rodean. Serán carne de cañón, pero están todos juntos en esa situación – una idea de mancomunión un tanto distinta a la de Hive. Amigos. Compañeros. Hermanos en combate.

Pero Daisy está lejos de Mack – mental y emocionalmente. Su respuesta es fría. Hiere como navaja envenenada. Mack intenta nadar a la otra orilla de igual manera, contra viento y marea, y un océano de distancia. Pero no hay caso. “I really wanted to save you, Mack,” dice ella, con lágrimas en sus ojos. “Yeah,” responde él, “me too.”

Luego Mack hace lo que hizo Lincoln, y lo que hizo Fitz antes: un sacrificio por el bien de otros. “If I can’t save you, I guess I’ll save everyone else.” Sabe que tiene las de perder, desarmado ante una Daisy con superpoderes y emocionalmente inalcanzable… aunque lo intenta, una vez más. No funciona.

Por su parte, Hive lucha contra uno de los Kree que vino a cumplir su misión: acabar de una vez por todas con el “experimento fallido”. La pelea es relativamente pareja, e incluso pareciera que el Kree lleva la delantera – pero, haciendo eco de lo que Daisy le dijo más temprano, Hive logra dar vuelta la tortilla. Podrá ser un “experimento fallido” bajo los parámetros de los Kree, pero ésos no son los únicos parámetros existentes… y, a veces, los más grandes milagros suceden por accidente.

Considerando todo lo anterior, “Failed Experiments” es un episodio frustrante e irregular: con los elementos que funcionan, sobresale. Con aquéllos que no dan el ancho, se siente atrapado entre la espada y la pared. Habrá que seguir esforzando en mantener la suspensión de incredulidad, porque estamos en tierra derecha y probablemente no nos detengamos hasta el final de temporada. Suceda lo que suceda.

Observaciones varias:

  • Parece que no se requiere de mucha fuerza para bloquear la respiración del Doctor Radcliffe – el agarre de Hive se veía realmente suave para lo que supuestamente estaba sucediendo en la escena.
  • Were you like this before you got your powers?”; “What, 101% awesome? You bet!” James, deberías haber aparecido antes en esta serie. Y ojalá no mueras antes del fin de temporada.
  • Los Kree que aparecieron en el capítulo eran realmente decepcionantes. No tanto en cuanto a diseño de vestuario, sino porque terminan perdiendo de forma sencilla y poco ceremoniosa.
  • Eso sí, uno de ellos mató a Alisha. Bye Alisha.
  • La “referencia” a Civil War durante el capítulo no podía ser menos sutil. “That fear bread paranoia, which left to civil war” y “only billionaires can build iron suits, only the military can make super soldiers – which can only lead to a war of its own.” ¿En serio, Marvel? ¿Tan tontos nos creen?
  • Curioso cómo los dos agentes genéricos introducidos en este capítulo no mueren en el enfrentamiento final. Es algo, al menos.

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